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lunes, enero 07, 2008

“El gasolinazo, regalo de reyes de Calderón”

Con el alza de precios demuestra que gobierna de manera inmoral: López Obrador

Por ningún lado se ve que vaya a crear empleos para elevar índices de bienestar, afirma

Hidalgo Andrés Manuel López Obrador, durante su recorrido por Huautla, Hidalgo Foto: La Jornada

Alma E. Muñoz (Enviada)

Yahualica, Hgo., 5 de enero. Con el aumento al precio de la gasolina y el diesel, Felipe Calderón demuestra que gobierna de manera “inmoral” e “injusta”, advirtió Andrés Manuel López Obrador, y condenó que ese sea el “regalo de reyes del pelele para los mexicanos”.

En el tercer día de su gira por ayuntamientos de Hidalgo, una de las entidades de la República con mayores índices de pobreza y marginación, el ex candidato presidencial acusó al panista de ser un “mentiroso”, porque se ha dedicado a incrementar los precios de productos básicos, y por “ningún lado” se ve que vaya a crear empleos para elevar los índices de bienestar en el país.

Cuestionó que “el gobierno espurio” prefiera que el presupuesto nacional quede en unas cuantas manos, para mantener los privilegios de la alta burocracia, pese a los altos índices de pobreza que hay en todas las regiones del país. “Cada tres, cada seis años, hay nuevas camadas de ricos. Mucho dinero se utiliza para mantener a una burocracia que cada día exige más privilegios”, señaló.

“¡Cómo va a ser posible que habiendo tanta necesidad, tanta pobreza, se den estas injusticias!”, y ahora, “de manera inhumana, injusta, inmoral, aumenten la gasolina y el diesel” para recaudar 8 mil millones de pesos, pese “al daño que van a causar a la economía popular”.

Ese dinero, indicó, se puede conseguir con la desaparición de partidas, como el servicio médico para los altos funcionarios públicos, que implicaría un ahorro de 5 mil millones de pesos, y el retiro de las pensiones millonarias para los ex presidentes de la República.

Felipe Calderón, insistió el dirigente, lleva ya un año “usurpando el gobierno y ¿qué es lo que ha hecho? ¡Nada!, sólo perjudicar más a los mexicanos”.

Aparte del aumento a los precios de productos de la canasta básica, de más impuestos y de la entrada en vigor del capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, lamentó que los índices de inseguridad a escala nacional se elevaron, ya que en 2007 ocurrieron más de tres mil “ajusticiamientos”.

López Obrador, durante su visita por la huasteca hidalguense, donde encontró a gente, como en Xochiatipan, que como apoyo pide alimentos, y al paso de las caravanas se alcanza a escuchar “tenemos hambre”, pidió que no se acepte como destino la pobreza y la marginación prevaleciente en México.

Insistió que la actual política económica no funciona y “allí están los resultados: no ha habido crecimiento de la economía en los últimos 25 años”.

El ex candidato presidencial se comprometió a “traer a mecate corto a Calderón; que no crea que va a hacer y deshacer lo que quiera en el país”.

Insistió que se requiere luchar por la transformación y porque el gobierno de México sea del pueblo y no de una “mafia”. También manifestó que es importante conseguir una distribución justa de la riqueza, porque los dos billones 600 mil millones de pesos del presupuesto nacional –lo destinado para el presente ejercicio– se manejen con justicia.

“Con eso mejoraríamos sensiblemente la situación económica y social, y no que ese dinero vaya a parar a unas cuantas manos” y se destinen, por ejemplo, 50 mil millones de pesos para el rescate de banqueros.

López Obrador reiteró su invitación para asistir el 18 de marzo al Zócalo capitalino para definir la estrategia de defensa del petróleo e impedir que este recurso sea entregado a los extranjeros, como ambicionan, dijo, los tecnócratas.

“Ellos quisieran que fracasara todo lo que tiene que ver con el petróleo y justificar la entrega de la empresa al extranjero. Tienen cinco años apostando al fracaso de la industria, pero no lo han logrado, ni los vamos a dejar… No va a faltar líder, vamos a seguir adelante, no nos vamos a rendir”, aseguró.


