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lunes, enero 21, 2008

Tempestad financiera: ganando tiempo.


Reseña Estratégica.
18 de enero de 2008 (www.msia.org.br)
Ante las sucesivas caídas cual fichas de dominó del sistema financiero internacional y que se apilan cada día más, se tiene la impresión de que los dirigentes de la alta finanza global, encastillados en los principales bancos centrales del mundo, se están empeñando solamente en generar un impasse, utilizando remedios monetaristas de cuestionable eficacia contra las causas fundamentales de la crisis sistémica, en un esfuerzo casi desesperado de salvar lo que sea posible del desastre final. Este intento es muy malo para las llamadas leyes del mercado, pues, a la hora del pánico, bancos centrales y gobiernos se atropellan para intentar rescatar las instituciones financieras privadas cuyos excesos especulativos están en la raíz de esta fase terminal de crisis, que se acelera desde mediados de 2007, después del estallido de la burbuja inmobiliaria de los EU.

Es el caso, por ejemplo, de las colosales inyecciones monetarias de emergencia hechas por los principales bancos centrales en diciembre, casi un billón de dólares en un intento hasta ahora de dudoso éxito, por reactivar los mercados de transacciones interbancarias paralizadas por la desconfianza mutua generalizada de los actores.

Lo mismo vale para el paquete de 100 mil millones de dólares de "incentivos" a los consumidores, anunciado la semana pasada por el presidente George W. Bush, como una tabla de salvación contra la recesión económica del país, cuya cararcterización goza ya casi unanimidad entre los analistas más lúcidos. Los "incentivos" consisten en el envío de cheques de 250 a 500 dólares a cada familia, a título de devoluciones fiscales, en la expectativa de que este dinero mantenga el apetito de las ultra-endeudadas personas físicas estadounidenses por el consumo (el consumo doméstico representa 70% del PIB).

En un artículo divulgado el 14 de enero en el sitio "Information Clearing House", el mordaz comentarista Mike Whitney fulmina el plan idealizado por el secretario del Tesoro Hank Paulson:

"El 'paquete de estímulo' de Bush es el mayor y más obsceno fraude hiperinflacionario jamás perpetrado contra el pueblo estadounidense. Es un paquete de 100 mil millones de dólares, financiado por los contribuyentes, que está siendo tomado a cuenta de caja para evitar el colapso en los gastos de los consumidores, un éxodo del capital extranjero en un doloroso escenario en la recesión… Es un acto de extrema desesperación planeado para solucionar una catástrofe que fue creada por la Reserva Federal: el derretimiento inmobiliario. El desastre del mercado sub-prime de Greenspan avanza a todo vapor en medio de la crisis y amenaza asestar un golpe de nocaut a la economía global….

"La 'mano invisible' del mercado -que Bush celebra ad nauseaum- será usada para dirigir a los helicópteros de la Reserva Federal, en tanto diseminen la riqueza de la nación cuan confetti…Este brindis multimillonario de dinero vivo deberá sepultar de una vez por todas la noción de que la economía de vudú es algo más que un trueque de charlatanes. La teoria ofertista (supply-side) es una quimera que lleva inevitablemente al desastre…

"Treinta años de reaganismo destruyeron al país. Ellos socavaron nuestra base industrial, quebraron el contrato social, debilitaron nuestros sindicatos, devastaron a las escuelas y a la infraestructura y desviaron las riquezas de la nación, de la clase media hacia el 5% del tope de la pirámide. Ahora, esta misma hidra multicéfala se está autodevorando. Los salarios se estancaron, el dólar está en caída libre, el sistema bancario está paralizado y el veneno sub-prime se está infiltrando en el sistema global, sacudiendo bancos y negocios en todo el mundo. El anémico paquete de estímulo de Bush no hará nada para revertir esta tendencia. Ello es como inyectar en un hombre moribundo una poderosa dosis de metanfetaminas. Esto lo levantará apenas el tiempo necesario para que él sepa que está dejando este valle de lágrimas. ¿Qué bien hace esto?".

En esta carrera contra el tiempo, la alta finanza ha recibido un apoyo un tanto inesperado -el de los temidos fondos de riqueza soberana controlados por los gobiernos de los países asiáticos, que ha inyectado decenas de miles de millones de dólares para salvar de la bancarrota a algunas de las mayores casas financieras internacionales, adquiriendo acciones de UBS, Merril Lynch, Morgan Stanley, Citigroup y otras. El Citigroup, que anunció el 15 de enero el mayor daño en sus casi dos siglos de existencia, divulgó el mismo día la venta de 14,500 millones de dólares en acciones preferenciales al fondo soberano de Singapur, el Temasek. En noviembre, el banco ya había vendido 7,500 millones de dólares en acciones ordinarias al fondo soberano de Abu Dhabi. Otros fondos están a la espera de oportunidades semejantes para "salvar" a los jugadores del casino global, exhaustos por sus excesos.

