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jueves, febrero 12, 2009

Maravillas

Público

Jueves, 12 Febrero, 2009

Ni duda cabe que México es un país de sorprendentes maravillas. En eso no se equivocan las múltiples promociones turísticas. Aunque a veces estas maravillas hacen pensar que en México se vive un mundo al revés. Al menos en eso Jalisco se pinta solo.

Un góber piadoso que sube como la espuma en las encuestas mientras más madres mienta y más dinero regala a cargo de los enormes gastos imprevistos.

Un hermano del susodicho que demuestra su buena educación familiar poniéndole unos buenos correctivos guajoloteros a su esposa.

Ejemplar familia católica tradicional jalisciense: hijos bien machos y bragados. El borrachín lépero y el borrachín golpeador. Hasta la pobre Sarita García le hubiera sufrido con este par de charros chaparros.

Una abnegada esposa que se anima a denunciar al influyente marido golpeador y se topa con la agilidad de una Procuraduría cuyo titular no se había dado cuenta de la existencia de la denuncia porque se encontraba distraído en sus actividades acuáticas.

Sin duda, la denuncia por golpes correrá la misma suerte de las denuncias presentadas contra personas importantes en Jalisco: archivadas en un cajón bajo el título “viejas chismosas”.

Como aquellas del borrachín alcalde alteño acusado de violación, secuestro y agresión interpuestas por una joven mujer y su madre. Como se sabe impune, mas ahora que será diputado, el sujeto decidió dedicarse a golpear regidoras. Mujeres, claro.

Todo queda impune, nadie dice nada. Son simpáticas ocurrencias de quienes gobiernan.

Pero al Centro Universitario de los Lagos se le ocurrió elaborar dentro de su cartelera de actividades culturales un programa titulado Febrero: arte y erotismo, que contempla proyecciones de cine erótico de los setenta: Fellini, Pasolini, Bertolucci, Oshima, Ferrari, Cavani. También se lleva a cabo un taller de dibujo al desnudo con modelo en vivo.

Consideradas como actividades inmorales por el celo patriótico de las autoridades del municipio de Lagos de Moreno, ni tardas ni perezosas enviaron al Centro de Difusión de la Ciencia y el Arte Casa Serrano a inspectores de reglamentos con la orden de clausurar este centro cultural si notaban la presencia de menores de edad.

Ignorantes como son de la autonomía universitaria, estos pobres y lujuriosos inspectores mientras esperan el momento de clausurar Casa Serrano, se hacen especialistas de cine erótico, de dibujo al carbón y de otros lenguajes estéticos al alcance hasta de los policías laguenses.

La famosa frase “cuando oigo hablar de cultura saco la pistola” le viene muy bien a las autoridades laguenses orgullosas de su machismo e ignorancia.

rcastela@cencar.udg.mx


::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

viernes, abril 18, 2008

Opinión - Roberto Castelan

Intolerantes

Publico

Tan a gusto que estaba todo el mundo. Cuando los absolutos dominaban la tierra. Cuando no existía la incertidumbre. Cuando existía una sana tolerancia para lo religioso. En otras palabras, cuando había temor de Dios y de sus representantes de carne y hueso en la tierra.

El problema fue que los representantes de carne y hueso engordaron. Se hicieron más grasa que carne y al hueso comenzaron a verlo como un objetivo que había que disputar y compartir con el poder terrenal.

Igual de corruptos ambos. Unos se dieron cuenta que el reino de Dios podía disfrutarse en la Tierra con el ejercicio del poder que sí es de este mundo. Los otros percibieron que esa concepción tan relajada, que algunos llaman laica, ponía en riesgo sus riquezas espirituales y terrenales.

Entonces decidieron que de lo perdido lo que aparezca. Y se dedicaron a reclutar fieles, muy fieles, que gracias a su personalidad bipolar, lo mismo les daba servir a Dios o al césar. Para ellos eran lo mismo. El césar se podía poner de rodillas ante Dios. Y Dios sabría cómo beneficiarlos. El clásico “gana-gana”, tan de moda ahora en los manuales para emprendedores.

Y si de emprender se trata, los representantes de uno y de otro, travestidos en la misma cosa, se dedicaron a buscar la forma de disfrutar los bienes terrenales mientras se llegaba el día del juicio final. Que al fin y al cabo, para cuando esto ocurriera, las arcas del tesoro terrestre ya estarían agotadas, y ellos, gracias a sus buenas acciones en beneficio del bolsillo de sus propias familias, serían perdonados y enviados a disfrutar las mieles de la vida eterna.

Porque la vida miserable que viven los mortales, el tiempo y el espacio en el que sufren y se desenvuelven sus precarias existencias, no cuenta para nada cuando de medir el tiempo divino se trata.

Por eso, los mortales son intolerables. Piensan que la Iglesia y el Estado les quieren robar sus escasas y despreciables pertenencias cuando en realidad se trata de que entiendan que sólo con humildad sus almas podrán salvarse.

Y para ser humildes necesariamente tienen que despojarse de lo que ellos consideran sus riquezas. Como si en el más allá sus cochinos 90 millones de pesos sirvieran para algo.

Cuánta razón tiene la Arquidiócesis cuando nos advierte: “No nos movemos en el marco de un espacio neutral, sino más bien, en el endiosamiento del relativismo, donde ni siquiera la razón tiene cabida…”

Divinas palabras.


::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Peje en 2008::

jueves, abril 10, 2008

Opinion - Roberto Castelan

Empresarios

Publico

A los yunquepanistas se les podrá acusar de todo menos de ser malos pagadores.

Dueños y usufructuarios de la conocida franquicia El Cambio empeñaron su capital y contrajeron una gran cantidad de deudas con el objetivo de dejar bien posicionada a su empresa, sabedores que con un poco de paciencia, algunos golpes bajos y alianzas estratégicas con socios experimentados, el éxito les esperaba.

Bajo la guía de su filosofía empresarial, clara y sin matices que establece como primer postulado el dicho ranchero bien conocido de sus principales ejecutivos: “Al que a buen árbol se arrima buena sombra le cobija”, los empresarios de El Cambio ni tardos ni perezosos establecieron una sólida alianza estratégica con una de las instituciones más experimentadas en el tema del enriquecimiento fácilmente explicable: la Iglesia católica.

Coincidentes en sus visiones empresariales orientadas al servicio de los demás y apoyo al prójimo para que en la otra vida les vaya mejor, los yunquepanistas y la jerarquía eclesiástica no tuvieron ningún problema para ponerse de acuerdo sobre quién encabezaría la megaempresa: el cardenal en calidad de Presidente Ejecutivo y Director General y uno de los jefes del Yunque como Gerente de Silla y office boy.

