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sábado, agosto 11, 2007

Qué bonito país

Desfiladero

Jaime Avilés

Saldrán libres los violadores de prostitutas

El arzobispo primado bajo la peor sospecha

Que den el Grito AMLO o Rosario Ibarra

Foto: Norberto Rivera
Norberto Rivera Foto: María Luisa Severiano
Foto: Rosario Ibarra
Rosario Ibarra Foto: María Luisa Severiano

Faltan sólo unos días para que se dicte sentencia en el caso de los militares que violaron a 14 prostitutas en un tugurio del poblado de Castaños, en Coahuila. Los hechos ocurrieron el 11 de julio del año pasado, cuando los uniformados, que teóricamente resguardaban una oficina del Instituto Federal Electoral para cuidar los "votos" que en ella había, salieron de ahí drogados y borrachos y llegaron a la pequeña zona roja para someter a los clientes y disponer sexualmente de las mujeres durante muchas horas.

Por invitación del gobernador de Coahuila, Humberto Moreira Valdés, el obispo de Saltillo, Raúl Vera López, acudió a Castaños para reconfortar a las muchachas y apoyarlas en su defensa. Desde entonces, el prelado ha sufrido presiones, amenazas e incluso una persecución en carretera por el desierto. En vísperas del fallo que prepara el juez que lleva el asunto, las perspectivas no son buenas. Se teme que tres de los cuatro soldados detenidos puedan ser absueltos y que la procuraduría estatal no se inconforme si así sucede. Ello en razón de que algunas de las víctimas cedieron a las intimidaciones de sus agresores y cambiaron sus declaraciones o se desdijeron de ellas.

Monseñor Vera teme que una sentencia exculpatoria para quienes a punta de pistola se aprovecharon de aquellas pobres "tendrá efectos nocivos para el resto del país". Así lo dijo a principios de la semana que termina: "Si deciden dejar esto en la impunidad, dar el mensaje de que no pasó nada, como lo han hecho con la señora Ernestina Ascensión, en Zongolica, y con la familia de Sinaloa, estaremos caminando hacia una dictadura, pues es muy delicado que nadie pida cuentas al Ejército que, como estamos viendo, gobierna y vigila México".

Felipe Calderón, que nunca había gobernado a nadie y no sabe cómo hacerlo, mantiene su alianza con las fuerzas armadas recibiendo "lealtad institucional" a cambio de impunidad absoluta, con todos los riesgos que esta palpable expresión de debilidad implica para los ciudadanos: mientras no haya sanciones, los abusos de las tropas contra la gente seguirán al alza (y José Luis Soberanes las bendecirá alegando que son "exageraciones" de Amnistía Internacional).

Pero mientras el Ejecutivo federal da carta blanca a sus guardianes y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) lo justifica, el obispo de Saltillo resiste con la fuerza de su autoridad moral, aunque en medio de un terrible aislamiento, porque el jefe local de la Iglesia católica, el cardenal Norberto Rivera Carrera, está ocupado en asuntos más serios: trata de desvirtuar las acusaciones de que encubrió a un cura pederasta cuando era obispo de Tehuacán, Puebla, para eludir el castigo que la justicia estadunidense le aplicará si demuestra que fue cómplice de aquel violador de niños.

El Ejército, la CNDH y la jerarquía eclesiástica son tres instituciones que reflejan la profunda descomposición política del país, pero no son todas: allí está, por su parte, la Procuraduría General de la República y, con ella, de nuevo Calderón, intentando echar tierra sobre los 205 millones de dólares incautados a Zhenli Ye Gon que fueron "lavados" a toda prisa por el "gobierno" de México, para darle, a medida que pasa el tiempo, más y más credibilidad a las palabras del contrabandista asiático de que parte de ese dinero provenía de fondos secretos del PAN.

En este contexto, la derecha está de fiesta porque nadie votó por el partido de Andrés Manuel López Obrador en las recientes elecciones de Baja California y Oaxaca. Andan celebrando el acontecimiento con euforia porque significa, dicen, el colapso del movimiento de resistencia civil pacífica. Tienen sangre fría cuando alaban tan flagrante mentira y se niegan a leer el mensaje del abstencionismo, que en Oaxaca alejó de las urnas a siete de cada 10 votantes.

Las fuerzas políticas aglutinadas en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), no vinculadas con López Obrador (por desgracia), se negaron a tachar los nombres de los candidatos perredistas porque éstos pertenecen a la nueva derecha que se hace llamar Nueva Izquierda y son tan poco confiables como los priístas y los panistas juntos: son lo mismo. Pero el vacío que le hicieron al proceso tiene un significado más grande: el 2 de julio de 2006 la oligarquía destruyó el sistema electoral mexicano y la gente no lo olvida. Las votaciones ya no sirven para nada: el pueblo tiene que encontrar otros caminos -y la resistencia pacífica los ofrece- para derrotar a quienes desbarataron las débiles instituciones democráticas para mantenerse enquistados en el poder, desafiando y amenazando al pueblo, provocándolo para someterlo por medio de la represión.

Las cosas continuarán empeorando no sólo porque Calderón y su equipo son ciento por ciento incapaces de interrumpir -ya no digamos remediar- el naufragio que han causado, sino porque además del desempleo, la carestía y el hambre -pronto habrá un nuevo aumento en el precio de la tortilla-, la captación de recursos externos sigue en picada. Antes, la derecha empresarial católica decía que si un priísta administrara el desierto del Sahara terminaría importando arena; hoy, bajo la égida de los mochos, las ventas de Pemex registran una baja histórica, mientras las remesas crecieron, en los ocho meses que van de 2007, apenas 0.6 por ciento, de acuerdo con un reporte del Banco de México difundido anteayer.