En tal escenario repleto de ironías, dos artículos publicados en la prensa del propio Establishment estadounidense reflejan las nuevas señales de los tiempos. El primero es del periodista Peter S. Goodman, fue publicado en la edición del New York Times del 30 de diciembre pasado con el sugestivo título "El libre mercado: ¿Un ídolo falso a final de cuentas?". Dice:

"Por más de un cuarto de siglo, la idea dominante en la política económica de los EU y gran parte de la global venía siendo la de que el mercado es infaliblemente sabio. Tan sabio que el papel adecuado para el gobierno era mantenerse apartado y no intervenir con el poco de riqueza que ahorrara, derramándolo en cada estrato de la sociedad, si el mercado era dejado libre para hacer su magia…

"Adam Smith usaba la metáfora de la mano invisible para describir como los mercados deberán funcionar: con todo mundo en libertad para alcanzar los intereses propios, el mercado distribuía omniscientemente los bienes y capitales para maximizar los beneficios para todos. Desde el gobierno de Reagan, esta idea se transformó en un verdadero mandamiento sagrado, con el economista Milton Friedman haciendo las veces de Moisés….

"Pero, ahora, la mano invisible está siendo responsabilizada por lo que ella provocó. En este país, muchos reclamos económicos le están siendo imputados, desde la creciente brecha entre pobres y ricos hasta los problemas con la educación superior…"

A lo largo de toda la Historia, la regulación tiende a imponerse en los talones de la empresa descontrolada. Los excesos monopolísticos de los Barones Ladrones llevaron a las leyes anti-trust. No accidentalmente, nuevas reglas contables siguieron al desenmascaramiento de los fraudes en Enron y WorldComp, el fiasco de las hipotecas sub-prime y una oleada de cobranzas hipotecarias todavía en curso están llevando a muchos a pedir nuevos reglamentos.

En la misma línea, Los Angeles Times del 14 de enero trae un artículo del abogado Al Meyerhoff, especialista en fraudes financieros, titulado "Fuerzas financieras descontroladas: sin reglamentación, la mano invisible del mercado nos está robando a ciegas". Es igualmente caústico y directo:

"En los últimos 30 años, nuestra nación ha viajado por la pista de la desregulación, una pista sin regreso o dirección. Dejamos libres a las empresas, los negocios siguieron sin controles, los buenos tiempos siguieron enfrente. Y seguirán enfrente, ¿pero para donde? Una parada: la actual crisis hipotecaria".

Después de un didáctico resumen histórico de las tendencias de las últimas décadas, Meyerhoff dice:

"Ya es hora -y más que hora- de salir de esta autopista de desregulación. Necesitamos de más gobierno, y no de menos, para protegernos de los bancos y conglomerados y de la extrema concentración de poder que ellos exhiben".

Y termina con un mensaje optimista: "Se dice que el cambio está en el viento. No hay mejor lugar para comenzar que colocando redes en los Barones Ladrones del siglo XXI."

En el sitio Counterpunch, una veterana conocedora de los mercados, Pam Martens, quien trabajó 21 años en Wall Street, aporta su contribución para este debate crucial ("El mito del libre mercado se disuelve en el caos", 3/01/2008):

"Los mercados eficientes necesitan de transparencia y franjas alertas y vigilantes. ¿Por qué esto es tan difícil de lograr? Porque la opacidad y los mercados defraudados producen el deseado objetivo de enriquecer al uno por ciento que pòsee ahora el 44% de la riqueza de la nación. En cambio, ese uno por ciento mantiene al Congreso bajo sus redes, asegurando los cordones del financiamiento de las campañas.

"Wall Street es un mercado con dos lados. Los perjuicios de las firmas de Wall Street eran lucros en otras partes. Hasta sabíamos donde y cuando eran realizados estos lucros y los detalles de cómo ocurrieron los perjuicios, estábamos optando por ser los idiotas del capitalismo de compadres. Estamos optando por entregar nuestro país a los Barones Ladrones".

Como ya ocurrió antes, parece que una vez más se tendrá que ejecutar alguna intervención externa para solucionar el caos creado por los excesos intrínsecos de los mercados "libres" y dar al sistema financiero la funcionalidad perdida, recolocándolo al servicio de la economía real. Y, una vez más, la tarea deberá recaer sobre el viejo y consagrado Estado nacional soberano. El gran problema es que hasta la fecha, no existen estadistas de estatura en los países donde el problema tiene su origen y, por esto, probablemente, se tendrá que esperar una profundización todavía mayor de la crisis sistémica, cuyo impacto motive a algunos líderes a actuar.

miércoles, agosto 15, 2007

Neoproteccionismo.