En muy poco tiempo la franquicia El Cambio fue certificada por la empresa ISO-2012, las ganancias comenzaron a llegar y los hogares de los socios fueron bendecidos con un constante fluir de riquezas que les permitirá llevar una cómoda vida terrenal.

La jerarquía eclesiástica también está contenta porque los socios de El Cambio resultaron ser, además de muy buenos cristianos, muy buenos pagadores y generosos a la hora de los regalos.

¿Hay algún ilícito en esta historia? Ninguno. Ya en la Guadalajara de 1778, la Iglesia y otros empresarios visionarios de la época, frente a una alianza parecida a la actual, habían enfrentado acusaciones de esas mentes obtusas que nunca faltan.

Y aunque no pueda asegurar el fiscal que de aquí se hayan seguido algunos daños, las leyes le permiten que pueda sospechar de ellos y esto le basta para representar, como opuesta a ellas, la costumbre de esos regalos, y aun como indecente y contraria a las más sanas y buenas intenciones del soberano[...] sus dádivas no nacen de pura liberalidad, y que cometerán todos los delitos y agravios contra la república porque el que da dinero por el oficio se presume que tiene ánimo de adquirir hacienda o caudal indebidamente y de hacer por este fin cualesquiera males...

Como en 1778, en pleno 2008, la simonía existe.

rcastela@cencar.udg.mx

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Peje en 2008::

viernes, febrero 22, 2008

Opinión - Roberto Castelan

Humanos

Publico


Si ya tenemos derechos, quién sabe para qué nos sirven los humanos.

Todo lo hacen con la intención de dañar la misión del gobierno católico de Jalisco y la del no menos piadoso general Mambrú, quien tan atinadamente dirige las acciones del ejército como una forma más útil y práctica de gobierno.

Nuestro ayatolá local y exitoso organizador de marchas a favor de la vida lo ha repetido hasta el cansancio: “los derechos humanos sólo sirven para proteger a los delincuentes”.

Pero los eternos detractores no entienden. Necios como son y en su afán por desprestigiar a nuestras virtuosas instituciones locales y nacionales, se pasan la vida diciendo que en Jalisco y en México no se respetan los derechos humanos.

Y como en todo el mundo hay gente igual a ellos que les hacen caso, ahí tienen ahora a una bola de organizaciones dizque internacionales cuyos representantes hasta se animan a venir a México a decirnos cómo debemos hacer las cosas.

Empezando por esa comisionada de la ONU quien vino a decirle a una periodista que anda metiendo sus narices en las redes de pederastia que mejor se vaya del país. Si la ONU tiene asuntos más importantes como Kosovo, Kenia o Pakistán, cual es el objetivo de venir a meterse con las democráticas decisiones de nuestra incorruptible Suprema Corte, que lo único que hizo y con razón, fue defender a un gobernador precioso para que pueda seguir sin temor, con su negocio de fiestas infantiles.

Y luego la organización tapatía que recibe dinero del extranjero para proteger a una asistente a las fiestas infantiles locales que con tanto éxito organiza la procuraduría para el solaz esparcimiento de sus funcionarios.

Que porque en esas fiestas se practica la tortura aplicando la técnica del “submarino”, la cual consiste en sumergir a la víctima en el agua hasta que confiese. Como si eso fuera un delito. Ignoran que hasta el presidente de Estados Unidos la promueve entre sus tropas.

O esos ociosos autonombrados reporteros sin fronteras que sin animarse a venir a México a corroborar su dicho, andan diciendo que nuestro país tiene el mayor número de periodistas asesinados.

Pero es normal que los maten. Con tantas cosas bonitas que hay para escribir y tantas cosas buenas que hacen nuestros gobernantes, a ellos lo único que se les ocurre es andar criticando y buscándole lo feo a todo. Ahí están las consecuencias.

Por fortuna, a pesar de las envidias que generan en el extranjero, nuestros gobiernos funcionan.

rcastela@cencar.udg.mx

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Peje en 2008::

jueves, febrero 07, 2008

Opinión - Roberto Castelan

Constitución

Publico

Por esas extrañas razones propias del escatológico surrealismo político mexicano, los mexicanos decidimos vivir en una ficción constitucional gracias a la cual gozamos de algunos merecidos días de asueto.

Por eso y como los temas políticos importantes ya se agotaron, urge que los ciudadanos bien nacidos de estas latitudes se sumen a la importantísima propuesta del gobierno católico del Estado de Jalisco para que de una vez por todas se cambie el formato del informe y que, en vez de un día feriado, haya unos tres o cuatro más al año.

Lo importante es que el 5 de febrero vaya acompañado de otra fecha importante, sea municipal, estatal o nacional, para que la Constitución no se quede tan sola el día de su cumpleaños y se evite que caiga drásticamente en el olvido al que está destinada.

Desafortunadamente las ficciones no son para toda la vida. Todos algún día de nuestra vida tuvimos que enfrentar el duro golpe que significó enterarnos de la inexistencia de los Reyes Magos o del niñito Dios. De alguna manera, llegará el día en que los ciudadanos mexicanos, ya mayores de edad, comprendan que la Constitución fue un pretexto más para festejar.

Se dirá que la mató la globalización. Que era imposible que una Constitución engendrada en medio de luchas de clanes y caudillos pudiera representar para siempre las aspiraciones de un pueblo que poco a poco se fue transformando en ciudadano.

Se dirá también que aunque sirvió como garante para consolidar al Estado mexicano, en los tiempos actuales cuando todo apunta a la desaparición de los Estados nacionales y la modernización pasa necesariamente por la globalización, nuestra Carta Magna no tiene ningún sentido y aferrarse a ella nos convierte en un pueblo nacionalista y arcaico.

Para qué queremos Constitución si ya tenemos Wikipedia y Google. De qué sirve conmemorar un esqueleto sobre el que todos bailan. Para qué sirven las garantías individuales, gran aporte de la Constitución del 17, cuando el Ejército ocupa poblaciones, impide el libre tránsito, realiza funciones de Ministerio Público y hasta asesina en nombre de la lucha contra el narcotráfico.

De qué sirve un Estado laico, también garantizado por esa misma vieja Constitución, cuando gracias a Dios ya tenemos gobiernos católicos con todo y su cardenal a la cabeza.

Las playas, las costas, el subsuelo y los mexicanos estarían mejor si se subastaran en un portal de la web y dejaran de ser protegidos por nuestra vetusta Carta Magna.

