Franquistas y cristeros
La Jornada
Algunos insisten en regresar al pasado, en revivir situaciones que creíamos superadas. Como si desearan abrir (y exhibir) heridas cicatrizadas o ajustar cuentas; aprovechar frágiles aperturas democráticas y resquicios de modernidad para despertar fantasmas y exhumar muertos; mostrar a las nuevas generaciones las miserias del pasado. Quiero dejar en claro que no me refiero a estudios objetivos en aulas de clase o en libros de historia patria.
Los emisarios del pasado apuntan con índice de fuego a los herederos (hijos, nietos, bisnietos) de quienes reprimieron, torturaron, mataron, y usurparon el poder. Tratan de humillar antiguos opositores y de ir más allá de la denuncia para rozar los límites de la venganza política. ¡Jugar con fuego! España, modelo político para Iberoamérica desde el histórico Pacto de la Moncloa, se convirtió en poco tiempo en una monarquía constitucional ejemplar.
El salto de la Moncloa al Tratado de Maastricht la volvió una potencia europea tan moderna, visionaria e influyente como Francia e Italia. Bajo el hábil liderazgo del rey Juan Carlos, el país ha mostrado una respetuosa inclinación a tomar el liderazgo del mundo hispánico en áreas que verdaderamente valen la pena: las letras, la cultura, el arte y el patrimonio histórico. Pero hoy, un par de políticos deleznables están empeñados en destruir la democracia española. Se trata de José María Aznar, el "perro faldero de Bush", y de su comparsa, Mariano Rajoy. De Aznar no me extraña, porque siempre ha sido un político obcecado, resentido, soberbio, que vive en el pasado. Pero hoy Rajoy, el mastodonte que dirige el Partido Popular (PP), ha decidido seguirlo para dar al traste con décadas de vida democrática.
Furioso, porque las revelaciones judiciales sobre la matanza del 11 de marzo de 2004 están mostrando la magnitud del engaño que intentó para ganar la pasada elección, Rajoy convocó a una manifestación multitudinaria del PP. Se trataba, fue la justificación, de protestar por la decisión del presidente Zapatero de impedir la muerte de un etarra preso que estaba en huelga de hambre.
En la manifestación, para regocijo de Aznar y Rajoy, salieron a relucir banderas y consignas franquistas. ¡Vivas! y ¡mueras!, que son los gritos enardecidos que conducen a las guerras civiles. Ahora todo va de mal en peor, porque Rajoy, cual dictadorzuelo latinoamericano que pisotea la libertad de prensa, decretó un boicot total del PP contra Promotora de Informaciones, Sociedad Anónima (Prisa), la empresa de medios que publica los diarios El País y Le Monde, dos de los mejores del mundo. (¿Pretende tapar el sol con un dedo?) ¿El motivo?, que el presidente de Prisa manifestó a los accionistas su preocupación por la visible derechización del PP, y por un nivel de confrontación entre izquierdas y derechas que amenaza la democracia española. ¡Atención, México!, porque nuestros ejemplos no se quedan atrás.
El tercer panista que detenta el gobierno de Jalisco, Emilio González Márquez, sinarquista que antes de ingresar al PAN dirigió el Partido Demócrata Mexicano, financió con fondos públicos (Reforma 5/3/07), durante su gestión como presidente municipal de Guadalajara, la publicación de las obras de Anacleto González Flores, beatificado por su participación y muerte en la Guerra de los Cristeros. Qué manera de refregarle en la cara al antiguo régimen "¡hoy, detentamos el poder!" Y también, extraña coincidencia, en víspera del certamen de Miss Universo, la arquitecta tapatía María del Rayo Macías Díaz, "ganó" el concurso del traje "típico", diseñando para la representante mexicana un vestido "con imágenes pintadas a mano de cristeros colgando de postes telegráficos, fusilados, mujeres en misas clandestinas, un templo donde cristeros fueron fusilados y, por supuesto, la Virgen de Guadalupe.
El atuendo incluye "rosarios, escapularios y milagritos" (La Jornada, 1/4/07). ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe! La diseñadora se justificó con la entrevistadora de La Jornada insistiendo en que hay apertura religiosa, y "somos descendientes de cristeros. Nos guste o no, es parte de lo que somos". Me pregunto: ¿Por qué no cubrir la falda del traje "típico" con imágenes de Tlatelolco? ¿O con fotos de Díaz Ordaz y Luis Echeverría, que son también parte de nuestra historia patria?
Si los diseñadores del traje fuesen consistentes se hubiesen opuesto, como algunos mojigatos en otras partes del mundo, a un certamen donde aparecen mujeres en bikini. ¡Ave María Purísima! ¿Qué pretenden, Aznar, Rajoy, y los herederos de los cristeros: reiniciar conflictos superados? ¿Provocar una nueva confrontación que termine en conflicto armado?
