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viernes, junio 17, 2011

Los rulos al viento [Gabriel Carbajal]

 Gabriel Carbajal

Los rulos al viento, la mirada clavada en el horizonte, una frente que es el espejo de la voluntad sensible que distingue al ser humano del animal sólo en lucha por la subsistencia.

No hay nadie sobre el planeta que no sepa quién es este hombre-mujer de semblante tranquilo y resuelto, sereno y enérgico, entusiasta y crítico, célebre pero humilde.

Nadie dice “era el Ché Guevara”. Todos hablamos de él en presente.

No pocos han querido aniquilar el ascendiente espiritual y la autoridad moral de este personaje verdaderamente heroico e histórico. No son pocos los que han soñado con reducirlo a emblema grotesco de la violencia del pueblo despojada de contenidos y sentimientos; siempre habrá enemigos queriendo pintarnos en el Ché el retrato del fanatismo y la irracionalidad sin límites.

Nadie ni nada han podido convertir al Ché en ornamento comercial o imagen del ideal derrotado. Nadie ni nada han logrado disociar estos ojos que miran desde el fondo de la historia, del revolucionario que construye teoría revolucionaria y revolución desde el sacrificio y la entrega sin condiciones y sin concesiones a las propias debilidades humanas o a dogmas infalibles levantados sobre esas mismas debilidades.

Aquí está, entre nosotros, entre todos los humillados y vejados de la tierra, 83 años después de aquel nacimiento rosarino-americano de 1928, el Compañero Ernesto “Ché” Guevara (Ché con acento en la “é”), mirando, mirándonos, observándonos desde una muchedumbre en la que él no se siente ni superior ni tocado por los designios de algunos dedos divinos que conviertan en mera leyenda a alguien que vivió la vida combatiendo leyendas y mitos fabricados desde la opresión y el escarnio.

El Ché nos sigue mirando. Y sigue diciéndonos que lo suyo no es leyenda. No puede serlo.

Nos convoca, pero a la vez nos dice que la lucha es muy dura, que representa muchísimos riesgos, innumerables escollos, impredecibles y desgraciadas sorpresas llegadas desde nuestras mismas filas.

Parece querer hablarnos, explicarnos el por qué de lo que algunos consideran una inmolación simbólica sin sentido; un suicidio voluntarista al santo cuete.

Es cierto que tras su muerte, todo fue muerte, casi, para quienes intentamos seguir sus pasos rengos en el continente entero. Son ciertas las dictaduras, las rejas, los campos de concentración, la tortura salvaje, el genocidio, la cobardía, y, también, la traición que nunca falta, como en los viejos tiempos de los latigazos y las crucifixiones públicas del tenebroso imperio romano.

Es cierto que de tanto sacrificio, hoy tan sólo parecería quedar en pié la ilusión idiota de la conciliación de clases y la impunidad cómplice para detener renovados bríos de los fascistas fusilados, ya, en el odio de pueblos enteros que ni olvidan ni perdonan ni tampoco se dan por vencidos.

Es cierto, pero es mentira. Lo es, porque la leyenda, la auténtica leyenda, el verdadero mito contra el que el Ché y todas y todos levantamos los puños y apuntamos con fusiles y volantes, con huelgas y movilizaciones, con puteadas y escraches; el mito verdadero, el mito real y despiadado, sigue siendo el mito de la invencibilidad del capitalismo y la leyenda de que no hay sociedad capaz de sustituir esta mierda de sistema al que el Ché nos enseñó a odiar y confrontar hasta la muerte, si fuera necesario.

Del Ché y de todo el sacrificio habido y por haber, quedan en pié, sobre todo, la certeza y la fe reafirmada de que no hay condición humana posible, sin librarnos de la opresión que de hecho nos ha dejado a la humanidad entera en la condición de animales de carga que lo seguiríamos siendo si nuestro destino fuese solamente buscar el alimento para no perecer de hambre.

