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miércoles, diciembre 09, 2009

Ojalá allá arriba escuchen, es por el bien de todos y la pluralidad del pensamiento: Jorge Gómez Naredo


Ante un auditorio repleto de asistentes y colegas del oficio periodístico, se realizó la entrega del Premio Jalisco de Periodismo 2009. Ahí, el periodista Jorge Gómez Naredo, colaborador de la Jornada Jalisco fue galardonado por segunda ocasión en la categoría de crónica, por su historia "La de Sandro. Una historia más de este país".

En su discurso Gómez Naredo hace una dura crítica a la censura de los medios incómodos, a "las voces que duelen a los de arriba, que molestan e incomodan. Voces que no se cansan de ser alzadas y que dicen lo que muchos quieren ocultar, lo que otros callan y entierran".

Además de denunciar la censura con respecto a la publicidad oficial, la que según el periodista usan los gobernantes “para premiar a unos y castigar a otros, es decir, para anunciarse en unos medios y en otros no".

Para Gómez Naredo el protagonista de su historia, Sandro "es el héroe de la historia que conté, que como el miles de personas en este país sufren, han sufrido y sufrirán injusticias. Injusticias que se callan, que no se dicen, que quedan habitando sempiternamente el olvido".

La presea Emisario significa según el diccionario de la Real Academia Española "el que se envía a indagar lo que se desea saber para comunicar a alguien algo". Jorge Gómez Naredo es uno de los pocos emisarios que quedan, pues mientras pasa el tiempo, la premura de la información ha ido agotando a estos emisarios, que buscan ejercer un periodismo más allá del habitual, un periodismo que cuente historias, que narre sucesos, que casí siempre, no aparecen en la televisión. Historias detrás del telón.



Audio integro


Fotos: Candelaria Ochoa
Texto: César Huerta
Audio: Oxtli
::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

martes, junio 26, 2007

Amanecer en el Zócalo...

Por : Elena Poniatowska-

Vamos Jesusa, Paula y yo a la casa de campaña en San Luis Potosí núm. 64, esquina con Córdoba. Curiosamente no veo a tantos esperando en la calle. Andrés Manuel López Obrador nos recibe de inmediato: "Ya lo pensé bien, nos vamos a quedar. Vamos a instalarnos en campamentos sobre Reforma, Juárez, Madero y el Zócalo, hasta que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ordene volver a contar los votos en todas las casillas". El sol entra de golpe por la ventana porfiriana. Retengo algunas frases: "A lo mejor ya no voy a poder ser presidente, pero lo que más orgullo me da es representar a la gente humilde de México. Si mi único propósito fuese llegar a la Presidencia de la República, ya habría negociado con políticos y empresarios y estaría amarrado, pero como no me presté al juego de las componendas, los poderosos se vengaron(...) Lo mío no es un asunto personal, ya lo he repetido muchas veces, no soy un ambicioso vulgar, no estoy obsesionado con el poder, siempre he sostenido que el poder sólo tiene sentido si se pone al servicio de los demás. Nunca me ha atraído la parafernalia del poder ni el poder por el poder". "No voy a dejar trozos de dignidad en el camino y voy a seguir defendiendo la democracia". "He luchado veinte años por una democracia verdadera." A Jesusa le dice que van a ser indispensables actividades culturales para mantener a la gente en el Zócalo. ¡Qué compromiso! Tengo miedo, me angustio, qué es eso de que nos vamos a quedar, ¿cómo nos vamos a quedar? ¿Lo habrá discutido con José Agustín Ortiz Pinchetti y demás colaboradores? Jesusa, en cambio, se entusiasma. En el momento en que salimos entra Marcelo Ebrard con un plano en la mano.

(...)

