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viernes, enero 16, 2009

Boletin de la coordinadora 28 de Mayo

CENTRO DE DERECHOS HUMANOS COORDINADORA 28 DE MAYO AC

BOLETIN DE PRENSA

16 de enero de 2008

CNDH pide actas administrativas contra policías y jefes policiacos por abuso de fueza

Ante represión no estamos de acuerdo en "conciliación"

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió un documento suscrito por el 5º Visitador General, Mauricio Farah Gebara, en el que solicita a Carlos Nájera Gutiérrez de Velasco, Secretario de Seguridad Pública de Jalisco, que tiene 15 días naturales contados a partir de la fecha de su recepción para responder por escrito sobre la aceptación de una "propuesta de conciliación" para que se de vista a la titular de la Contraloría del estado de Jalisco, "para que inicie los procedimientos administrativos correspondientes en contra de los agentes policíacos que participaron" en los hechos represivos durante los sucesos el 28 de junio del 2007, cuando el Congreso del Estado hacia votaciones para elegir titular en la CEDHJ.

En ese entonces se cometieron atropellos a la ciudadanía, cometidos por policías que por órdenes de diputados cerraron el congreso, manchando aún más el desprestigio de la CEDHJ.

Por lo menos una docena de policías de la Secretaria de Seguridad Publica son señalados en el texto del expediente 2007/3214/5/Q de la CNDH, por las violaciones a los derechos humanos cometidos contra Daniel Hernández Loza, Misael Hernández Barrón y Jaime Hernández Ortiz. Los dos primeros fueron desalojados por la fuerza y con lujo de violencia y al último, miembro de la Coordinadora 28 de mayo, le impidieron por la fuerza ingresar al recinto legislativo donde se llevaban las votaciones, no obstante que era candidato.

En el mismo documento se pide a Carlos Nájera formule la denuncia penal ante el Ministerio Público de la Federación por las conductas "probablemente constitutivas de delito cometidas por los elementos de esa corporación en agravio del señor Misael Hernández Barrón", quien fue soltado cuando ya era enviado a los separos por "alterar el orden", gracias a las gestiones de su hermano Alfonso, y quien en esos momentos realizaba cabildeos y votos para Felipe Álvarez Cibrián.

Ante los hechos, y desconfiando de la actuación de la CEDHJ, del presidente entrante y saliente, la Coordinadora 28 de mayo pido a la CNDH atraer el caso.

Miembros de la Coordinadora fuimos notificados de ese documento en días pasados, por lo que ahora hacemos público. A estas alturas Carlos Nájera ya está plenamente enterado y habrá dado su respuesta. El documento fue expedido el 10 de diciembre, Día mundial de los derechos humanos.

No estamos de acuerdo con la "propuesta de conciliación", porque no hay nada que conciliar. Pero estaremos al pendiente de la respuesta para las acciones legales a seguir a fin de que los hechos no queden impunes.

La Coordinadora 28 de mayo considera incompleto dicho acuerdo de "conciliación" toda vez que se refiere a la medida autoritaria tomada por el Congreso de cerrar las puertas en esa ocasión y por la rara petición de pedir la denuncia ante el MP federal y no uno estatal.

Responsable del comunicado

Guadalupe Zepeda Díaz

Presidente

Arcadia Lara

Enlace y comunicación

Jaime Hernández Ortiz,

Defensoría



::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2008::

sábado, junio 09, 2007

“¿Tu le crees a Soberanes? yo tampoco”

josé gil olmos - proceso

México, D.F., 30 de mayo (apro).- Con un presupuesto de más de 700 millones de pesos anuales, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) es la institución en su género que más dinero tiene en el mundo. Pero ni con todos estos recursos su presidente José Luis Soberanes ha hecho su labor de defensor del pueblo. Al contrario, ha demostrado que sus intereses particulares van primero.

Ninguna de las tres presidencias anteriores en la CNDH ha sido tan mal vista y cuestionada como la del doctor Soberanes. Y no sólo por su protagonismo histriónico en los medios y en la política, sino también por la falta de autonomía e independencia ante las autoridades, la pésima administración de sus recursos y su ineficacia como defensor del pueblo.

