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viernes, septiembre 07, 2007

Opinión - Gilberto Lopez y Rivas

Léxico mínimo del Informe de gobierno

La Jornada

Convencido de la importancia que para millones de mexicanos y mexicanas tiene el primer Informe de gobierno del encargado de facto del Ejecu-tivo, Felipe Calderón, y con el propósito de que en el extranjero se tenga una mayor comprensión de uno de los más extraordinarios eventos de la vida democrática de México, presento el siguiente glosario mínimo de términos y frases claves de la coyuntura política y de las “ideas fuerza” del histórico documento.

1. El 69, sin connotación erótica alguna, es el artículo de la Constitución que establece que el presidente, sea espurio o legítimo, debe presentar un informe por escrito al H. Congreso sobre el estado de desastre general que guarda la administración pública de lo que queda del país.

2. Honorable Congreso de la Unión: corporativo dividido en dos Cámaras, una alta y otra baja, que dicta leyes de acuerdo con los intereses también corporativos para beneficio de los mismos; afirma representar a los ciudadanos, a la nación y a la República.

3. Secretarios del despacho del gobierno de la República: refiere a ministros y ministras que corresponden a los compromisos con los poderes fácticos y que son instruidos por el presidente para dar cuenta de los negocios que les conciernan a la H. Cámara de Diputados y al H. Senado de la República en lo que se llama la Glosa del Informe: o sea, comentarios, apostillas y coletillas elaborados por los asesores parlamentarios para ser leídos –a veces trabajosamente– por los susodichos diputados y senadores.

4. Ceremonia respetuosa y sobria: refiere a sesión concertada con la izquierda “bien portadita” para que el 1° de septiembre Felipe Calderón entregara el Informe sin exabruptos y desplantes propios de la izquierda populista.

5. Nuevos tiempos de la República: aquellos que resultan del golpe de Estado técnico de 2006, esto es, los tiempos de Felipe Calderón.

6. Diálogo entre poderes o diálogo democrático: evento mediático para lograr un dejo de legitimidad que se negocia con la izquierda realista para la próxima reforma del Estado.

7. Desarrollo integral de las personas en todos sus aspectos o desarrollo sustentable: se trata de la política del gobierno de la República para formar ganadores “en lo social, en lo económico, en lo político, en lo cultural, en lo humano, en lo ecológico y hacerlo de manera tal que no se cancelen las oportunidades de bienestar para las generaciones futuras de empresas trasnacionales que vienen sobre todo de Estados Unidos”. (Primer Informe de gobierno.)

8. Estado de derecho o imperio de la ley: refiere a la aplicación de todo el rigor de la macana, el gas y otros instrumentos más disuasivos para agitadores, subversivos y nacos que recurren a la violencia para pretender hacer valer sus ideas y convicciones, o en palabras del Ejecutivo: “Actuar con toda la fuerza del Estado para restablecer el orden y la autoridad.” (Primer Informe de gobierno.)

9. Apoyo decisivo y con la determinación de nuestras fuerzas armadas: refiere el presidente a la participación activa del Ejército y la Armada de México en el restablecimiento de los ya referidos Estado de derecho e imperio de la ley, en especial, los operativos en Michoacán, México y Oaxaca, en los que “las armas nacionales se cubrieron de gloria”.

10. Reconocimiento pleno a las fuerzas armadas: se trata del “incremento sustancial en los menguados salarios de soldados y marinos, incremento que había sido pospuesto durante años y que era de elemental justicia” (Ibíd.).

11. El mayor decomiso de efectivo proveniente del crimen, no sólo en México sino en el mundo: 205 millones de dólares asegurados (sic) cuyo paradero es uno de los grandes misterios nacionales y de cuyo caso surge la frase paradigmática ya en boga en toda la sociedad mexicana: “copelas o cuello”.

12. No estamos dispuestos a volver a vivir otra crisis económica en el país: anuncio de una casi segura crisis económica para quienes no tienen sus cuentas bancarias en Estados Unidos.

13. La confianza internacional en México ha crecido notablemente o riesgo-país bajo: intensificación al máximo de las políticas neoliberales para beneficio y beneplácito de las corporaciones trasnacionales, especialmente estadunidenses.

14. Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, el CONEVAL: singular organismo que reduce mágicamente la población en situación de pobreza extrema de 34 millones y medio de mexicanos en 1996, a 14 millones y medio en 2006, siendo la clave de ello que “las políticas públicas han sido las correctas”.

15. Oportunidades: uno de los programas gubernamentales que explica lo anterior.

16. Relación y diálogo con los gobernadores de los estados, corresponsabilidad, colaboración y entendimiento respetuoso del marco federal: refiere el informante al resguardo especial del Ejecutivo a los gobernadores priístas acusados de ser criminales, corruptos o represivos, y en particular, la necesaria protección a los gobernadores de Puebla y Oaxaca.

17. Pasar del sufragio efectivo a la democracia efectiva: significa, guardadas las proporciones, pasar del socialismo utópico al socialismo científico, aunque obviamente dentro de la economía de mercado.

18. Política exterior responsable: refiere el jefe del Ejecutivo al intento de arreglo de los entuertos de su antecesor en sus relaciones con América Latina y a tener “más mundo en México y más México en el mundo” que coloque a nuestro país como uno de los mejores destinos de inversión de las corporaciones trasnacionales.

19. Trasformar a México: eslogan final del encargado de facto del Ejecutivo que repetido sólo 15 ocasiones hace las veces de exorcismo para lograr a sólo nueve meses de gobierno la prosperidad, la justicia y la democracia que tanto han soñado los mexicanos.