El Ché, revolucionario y libertario, nos dejó la más valiosa de las enseñanzas: hay que saber rebelarse ante todo lo que se nos presenta como infaliblemente dispuesto, incluídos muchos de nuestros prejuicios revolucionarios y muchas de nuestras verdades teóricas convertidas en catecismo o recetario esclavizante.

El Ché vive, y lucha, y fracasa y triunfa, y vuelve a fracasar y a triunfar, porque palpita (sin descanso, sin conformismo, sin rendir tributo a la fuerza de la costumbre), su espíritu rebelde y crítico, victorioso más allá de las derrotas, entero más allá del asma ideológico que nos aqueja desde que no hemos podido resolver la enorme contradicción de pueblos enteros que escupen a la burguesía en las urnas y los plebiscitos y a la vez delegan su propio e intransferible poder en representaciones que en sí mismas son la negación del poder popular y de la potencialidad revolucionaria que únicamente anida en los de abajo.

El Ché vive y lucha porque es un libertario intransigente desde mucho antes de la revolución, desde el mismo instante en que sus brazos continentales empuñaron la causa de la revolución como la causa de libertad.

El Ché vive porque es libre y nos sigue enseñando la libertad como la única manera de ser comunistas no solamente en lo económico, sino también, y sobre todo, en lo único que definitivamente hará que no seamos pobres animales atrás del alimento: la conquista permanente e innegociable de la libertad absoluta.

Su ser libertario y perpetuamente irreverente, es lo que ha impedido que lo convirtieran en mito o leyenda, tanto los enemigos como los que deliran con tránsitos “civilizados” y conciliaciones de clase, mientras la miseria y la represión nos dicen todos los días –por más que los medios deseen ocultarlo- que la libertad de la especie humana (esa libertad que nace de la insurrección obstinada y sencilla de los obreros y los más humildes y humillados) será fruto de la lucha a brazo partido contra los que únicamente conciben la libertad como “libertad de mercado”.
"Nuestro sacrificio es consciente, es el pago por la libertad que estamos construyendo” (Ché).
 
 

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2011::

jueves, septiembre 16, 2010

Paco Ignacio Taibo II: “Un libro de historia no es algo inmóvil, está vivo”

 
México DF.- En entrevista con Clarín.cl Paco Ignacio Taibo II (1949) comparte los proyectos editoriales que presentará en la Feria Internacional del Libro de Santiago de Chile; el escritor e historiador mexicano analiza el Bicentenario, habla de la novela de aventuras: El regreso de los tigres de la Malasia (2010) y confronta a los críticos del Che con la reedición de la biografía sobre Ernesto Guevara (1996); por si fuera poco, Paco Taibo compilará las Obras Completas de Belascuarán Shayne, saga que incluye la novela escrita a 4 manos con el Sub Marcos, y en exclusiva anuncia la existencia de un epistolario con el Subcomandante del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
 
MC.- Paco, estás invitado a la Feria del Libro de Santiago de Chile, ¿cuántos libros llevarás de México a la gira por Sudamérica?
PT.- Iré con El retorno de los tigres de la Malasia, y para noviembre ya estarán las Obras Completas de Belascuarán Shayne en un tomo, la compilación incluye hasta la novela que escribí a 4 manos con el Subcomandante Marcos (Muertos incómodos, 2005); en toda Latinoamérica reeditarán la biografía: Ernesto Guevara, también conocido como el Che (1996) es una versión corregida y aumentada, le metí 100 páginas extras y otras 400 fotografías, revisé todo el texto, y por fin regresaré a Sudamérica con una novela de aventuras: El retorno de los tigres de la Malasia (Editorial Planeta, 2010).

