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martes, mayo 15, 2007

Editorial - La Jornada

Benedicto XVI: fracaso del entendimiento

La Jornada

La visita de Benedicto XVI a Brasil, en lo que constituyó su primer viaje a América Latina, ha sido, como podía esperarse, un rosario de fracasos: fue un fiasco de convocatoria, toda vez que la asistencia de feligreses a los actos presididos por el pontífice alemán quedó muy por debajo de lo esperado y, desde luego, no fueron ni la sombra de los encantamientos de masas que lograba en la región su carismático predecesor polaco. Fue un fracaso institucional, en la medida en que Joseph Ratzinger no fue ideológicamente capaz de dar a la V Conferencia del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe (Celam) la perspectiva de modernización de la que tan urgida se encuentra la pastoral católica en esta parte del mundo. Y, sobre todo, fue un fracaso del entendimiento: Benedicto XVI dio abundantes pruebas de que no comprende, o de que no le interesa, la acuciante problemática de los pueblos del subcontinente, y de que no está dispuesto a escuchar a quienes se la plantean, como su anfitrión Raymundo Damasceno Assis, obispo de Aparecida, quien le recordó a la máxima autoridad católica del mundo que los países latinoamericanos estamos "lejos de resolver nuestras graves cuestiones sociales, entre tantas otras, la miseria y la violencia".

El subcontinente enfrenta dramas nunca resueltos, como la pobreza, la desigualdad, la insuficiencia educativa, la insalubridad, la corrupción de las elites gobernantes, la discriminación de los pueblos indígenas, la situación de catástrofe de la mayor parte de los campesinos, las persistentes afrentas a los derechos humanos y la desintegración del tejido social provocada por las políticas neoliberales; se encuentra, además, ante fenómenos de nuevo cuño, como la crisis de representatividad y legitimidad de las democracias formales; el incremento de la violencia delictiva, la eclosión de una diversidad social no prevista en los modelos institucionales y legales, y la creciente escisión entre propuestas económicas alternativas y con visión social, nacional y regional, por un lado, y la persistencia, por el otro, del recetario ideado por el llamado Consenso de Washington, puntualmente aplicado por gobiernos que se dicen formalmente democráticos, pero de orientación claramente oligárquica. Con ese telón de fondo, los exhortos de Benedicto XVI a la preservación de supuestos "valores morales universales", como la virginidad, la castidad y el matrimonio sacramental, su demonización del aborto y la eutanasia, así como la puerilidad de su única alusión al gravísimo problema del narcotráfico -"Dios les pedirá cuentas a los narcos"- resultan inevitablemente superficiales y hasta frívolas, por más que procedan de dogmas teológicos medievales.

La impertinencia de estos mensajes se queda corta frente al abierto agravio de la mentira histórica en torno a la evangelización de América, la cual, en su opinión, "en ningún momento supuso una alienación de las culturas precolombinas ni fue una imposición de una cultura extraña". No viene a cuento desconocer ni minimizar el incuestionable componente católico de la cultura latinoamericana contemporánea, pero el negar que éste fue impuesto a sangre y fuego y que pasó por la destrucción de las culturas nativas es tan ofensivo como lo son los ensayos revisionistas según los cuales el exterminio de los judíos en la Alemania nazi nunca tuvo lugar.

Al dar la espalda a Latinoamérica, el antiguo perseguidor de los teólogos de la liberación da la espalda a su propia Iglesia en los países de la región. Para los curas y obispos brasileños, cuyos fieles han pasado de 89 a 64 por ciento de la población en un lapso de 27 años, no va a ser fácil asimilar la consigna papal de que "la Iglesia no hace proselitismo", ni comprender la directiva de que la institución debe apostar su crecimiento a la "atracción de Cristo" y a la "sed de Dios" que Benedicto XVI cree ver en los habitantes de América Latina.