La solidaridad es la reina de la fiesta. Hace una hora mientras íbamos hacia el templete, una mujer que sólo vería yo en las manifestaciones me tendió una camiseta. Otra, una mascada; otra, un monedero que ahora mismo traigo en la bolsa. "Allá están regalando tortas de mole". "¿Cómo que regalando?" "Sí, regalando". En el Zócalo, dar es natural. Tortillas, tacos, tortas, guisados, arroz (ese maravilloso arroz rojo a la mexicana con chícharos y zanahorias), frutas, aguas y refrescos, todo está allí en la plancha para los que tienen hambre. "¿Es gratis?" "¡Claro, sírvase, sírvase más!"

Recuerdo la solidaridad de los dos terremotos de 1985. "Yo le ayudo, aquí con mi pala voy a escarbar." Fue la gente de la calle la que sacó de los escombros a los damnificados. Aquí, por iniciativa propia la gente instala su generosidad a flor de banqueta. "¿Quiere agua? Al rato, con el calor, le va a hacer falta."

Son miles, hombres, mujeres, ancianos, niños y seis discapacitados que han recorrido en silla de ruedas -la silla es la mitad de su cuerpo- cinco kilómetros y le declaran a Angeles Cruz Martínez que "no vamos a dejar que nos roben la esperanza". A su lado, otros muchachos se pronuncian: "Tenemos la obligación de luchar: no se nos permitiría que por cuidarnos nos echáramos para atrás". La gente les aplaude, el pulgar hacia arriba como lo hace Andrés Manuel en su cartel amarillo. Una mujer cuenta que muchos indígenas de la sierra llegarán a apoyar al Peje, pero vienen a pie desde Ixtlahuaca porque no tienen dinero para el pasaje.

Tampoco es fácil para los que no necesitan silla de ruedas. Allí está la barrera de granaderos. "¡Ustedes también son pueblo!", les gritan y las mujeres sin más les prenden en el pecho un moñito tricolor. Los policías se dejan, alguno hasta sonríe. A las caravanas de la provincia -Guerrero, Hidalgo, Puebla, Quintana Roo, Sonora, Sinaloa, Ciudad Obregón- los deslumbra la gran plaza y se destantean, no saben dónde acomodarse, quizá por eso los chilangos ofrecen agua y comida para que se sientan bien recibidos.

El camino de excepción
Llega Andrés Manuel desde la calle de Madero, por ese camino de excepción abierto entre la multitud, seguido por sus tres hijos: José Ramón, Andrés Manuel y Gonzalo.

La multitud se electriza como en los partidos de futbol o frente a las estrellas de rock, la plaza amarillea de banderolas, cachuchas, camisetas, gritos, el alto grito amarillo de Octavio Paz (a quien no le hubiera gustado estar aquí), una oleada amarilla pretende acercarse a Andrés Manuel, él estrecha manos, abraza y besa a mujeres y a niños, se detiene ante los que tienen el cabello blanco, la gente puntea "pre-si-den-te, pre-si-den-te, pres-si-den-te". Es difícil conservar la calma. La pasión política es tan fuerte como la pasión amorosa.

Su camisa es blanca, su pelo entrecano. Nadie sonríe como él. La gente pobre lo ve como el remedio a todos sus males. Doña Luchita se emociona: "Lo quiero más que al papa Juan Pablo". AMLO abraza a cada uno como si fuera un tesoro. Tiene razón, el Zócalo es su tesoro.

(...)

Espero que este movimiento deposite en mí únicamente lo esencial. Ahora sé que para AMLO están los que son sus amigos y luego los que son útiles en determinado momento. No me hago ilusiones. Jesusa y yo somos útiles, ella mucho más que yo puesto que es una activista y yo me inclino por la soledad aunque me cale. Aprendí más de esa multitud sobre amor y la compasión, el desinterés y la entrega que todo lo aprendido en el mundo de las apariencias.

Leo, leo, vuelvo a la vida cotidiana. Regreso a mi admirado Enrique Galván Ochoa que siempre les abre un espacio a los lectores. Tomo té negro en una taza blanca al lado de una pulcra servilleta con orillas de llorar mientras alguno de los siete canarios canta que es una gloria. Vuelvo a mis bebederos. La política mexicana vuelve a los suyos.