MC.-El 7 de diciembre de 2007, conversamos sobre la poesía de Neruda, Vallejo, Guillén y León Felipe compilada en “El Cuaderno verde del Che”, ¿qué hallazgos incluirás en la reedición de la biografía de Ernesto Guevara?
PT.- Descubrí varias cosas, por ejemplo un cuento escrito por el propio Che en África; encontré nuevos documentos que los cubanos han hecho públicos; entré en el debate contra la ultraderecha que argumenta que el Che durante su paso por La Cabaña fue un “carnicero”, recopilé los datos, vi qué tan de cierto había en la acusación. Enriquecí la biografía, un libro de historia no es algo inmóvil, no es una novela que la escribiste y ya está, un libro de historia está sujeto a debate, a la crítica, a la aparición de nuevos testimonios, yo me siento en la obligación de revisarlo periódicamente, estás obligado a ver si cometiste errores, qué cosas están poco contadas. Contribuí para que la polémica creciera, me sorprendió encontrar una versión muy extendida –sobre todo a partir de  una red de 4 libros bastante “chafas” y mal investigados- generados por Álvaro Vargas Llosa e historiadores de tercera –en su mayoría gringos-. Al final, son más de 500 fuentes nuevas que se traducen en más de 100 páginas en comparación con la edición anterior; por supuesto que contaré toda la historia del Cuaderno verde del Che, ya no tengo que proteger mi fuente, el oficial del ejército boliviano que le robó ese documento a la CIA está muerto y enterrado.


MC.- ¿Regresaste a la novela de aventura para combatir el rigor del texto histórico?
PT.- Vacaciones, benditas vacaciones. Después de leer los periódicos en México y sus 40 asesinados diarios, necesitas oxígeno. El planteamiento era: escribiré una novela antiimperialista, pero en el siglo XIX y con piratas en la Malasia, voy a recurrir a mis héroes de la infancia y traerlos de regreso, sólo quiero decir: ¡la novela de aventuras está viva!, porque aquellos valores que leímos cuando teníamos 8 o 10 años: el honor, la fraternidad, la palabra dada vale oro, me parece que todo este material valdría la pena traerlo a los lectores jóvenes y adultos, en un mundo “chafa” (decadente), corrupto, donde el aparato del Estado ejerce la violencia contra los ciudadanos, donde el Fondo Monetario Internacional (FMI) decide nuestras vidas y destruye economías.

MC.- ¿Podremos reconocer a los héroes contemporáneos navegando con los del siglo XIX?
PT.- Hay una mezcla, tomé personajes literarios prestados de Salgari –de la saga Los tigres de la Malasia-, y luego tomé personajes de donde me dio la gana, traje al doctor Moriarty, lo volví la figura del mal, del proyecto imperialista, traje a una de las heroínas de la Comuna de París que se tira al mar y Los tigres de la Malasia la encuentran muerta y desnuda. Usé todo el arsenal de mis lecturas de la infancia y mi idea de cómo debe ser una novela de aventuras y me dediqué a gozarla.

MC.- ¿Ocurre lo mismo con los villanos?, recuerdo que alguna vez ridiculizaste al dictador Díaz Ordaz… PT.- Bueno esta es una novela del siglo XIX, así que los villanos del México neoliberal me quedan lejos.

MC.- Leyendo la novela histórica “Hidalgo” escrita por nuestro amigo Eugenio Aguirre, aparece un tal ‘Paco Ignacio Taibo II’ como personaje, lo encontré fantástico porque había leído: El cura Hidalgo y sus amigos (2007). ¿Quién sí está citado en tu novela de aventuras con nombre y apellido?
PT.- Es un guiño de ojo, en mi novela sí aparece un amigo, como Jefe de máquinas del barco “La Mentirosa” propiedad de Los tigres de la Malasia, por cierto es un barco con bandera mexicana, porque le compraron la patente a un cónsul chafa, y andan por el océano Índico en un velero –que no es velero, sólo se disfrazan, pero en realidad es un barco de vapor con cañones-, el Jefe de máquinas es un jesuita de la India portuguesa de nombre Eduardo Monteverde, no puedo evitar esos guiños con mis amigos y al parecer ellos tampoco.

MC.- Entre “El cura Hidalgo y sus amigos” y el “Hidalgo” de Eugenio Aguirre, ¿qué expectativas tenés para el resto del Bicentenario?
PT.- Habrá de todo, muy buen material, porque la comunidad intelectual de este país es crítica y del otro lado habrá el oropel y la mierda de la celebración oficial que es la ausencia absoluta de contenidos, porque no pueden identificarse ni con la Independencia, ni con la Revolución. Así que el 16 de septiembre tendremos un desfile basura, inauguraciones de estatuas; sin embargo hay un debate en la sociedad sobre: qué Independencia ganamos y qué sentido tuvo la Revolución, y esto sí es importante, que la sociedad discuta de dónde viene y hacia dónde va.