El "neoproteccionismo" preocupa a las altas finanzas; no obstante, los gobiernos actúan.

Reseña Estratégica, 10 de agosto de 2007 (
http://www.msia.org.br/).-A diferencia de lo que sucede en ciertos países al Sur del ecuador, donde las empresas estratégicas son abandonadas a su suerte, con el pretexto de ser privadas, algunos gobiernos del Hemisferio Norte están más atentos a la necesidad de proteger ciertas empresas de las tentativas de adquisición externa. Dichas preocupaciones son aún mayores en estos tiempos en los que otros gobiernos nacionales, con gran disponibilidad de recursos en sus arcas, andan en busca de inversiones firmes con los fondos de riqueza soberanos, las nuevas vedetes de las finanzas "globalizadas."

El abanderado en Europa de lo que los círculos financieros que andan de cabeza califican de un brote de "neoproteccionismo" es nada menos que el presidente francés, Nicolás Sarkozy, a quien los rentistas acuartelados en la City de Londres saludaron como el "más británico" de los presidentes franceses modernos. Luego de consolidar lo que su antecesor, Jaques Chirac, no dejaba de calificar de "patriotismo financiero", Sarkozy está provocando la ira del Estáblishment financiero por sus constantes y decididos ataques a las normas monetaristas del Banco Central Europeo (BCE) y por la influencia proteccionista, principalmente, luego de los acuerdos con la canciller alemana, Angela Merkel, sobre la reestructuración y protección de las empresas ultra estratégicas EADS y Airbus, ambas con graves problemas a causa del continuo aumento de valor del euro frente al dólar estadounidense.

De la misma forma, Merkel también tomó posición a favor de la protección de ciertas empresas europeas ante las tentativas de adquisición por intereses ajenos al bloque europeo y ha puesto en práctica procedimientos semejantes a los del Comité sobre Inversiones Extranjeras de los Estados Unidos (CFIUS, por sus siglas en inglés), un grupo intersecretarial que asesora al presidente de la República sobre la conveniencia de obstaculizar determinadas inversiones extranjeras. En referencia a los fondos soberanos, Merkel afirmó que se trata de "un fenómeno nuevo que debemos tener en cuenta."

La Comisión Europea anunció el 24 de julio la propuesta para la adopción de medidas 'golden share' para que los gobiernos del bloque puedan mantener el dominio sobre sus empresas estratégicas ante las embestidas externas.

El malestar de la City con tales acontecimientos fue evidente en el primer discurso público del nuevo canciller del Erario británico (Secretario de Hacienda), Alistair Darling, que el Financial Times describe así el 27 de julio:

"La Gran Bretaña indicará hoy que no está preparada para ver las recientes controversias sobre cómo el creciente poderío de los inversionistas extranjeros con respaldo estatal se emplean como pretexto para un nuevo proteccionismo europeo. En su primer discurso importante en su calidad de canciller del Erario, Alistair Darlling, dirá hoy que la Gran Bretaña debe resistir los intentos de la Unión Europea para adoptar una posición común para obstaculizar las compras corporativas de inversionistas estatales extranjeros.


"Este comentario aparece luego de la advertencia de ayer de sir John Gieve, vice gobernador del Banco de Inglaterra, de que el poderío creciente y la capacidad financiera de los fondos estatales en los mercados de activos internacionales producirán tensiones políticas y llamados al proteccionismo. Las observaciones de sir John, hechas ante un público de la City -un día después de saberse que el Banco de Fomento de China y el fondo Temasek de Singapur desean adquirir una parte del banco Barclays- reflejan la creciente preocupación que tienen los creadores de programas económicos europeos ante el tema de los fondos de riqueza soberanos."

El Fondo Monetario Internacional y el gobierno de los Estados Unidos advirtieron el mes pasado que la difusión de los fondos de riqueza soberanos podría crear nuevos peligros para el sistema financiero mundial, mientras que los gobiernos europeos debaten sobre donde se deberían abrir sus mercados a inversionistas estatales como China y los países petroleros con grandes reservas monetarias cambiarias.

A despecho de la mala voluntad del Estáblishment financiero ante el detestado "proteccionismo" (que se parece más a una reacción pavloviana), algunos gobiernos nacionales no se han mantenido al margen. En los Estados Unidos, la semana pasada, la Casa Blanca firmó una ley que amplía todavía más los poderes de del CFIUS y determina que los servicios de espionaje intervengan en la supervisión de ciertas inversiones extranjeras en el país.

Así mismo, el gobierno de la Federación Rusa, el propio dirigente de uno de los principales fondos de riqueza soberanos, presentó un proyecto de ley al Parlamento para determinar la necesidad de la aprobación de un comité gubernamental especial para la venta a inversionistas extranjeros de acciones toda empresa que se considere estratégica.