Pienso en el Zócalo. A veces lo recuerdo como un mercado, a veces su silencio roto de pronto por los claxonazos de los júniors que descendían de las Lomas a mentarnos la madre me estremece. ¿O serán los chavos banda del Centro que se ríen de nosotros? A veces recuerdo la tormenta que limpiaba el olor de mierda, nuestra mierda. A veces pienso que fuimos un campamento de guerreros que pasan la noche en vela en víspera de un gran combate. A veces busco al Zócalo en lo más profundo de lo que soy y no sé explicármelo. Extraño la civilidad amorosa de la gente, su camino ascendente, sabiduría. A veces la Coyolxauhqui me toma de la mano y me destaza y tiene el rostro de Jesusa o el de la mujer enmascarada de tierra que amamanta a la niña vieja Frida Kahlo, pero el Zócalo ya no huele a tierra porque es de piedra y hace mucho le arrancaron los árboles. A veces la situación es tan mágica que no me sorprendería si empezaran a salir rosas de un ayate. A veces se me sube la presión, las sombras en la tienda de campaña se corporizan y oigo un rumor de fragua y sé que vamos a regresar. Somos un millón dispuestos a poner nuestro cuerpo cada vez que se llame a detener un atropello, una privatización, un fraude.

lunes, diciembre 11, 2006

CRÓNICA DE MARCHA EN SOLIDARIDAD CON LA APPO

Otra vez el canal donde te estrellas

El dia de hoy, como alas 5:25 de la tarde llegue muy entusiasmado a la Glorieta de la Normal de donde deberiamos de partir en la marcha-manifestacion en apoyo al sufrido pueblo oaxaqueño. En virtud de que a esa hora tambien se habia anunciado el tradicional "desfile de las estrellas" del canal donde te estrellas, en breve conferencia de prensa se declarò que era mas conveniente no marchar como estaba planeado para evitar posibles provocaciones de entre la muchedumbre que ahi se encontraba. Se decidio caminar de manera silenciosa por la calle Pino Suarez, hacer un mitin en la Plaza de Armas y levantar decorosamente el planton.

Los compañeros enfilaron por la ruta indicada y yo me quedé un rato entre la multitud de personas, en su mayoria familias que venian con dos objetivos: ver en vivo a sus idolos de la television y el que supongo mas importante, ver y corear a los integrantes del rebaño sagrado que se habian coronado campeones en su juego final de temporada ante el equipo del Toluca.

La gente se amotinaba en la avenida Alcalde, entre Normalistas y Av. Maestros. La multitud era un caos. Los cuerpos de seguridad tuvieron que cerrar la avenida con vallas. El rumor era general, a causa de una manifestacion de los "perredistas". Por lo que mas me interesó quedarme y a quienes pude les aclare que la manifestación que estaba convocada ya se habia retirado del lugar por la calle Pino Suarez, por lo tanto eso no era cierto.

Era sorprendente ver la cantidad de gente, familias enteras, que son manipuladas por un solo canal televisivo, haciendo a un lado la parte del jugoso negocio de los equipos de futbol, decenas de miles de jovenes, adultos y niños perfectamente alienados a la cultura de la comodidad televisiva, en este caso sin tomar en cuenta los changos de los noticieros (Doriga, Micha, Denisse, Loret de Mola, etc).

Entre la multitud, entre empujones, fueron pasando los minutos, las horas y del desfile nada la cita supuestamente era a las seis de la tarde y la mayoria de las personas con la ilusion de ver a sus artistas o a sus idolos futboleros aguanto valientemente los empujones. Se empezo a correr el rumor de que el desfile no avanzaba porque los perredistas estaban estorbando en el centro. En fin yo sabia que era solo eso, un rumor.