MC.- ¿Cuál es la propuesta de ustedes -Paloma Sainz y vos- para debatir la historia en tiempos del Bicentenario?
PT.-Estamos haciendo todas las semanas un tianguis (mercado persa) de libros con conferencias y debates en las calles, en cada lugar regalamos un libro editados por nosotros y damos conferencias sobre la historia de México; creo que estamos funcionando con gran éxito, además damos conferencias en comedores populares, tenemos un pacto con la sección sindical IX y ahí damos charlas, hemos rematado libros, tenemos un programa de abuelas lectoras -en Coyoacán- para que ellas lean en los parques a los niños y jóvenes. Tenemos un programa de edición, ya llevamos 10 libros publicados, tuvimos una donación de libros y hemos podido formar 3 bibliotecas populares y están en camino otras 3 más.

MC.- ¿Habrá un hartazgo de la palabra Bicentenario?, todo lo pretenden relacionar con eso: Torneo de Fútbol del Bicentenario, Miss Universo del Bicentenario, “Cajita feliz” McDonald’s del Bicentenario…
PT.- Curiosamente hay interés por saber qué hay detrás, la televisión genera ruido mediático, pero no genera profundidad de contenido, entonces presentan la misma canción: Centenario-Bicentenario. La gente sí se pregunta qué hay detrás y esto permite la discusión; cuando hablas sobre Miguel Hidalgo en las calles y plazas, el pueblo establece modelos comparativos: Morelos sí y por qué no Iturbide, qué significaba la Independencia, por qué la abolición de la esclavitud por parte de Hidalgo era fundamental y entran en debate con los historiadores reaccionarios, aquellos que desprecian la figura de Hidalgo, esos que dicen: “Hidalgo sólo levantó a la turba”, por otra parte la gente dice: “la turba somos nosotros, piches aristócratas de mierda, no entienden nada”. Las diferencias discursivas del pasado las necesitas en el presente.

MC.- Cada año organizas La semana negra de Guijón, ¿a los españoles les interesa el Bicentenario de Latinoamérica? 
PT.- Allá el debate no existe, están en otras lógicas. Afortunadamente en La semana negra logramos reverdecer el interés sobre la literatura que se hace en Latinoamérica –es un festival que lo mismo leemos y discutimos la novela policiaca o histórica-; este año la presencia fue argentina-mexicana, el año anterior fue colombiana-mexicana, porque después del “boom” la nueva narrativa latinoamericana había quedado sepultada en España.

MC.- ¿Estudiarás las diferentes conmemoraciones del Bicentenario en Latinoamérica in situ?
PT.- Con mi novela de aventuras comenzaré a viajar el resto del año, estaré en Argentina, Colombia, Chile y probablemente podré ir a otros países de Latinoamérica, para tomarle el pulso al debate. En Guijón me tocó leer un libro maravilloso de un periodista español –Los sueños de un Libertador, escrito por Fermín Goñi- sobre Miranda, mi gran sorpresa es que yo no sabía nada sobre Francisco de Miranda –sólo que era un antecedente de la Revolución Latinoamericana, pero en conflicto con Simón Bolívar-, aprovecharé estos meses para leer más sobre la Independencia de Latinoamérica, para tener una visión del conjunto, he vivido muy clavado en la historia de México.

MC.- También estás muy clavado con la historia de Cuba, ¿por qué decidiste ceder tu copyright al Instituto Cubano del Libro?
PT.- Mi contrato con Planeta es para Latinoamérica, con la excepción de Cuba, de tal manera que mis libros están libres, así que tengo un pacto con el Instituto Cubano del Libro: yo les regalo mis derechos de autor y ellos me regalan todos los libros que quiera en las Ferias del Libro. La próxima FIL de La Habana estaré con un nuevo libro –La bicicleta de Leonardo-, todavía no pasa por las imprentas habaneras El retorno de los tigres de la Malasia.