A pesar de la despiadada persecución desatada en décadas anteriores por el propio Ratzinger contra la teología de la liberación y los religiosos que se han atrevido a ejercer la opción preferencial por los pobres, persisten en el catolicismo latinoamericano fuertes núcleos de una Iglesia popular y progresista, y es probable que se hagan escuchar, pese a todo, en la V Celam, inaugurada ayer. Puede darse por descontada, también, la reacción de las jerarquías eclesiásticas oscurantistas, integrantes de las oligarquías políticas y económicas y gratas al actual pontífice. En todo caso, en esta región del mundo se ha evidenciado que la Iglesia católica enfrenta una orfandad de dirección y guía.

jueves, mayo 10, 2007

México, en riesgo de caer en una dictadura a rajatabla, advierte el obispo de Saltillo

No cabe duda que hay curas comprometidos con las causas sociales

Raúl Vera López indicó que la Iglesia está metida en un juego de poder que no le corresponde

El religioso expresó que las actitudes de Sandoval Iñiguez contribuyen al encono social

RAUL TORRES

Raúl Vera López, obispo de Saltillo, dice estar seguro de que lo van a matar por meterse a defender los derechos humanos de los desprotegidos, pero aún así no duda en decir que los signos que actualmente muestra el país, como la migración, la represión de las luchas sociales, la narcoviolencia, las luchas de poder de ciertos actores y sobre todo la táctica de guerra de baja intensidad que aplica el Ejército en Michoacán, son suficiente motivo para pensar que el país está en riesgo de caer en una “dictadura a rajatabla”.

“La actividad del Ejército en Apatzingán nos recuerda la manera como se solucionó el terrorismo en Afganistán y la justificación de las armas de destrucción masiva para invadir Irak; el Ejército nos está mostrando que no va a tener freno y que va a utilizar todos los medios porque se le está permitiendo usar todos los medios, esto es muy delicado y ahí la respuesta debe llegar desde la sociedad civil, antes de que lleguemos al grado de una dictadura a rajatabla como las que hemos visto en Centroamérica y en toda América Latina”, advirtió.

Durante su ponencia, Retos ante el problema de la migración, incluida en el Foro Nacional de Migración que organizó el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente, Vera López denunció públicamente las irregularidades en que han incurrido las autoridades de Coahuila y el gobierno federal para solapar las irregularidades que existían en la mina Pasta de Conchos antes de la explosión en que murieron 65 mineros.

Cuestionó duramente el nivel ético de quienes discuten la despenalización del aborto antes de darse cuenta de que se deben resolver otras situaciones antes, y aseguró que dentro de la Iglesia hay personas que equivocadamente se casan con el poder.

“Cuando dicen que si marchamos contra el aborto, yo digo que no sólo contra el aborto, sino contra todo lo que va contra la dignidad humana, los bajos salarios, los abusos, la corrupción, las injusticias”, indicó.

Con un sólido discurso de denuncia y un llamado a la organización de la sociedad para lograr un cambio profundo en las estructuras sociales del país, Vera López aseguró que en México ahora se castiga más severamente a quien lucha por los derechos humanos que a los narcotraficantes, y ejemplifico el caso con la sentencia que se le impuso a los líderes de Atenco y las que se dictan contra los capos de la droga.

Sandoval contribuye al encono

Al ser cuestionado sobre las posturas que el arzobispo de Guadalajara, Juan Sandoval Iñiguez, ha tomado con respecto a la discusión del aborto y el ataque sistemático al PRD, Vera López afirmó que esas actitudes contribuyen al encono social.

Señaló que ahí se están revelando las intenciones por medir fuerzas y mostrar qué poder se tiene sobre el otro.

En su opinión, la Iglesia no tiene porqué recurrir al poder civil, porque las leyes de la Iglesia son independientes de las que hacen los políticos; en ese sentido, puntualizó que un aborto seguirá siendo un crimen para la Iglesia, pero eso queda en el fuero personal de cada uno de los involucrados.

“Estamos poniéndonos en un juego de poder que no nos corresponde. Si lo analizamos bien, ahora resulta que queremos que la mujer que aborta sea exhibida públicamente; debemos pensar cómo enfrentar esto de manera madura para no contribuir otra vez a la división de México, ya nos dividimos en las elecciones, mañana viene la eutanasia… pues vamos a acabar partidos en dos y la Iglesia metida en un sector”.

Señaló que este pleito entre perredistas y Sandoval Iñiguez parece un desquite electoral. “Cuidado, no debemos meternos en los desquites, aquí hay mucho desquite poselectoral, los personajes son los mismos que estaban pugnando en las elecciones”.