¿Valdrá la pena rescatar una ficción histórica?

rcastela@cencar.udg.mx

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Peje en 2008::

viernes, octubre 19, 2007

Opinión - Roberto Castelan

Oscurantistas

Publico

Cuando el panismo y sus aliados los yunques, antes de su conversión definitiva, comenzaban a hacerse de importantes posiciones de poder y de gobierno, hubo quien se alarmó al pensar en el futuro que le esperaba al país y al estado.

La venganza del conservadurismo mexicano presagiaba horas oscuras para la vida política social y cultural de los mexicanos.

Revivieron las imágenes del franquismo con sus monjas bigotonas conduciendo rebaños de escolares a la doctrina, las señoras con sus vestidos y mantillas negras, las adolescentes con sus faldas grises hasta debajo de las rodillas y blusas de cuello cerrado, los jóvenes con sus camisas negras y sus cantos marciales, los curas guiando procesiones organizadas a la menor provocación, las tardes de galletas y chocolate, las noches de radio oficial y calles desoladas con uno que otro antisocial divagando.

Otra vez a quitarse el sombrero y persignarse cuando se pasa frente a una iglesia, a arrodillarse al paso de un sacerdote que, con su monaguillo siguiéndolo, se dirige a auxiliar a un moribundo. Domingos de misa y de parques coloridos de globos, algodones y manzanas acarameladas, de sanos noviazgos bajo la mirada vigilante de las madres o las tías.

Los sonidos de las campanas de la tarde, como las invocó el poeta laguense Francisco González León, marcarían el suave ritmo de una apacible jornada llena de espiritualidad y amor por el prójimo.

Pero, ¡oh, sorpresa! Los tiempos han cambiado y la modernidad política alcanzó hasta a los panistas más conservadores, quienes rápidamente se adaptaron a los usos y costumbres de los nuevos tiempos, correo electrónico y mensajes de celular incluidos.

En los municipios, el ruido de las maquinitas tragamonedas administradas por eficientes políticos panistas se impuso rápidamente al nostálgico tañido de las campanas de la tarde.

Las monjas bigotonas fueron suplidas por celosos guardianes del orden al servicio de la Procuraduría, quienes guían a alegres jovencitas hacia inolvidables jornadas en bien equipadas granjas, donde compartirán la alberca con funcionarios barrigones despojados de toda indumentaria, menos de la medallita que por orgullosa tradición familiar les cuelga.

Las desoladas calles nocturnas son el espacio ideal para alegres diputados, quienes entre contorsiones tubulares de las modernas vírgenes de medianoche deciden el futuro político del estado.

Los municipios, con sus plazas públicas de algodones y manzanas, son el refugio de violadores, asesinos y defraudadores a quienes ahora protege la voluntad popular.

Quienes predijeron que el panismo era oscurantista y aburrido, se equivocaron rotundamente. La moral sigue dando moras.

rcastela@cencar.udg.mx, rcastelan@milenio.com

jueves, octubre 11, 2007

Opinion - Roberto Castelan

Procesiones

Publico

No hay expresión cultural más compleja y acabada que una buena procesión. Organizarla parece una tarea fácil, pero en realidad quienes se dedican a estos menesteres deben poseer una enorme cultura general y deben ser capaces de interpretar con precisión casi milimétrica las necesidades de un conglomerado humano dispuesto a adorar a una figura de yeso, cera o madera y acompañarla entre alabanzas y rezos por distintas geografías.

Además de una capacidad natural de liderazgo y facilidad para la logística, quien organiza una procesión pone en juego sus conocimientos de historia, filosofía, psicología social, geografía, antropología cultural, además de los indispensables conocimientos de teología y de aquellos relacionados con la vida y milagro de los santos.

Una procesión mal organizada puede ocasionar serios e irresolubles conflictos entre distintas colonias, barrios o pueblos. La responsabilidad del organizador va más allá del mero acomodo de los participantes y del diseño del recorrido.

Las procesiones responden a una necesidad espiritual colectiva y estas pueden expresarse a través de cortejos previstos por un calendario anual o en liturgias organizadas de urgencia.

Por lo general, responden a una necesidad de protección y están organizadas a través de ritos que se instalan en el imaginario colectivo y cuyo origen muchas veces se pierde en las sombras de los tiempos. Es decir, a veces quienes participan en una procesión han olvidado el origen de esta, sin embargo, su fervor religioso se conserva intacto y llega a equipararse con quienes muchos años atrás iniciaron el rito.

Por ello, la organización de una procesión puede considerarse como un acto cultural de relevancia, porque además preserva una antiquísima característica regular y no ocasional de la liturgia.

Desde tiempos inmemoriales, las procesiones han acompañado a las grandes ceremonias de júbilo, victorias, nacimientos reales, canonizaciones o a las necesidades urgentes, como la salud de los obispos y gobernantes, para pedir lluvia, para detener inundaciones, para pedir un buen clima y para satisfacer múltiples necesidades locales.

Como la rumba, los skatos, el tatuaje y los indios voladores de Papantla, las procesiones son cultura. Entonces, ¿por qué molestarse por un reconocimiento muy merecido a un especialista en procesiones?

Total, si no fuera por personajes como el premiado por la Comisión de Cultura del Congreso, ¿qué harían todas esas personas que le temen a un temblor o que un mal temporal arruinó sus cosechas o que temen ser contagiados por el sida?

No hay nada mejor que ser fiel a las tradiciones. Volvamos a la verdadera cultura colectiva. Distribuyamos veladoras, no condones.

rcastela@cencar.udg.mx

jueves, septiembre 06, 2007

Opinión - Roberto Castelan

Imágenes

Publico

Para continuar con la guerra sucia desplegada con mucho éxito durante las pasadas campañas electorales y como una forma de mantener ejercitados sus cerebros proveedores de ocurrencias, la extrema derecha del país mantiene una campaña aterrorizante en contra de todo aquello que molesta a sus buenas conciencias.

De un tiempo a la fecha, aparecieron sendos espectaculares que exhiben la fotografía de un feto con avanzado desarrollo en su gestación, destrozado y ensangrentado. Quienes pagan esta campaña pensaron que ésa era la mejor manera de decirle a la gente que el aborto es un crimen que una persona de nobles sentimientos no puede permitir.

Y no se equivocaron. En un país de semianalfabetos, las imágenes cumplen un papel fundamental para generar opinión. La propaganda, especialmente aquella que provoca una fuerte emoción a quien va dirigida, se convierte en la mejor forma de manipular a una población generalmente ignorante y fácilmente influenciable.

El debate de ideas, la construcción y discusión de conceptos salen sobrando frente a la imagen, visual o auditiva, que impacta y genera una reacción, por lo general de indignación, frente al hecho que se busque resaltar.