Cerca de las nueve de la noche despues de ver pasar a unos changos en motocicletas, pasaron unos carros alegoricos con personajes totalmente desconocidos y en cuestion de minutos... se acabo el dichoso desfile. Y las chivas tomaron Av. Vallarta para irse a la Minerva y varias decenas de miles de personas nomas se quedaron esperando.

Por lo que considero un doble fraude al pueblo: ni eran estrellas las que vieron, ni tampoco vieron a las chivas (solo paso el trofeo).

Reflexion: mi reconocimiento a la capacidad fisica y mental del pueblo para aguantar mas de cinco horas de pie, en el mismo lugar por una mendiga bicoca de espectaculo.

Hasta luego!

Miguel Villanueva Lizarraga

domingo, diciembre 10, 2006

Cronica de la Primera Asamblea

Nos convocó y estuvimos ahí!

Colaboración de Bolita

Este 9 de diciembre, Andrés Manuel López Obrador Presidente Legítimo de México nos convocó a la Primera Asamblea Informativa en Jalisco. La Plaza Universidad fue nuestro centro de reunión y ahí estuvimos mujeres y hombres libres.

La plaza se llenó. La gente llegó sin más convocatoria que un cintillo en el periódico, muchos correos electrónicos y muchas, muchísimas llamadas por teléfono y sobre todo, cientos de invitaciones de boca en boca y llegamos, estuvimos ahí! Teníamos especial interés en escuchar el mensaje del Presidente Legítimo, además de acompañarlo, arroparlo y decirle “aquí estamos”.

A las seis de la tarde –hora en que daría inicio el acto- la plaza estaba completamente llena, se esperaba con mucho entusiasmo el mensaje de nuestro presidente y así fue.

Por fin llegó a la Plaza Universidad. La gente se amontonaba para saludarlo –de cerca y de lejos- ya que aún cuando no podía saludar de mano a todas las personas que se querían acercar, lo hacía de lejos alzando la mano. Desde que se le vio venir, la gente empezó a gritar “presidente, presidente, presidente”. La gente se volcó en gritos, abrazos y tendidas de mano permanentes que no negó a nadie, ni de cerca ni de lejos.

¿Qué tendrá que logra convocar a cientos de personas en una plaza cinco meses después de las elecciones? ¿Qué espera la gente de él? Nos han dicho que la resistencia civil ya se desinfló, que AMLO ya no convoca, pero lo que este día vimos y vivimos en la plaza, podemos decir todo lo contrario, este movimiento está muy vivo, recuerda que nos hicieron fraude y que no vamos a reconocer a un presidente espurio, que el pueblo merece un gobierno mejor y que estamos dispuestos a luchar por él.

Quienes mantuvieron el plantón, resistieron los embates del gobierno represor panista, vivieron permanentemente el hostigamiento de quienes se sienten los representantes de todos, pero que de una buena parte de ciudadanas y ciudadanos no lo son, al menos muchas de las personas que vivimos en esta ciudad y estado no nos sentimos representadas por un gobierno represor como el que tenemos en Jalisco.

La toma real del kiosco por los policías, en donde todo ese tiempo las niñas y niños que asisten a dar un paseo por ahí, no pudieron volverse a subir al mismo para aventarles comida a las tradicionales palomas y cuando llegaba la orquesta todos los jueves, los policías sólo se hacían a un lado para el concierto vespertino. Un gobierno que no estaba, ni está dispuesto, a que los espacios públicos sean tomados por la ciudadanía.

Pero además valga decir que existe un sinfín de policías que se acercan y de manera constante nos preguntan quiénes somos, dónde trabajamos, qué hacemos, por qué estamos en este movimiento. En nuestras reuniones que son PÚBLICAS y en las que no se impide la asistencia a nadie, ellos si se han colado con toda la intención de quebrar nuestras fuerzas, pero no lo han logrado, ni lo lograrán.

En este movimiento, como dice Benedetti en su poema clásico: SOMOS MUCHO MAS QUE DOS.

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