A decir verdad, es una enorme ironía que los mecanismos de la "globalización" se estén volteando contra sus creadores.

viernes, agosto 03, 2007

Rupturas planificadas de los mercados financieros.

Rupturas planificadas de los mercados financieros.
Por: Michael Liebig del "Solon Line"

Reseña Estratégica, 3 de agosto de 2007(http://www.msia.org.br).-
Estos días, no sólo la prensa financiera europea sino la prensa internacional en general se sumieron en un mar de temores por las últimas turbulencias de los mercados financieros. El 26 de julio, los mercados financieros de Europa, América del Norte y del Sur y, al día siguiente, Asia, sufrieron una caída de más de 2 por ciento. El 27 de julio no se produjo el "rebote," aun cuando George W. Bush, el secretario de Hacienda de los Estados Unidos, Hank Paulson, y la oportuna difusión de algunas "buenas noticias económicas" quisieron convencer a los "mercados" de que las cosas estaban bien sujetas. Muchos artículos de la media electrónica usaban intimidados expresiones como "perdida de confianza", o de plano "pánico", para describir el estado de espíritu de los mercados financieros.

The Guardian de Londres llegó inclusive a preguntarse si este no sería el "grande". Yo, francamente, lo dudo mucho. Para todos aquellos que han esperado con impaciencia un "mega derrumbe sistémico" y que ahora pudieran pensar "finalmente llegó", he aquí unas cuantas palabras con la cabeza fría.

Si la prensa financiera y la mayoría de los "mercados participantes" quedaron sorprendidas por la pasada ruptura financiera, los bancos centrales no. El Banco de Liquidaciones Internacionales (BIS), el Banco Central Europeo (ECB) y el Banco de Inglaterra han insistido en los últimos meses que la "complacencia" y los anuncios de desaparición de peligros podrían tener consecuencias desagradables en los mercados financieros.

Las bolsas de valores de todo el mundo han crecido con rapidez en 2007 y han dejado atrás las alzas nunca antes vistas de 2000, el momento culminante de la pirámide de la "Nueva economía". Así que si los índices accionarios declinan 10% ó hasta 20% sencillamente se aproximarían a las alturas que llegaron hace uno o dos años.

Los bancos centrales no intervendrán en los mercados para protegerlos de los especuladores codiciosos. Los bancos centrales no van a salvar a los que pusieron oídos sordos a sus advertencias. Habrá, entonces, algunos "baños de sangre" de muchos de los que participan en los mercados que acumularon riesgos de más en sus portafolios.

Sin embargo, los bancos centrales actuarán con diligencia a los primeros signos de que los "baños de sangre" de los mercados financieros se estén convirtiendo en un derrumbe mayor que amenace el sistema financiero en su conjunto. Entonces el "Grupo de trabajo del presidente para mercados financieros" -conocido como el "Equipo de protección de zambullidas"- se pondrá en movimiento en los Estados Unidos. Con el secretario de hacienda Hank Paulson, la Reserva Federal y los principales bancos estadounidenses a la cabeza, se pondrán en marcha medidas a gran escala para administrar la crisis. En Europa, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra adoptarán medidas similares para intervenir en los mercados amenazados por el desplome.

Basura tóxica en el sistema financiero.
Lo que desencadenó esta caída en picada de los mercados financieros fueron los efectos de la crisis de las hipotecas sub-prime de los Estados Unidos, los problemas de las empresas de inversión y de los grandes bancos para financiar los créditos para adquisiciones gigantes en la primera mitad de 2007. Todos esos problemas se conocen desde hace tiempo.

Desde mediados del año pasado la burbuja especulativa estadounidense de la vivienda inflada entre 2002 y 2006 se ha estado desinflando. En estos últimos 12 meses la construcción de vivienda, la venta de casas nuevas y usadas, los intereses de las hipotecas y -lo más importante- los precios de las viviendas, han disminuido, en tanto que los inventarios de casas sin vender y los incumplimientos de hipotecas han crecido.

Los incumplimientos han sido peores en el sector de las hipotecas sub-prime que se estima en 800.000 millones de dólares. Las hipotecas sub-prime fueron para personas que no encajaban en ninguna categoría razonable. Dado que los pagos de los intereses de las hipotecas son rigurosos, el siguiente segmento que está por meterse en problemas son las hipotecas con "intereses ajustables", en oposición a las hipotecas tradicionales con intereses fijos a pagar en 30 años.