No está por demás decir que son precisamente las revistas que privilegian la nota roja, el crimen espeluznante en sus temas de portada, las que hacen subir los índices de lectores en nuestro país. La gente, el ciudadano mexicano, está educado para percibir en la imagen una enseñanza, un mensaje, una consigna.

Las imágenes que transmiten el horror no le son ajenas. Son parte de su formación, pertenecen a sus elementos culturales.

Sin embargo, el mayor problema que presentan estas imágenes espectaculares de fetos sangrantes y destrozados, no es el impacto, garantizado, que tienen en la población. El problema es que quienes promueven este tipo de campañas de página roja, están provocando una confrontación ideológica, empleando medios más usuales en tiempos de guerra, cuyo objetivo es alarmar a la población y obligarla a tomar acciones violentas.

Frente a la evidencia de la imagen que no necesita de argumentos que la expliquen, la reacción tiene que ser violenta. Una imagen de violencia, genera una acción irracional, orientada lógicamente, a la violencia.

Como ejercicio, sería útil pensar en qué pasaría en caso de que los oponentes ideológicos a estas campañas respondieran con espectaculares en donde, por ejemplo, se viera la fotografía de un sacerdote acostado en una cama con un niño. La leyenda: alto a la pederastia en la Iglesia católica.

A la larga, la guerra no sólo sería de imágenes.

rcastela@cencar.udg.mx, rcastelan@milenio.com

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Peje en 2007::

viernes, agosto 24, 2007

Opinión - Roberto Castelan

Tubular

Publico

Por extraño que parezca, el ejercicio de la política tubular confirma el avance de la modernidad en las formas de sociabilización de la política.

Hablar de proyectos y de temas trascendentes para la vida social de una ciudad, un estado o un país, mientras una Venus se desliza por un tubo al compás de los ritmos musicales del momento, transforma el espacio dedicado al hedonismo y extiende las posibilidades del espacio público.

La política moderna nació en los salones, transformados en tertulias por los modernos ilustrados españoles. La discusión de temas y proyectos necesitaba un espacio acogedor, no intimidante, relajante, en el que, desinhibidos por las copas de buenos licores, los tertulianos exponían sus ideas, incluso aquellas que en otro espacio podrían ser consideradas como sediciosas o impías.

Si bien la presencia de sacerdotes y hombres de profunda religiosidad era constante, sus ideas reforzaban la creación de espacios seculares, que eran considerados necesarios para el desarrollo de las nuevas formas de hacer política.

Atendidos por damas de alta sociedad y conocidos por sus nada discretas prácticas sexuales que definieron la cultura erótica de los siglos XVIII y XIX, los salones y las tertulias fueron espacios de lo masculino, a pesar, como se sabe por historias y anécdotas, que algunas mujeres tuvieron contribuciones notables.

Sin embargo, por lo general la mujer formaba parte de una presencia necesaria, pero ajena a los grandes temas. Dedicadas al servicio de las copas y los platillos que degustaban con voracidad o fineza los tertulianos, las mujeres fueron convertidas también en objeto de disputas sexuales, cuyo objetivo era reafirmar o reclamar la hegemonía de un poder que no sólo se manifestaba en los bienes materiales y riquezas, sino que también se expresaba en la alcoba.

Por el contrario, el ejercicio de la política bíblica significa un tremendo retroceso para la búsqueda de espacios seculares de la política moderna. En estas reuniones de falsas poses piadosas, de necesidad de externar valores privados como virtudes públicas, prevalece la intención de acortar el espacio público en beneficio de las creencias religiosas de unos cuantos.

Intentar reducir el espacio público significa evitar el crecimiento del individuo como ciudadano, como el sujeto normativo capaz de decidir —sin la intervención de valores proclamados por los clérigos como únicos e universales— lo que considere más conveniente para su futuro como sociedad.

De acuerdo con la luz de la historia, el salón primero y el burdel después, contribuyen más a la modernidad política que la Iglesia convertida en gobierno.


rcastela@cencar.udg.mx, rcastelan@milenio.com

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Peje en 2007::

jueves, agosto 16, 2007

Opinión - Roberto Castelan

Metodologías

Publico

Como nuncamente antes habían ido a esos lugares de perdición y vicio, cuando los diputados cachondos llegaron al table y vieron el tubo preguntaron “¿Y este tubo qué sostiene?”. “Como a doscientas familias, jefe”, fue la respuesta que les dio el encargado.

La educación se imparte y se adquiere a través de diversos métodos. A veces sus vías también son inescrutables y ninguna metodología, por más extraña y absurda que parezca, debe ser desdeñada como forma de aprendizaje.

Por eso, nadie debe hacer mofa de la metodología que los diputados locales escogieron para incrementar sus conocimientos pensando siempre en ponerlos al servicio de la sociedad.

En este caso, la sana competencia que los poderes del Estado mantienen por acrecentar sus conocimientos va a redundar en beneficio de la investigación pedagógica y de las nuevas metodologías para la enseñanza. Los resultados pueden llegar a ser sorprendentes.

La pregunta es: ¿cómo se adquieren mejores y más sólidos conocimientos acerca del mundo y sus verdades para ser aplicados al desarrollo de la sociedad jalisciense? ¿Tomando cursos de Biblia gubernamental o visitando directamente los lugares en los que puede obtenerse el mismo conocimiento?

Pongamos por caso que se trata de conocer la historia de Judith y Susana, mujeres bíblicas, y de Salomé, de cuyas historias se desprenden grandes valores como el heroísmo, la castidad y el desinterés por la vida para ponerla al servicio del bien común.

Hay dos caminos. Leer en voz alta la historia de estas tres mujeres, rodeado de funcionarios aburridos, asistentes que interrumpen con recaditos, señoras que se ven unas a otras presumiendo el nuevo vestido que les compró su marido secretario, tomando agua de jamaica, té de manzanilla o café y galletitas, y después pasar a la sesión de preguntas y respuestas: “¿Verdad padre que Judith era inteligente y osada? ¿Se puede decir que fue de las primeras feministas? ¿No le dio asco a Salomé la sangre que chorreaba de la cabeza de Juan el Bautista?”.

El otro camino es ir a visitar en su templo a las modernas Salomé, Judith y Susana, cuyas vidas son verdaderas muestras de valor, heroísmo, fidelidad, desinterés, traición y engaño, en medio de olores rancios, rodeados de fariseos borrachos que aúllan cada vez que una mujer se desliza por el tubo, entre copas de tequila, coñac o whisky. Ellas contarán de viva voz eróticas historias con sus padrastros y viejitos lascivos.

Pareciera una historia de Brozo, pero es verdadera.