Finalmente, el obispo dio un correo electrónico para que todo aquel que quiera informarse sobre la lucha de las viudas de Pasta de Conchos y la de las mujeres violadas por militares en Castaños y Zongolica: comunicadiocesis@prodigy.net.mx.

miércoles, mayo 09, 2007

Aún vive la Teología de la Liberación

Religiosa mexicana pide ver más allá de estereotipos y atender a los pobres.

Publico

Las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) que florecieron con la Teología de la Liberación, han logrado sobrevivir a la persecución de la jerarquía católica que quiso exterminarlas, tras etiquetarlas como marxistas, políticas y alborotadoras.

La religiosa mexicana Socorro Martínez, coordinadora de las CEB en Latinoamérica, habló claro y directo sobre cómo las afectó que se les identificara con la Teología de la Liberación.

“Perjudica cuando un obispo o un sacerdote, sin profundizar en el trabajo de las CEB, dicen que somos marxistas y nos etiquetan. Y entonces algunos dicen: ‘las CEB estan así porque siguieron a la Teología de la Liberación’, pero no quieren ver que la comunidad está asentada en el pueblo que lee la Biblia de acuerdo con su realidad... La Teología de la Liberación llegó al pueblo explicada con un Jesús liberador que camina con la historia, no alejado de los pobres”.

Tras lamentar el golpeteo constant que han padecido estas comunidades “como si a alguien le interesara borrarnos”, la religiosa dice que una palabra de aliento les daría un impulso renovado.

Se le pregunta si la Teología de la Liberación ha desaparecido del mapa.

“La Teología de la Liberación no se ha muerto; claro que ha evolucionando, se va replanteando. Porque siempre ha sido como una piedra en el zapato para seguir recordando que en AL y el Caribe seguimos estando necesitados de la liberación desde el anuncio de Jesús y en cuestiones sociales. Aquí habría que preguntarnos a quién le molesta y le asusta la Teología de la Liberación; a los pobres no. Ésta no ha muerto; la veo viva en el pueblo, principalmente en los pobres, que son sus receptores”.

Sao Paulo/Eugenia Jiménez, enviada

miércoles, marzo 21, 2007

Inquietudes del Vaticano sobre el caso Jon Sobrino

Bernardo Barranco V.


No hubo la temida condena pero sí se le señaló por parte del Papa como un teólogo cuyo trabajo es puesto en tela de juicio, y para el caso el efecto es el mismo. Jon Sobrino, como muchos teólogos de la liberación, es embestido nuevamente por Roma. Desde hace semanas el propio Vaticano filtró notas en torno de supuestas condenas severas que pesarían sobre el sacerdote jesuita Sobrino, destacado teólogo comprometido con los pobres, por no aclamar debidamente la divinidad de Jesús y por el contrario exaltar su humanidad en escritos y conferencias. Al respecto, Frei Betto, reconocido religioso brasileño, en un breve artículo reclama: "Roma habla de la divinidad como si fuese contraria a la humanidad (...) nuestra humanidad no es negación de la divinidad, así como no lo era la de Jesús".

A unas cuantas semanas de que el papa Benedicto XVI visite Brasil para inaugurar la quinta reunión del Episcopado Latinoamericano, todo este ruido mediático político y religioso francamente se antoja excesivo, porque puede enrarecer la necesaria atmósfera de diálogo que los delegados e invitados a la conferencia deben gozar en sus trabajos de mayo próximo. Finalmente el vocero de la Santa Sede, Federico Lombardi, expresó que no hay "ni una sanción ni una condena, porque las sanciones son establecidas por los obispos locales o las instituciones de donde dependa el religioso". Llama la atención que los contenidos y la oportunidad de dichos señalamientos contra Sobrino y la teología de la liberación hayan tenido el conocimiento y aval del propio Papa. La actuación de Roma indica cierto desdén por nuestro continente, insensibilidad al evidenciar a un religioso como Jon Sobrino, sacerdote muy comprometido con los pobres, que ha escapado varias veces de la ejecuciones sumarias en El Salvador, y su identificación absoluta con un icono del martirio católico en Centroamérica como es Oscar Arnulfo Romero, obispo asesinado en 1980.