Desde los años ochentas, las empresas dedicadas a otorgar hipotecas han estado vendiendo su cartera a grandes bancos privados o a compañías semi públicas conocidas como "Fannie Mae" y "Freddie Mac." A su vez conservan hipotecas "liadas" de diferentes calidades y riegos en "valores asegurados con activos" que tienen que vender a los inversionistas. Esta fue la medida decisiva para "distribuir" los riesgos de los préstamos por todos los mercados financieros. Además, desde finales de los años noventa, los derivados de créditos han crecido enormemente -se estima que en un monto de 3 billones de dólares a finales de 2006-. Estas "Obligaciones de Deuda Subsidiarias" (CDO) son "productos estructurados" y reúnen todo tipo de deuda de calidades diferentes. Un CDO se divide luego en fragmentos de diferentes grados de riesgo que se venden a compañías de crédito, fondos de pensiones y aseguradoras. El efecto es una nueva distribución generalizada del riesgo de los emprésitos por los mercados financieros.

El crecimiento de los incumplimientos de las hipotecas sub-prime se tiene que mostrar en el componente de las hipotecas sub-prime de los DCO -y lo hacen-. La primera gran advertencia apareció a principios de julio con la quiebra de facto de dos compañías de inversión, propiedad de la firma de inversión Bear Stearns, con una cartera muy grande de CDO que contenían componentes sub-prime. Bear Steaarns prometió pagar las pérdidas de muchos miles de millones de dólares de las dos compañías. Varios bancos europeos de importancia, en particular el suizo UBS, también tuvieron pérdidas.
El 6 de julio, el director ejecutivo del UBS, Peter Wuffli, fue despedido. La compañía de inversión Dillon Reed, propiedad de UBS, había perdido unos 500 millones de dólares en transacciones relacionadas con hipotecas sub-prime. Luego, el 10 de julio, las agencias calificadores Standard & Poor y Moody's degradaron los CDO con componentes de hipotecas sub-prime. Los "mercados" ya no podían decir que ignoraban que los mercados gigantes de valores asegurados con activos y los derivados de créditos estaban atestados de "basura tóxica" -los componentes sub-prime.

Entonces se presentó el segundo signo. En la primera mitad de 2007 las compras con ventajas -muchas hechas por firmas de inversiones privadas- llegaron a los 2.5 billones de dólares. Los bancos habían sido generosos en extremo en la concesión de créditos convenientemente blandos para dichas adquisiciones -hasta ahora-.

Una de las razones para estas condiciones generosas en el otorgamiento de crédito era que los bancos casi podían emplear de inmediato la deuda no pagada a manera de "subsidiaria" para bonos y CDO que se venderían a las compañías de inversión, aseguradoras y otros bancos. Pero, en la última semana de julio, los intentos de vender bonos que abarcaran las compras con ventajas de Chrysler por la firma privada Ceberus y la de la cadena de farmacias británica Alliance Boots por Kohlberg Kravis Roberts fracasó. Y esta parece ser tan sólo la punta del témpano.

El Banco de Inglaterra dice a principios de mayo en su Financial Stability Report: "Si la calidad del crédito para las compañías se debilita de forma pronunciada, una parte creciente de la deuda de riesgo de las compañías quedaría sin protección. En dicho caso, la experiencia sufrida del marcado crecimiento de los incumplimientos de las hipotecas sub-prime de los Estados Unidos sería ilustradora, pues hay similitudes entre los mercados de hipotecas sub-prime y los mercados de compañías con ventajas".

Los efectos en la economía real.
El efecto de esos asuntos complejos e interrelacionados es una demoledora del crédito en dos sectores del sistema financiero internacional:
1) el sector estadounidense de bienes raíces, y
2) el financiamiento de las compras de acciones con ventaja internacionalmente.
Se puede pensar que el efecto demoledor sobre el crédito se irradiará por todo el sistema financiero internacional. Y esto representa una enorme volatilidad de los mercados financieros en general.

Si, y en qué medida, la demolición del crédito, además de la volatilidad, secarán la enorme liquidez y la inflación de los precios de los activos, que vienen de los tiempos del reinado de Alan Greenspan en la Reserva Federal estadounidense, es difícil de estimar. Tarde que temprano, la restricción del crédito tendrá por resultado la presión sobre los bancos centrales para que liberen la liquidez de nuevo. Pero no será fácil porque suceda la que suceda en los mercados de crédito, las presiones inflacionarias persistirán elevadas, conducidas por los costos de la energía, las materias primas y los alimentos.

Y así llegamos a la economía real. Los efectos de la crisis de los bienes raíces estadounidenses en los mercados de crédito internacionales será espantosa y desestabilizadora, pero lo que realmente cuenta son las consecuencias en la economía real. La crisis del sector estadounidense de los bienes raíces tiene y tendrá consecuencias negativas para el consumo de los Estados Unidos. Inclusive si los propietarios de casas están condicionados mentalmente para no preocuparse demasiado de sus deudas, el gasto del consumidor se reducirá -quizá no espectacularmente, pero si de forma constante-. Y esto significa que la economía de los Estados Unidos se está sumiendo en una recesión. El crecimiento económico de los Estados Unidos pronto se detendrá. Y aun si la Reserva Federal libera las tasas de interés por presiones políticas -el año entrante es de elecciones en los Estados Unidos- es poco probable la recuperación del gasto del consumidor.