Al leer la descabellada idea de la arquitecta María del Rayo, me ganó la risa. Imaginé a Miss USA con un traje "típico" que incluyera imágenes de una reunión nocturna del Ku Klux Klan en el Deep South, con capuchas, cruces ardiendo y latas de cerveza. Un concurso de belleza está muy lejos de ser el sitio idóneo para ventilar ideología política o religiosa. A propósito de indumentarias tengo un consejo para María del Rayo: ¡La ropa sucia se lava en casa!
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viernes, abril 06, 2007
viernes, febrero 09, 2007
Opinión - Jorge Camil
Calderón: entre la espada y la pared
La Jornada
Con ayuda del presidente saliente, el IFE, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y los consejos empresariales, entre otros, Felipe Calderón tomó la Presidencia de la República en medio del peor conflicto electoral de nuestra historia contemporánea.
Débil, apoyado únicamente por un tercio del electorado, y con una cuestionable victoria de medio punto porcentual, tuvo sin embargo oportunidad de legitimar su mandato accediendo al recuento de votos que reclamaba la oposición. Pero como eso podría significar la derrota prefirió aferrarse al poder bajo una nube de sospecha, convirtiéndose en rehén del Ejército, los cuerpos de seguridad, las televisoras, las cúpulas empresariales y el gobierno de George W. Bush, el presidente más desprestigiado del planeta. Soslayó las justificadas sospechas provocadas por la conducta del IFE, la intervención ilegal de Vicente Fox, la alianza con Elba Esther Gordillo, la tibia sentencia del TEPJF y la participación también ilegal del Consejo Coordinador Empresarial. Hoy está pagando las consecuencias. Por ambición personal, o colmado de compromisos ineludibles, asumió el poder por la puerta trasera, aunque fuese con una tramposa aparición en el Palacio Legislativo, mientras los señores legisladores escenificaban un zafarrancho que fue ampliamente difundido en la prensa internacional.
Hoy Calderón está entre la espada y la pared: en manos de las televisoras y de los empresarios, y obligado a dormir con el enemigo (el Partido Revolucionario Institucional) para sacar adelante sus programas de gobierno e iniciativas de ley. El costo inmediato de esa alianza inconfesable fue mantener en el poder al gobernador de Oaxaca, una vergüenza nacional que le valió las violentas protestas sufridas durante su gira por Europa. Siguiendo las recetas monetaristas de su secretario de Hacienda, presentó con orgullo al Congreso un Presupuesto de Egresos que podría resumirse con la frase "cero, déficit, cero deuda", hasta que "los mercados", que viven eternamente en el discurso calderonista, dispusieron zarandear el barco bajando el precio del petróleo, y subiendo el de la tortilla y los demás satisfactores de la canasta básica.
Accediendo al recuento de los votos hubiera tenido margen de maniobra y capacidad para transitar a lo largo y a lo ancho del territorio nacional con protección mínima del Estado Mayor. Hoy, en cambio, su debilidad exige una cercanía cada vez más estrecha con las fuerzas armadas, y una extraña comunidad de miras con el gobernante más ignorante y malintencionado del planeta. Así, mientras el resto del continente latinoamericano (Argentina, Brasil, Chile, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Nicaragua y Venezuela) se aparta de Estados Unidos, cansado de los espejismos de la globalización, la economía neoliberal, y las democracias de aparador que no se traducen en beneficios tangibles para el pueblo, Calderón se refugia en la derecha recalcitrante, pareciéndose cada vez más a Alvaro Uribe, el terrateniente del siglo pasado que gobierna Colombia bajo la sombra de los cárteles de la droga, y atrapado en la encrucijada de la guerrilla, el ejército, las fuerzas paramilitares y la ayuda militar y económica de Estados Unidos.
¡Qué triste posición para México!, después de haber sido faro de luz continental por nuestra política de no intervención, y de respeto sacramental a la autodeterminación de los pueblos. Hoy, en el marco del foro de Davos, Calderón lanzó un revelador e inusitado reto a Hugo Chávez y Evo Morales, atacando públicamente a los países de la región que "fomentan las expropiaciones y las dictaduras vitalicias". Es difícil creer que actuaba motu proprio y no le estaba haciendo el juego a Estados Unidos, porque en forma casi simultánea John Negroponte, ex embajador en México y flamante subsecretario de Estado, declaraba en el Congreso de Estados Unidos que Hugo Chávez es "una amenaza para las democracias de América Latina"; especialmente, añadió paternalista este pistolero del imperio, cuando la democracia "se porta bastante bien" en el continente, y tiene "buena aceptación en la región". (Alguien debería informarle que mientras él gobernaba la invasión de Irak y se encargaba de la inteligencia nacional de Estados Unidos, "la región" dio un democrático vuelco hacia la izquierda.)
El predicamento de Calderón es más grave aún, cuando el presidente de su partido saboteó su visita a España y la pareja presidencial, en la mejor tradición de los ex presidentes priístas continúa atrayendo los reflectores e intentando gobernar mediante ex secretarios incrustados en el gabinete calderonista y el consejo del partido.
La multitudinaria protesta contra la carestía lo obligó a recular, reiterando el vaivén de un pasito pa' delante / y un pasito para atrás, que parece ser el ritmo del sexenio. En medio de lo que fue una comedia de errores, Calderón respondió los últimos comentarios de Chávez con una copla que festeja el tamaño de nuestros "corazones", refiriéndose con eufemismo a una parte menos altruista de nuestra anatomía.