::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Peje en 2007::

viernes, mayo 04, 2007

Opinión - Gilberto Lopez y Rivas

Sedena: el manual de la represión

La Jornada

Antes de que los legisladores de ultraderecha equipararan en las recientes reformas al Código Penal la lucha social con el terrorismo, con base en sus intereses de clase y sus inclinaciones imperialistas, la sección segunda (Inteligencia Militar) del Estado Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), en el Manual de disturbios civiles publicado en octubre de 1991, había clasificado a los movimientos de oposición y protesta social como "grupos antagónicos o elementos subversivos que aprovechando la situación imperante lleven a cabo acciones de proselitismo en su favor, con el fin de provocar desorden y desestabilización del gobierno legalmente constituido".

En dicho manual, elaborado según la Sedena "en virtud de que el país atraviesa problemas internos y externos originados por desequilibrios en los campos político, económico y social, así como por posibles alteraciones del orden que se llegaran a suceder en los diferentes sectores de la población", los militares definen el término disturbio civil como "aplicable a todos los tipos de desórdenes y emergencias civiles que ocurran en territorio nacional generando violencia ilegal por parte de gente civil, como resultado de protestas por diversos motivos, instigación de grupos subversivos nacionales o extranjeros (...) que producen alteraciones en el orden público, desorganizando los procesos normales del gobierno y ponen en peligro la vida y la propiedad".

La Sedena considera que "un motín lo cometen quienes para hacer uso de un derecho o pretextando su ejercicio o para evitar el cumplimiento de una ley, se reúnan tumultuariamente y perturben el orden público, con empleo de violencia en las personas o sobre las cosas y amenazan a la autoridad para intimidarla u obligarla a tomar alguna determinación". (¡Cualquier semejanza con las reformas últimas al Código Penal es pura coincidencia!) Los teóricos de la Sedena continúan precisando el motín como un "desorden en el cual participan indirectamente numerosas personas, utilizadas en algunos casos para dar fuerza a un movimiento subversivo, ajenas al motín, tales como curiosos y ociosos (sic), creando con ello mártires para obligar al gobierno a utilizar fuerzas policiacas o militares para enfrentar el problema, intervención que después será interpretada como 'fuerza de represión del pueblo' y con lo que aumentará el descontento de las masas atrayendo partidarios al movimiento antagónico, haciendo creer a la opinión pública que debe estar del lado de los débiles".

El manual establece que "los tipos de armas y municiones que necesitan las tropas para restablecer la ley y el orden durante un disturbio civil serán en principio con las que están dotadas orgánicamente -esto es, ¡todas!-, sin embargo, dependiendo de la situación y para misiones especificas, las unidades pueden ser dotadas de armamento especial: escopetas, lanzagranadas químicas, granadas químicas de mano, fusiles de precisión, etcétera". Los estrategas militares también recomiendan el uso de "unidades blindadas para misiones especiales o bien para causar efectos sicológicos (las tanquetas en la represión de 1968); en ocasiones y de acuerdo con la situación que se viva se pueden utilizar otro tipo de unidades, como tropas especiales, paracaidistas, etcétera. El blindaje de cualquier tipo normalmente actuará en refuerzo de las unidades de las otras armas, buscando que jamás se deje de proporcionar protección cercana al vehículo blindado, que sería fácil presa de la muchedumbre (sic) al ser abordado, permitiendo que fueran arrojados artefactos explosivos o incendiarios en su interior, teniendo siempre presente su principal característica y modo de acción, que es el poder aplastante por el uso de su masa".

Al desarrollar operaciones en un disturbio civil, "el comandante militar puede emplear las siguientes medidas:


A) Demostración de fuerza.
B) Uso de agentes químicos.
C) Fuego de tiradores seleccionados.
D) Empleo de parte del volumen y potencia de fuego".

Se recomienda también detener "a los individuos que figuran como cabecillas o a otros que traten de incitar al tumulto a cometer actos ilegales, teniendo cuidado al efectuar estas detenciones de hacerlo con la mayor discreción posible para no alterar al tumulto (sic) y dar otro motivo para que cometa actos adicionales de violencia".

El manual de la represión va a los detalles: "Las bayonetas son eficaces cuando se usan contra amotinados que tienen facilidad para retirarse" -entonces, ¿por que se usaron en Tlaltelolco, donde no había "facilidades" para un "retiro"?-. "Cuando se requiere fuego de armas de pequeño calibre, se instruye a las tropas para que apunten a baja altura: en ninguna circunstancia deben hacerse disparos alocados contra un grupo desde el cual ha disparado un amotinado; no se utilizarán cartuchos de salva contra el tumulto y no se dispararan ráfagas de armas automáticas por encima de las cabezas de los amotinados (...) se colocan tiradores selectos en posiciones ventajosas desde las que tengan buenos campos de tiro -¿como las azoteas de los edificios de Tlaltelolco?-. Los disparos al aire no es procedimiento adecuado ni serio para los elementos del Ejército, la serenidad ha de ser absoluta". Nada se deja a la imaginación: "Las barricadas que establecen los amotinados se atacan de ser posible desde los flancos o bien desde las alturas. Siempre que sea práctico se emplearán mangueras contra incendios o agentes químicos, cuando fracasan los métodos arriba mencionados, las barricadas pueden ser removidas mediante la utilización de vehículos blindados, artillería o granadas".

Si esta era la mentalidad de los militares en 1991, ¿cuál será la de las fuerzas armadas de un gobierno espurio como el de Felipe Calderón?

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