El gobierno estadounidense y la Reserva Federal pueden obstaculizar una caída grave del mercado, pero ¿pueden detener una recesión? El problema es doble. Por un lado está la enorme acumulación de la deuda interna y externa. Esta carga, en particular en los hogares, es un enorme impedimento para "estimular" la economía, nuevas inversiones y más consumo. Por otro lado, el "keynesianismo" contrario a los ciclos ha sido por décadas un componente fundamental del arsenal de la política económica del "libre mercado" de los Estados Unidos. Pero, dichas doctrinas de gasto keynesianas se han dirigido casi exclusivamente al "complejo militar-industrial" y al sector de tecnología de la información. Cambiar los fondos públicos de que dispone este gigantesco aparato militar para dirigirlos a la inversión productiva en el sector civil, con su enorme déficit de inversión en industria e infraestructura, será enormemente difícil y dilatado. Ese cambio tendrá lugar más tarde, pero no antes que pueda evitar una grave recesión un periodo muy amplio de crisis grave en la economía real -junto con desplomes financieros-. Es más probable que una crisis semejante sea el catalizador de un cambio de la política económica.

Mucha gente cree todavía que la recesión (o algo peor) de los Estados Unidos tendrá consecuencias devastadoras para el resto de la economía mundial. "Si los Estados Unidos se resfrían, al resto del mundo le da pulmonía" suele decirse. ¿Esto es real en una economía mundial multipolar? No lo pienso así.

El peso de las economías que están adquiriendo relevancia en el mundo ha aumentado tanto que el debilitamiento de los Estados Unidos ya no puede arrastrarlas -como sí hubiese sucedido hace diez años-. Claro que China y Europa tendrán problemas graves, en tanto que se reorientan y se adaptan a los acontecimientos de los mercados nacionales y a la cooperación Euroasiática y Sur-Sur. Pero ese reajuste ya está en marcha y se puede conducir con éxito.

Resulta interesante ver que el mismo Fondo Monetario Internacional parece pensar en esta dirección. En la actualización de su Perspectiva Económica Mundial del mes de julio, el FMI destaca que el intenso crecimiento sostenido de China, India, Rusia y otras economías "emergentes" podrían compensar una economía estadounidense estancada a consecuencia de la crisis del mercado de viviendas. Más de la mitad del crecimiento de 5.2% de la economía mundial en 2007 y 2008 provendrá de China, Rusia y la India, dice el FMI. Larry Eliott, periodista de The Guardian de Londres, resume las declaraciones del vice director de Investigación del FMI, Charles Collyns: "El auge asiático ayuda a la economía mundial a aminorar los efectos de la declinación de la declinación del mercado de la vivienda de los Estados Unidos."

Se puede decir con alguna certeza que las rupturas graves continuarán en los mercados financieros de todo el mundo. Mientras las condiciones de los mercados sigan siendo volátiles y turbulentas, se debe ser muy cuidadoso con los escenarios de "derrumbes apocalípticos". Aunque la economía de los Estados Unidos se seguirá despeñando a una grave recesión, el resto de la economía mundial no tiene por qué ser arrastrada mecánicamente por ella.

lunes, julio 16, 2007

Sistema Financiero: Choques de realidad.

Reseña Estratégica, 13 de julio de 2007 (www.msia.org.br).-La virtual quiebra de dos "hedge funds" del banco de inversiones Bear Stearns es una evidencia más de la fragilidad y de la volatilidad cada vez mayores que amenazan al sistema financiero "globalizado" con una implosión, además de dejar al descubierto la inoperancia de un sistema casi totalmente divorciado de la economía real, con instrumentos cuya creciente complejidad desafían hasta a los jugadores más experimentados del casino global. El pasado 22 de junio el banco anunció la intención de extender préstamos de emergencia por valor de 4,800 millones de dólares -un cuarto de su capital- a dos de sus hedge funds, para evitar su quiebra y el riesgo de que ella pudiese deflagrar un terremoto financiero global.

La medida se justifica, pues los dos fondos tenían inversiones del orden de 9 mil millones de dólares en instrumentos de alto riesgo, como las llamadas Obligaciones de Deuda Colateralizada (CDOs en la jerga globalista). Dos problemas: estas CDOs estaban vinculadas a títulos relacionados al arruinado mercado hipotecario subprime norteamericano, el dinero provenía de empréstitos hechos junto a algunos de los mayores bancos comerciales y de inversiones del planeta, entre ellos, J.P. Morgan Chase, Merril Lynch, Citigroup, Lehman Brothers y Deutsche Bank.