Lo dicho. Los métodos educativos pueden llegar a sorprendernos

jueves, mayo 17, 2007

Opinión - Roberto Castelan

Alondra

Publico

Dicen que quien pega primero pega dos veces. Y en toda estrategia militar la ventaja inicial es muy importante. Esa no se debe perder, cueste lo que cueste. Cada posición que se le arrebata al enemigo se convierte en una trinchera que debe defenderse con la propia vida.

Más en esta guerra de tantos frentes que presagia mil batallas. Aquí nadie se puede dar el lujo de ser débil. Se requiere mucha energía y decisión. Firmeza e inflexibilidad contra el enemigo. Oídos sordos para resistir el canto de las sirenas, siempre insidioso, siempre molesto, que pretende hacer creer que las guerras se ganan con el derecho en la mano.

El único estado de derecho que el mundo ha conocido es el del mas fuerte. La fuerza moldea al derecho y no al revés.

En un campo de batalla los derechos humanos no existen. El buen soldado sólo piensa en cumplir su misión y asegurar su supervivencia, a costa de lo que sea. Sin importar sobre quién tenga que pasar.

No es cualquier guerra la que está librándose. Es una guerra entre la cultura de la vida y la cultura de la muerte. No vengan ahora con que es un asunto de sensibilidad o de derechos humanos.

Afortunadamente en Jalisco, el ejército de los hijos de la luz lleva ventaja y esa hay que saber defenderla. En dos sexenios este vigoroso ejército ha sabido posicionarse en su lucha a favor de la vida.

La ejemplar alianza entre Iglesia y Estado construida en Jalisco a golpes de convicción y sacrificios, no será destruida a pesar de que los hijos de las tinieblas son más hábiles, más activos y más despiertos que los hijos de la luz.

Gracias a esa santa alianza, Jalisco tiene un verdadero sistema para el Desarrollo Integral de la Familia, digno de ese nombre.

Gracias al integrismo militante del gobierno, la Casa Hogar para Niñas Desamparadas de Zapopan, atendida por monjitas como toda buena casa que se respete, aloja desde hace un año a Rosa Isela, una pequeña que un transexual reclama como si fuera su madre.

Si la niña está secuestrada desde hace un año es por su propio bien. En esto el derecho no cuenta. Ni el de la niña: ¿tiene una inocente niña derecho de vivir con un transexual?, ni el de Alondra ¿tiene derechos un transexual?

Los hijos de las tinieblas no descansan. Préndanse, hijos de la luz.

Nota: algunas frases fueron plagiadas del “Semanario”, órgano de formación e información Católica.

rcastela@cencar.udg.mx

jueves, abril 26, 2007

Opinión - Roberto Castelan

El cambio

Publico

Los incrédulos ya estarán lamentando su poca fe. Primero, el partido en el gobierno ofreció que con ellos el reino de los cielos sería de este mundo. Adiós corrupción, adiós impunidad, adiós acuerdos en lo oscurito. La democracia por fin se había estacionado en la cochera de todos los mexicanos.

Adiós a las víboras prietas. En México no habría más lugar para las tepocatas o algo así. La ética también es parte del gobierno. El ángel exterminador portador del fuego purificador por fin había llegado.

El cambio no tenía que ser sólo político. Claro que no se trataba de cambiar a un partido por otro. Los principios son los principios y ésos no se negocian. Nada de que si no le gustan traigo otros, como acostumbran repetir los seguidores del filósofo Groucho Marx.

Los principios del panismo son firmes y no se discuten. Ni se cambian tampoco. La palabra empeñada es sagrada. Y lo sagrado sólo puede responder a lo divino. Y así sucesivamente.

Por eso México tenía que cambiar de raíz. El gran movimiento democrático tendría que arrasar con todas las lacras que durante más de 60 años sometieron a este gran país. Las dictaduras, por muy perfectas que se presentaran, ya no tenían cabida en el mundo moderno. Adiós muros. Adiós a las antiguas prácticas políticas.

En segundo lugar, los visionarios prohombres pronto se dieron cuenta de que el general Porfirio Díaz tenía mucha razón cuando dijo que México aún no estaba preparado para la democracia.

Tampoco para recibir los beneficios del panismo. El que los aprendices de ciudadanos hayan aportado su voto útil no les da derecho a sentirse libres e independientes. Los pueblos, ya lo decían los ideólogos del siglo XIX, son como los niños: primero gatean, luego caminan y después corren.

Los mexicanos olvidaron este principio y después de depositar su voto útil quisieron salir corriendo. La precipitación nunca ha sido buena consejera. Una cosa es que se buscara el cambio y otra es renunciar porque sí a los beneficios de la continuidad.

El gatopardismo enunciado por Lampedusa fue inspirador: que todo cambie para que todo siga igual. Ya es suficiente con que la mitad de la población esté convencida de que en este país las cosas ya cambiaron.

En tercer lugar, si en realidad se buscaba el cambio, también pudieron haber votado por el Partido Independiente de los Trabajadores Organizados, cuya sede se encuentra en San Juan de los Lagos.

Ese partido, aunque local, existe. Modestos, sólo invitan a sentir el cambio.

rcastela@cencar.udg.mx, rcastelan@milenio.com

jueves, abril 12, 2007

Opinión - Roberto Castelan

Lienzos corporales

Publico

El cuerpo sigue ofreciendo signos a la mirada”. Los signos que ofrece la violencia-espectáculo de las ejecuciones realizadas por el narcotráfico responden a un ritual humano que se manifiesta a través de toda la historia, con más o menos fuerza de acuerdo a las distintas épocas.

No son mensajes de violencia coyuntural. Aunque cueste trabajo creerlo, son parte de un ritual civilizatorio inherente a toda la especie humana. Son parte de los usos comunes del cuerpo a los que la humanidad les ha asignado distintas funciones rituales a través del tiempo.

“El castigo de un cuerpo, incluso ya privado de alma, es un castigo de una violencia eterna, la violencia del Infierno”.

Aprovechemos la flojera vacacional para sugerir, a través de algunas líneas, la lectura de los dos tomos del libro Historia del cuerpo, que aglutina trabajos de varios autores y editado en español por la editorial Taurus.

“Es típico de las muchedumbres, que se otorgan a sí mismas una representación sangrienta y que pretenden, por su resolución, demostrar la legitimidad de sus actos, disfrutar de su presunta eficacia y restablecer, mediante el castigo espontáneo, un equilibrio que consideran en peligro. Estas escenas dramáticas se alimentan de la imitación y del sentimiento de una amenaza oculta que lleva a un compromiso colectivo en el que se diluyan las responsabilidades.