En los últimos meses, el protagonismo y los intereses políticos le han ganado al ombudsman mexicano. Contrario a la naturaleza de su tarea, a contracorriente de lo que el país necesita, el doctor Soberanes no desperdicia una oportunidad para hacerse ver en la opinión pública o para defender al Ejército y al presidente Felipe Calderón, sin importar que ponga en riesgo la credibilidad de la institución como ha ocurrido con los casos de Ernestina Ascencio, Oaxaca, Atenco y la reciente controversia constitucional contra la despenalización del aborto que presentó en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

A Soberanes le cuesta trabajo deslindarse de sus propios intereses. Si bien es cierto que, en los primeros años de su larga gestión iniciada en 1997 tuvo un bajo perfil, también es cierto que en todos estos años no se ha comprometido en denunciar las tropelías cometidas por el Ejército y el Ejecutivo federal.

Todo parece indicar que son ciertas las versiones de que el presidente de la CNDH pretende saltar de la defensoría de los derechos humanos a la Procuraduría General de la República o a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Y para ello necesita de los favores de Felipe Calderón desde la Presidencia de la República.

Sólo de esta manera se puede entender el comportamiento del doctor Soberanes: está tratando de quedar bien con el presidente y su partido, el PAN, para avanzar en sus pretensiones políticas.

Sin embargo, lo que no se puede entender o aceptar es el enorme gasto que tiene en comidas exquisitas con facturas de hasta 16 mil pesos en la compra de caviar, patés y otros gustos carísimos cuando tiene el papel de defender a un pueblo que vive en la miseria.

Tampoco se puede comprender cómo ha dejado en la impunidad casos claros de violaciones a mujeres por parte de militares, como el de la señora Ernestina Ascencio.

En un juego de palabras, bien se podría aplicar al presidente de la comisión la máxima que Elba Esther Gordillo le impuso a Roberto Madrazo: “¿Tu le crees a Soberanes? Yo tampoco”.

¿Quién puede creerle al presidente de la CNDH cuando dice que, de motu propio, presentó la queja contra la despenalización del aborto en la Suprema Corte de Justicia, cuando al mismo tiempo lo hizo la PGR con la anuencia del presidente Felipe Calderón? ¿Quién le va a creer cuando afirma que él no ha actuado por consigna en los casos de Oaxaca, Zongolica, Guerrero y Coahuila, en los que militares y policías han cometido graves violaciones a los derechos humanos de ciudadanos?

Todavía se pueden recordar las palabras de Soberanes cuando presentó tardíamente el informe de Oaxaca y deslindó de toda responsabilidad al gobierno de Calderón: “No tiene porque pagar los muertos del pasado”, dijo de manera obsequiosa sobrepasando sus propios límites, pues su papel es enviar las recomendaciones al gobierno en turno para que se tomen las medidas necesarias y resarcir parte del daño causado.

Estas actuaciones han dañado de manera grave la credibilidad y la confianza social en la CNDH. Ha habido casos en los que los quejosos prefieren no entrevistarse con los visitadores, pues de antemano saben que no servirá de nada buscar su protección, ya que estos representantes de la comisión están coludidos con las autoridades estatales o federales, como ocurrió en Oaxaca.

Conocedora de esta situación, de esta crisis de credibilidad, la CNDH pagó recientemente inserciones en algunos medios con los resultados de una encuesta, según los cuales ésta institución sigue siendo confiable para la mayoría de los ciudadanos.

A pesar de los gastos de esta campaña de expiación de culpas y de autopromoción, en el fondo se da un efecto a la inversa, pues sólo se refuerza la percepción de que ha crecido la desconfianza en la autonomía e independencia de la CNDH presidida por el doctor Soberanes.

De poco sirve a una sociedad en crisis una comisión de derechos humanos sin peso, sin moral ni ética. Por eso, ya es tiempo de realizar cambios en la presidencia de la CNDH, no obstante que el tiempo fijado sea hasta 2008.

Y a partir de estos cambios iniciar una limpieza en su estructura y dejar a un lado los favores políticos para dedicarse a la función para la que fue creada: proteger y promocionar la defensa de los derechos humanos.

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