El paquete de rescate, que supera los 3,600 millones de dólares inyectados en 1998 al famoso fondo LTCM. Para evitar entonces un bajón sistémico de naturaleza similar, fue proveído con recursos propios del Bear Stearns y representa cerca de un cuarto de su capital (las malas lenguas del mercado dicen que el banco comió una sopa de su propio chocolate por haberse rehusado en la ocasión a participar en el auxilio del LCTM).

Días después, el grupo Lombard Street Reserach divulgó un informe en tono francamente alarmista, advirtiendo sobre las potenciales consecuencias del desastre, entre ellas, la amenaza de un severo secón del torrente de liquidez que ha hecho la alegría de los millonarios operadores de los mercados globales (cuya riqueza aumentó 11% el año pasado, mucho más que cualquier indicador de la economía real). Dice el texto: "La liquidez excesiva en el sistema global será abatida, el capital de los bancos está listo para ser diezmado, lo cual requerirá de recursos para los embrollos de los empréstitos. Esto agravará el paso forzado (de la economía) de EU". Un lenguaje raramente fuerte que no deja lugar a dudas acerca de la gravedad de la situación.

En su columna del 26 de junio, el editor internacional de negocios del Daily Telegraph, Ambrose Evans-Pritchard, reproduce las evaluaciones de algunos especialistas. El analista inmobiliario norteamericano Paul Muolo describe la crisis como un "Chernobyl del subprime".

El conocido profesor de la Universidad de New York, Nouriel Roubini, confirma las preocupaciones por el "riesgo de una quiebra", en la medida en que los inversionistas comiencen a darse cuenta de que semejantes instrumentos financieros fueron supervalorizados. "Estos valores altamente ilíquidos han sido contados hasta ahora de forma tan irreal y distorsionada en lo que la industria de evaluación de riesgos ha sido cómplice. Ellos no han sido reevaluados de una manera consistente con los crecientes índices de insolvencia del mercado subprime- Es por eso que Wall Street está en pánico. Los perjuicios serán enormes, cuando esos activos reciban los precios correctos del mercado".

Según el Lombard Street Reserach, los problemas de Bear Stearns representan apenas la punta del iceberg, pues el riesgo estaría en los "paquetes tóxicos" de títulos de graduación inferior de parte del sistema bancario. El documento afirma que la crisis inmobiliaria de EU aún no ha tocado fondo, pues todavía quedan pendientes hipotecas con tasa fluctuantes por una suma de 2 billones de dólares, con índices crecientes de insolvencia. "Con las insolvencias en los niveles más altos de los 37 años de registros disponibles, este podría ser un largo verano" concluye el estratega global de Lombard Street Research, Charles Dumas.

En su columna del pasado 8 de julio, Evans Pritchard aborda los problemas que empiezan a perturbar el funcionamiento de la otra punta de la correa transportadora que ha movido el casino mundial: las economías asiáticas, en particular la de China. Con una ironía poco común en un portavoz del Establishment financiero, observa: "Cuando el primer ministro aparece en televisión prometiendo 'colocar redes a la inflación', sabemos que tenemos un problema serio enfrente. Gordon Brown tuvo la buena suerte de haber sido Secretario de Hacienda durante la década dorada, en que las revoluciones industriales de China, India y el Asia emergente nos dotaban de productos manufacturados cada vez más baratos. En este mundo milagroso, tuvimos un crecimiento global de 5% durante cinco años -el mejor desde la II Guerra Mundial-sin sobrecalentamiento. Conocido en general como el 'efecto China', contuvo la inflación de bienes. El rico Occidente fue capaz de producir auges inmobiliarios y pachangas de crédito sin un feo golpe inflacionario"

"Ahora, el juego se terminó. Los salarios industriales en la costa este de China aumentarán 50% en dos años, en tanto que los salarios en Bengala aumentarán tanto que las compañías de software estarán promoviendo el outsourcing de vuelta hacia Europa. Michael Saunders, economista del Citi Group que la época deflacionaria importada terminó. 'No estamos más obteniendo productos baratos de Asia. Al mismo tiempo, la creciente demanda en aquellos países está jugando hacia la alza en los precios de las mercancías', dijo (...)

"Ahora bien, esto no es un reflejo del final de los años 60, en la medida en que el apogeo benigno (sic) se transforma en un nexo de excesos ligeramente amenazador, de final de ciclo. La rampante liquidez global ha disparado hacia arriba los precios de los activos. Esta se derrama en inflación común, aunque con un intervalo...Estamos ahora en un punto bastante delicado en que los precios inflacionarios de inmuebles y activos amenazan infectar todo, disparando una espiral de salarios y precios".

viernes, junio 15, 2007

Wall Street Journal: La globalización aumenta la desigualdad.