“La masacre es una liberación violenta que en ocasiones tiene como fin inscribir en una realidad de la carne la existencia de campos imaginarios, precisar fronteras hasta entonces vagamente trazadas y activar deliberadamente ciclos vindicativos” [...]

“En general, los historiadores guardan silencio sobre el tratamiento dado a los cuerpos durante las revoluciones parisinas del siglo XIX. Todo se desarrolla como si hubieran estado allí en calidad de espectadores desmayados de horror, para hablar con propiedad. Este curioso rechazo, este extraño pudor parece insinuar que analizar las formas de masacrar o de exterminar implicaría hasta cierto punto que el historiador se involucra o siente placer con ello. Ocurre lo mismo con la historia de la transgresión sexual y de lo innoble. Sin embargo, el investigador, debido a esta ceguera que impone el sentimiento de horror, se priva de analizar lo que se dice en el paroxismo y lo que no se dice, o no se puede decir, en otro momento.

“En resumen, la mayoría de los historiadores han retrocedido ante la obscenidad”.

Los historiadores, sabrán aprovechar estos tiempos.

rcastela@cencar.udg.mx, rcastelan@milenio.com

jueves, marzo 29, 2007

Opinión - Roberto Castelan

Prioridades

Publico

Se terminó la seriedad en este país. La llegada de los arlequines del Yunque a los tres niveles de gobierno impidió cualquier compromiso para tratar los temas seriamente. No vale la pena esforzarse. La realidad de trágica se convirtió en hilarante.

Por algún extraño misterio divino, los políticos panistas se empeñan en convertir al país, al estado y a varios municipios en un enorme ensayo del Juicio Final. Quien se salva es aquel político buen padre, buen católico y buen samaritano que logre decir el mayor disparate.

Para participar en él, los actores primero se olvidaron que fueron elegidos para gobernar, es decir, para cumplir de manera eficiente con las labores propias de la función pública. Desde que oyeron la palabra “función pública” los panistas se pusieron a actuar de acuerdo a las indicaciones del Manual de Flanders para un país en crisis moral.

Las indicaciones son precisas. Primero: todo lo que no me gusta, no entiendo, me lo prohíbe mi religión, o todo aquello que mi mamá me decía de chiquito que era malo, es malo también para la sociedad. Mi limitado universo personal deberá adquirir categoría de valor universal, si no, para qué somos gobierno.

Segundo: como representamos la voluntad popular, nuestra prioridad es generar leyes que refuercen los valores morales universales ya descritos en el punto primero. Algunas de esas leyes y acciones pueden ser las siguientes:

• la originalísima ley que festeja como un valor bien tapatío el Día del Niño o Niña por Nacer. Esta ley deberá traer un artículo transitorio que especifique la urgente necesidad de registrarla en la Sociedad de Autores y Compositores y en la Oficina de Propiedad Intelectual para que no vaya a ser pirateada por los chinos.

• la ley Mantengo a mi feto, que establece becas para las mujeres embarazadas. Esta ley detendrá la amenaza del aborto, hará crecer el mercado interno y dará independencia económica a las mujeres frente a sus embarazadores.

• un muy republicano Frente Común en Contra del Aborto (Frecocoa) ya anunciado en bando solemne y en nombre de “un hijo de Dios” por uno de los coautores del Manual de Flanders y Yunque mayor en el estado.

• la ley Regale, no aborte, gracias a la cual las embarazadas disfrutarán de las bondades que le traería regalar a una buena familia, los domingos durante la Vía Recreativa, el fruto de su vientre no deseado.

• una enérgica ley contra las parejas del mismo sexo que osen presentarse como familia.

No son inventos. Son propuestas reales.

rcastela@cencar.udg.mx, rcastelan@milenio.com

jueves, marzo 22, 2007

Opinión - Roberto Castelan

Neonatos

Publico

Bienaventurados los nacidos en suelo jalisciense porque de ellos será el reino de la felicidad y la armonía.

Si se piensa bien en la prosperidad, la paz y la tranquilidad espiritual que los legionarios del Yunque han traído a estas benditas tierras, cuna de santos cristeros y hogar de vírgenes milagrosas, hasta los más escépticos abandonarían su incredulidad y correrían jubilosos a afiliarse al único partido capaz de interpretar el halo de misterio que envuelve a los nacidos en este suelo.

Qué suerte. Mientras en una gran parte del mundo y hasta en la propia capital de nuestro país, las ideas gestadas en la diabólica mente del ángel caído penetran envenenando los corazones de quienes tienen la desdicha de habitar en esos lugares, los jaliscienses gozan de una tranquilidad espiritual que sólo los azules gobernantes, electos con abrumadora mayoría entre aleluyas, Te Deums y gritos de júbilo, son capaces de garantizar y preservar.

¿Quién podría negar la pequeñez del nepotismo, la corrupción, el influyentismo, el reparto de bonos, la omisión frente a los asesinatos y las violaciones cometidas por los miembros del partido, si se comparan con el nefando crimen del aborto?

Nadie. Los pecados veniales cometidos en el ejercicio normal del poder son pequeñas debilidades en las que cualquier ser humano puede caer.

Por eso son los otros quienes deben transparentar sus acciones. ¿Cómo se atreven a pedirle transparencia al único partido honesto, al adalid de las virtudes en Jalisco?

Es necesario recordar que el diablo no descansa. Parece increíble que aún exista gente que se detenga en esos pequeños detalles de la transparencia, la violación a los derechos humanos, la impunidad de los encargados de impartir justicia, la reiterada violación a la ley en cada acto de gobierno, cuando por leyes como la de sociedades de convivencia, el ser humano puede perder hasta el alma.

Pensemos en la gravedad del asunto: se tata de una ley que despenalice al aborto sumada a otra que acepte las uniones homosexuales. Por menos de eso Sodoma y Gomorra fueron condenadas a las llamas purificadoras.

Celebremos a esos hombres que nos gobiernan porque saben hacer a un lado, cuando la ocasión lo requiere, los elementales principios de la democracia, invento no menos diabólico, y logran excluir todo pensamiento diferente al surgido de sus pequeños cerebros.

Nadie debe sentirse engañado: nuestros gobernantes no piensan. Son seres iluminados tocados por la gracia divina, defensores de la única familia, de la vida y del Día Estatal del Niño por Nacer.

rcastela@cencar.udg.mx, rcastelan@milenio.com

jueves, marzo 15, 2007

Opinión - Roberto Castelan

Yunquepedia punto com

Publico

Definitivamente, la llegada del panismo al poder a escala federal y al gobierno de los estados que tienen la habilidad para ligar tres consecutivos viene a marcar una nueva etapa en el desarrollo de la antigua civilización mesoamericana, sólo comparable a aquella que surgió tras la derrota de los chichimecas y dio paso a la misión evangelizadora para la que fuimos conquistados.