::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Peje en 2007::

jueves, octubre 04, 2007

‘Decretazo’ contra ‘gasolinazo’

Rogelio Ramírez de la O

Desde que el gobierno dio a conocer su proyecto, la reforma fiscal ha ido de mal en peor, pues no sólo tuvo que modificar su esquema y dañar su consistencia con varias modificaciones, sino que lo hizo de manera contradictoria. Así se entendió cuando lo cambió para permitir la deducibilidad de donativos a fundaciones y entidades filantrópicas.

Pero aún más reveladora fue la retirada del aumento del impuesto a la gasolina cuando se redujo el apoyo de la opinión pública al gobierno en las encuestas.

Aunque posponer el aumento reduce el daño a la imagen pública del gobierno, causa un daño colateral pero de mayor significado. Es decir, revela que el gobierno no tiene proyecto en el amplio sentido de la palabra. De otra forma no desecharía lo que tanto trabajo le costó negociar con el PRI, cuyos representantes ahora quedan muy mal.

Por encima de todo el uso de impuestos para manipular precios de la gasolina es una pésima idea. Primero, las reducciones de precios públicos no deberían utilizarse más que con un claro propósito de mejorar la competitividad, y sólo si dichas políticas están ancladas en programas para aumentar la eficiencia y reducir los costos en los sectores responsables.

En segundo lugar, no hay peor política recaudatoria que el aumento de precios de insumos, sobre todo de energía, pues invariablemente causa inflación.

En tercer lugar, comprometer el apoyo de los gobernadores de los estados con impuestos al consumo, prometiéndoles a cambio los recursos a recaudar, es una mala política, pues el gasto de los estados es aún más exagerado y dispendioso que el de la Federación.

Además, crea un precedente peligroso, pues al paso que vamos pronto los gobernadores podrían vetar cualquier impuesto. También podrían reclamarle compensación por recursos que dirían haber “perdido” si los impuestos dejan de aplicarse por idea del gobierno federal.

En cuarto lugar, aún más importante, si un impuesto tan insignificante en ingresos (20 mil millones de pesos) causa tanta tormenta, no se puede evitar el juicio de que “la reforma hacendaria para los que menos tienen”, basada en el IETU, carece de capacidad para aumentar mucho los ingresos.

Y si el IETU va a recaudar cuando más 1% del PIB y por eso el impuesto a la gasolina era indispensable, entonces, ¿para qué cambiar todo el sistema fiscal y obligar a los contribuyentes a hacer dos declaraciones de impuestos en vez de una sola?

Aun así, varios comentaristas han sido hasta ahora muy complacientes con el proyecto de reforma y con el congelamiento del impuesto a la gasolina. Un comentario es que el gobierno quería evitar una espiral inflacionaria. Pero la lucha contra la inflación es tarea del Banco de México, y cuando éste aumentó el interés en mayo, el gobierno fue agresivo, calificando su acción antiinflacionaria como “prematura”.

Otro comentario que se escucha es que el gobierno necesita quitar a la izquierda argumentos que le sirvan para bloquear las reformas. Pero si en esta acción el gobierno debilita sus propias reformas, el argumento se torna circular.

Es legítimo desde luego que trate de no dar armas a sus adversarios políticos. Pero de eso a hacer giros en su propia política pública para evitar protestas de la izquierda no sólo es muy costoso, sino sugiere falta de convicción e imaginación. No hay otra explicación, pues el lapso entre la aprobación de la reforma por el Congreso y su congelamiento por el gobierno fue tan corto como un par de semanas.

Y en cuanto a la imaginación detrás de la campaña mediática, sería mejor que el gobierno no tratara de convencer a la opinión pública de que dicho aumento nunca fue su idea. El riesgo es alto de que la opinión pública reaccione con mayor enojo. Más aún, cuando los precios ya habían aumentado con el solo anuncio del impuesto y muy probablemente aumentarán de nuevo en enero. La razón simple es que una fuerza de la inflación son las expectativas.

En cuanto a los aliados del gobierno, si éstos concluyen (en caso de que aún no lo hayan hecho) que las políticas que acuerdan con el gobierno pueden cambiar en cualquier momento, aumentarán el precio de su cooperación futura y para temas difíciles podrían negar su apoyo.

Un proyecto de gobierno basado en promover reformas que pueden retirarse para no fortalecer a la izquierda va a ser tan improductivo como perseguir a un gato en un cuarto oscuro, sólo para descubrir que, cuando ya estamos cerca de él, se escapa por la ventana.

rograo@gmail.com

Analista económico

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