Reseña Estratégica
15 de junio de 2007 (http://www.msia.org.br/)
Durante años, los críticos de la "globalización" financiera han responsabilizado al proceso por el aumento de las desigualdades socieconómicas en todo el mundo, hecho corroborado por varios estudios producidos por economistas e investigadores ubicados en todo el espectro político y de pensamiento económico. Ahora, ante la realidad de las cosas, hasta el mismo vocero insignia de la alta finanza norteamericana, el Wall Street Journal (que acaba de ser comprado por el magnate de los medios de comunicación Rupert Murdoch) se vio obligado a revelar las evidencias, en un extenso reportaje publicado el pasado 24 de mayo, con el sugestivo título "Las ganancias de la globalización tienen un precio-aunque los pobres se beneficien, la desigualdad alimenta un retroceso en el exterior".

Significativamente, el material fue poco divulgado y casi pasó desapercibido hasta en los sitios electrónicos de la INTERNET especializados en temas económicos. El texto de los periodistas Bob Davis, John Lyons y Andrew Batson es auto-explicativo, con varios pasajes que difícilmente podría imaginarse ver en las páginas del WSJ:
"Una década atrás, la globalización del comercio internacional prometía ser una bonanza para los trabajadores de bajos salarios en las naciones en desarrollo. En la medida en que las naciones ricas expandían millones de empleos fabricando aparatos domésticos, electrónicos y otros bienes, los economistas predecían que los trabajadores de baja calificación de América Latina y de Asia se beneficiarían, porque habría mayor demanda por su mano de obra -y mejores salarios".

"De alguna manera, la globalización cumplió sus promesas. Pero hubo una consecuencia inesperada. En la medida en que el comercio, las inversiones extranjeras y la tecnología se expandían, con frecuencia, la brecha entre los que tienen y los que no tienen se amplió, no solamente en países ricos como EU, sino también en los más pobres, como México, Argentina, India y China. Ahora, varios economistas dicen que los mayores ganadores, por gran margen, son aquellos con educación y calificaciones para aprovechar las nuevas oportunidades, dejando a muchos otros muy atrás. Las ganancias de los trabajadores de baja calificación pueden aumentar, pero las de los trabajadores cualificados aumentan más bien rápidamente."

El gran temor de los "globalistas" se manifiesta claramente:
"Pero, como la globalización está creando también más desigualdades, esto está alzando la cuestión de cuanta desigualdad podrán soportar los países y si estas brechas podrán, en último análisis, producir un retroceso que desestabilizará la liberación del comercio y de las inversiones en todo el mundo."

Ahí está, en pocas y contundentes palabras, la esencia del pensamiento "globalista": el problema existe y es serio, pero nuestra preocupación es con los "mercados", no con los seres humanos.

Los pasajes siguientes exponen las dimensiones planetarias del problema: "Muchas naciones en desarrollo parecen estar siguiendo a expensas de los EU, donde la brecha de rendimientos ha aumentado desde el inicio de la década de 1970. Un estudio de 2006 acerca de América Latina, una región largamente marcada por profundas brechas entre ricos y pobres, hecho por los economistas Guillermo Perry y Marcel Olarreaga, del Banco Mundial, constató que la liberalización económica profundizó la división de rentas en nueve de los doce países examinados."

"Aunque esto pudiese ser parcialmente explicado por la baja tasa de crecimiento económico de América Latina (que los autores no admiten ser consecuencia de la liberalización -n.e), las diferencias en renta también están aumentando en naciones asiáticas de rápido crecimiento, incluyendo a Tailandia e India. En la década pasada, estas han crecido lo mismo que Corea del Sur, un país de larga tradición de compromiso igualitario con la educación."

"Luego, tenemos a China. Una de las economías de más rápido crecimiento en el mundo ha generado ganancias salariales significativas para sus clases inferiores. Pero las desigualdades de rentas también están aumentando debido a las enormes ganancias logradas por los escalones superiores. Entre 1984 y 2004, las diferencias de rentas medidas por el índice Gini -donde cero es la igualdad perfecta y 100 la desigualdad perfecta- pasaron de 47 a 29…. Entre 2000 y 2005, la renta per cápita de 10% unidades familiares urbanas de base aumentó 26%, mientras que las de arriba tuvieron ganancias de 133%".

Más adelante, los autores vuelven a hacer explícito el recelo de sus patrones, con una definición de rara felicidad: "Las desigualdades crecientes también alimentan el argumento populista (sic) de que la globalización es un juego de necios que solamente beneficia a las elites".

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