La riqueza cultural que el panismo aporta a la civilización del Occidente del país se reafirmó aquel glorioso 2 de julio, cuando el ranchero enamorado, oriundo del Bajío, contó sus votos útiles y se proclamó como el iniciador de una nueva era para la democracia y las bellas artes.

Como lo señalan los historiadores, todo cambio en las estructuras de una civilización, sea por conquista, liberación, revolución o votos útiles, comienza con la implementación de profundas reformas en las prácticas culturales del pueblo a transformar, especialmente en aquellas relacionadas con sus creencias religiosas y en el uso del lenguaje.

Sobre este último tema, el panismo produce una gran cantidad de filólogos, cuyas innovaciones al lenguaje político en la era de la globalización son tan ricas y profundas que la enciclopedia virtual Wikipedia se vio incapaz de guardar el nuevo legado conceptual que día con día aportan los genios panistas al mundo de la política.

Fue así, como surgió el nuevo portal de la revolución cultural jalisciense conocido como yunquepedia.com.jal.nep, que ya se encuentra a disposición de los internautas ávidos por beber de esta nueva fuente de conocimiento universal.

Como ejemplo de la utilidad de yunquepedia.com.jal.nep, si pensaba que la palabra nepotismo provenía del italiano nipote, que quiere decir sobrino, se dará cuenta que hasta ahora todos los diccionarios y enciclopedias que había consultado están equivocados.

Según yunquepedia: “Nepotismo, palabra compuesta por la raíz francesa né, que significa nacer o por extensión nuevo y potismo, mexicanísima palabra inventada por los escritores Luis Spota y Salvador Novo, el día que a este último le fue presentada la esposa del primero como ‘la señora Spota’, a lo que respondió con naturalidad ‘mocho gosto’. (v) vgr. Christian, el más rebelde del grupo RBD dirigiéndose a sus fans: ‘Salgamos a nepotear’. (gen.) Durante mucho tiempo, las acciones de nepotismo estuvieron prohibidas, pero con el incremento de éstas debido a las reformas borbónicas, el cardenal les dio la bendición y pasaron de perseguidas a convertirse en la principal acción de los gobiernos preocupados por mantener la integridad familiar de quienes no tuvieron la culpa de nacer bajo un mismo techo”.

rcastela@cencar.udg.mx, rcastelan@milenio.com

jueves, marzo 01, 2007

Opinión - Roberto Castelan

Una divertida descripcion de los ayatolas mexicanos (Perverto Rivera y Sinbozal Iñiguez) ...
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El ayatolá


Publico

Viajar a un país teocrático, en donde la vida política, social y económica se rige por un libro sagrado y el poder civil se subordina al poder religioso representado por un personaje conocido como el ayatolá, nos ayudaría a valorar nuestro sistema político.

En los sistemas políticos teocráticos, el Ejército tiene una gran presencia en las calles como recordatorio para quienes olvidan que los designios de Dios están bien resguardados en la tierra.

A pesar de esa presencia tan fuerte de los militares y del ayatolá en todos los asuntos públicos y privados, la gente parece vivir contenta. Parece disfrutar de la vigilancia militar y las continuas apariciones del ayatolá en los diarios, la radio y la televisión, para opinar sobre cualquier cosa.

El ayatolá es un experto en cualquier cosa. Es un hombre arrogante y sus argumentos son bravuconadas ajenas a la reflexión sensible y humilde propias de un religioso. Pero la gente lo quiere y lo escucha.

Un día puede aparecer en un mercado y criticar a los comerciantes. Después les dice misa a los empresarios y aprovecha para regañar a diestra y siniestra. Es un hombre querido, sus fieles aceptan con humildad el regaño.

Quienes gobiernan atienden sus recomendaciones y procuran nombrar en importantes cargos de gobierno a aquellas personas cercanas a la gracia del ayatolá.

A veces el ayatolá se molesta y critica las leyes civiles emanadas de esos gobiernos. No hay que olvidar que una cosa son los amigos terrenales y otra los intereses espirituales de sus fieles.

Por ejemplo, una vez, en una reunión de ayatolás, conocida como el ayatolado, criticaron una ley que promueve una mayor igualdad de la mujer, por considerar que las mujeres sólo buscaban su apoderamiento.

La ley en cuestión permitía que las mujeres le respondieran al marido con monosílabos y no con la tradicional caída de ojos para manifestar su acuerdo. El desacuerdo todavía no se permite.

Otra vez, el ayatolá dijo que los humanos no tenían derechos humanos y que cualquier institución que defendiera a los humanos tendría que desaparecer. Los civiles del gobierno brincaron de gusto. Por fin una opinión sensata, dijeron.

Afortunadamente, en México vivimos bajo un régimen de libertades civiles y no tenemos que soportar a gobernantes como Hugo Chávez, quien por cualquier pretexto saca al Ejército a las calles. Tampoco tenemos que aguantar los desplantes y rabietas del prepotente y omnipresente ayatolá, que sólo abre su gran boca para regañar e injuriar.

Son las ventajas de la democracia mexicana.

rcastela@cencar.udg.mx, rcastelan@milenio.com

jueves, febrero 01, 2007

Opinión - Roberto Castelan

Memorias extraditables

Publico

Como el disfraz verde de Mambrú no funcionó, ni las ciudades sitiadas han rendido los frutos visibles que se esperaban en la lucha contra el narcotráfico, nuestros ilustres guerreros decidieron enseñarle los dientes a los jefes de la mafia.

En un acto de valentía patriótica, optaron por tomar las cosas en serio y le hablaron a su hermano mayor para entregarle en forma de ofrenda, quizá un tanto influenciados por el éxito de Apocalypto, algunas cabezas de narcotraficantes presos en las cárceles mexicanas.

En estos casos la soberanía no existe. A esa palabra muy de moda en el siglo XIX tan solo hay que oponerle la palabra globalización para que, por arte de magia, se convierta en un referente antiguo sin ningún significado real para los nuevos tiempos que vivimos.

La soberanía nacional está al servicio de las necesidades de seguridad nacional de nuestros vecinos y el concepto de ampliación de fronteras que desde hace años practica Estados Unidos no se refiere exclusivamente al aspecto económico, sino que toca básicamente todas aquellas actividades que, a juicio de ellos mismos, puedan poner en riesgo el control político de la región y la ya mencionada seguridad nacional.