MC.- Paco, impusiste moda en History Channel, después del documental sobre Francisco Villa, se abrió un cauce de producciones hechas en Latinoamérica, ¿firmaste otro contrato con History Channel?
PT.- Tenía un contrato con History para hacer un documental al año, ahora vamos a filmar La batalla del Álamo, no apta para Hollywood (risas), me hablaron para preguntar: “¿y si cambiábamos el contrato de un documental a 5 documentales al año?”, pero a qué horas, vamos a discutirlo cuando estemos trabajando en la filmación de La batalla del Álamo, vamos a ver si hacemos más programas al año, la verdad es que ya me ahogo, ¿a qué horas escribo?, entre giras, presentaciones, movidas y ¡bla, bla, bla!. Yo siempre digo que los escritores son “cuates” que escriben, no tipos que andan en cócteles. Mario, en verdad, tú crees que este ritmo es para gente decente (risas).

MC.- Finalmente, después de Ernesto Guevara, Francisco Villa y Tony Guiteras, ¿de quién te gustaría escribir una biografía?PT.- Sin duda de Rodolfo Walsh.

MC.- ¿Y del Subcomandante Marcos?
PT.- Tengo un epistolario con el Sup Marcos, sólo que esperaré hasta mi muerte para publicarlo, nos escribimos varias cartas durante el proceso de la novela Muertos incómodos, cada que el Sup leía mi capítulo en La Jornada intentaba crear más personajes secundarios,  yo le rebatía sus argumentos, sin embargo él citaba las novelas de Belascuarán Shayne mejor que yo (risas).

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viernes, enero 16, 2009

Basan nueva cinta del Che en libro de Paco Ignacio Taibo II



Ernesto Guevara, también conocido como el Che sirvió de apoyo para la realización de la película protagonizada por Benicio del Toro y Demián Bichir

Notimex
El Universal
Ciudad de México Jueves 15 de enero de 2009

12:43 El libro biográfico Ernesto Guevara, también conocido como el Che, del escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II, sirvió de base para la realización de la película de Steven Soderbergh sobre el guerrillero que tendrá preestreno este viernes aquí.

En el filme Che, el argentino, protagonizado por el actor de origen puertorriqueño Benicio del Toro y el mexicano Demián Bichir, el director estadounidense narra la vida del médico, político y guerrillero que ha despertado grandes pasiones en favor y en contra.

La biografía hecha por el escritor mexicano fue central apoyo a esta producción de 2008 a tal grado que durante todo el rodaje la tuvieron siempre a la mano, alternando con varios documentos y hablando con familiares y amigos cercanos al guerrillero, según informó la casa editorial del volumen.

Pero a casi 42 años de su muerte, en Bolivia, este personaje de la historia mundial ha despertado también el interés por plasmar su vida e intereses en textos, de los cuales es un ejemplo el texto de Taibo II, del que ha aparecido una segunda edición, corregida y aumentada, publicada por Editorial Planeta, bajo el sello Booket.

La nueva versión contiene nuevas fotos y datos desconocidos hasta la fecha, que revelan las múltiples facetas de este personaje, en lo que es la biografía más completa del guerrillero argentino.

También sobre el personaje, Taibo II publicó otro libro, titulado El cuaderno verde del Che, el cual contiene una antología hecha por el propio argentino de los poemas que más le gustaban, como del chileno Pablo Neruda, el cubano Nicolás Guillén, el peruano César Vallejo y el español León Felipe.

Se trataba de textos que el propio Guevara copio en un cuaderno de ese color que guardaba en la mochila que portaba al momento de ser capturado en el país andino.

Otro volumen sobre el mítico personaje es Che para principiantes, en el que Mariano Rodríguez Herrera echa una mirada histórica y emotiva de las pobrezas de los pueblos de América Latina y de las ilusiones de los jóvenes por cambiar la vida social de sus países.

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