¿Qué intencionalidad hay detrás de todo este jaloneo? ¿Cómo entender tanta rudeza del Vaticano sobre una corriente teológica que ha sido declarada técnicamente muerta por sus propios funcionarios? Probablemente el acendrado eurocentrismo del papa Ratzinger le imposibilita percibir otras realidades remotas como América Latina. El presente episodio no debe verse aisladamente; parece ratificar la crisis provocada por el propio Papa en Ratisbona. Sin embargo, por otro lado, la Santa Sede siempre ha sido muy cuidadosa, y estos incidentes no deben leerse como un accidente o un lance circunstancial. Habrá que escudriñar intenciones de fondo. Por ello proponemos cuatro hipótesis complementarias que nos permitan entender la intencionalidad del pontífice.

1) Intoleracia hacia la teología de la liberación. El caso Sobrino es un mensaje y advertencia de Roma a los actores religiosos y participantes de la quinta Conferencia del Episcopado Latinoamericano de que no habrá ningún tipo de consentimiento, concesión o siquiera asomo de complacencia frente a las posturas de la teología de la liberación. Máxime cuando el propio papa Ratzinger en su anterior cargo como prefecto de la Congregación de la Fe tuvo como principal cometido no sólo cuestionar los fundamentos doctrinales de las teologías de la liberación sino someter a sus principales referentes, como Leonardo Boff y Gustavo Gutiérrez.

2) Dar la puntilla a la teología de la liberación, aprovechar la coyuntura de la quinta conferencia para rematar y declarar formalmente la defunción de una corriente teológica que se desarrolló a finales de la década de los 60 y que ha representado una intensa opción social de la Iglesia a favor de los pobres, las minorías, los desterrados por la globalización como los indígenas. La teología de la liberación aspiró a unir la defensa de los valores cristianos con la de los derechos de los excluidos, y la justicia social con el Evangelio. Los sectores conservadores la acusaron no sólo de mezclar la Biblia con el marxismo sino de levantar estructuras eclesiales paralelas a la autoridad eclesiástica. Ante la caída del Muro de Berlín, en tiempos del post socialismo se pregona la obsolescencia del sueño religioso latinoamericano, y "la mano derecha fue mutilando a la mano izquierda"; se instaló una fuerte convicción en los tiempos del papa Wojtyla que supuso la victoria absoluta de la tradición doctrinal sobre la herejía teológica latinoamericana.

3) Temor por el resurgimiento de la teología de la liberación. Ante el ascenso de los gobiernos de izquierda en la región, los sectores conservadores de la curia tienen inquietud y alarma de una posible reactivación favorecida por sectores, ahora en el gobierno, que militaron o simpatizaron con la corriente teológica. El caso Chávez en Venezuela es sintomático, pues en su enfrentamiento con la jerarquía católica éste se ha apoyado en los sectores cristianos proclives a la teología de la liberación. No debemos despreciar el dato de que presidentes como Lula y Evo Morales, en sus inicios, fueron formados por los principios sociorreligiosos de la teología de la liberación.

4) Hostigar a la Compañía de Jesús. Resulta sorprendente que de las últimas condenas y señalamientos a teólogos heréticos, cuatro de cinco son jesuitas: Jacques Dupuis, en 1998; Anthony de Mello, en 2001; Roger Haigt, en 2004, y Jon Sobrino, en 2007. Hay muchas conjeturas sobre las tensiones entre la curia romana y la compañía, orden religiosa relegada desde el pontificado de Juan Pablo II. ¿Será que el anunciado relevo de Peter Hans Kolvenbach SJ, prepósito general de la Compañía de Jesús, el "papa negro", para 2008, siente un inquietante precedente para la absurda norma vitalicia que impera para los pontífices?

Finalmente, Benedicto XVI, el papa que ha dicho no a los cambios, a más de 20 años vuelve a enfrentarse a las teologías de la liberación latinoamericanas. Ahora diezmadas por la sistemática persecución intraeclesiástica; pero se mantienen vivos muchos de sus postulados, en otros ambientes por medio de sus simpatizantes y ex militantes que actúan en asociaciones y ONG, movimientos altermundistas, organizaciones de mujeres, grupos ambientalistas, indígenas, de derechos humanos, microemprendimientos, etcétera. ¿Será cierto que la teología de la liberación ha muerto?

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