La entrega de narcotraficantes al gobierno de Estados Unidos evidencia la incapacidad del Estado mexicano para mantener el control geopolítico que se requiere y garantizar la tranquilidad de nuestros vecinos del Norte. En otras palabras, el Estado mexicano cada vez le resulta menos confiable a los norteamericanos para cuidar su patio trasero.

Sería muy raro encontrar algún país del mundo que luche en contra del narcotráfico. Lo que la mayoría de los estados hacen es controlar a las organizaciones, los territorios, la producción, las cuotas, el consumo y los flujos financieros del narcotráfico. Cuando el Estado pierde este control, también pierde soberanía, siempre en beneficio de un jugador más fuerte.

Incapaz de reformar al sistema judicial, policial y carcelario, es decir, incapaz de reformarse a sí mismo, el Estado mexicano opta por entregarle al jugador más fuerte algunas piezas que pueden ser claves para mantener el control del tráfico de drogas en México.

Los capos extraditados se llevan con ellos información importante sobre sus principales socios en el gobierno. Como todo buen mafioso tienen su memoria llena de nombres de los políticos, jueces, policías, sacerdotes y hombres de negocios con quienes mantienen floreciente el gran negocio del narcotráfico. Información valiosa que en su momento podrá ser canjeada con quien sepa usarla para su beneficio.

La extradición fue un acto de valentía.

rcastela@cencar.udg.mx

jueves, enero 18, 2007

Opinión - Roberto Castelan

Los verdes

Publico - 18/01/07

Ponte los verdes! podría ser la frase publicitaria del Ejército ahora que decidió alquilarse para ser usado como extra en las sesiones de fotografía de un equipo de futbol caracterizado por el despotismo, maltrato y menosprecio hacia sus jugadores y seguidores.

La debilidad en la legitimidad para gobernar, producto del escaso 35 por ciento en los sufragios, llevó al de las manos limpias a pedir prestada una casaca y una gorrita a los militares e iniciar con ellos una pareja presidencial cuyas consecuencias no pueden llevar a nada bueno.

El Ejército no debió haber entregado la banda presidencial en una furtiva ceremonia nocturna, una especie de aquelarre cívico militar cuyo desarrollo sólo fue atestiguado y avalado por cadetes y algunos televidentes trasnochados.

El Ejército no debió haber transportado por estacionamientos y sótanos a quien, minutos después, también ayudaría a introducir por atrás de las banderas del Congreso para que, en una ceremonia irrisoria, tomara posesión como presidente de México.

El Ejército tampoco debe ser semillero de mano de obra barata y disciplinada para ser usado en funciones de Policía. El uniforme militar no debe alternarse con el uniforme de la Policía tan solo porque así lo decide quien tiene a su cargo la Comandancia Suprema del Ejército. Si no hay una urgencia nacional, ¿cómo se justifica el desvío de recursos de una dependencia a otra?

En la función pública nadie que sea contratado para desempeñar una función puede ser obligado a cumplir otra de naturaleza distinta. El Ejército fue creado para salvaguardar la integridad y la soberanía de la nación. La Policía, para mantener el orden y garantizar la seguridad del ciudadano.

El Ejército tampoco debe violar la Constitución estableciendo retenes en algunas calles y ciudades del territorio nacional y tomar ciudades amedrentando a sus ciudadanos, con el pretexto de que el poder civil le ordenó luchar de esa forma contra el narcotráfico.

En pocas palabras, el Ejército no debe tomar parte en ninguna actividad que competa a los órganos civiles legalmente constituidos, salvo en caso de desastre nacional.

El general Marcelino García Barragán, al ser cuestionado por su participación en la matanza de 1968, respondió que la decisión fue tomada por civiles y la orden dada por un civil al mando del Ejército. El Ejército sólo está para cumplir órdenes del poder civil.

A nadie conviene que algunos civiles en el poder, movidos por la necesidad de ampliar su escaso margen de legitimidad, utilicen a las Fuerzas Armadas como comparsa en cada una de sus ocurrencias.

El desgaste de la institución militar en ocurrencias y mascaradas de los civiles, sean políticos o dueños de equipos de futbol, le puede restar seriedad a una de las pocas instituciones sólidas del Estado mexicano.

Y eso no presagia nada bueno para una democracia tan débil como la nuestra.

rcastela@cencar.udg.mx

jueves, enero 11, 2007

Opinión - Roberto Castelan

Mambrú

rcastelan@milenio.com - Publico 11 Enero 2007

Se fue a la guerra. Qué dolor, qué dolor, qué pena. Tomó prestado un saco que le quedaba grande para parecer mayor, se puso un gorrito, se rodeó de soldaditos, se subió a un caballo medio manchado llamado Estado de Derecho para traerlo entre las piernas y se fue a combatir narcotraficantes.

Cuando los malos lo vieron, se les hizo un nudo en la garganta, sus ojos empequeñecieron y se humedecieron, en sus rostros apareció una mueca y, como el personaje de la propaganda de un antiguo candidato a la Presidencia, se orinaron.

De risa.

La risa tiene diversas e incontrolables manifestaciones. Antropólogos e historiadores han intentado descifrar el origen de ese reflejo que parece natural, propio del ser humano. Sociólogos y psicólogos buscan establecer una relación entre éste y el humor, que es una conducta cultural capaz de definir identidades de clase, locales, regionales y nacionales.

La risa y el humor fueron estudiados por Freud en relación al inconsciente. Jacques Le Goff, el célebre historiador francés tiene más de quince años dirigiendo un seminario sobre la risa en la Edad Media. Umberto Eco escribió un hermoso libro basado en el peligro que el sentido del humor representaba para los monjes medievales.

En México, al parecer quienes nos gobiernan con sus representaciones del Ranchero Enamorado y El Soldado de Chocolate son especialistas del humor involuntario. Representan un grave caso de comedia y tragedia, digno de un nuevo ensayo de Milan Kundera, que podría ser la continuación de su libro El telón.

Parafraseando a Pablo Neruda, se le podría pedir a quienes gobiernan que nos quiten el pan si quieren, el aire, el agua, todo, incluyendo la capacidad de elegir a quienes nos gobiernan, pero que no nos quiten la risa, producto de su humor involuntario, porque entonces sí nos matarían.

Si nos quitan la risa, México sería un país sombrío, que se tomaría en serio todo lo que dice la cada vez más copiosa propaganda oficial y sus corifeos. Pensaríamos que están luchando contra los malos en serio y, entonces, el sentido del humor se volvería consigna de Estado.

Para reforzar a la propaganda oficial, cada vez más presente, cada vez más intensa en todos los medios de comunicación, se debe exigir que en México prevalezca la legalidad, el orden, las instituciones y el humor involuntario de Mambrú.

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