La Jornada
Con ayuda del presidente saliente, el IFE, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y los consejos empresariales, entre otros, Felipe Calderón tomó la Presidencia de la República en medio del peor conflicto electoral de nuestra historia contemporánea.
Débil, apoyado únicamente por un tercio del electorado, y con una cuestionable victoria de medio punto porcentual, tuvo sin embargo oportunidad de legitimar su mandato accediendo al recuento de votos que reclamaba la oposición. Pero como eso podría significar la derrota prefirió aferrarse al poder bajo una nube de sospecha, convirtiéndose en rehén del Ejército, los cuerpos de seguridad, las televisoras, las cúpulas empresariales y el gobierno de George W. Bush, el presidente más desprestigiado del planeta. Soslayó las justificadas sospechas provocadas por la conducta del IFE, la intervención ilegal de Vicente Fox, la alianza con Elba Esther Gordillo, la tibia sentencia del TEPJF y la participación también ilegal del Consejo Coordinador Empresarial. Hoy está pagando las consecuencias. Por ambición personal, o colmado de compromisos ineludibles, asumió el poder por la puerta trasera, aunque fuese con una tramposa aparición en el Palacio Legislativo, mientras los señores legisladores escenificaban un zafarrancho que fue ampliamente difundido en la prensa internacional.
Hoy Calderón está entre la espada y la pared: en manos de las televisoras y de los empresarios, y obligado a dormir con el enemigo (el Partido Revolucionario Institucional) para sacar adelante sus programas de gobierno e iniciativas de ley. El costo inmediato de esa alianza inconfesable fue mantener en el poder al gobernador de Oaxaca, una vergüenza nacional que le valió las violentas protestas sufridas durante su gira por Europa. Siguiendo las recetas monetaristas de su secretario de Hacienda, presentó con orgullo al Congreso un Presupuesto de Egresos que podría resumirse con la frase "cero, déficit, cero deuda", hasta que "los mercados", que viven eternamente en el discurso calderonista, dispusieron zarandear el barco bajando el precio del petróleo, y subiendo el de la tortilla y los demás satisfactores de la canasta básica.
Accediendo al recuento de los votos hubiera tenido margen de maniobra y capacidad para transitar a lo largo y a lo ancho del territorio nacional con protección mínima del Estado Mayor. Hoy, en cambio, su debilidad exige una cercanía cada vez más estrecha con las fuerzas armadas, y una extraña comunidad de miras con el gobernante más ignorante y malintencionado del planeta. Así, mientras el resto del continente latinoamericano (Argentina, Brasil, Chile, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Nicaragua y Venezuela) se aparta de Estados Unidos, cansado de los espejismos de la globalización, la economía neoliberal, y las democracias de aparador que no se traducen en beneficios tangibles para el pueblo, Calderón se refugia en la derecha recalcitrante, pareciéndose cada vez más a Alvaro Uribe, el terrateniente del siglo pasado que gobierna Colombia bajo la sombra de los cárteles de la droga, y atrapado en la encrucijada de la guerrilla, el ejército, las fuerzas paramilitares y la ayuda militar y económica de Estados Unidos.
¡Qué triste posición para México!, después de haber sido faro de luz continental por nuestra política de no intervención, y de respeto sacramental a la autodeterminación de los pueblos. Hoy, en el marco del foro de Davos, Calderón lanzó un revelador e inusitado reto a Hugo Chávez y Evo Morales, atacando públicamente a los países de la región que "fomentan las expropiaciones y las dictaduras vitalicias". Es difícil creer que actuaba motu proprio y no le estaba haciendo el juego a Estados Unidos, porque en forma casi simultánea John Negroponte, ex embajador en México y flamante subsecretario de Estado, declaraba en el Congreso de Estados Unidos que Hugo Chávez es "una amenaza para las democracias de América Latina"; especialmente, añadió paternalista este pistolero del imperio, cuando la democracia "se porta bastante bien" en el continente, y tiene "buena aceptación en la región". (Alguien debería informarle que mientras él gobernaba la invasión de Irak y se encargaba de la inteligencia nacional de Estados Unidos, "la región" dio un democrático vuelco hacia la izquierda.)
El predicamento de Calderón es más grave aún, cuando el presidente de su partido saboteó su visita a España y la pareja presidencial, en la mejor tradición de los ex presidentes priístas continúa atrayendo los reflectores e intentando gobernar mediante ex secretarios incrustados en el gabinete calderonista y el consejo del partido.
La multitudinaria protesta contra la carestía lo obligó a recular, reiterando el vaivén de un pasito pa' delante / y un pasito para atrás, que parece ser el ritmo del sexenio. En medio de lo que fue una comedia de errores, Calderón respondió los últimos comentarios de Chávez con una copla que festeja el tamaño de nuestros "corazones", refiriéndose con eufemismo a una parte menos altruista de nuestra anatomía.
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