De este lado del río hay franca irritación ante la brutalidad sin atenuantes que el gobierno de Marcelo Ebrard usó contra las prostitutas de La Merced: la política de cero tolerancia aplicada en detrimento de uno de los grupos sociales más desprotegidos fue prusiana: redadas de mujeres que ahora están presas, clausura de siete hoteles de paso y nuevas expropiaciones de predios hablan de un autoritarismo que repugna a la izquierda capitalina. Pero eso no es todo: en la Secretaría de Turismo del Distrito Federal, la ex dirigente nacional de las y los sobrecargos, ha lanzado una persecución política contra cuatro militantes del ala conservadora de ese gremio, quienes la acusan de haber contratado ilegalmente a una persona que al mismo tiempo cobra en el sindicato y en Mexicana de Aviación.

Alejandra Barrales tiene contactos en las más altas esferas del poder, pero por lo visto carece de amigos que la quieran tanto como para hacerle ver que al acusar penalmente a sus opositores por el supuesto robo de "un expediente", con el único fin de amedrentarlos para que "ya le bajen" a sus denuncias (que por otra parte son justas y están bien fundadas), cometió un gravísimo error. Ahora bien, si en el campo de la izquierda el periodismo tampoco sirve para promover rectificaciones...

Esta columna sigue recibiendo cartas acerca de quién debe dar el Grito en el Zócalo. Hasta ahora, la mayoría se inclina por López Obrador, pero en segundo lugar va doña Rosario Ibarra de Piedra, muy adelante de Marcelo, a quien algunos le dicen ya El Káiser.

lunes, mayo 21, 2007

El caso Ernestina Ascensión debe aclararse: funcionario de la ONU

Amerigo Incalcaterra destaca postura contradictoria de la procuraduría de Veracruz

La Oficina del Alto Comisionado, sin elementos para hacer una evaluación, señala

Familiares de la indígena Ernestina Ascensión durante una asamblea de la comunidad en la que se abordó el caso Foto: Archivo/Marco Peláez

VICTOR BALLINAS

El representante en México de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, Amerigo Incalcaterra, aseveró que en el caso del fallecimiento de la indígena Ernestina Ascensión Rosario "hay muchas cosas que no se han aclarado debidamente, es necesario que se expliquen de manera más extensa y con más elementos para que la ciudadanía conozca lo que ocurrió realmente".

Precisó que, debería ser "la Procuraduría General de Justicia del estado de Veracruz la que informe detalladamente a la sociedad, de lo que ocurrió con sus investigaciones, porque es la institución que ha manejado información controversial. Ahí, en ese caso, se requiere mucha precisión".

Sobre este punto, cabe señalar que al conocerse la agresión a la mujer indígena de la sierra de Zongolica, Veracruz, la procuraduría estatal informó desde un inicio que "Ascensión Rosario había sido violada y que además había homicidio".

Posteriormente, cuando la Comisión Nacional de los Derechos Humanos negó que hubiera ocurrido la violación, y que la mujer indígena falleció por anemia, la procuraduría de Veracruz insistió en que "Ernestina Ascensión sí había sido violada", pero, posteriormente, apoyó la investigación de la CNDH, y en conferencia de prensa, la procuraduría estatal aseveró que "la mujer indígena murió de anemia y que no hubo violación".

La CNDH, en entredicho

Amerigo Incalcaterra manifestó que la oficina en México del Alto Comisionado "no hizo una investigación del caso, no contamos con elementos propios para hacer una evaluación al respecto, pero sí señaló que hay algunas cosas que no han sido debidamente aclaradas en este caso y deben ser explicadas a detalle y con mayores elementos".

El funcionario de la ONU señaló que no conoce la indagatoria que realizó la CNDH, pero "si ese órgano nacional de defensa de los derechos humanos ha dicho ciertas cosas, seguramente se ha basado en investigaciones científicas y técnicas para hacer sus evaluaciones".

La oficina del Alto Comisionado en México, resaltó Incalcaterra, "está abierta a escuchar, y si la CNDH considera correcto llevar con nosotros los resultados de su investigación con muchísimo gusto escuchamos, nosotros no tenemos interlocución directa con las víctimas ni con las autoridades que investigaron el caso, Por eso, no tenemos los elementos que tiene la CNDH, ni los que tiene la procuraduría estatal, pero lo cierto es que hay dos situaciones, lo cual para la sociedad civil es necesario aclarar con mayor precisión hasta dónde han llegado las investigaciones".

En tanto, la presidenta de la Academia Mexicana de Derechos Humanos, Gloria Ramírez, destacó que el caso de la indígena Ernestina Ascensión Rosario "puso en entredicho a la CNDH; hubo contradicciones, hay que fortalecer la figura del ombudsman, no sólo que muestre informes, sino que convenza".

viernes, abril 27, 2007

Esperan sanción a culpables

Enrique Méndez y Roberto Garduño

Pobladores de Soledad Atzompa expresaron ayer su confianza en que el Ejército Mexicano sancionará, como ofreció el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Guillermo Galván Galván, a los soldados que habrían participado en la presunta violación de la anciana Ernestina Ascensión Rosario.

En conferencia de prensa conjunta con diputados federales del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Javier Antonio Hernández expresó: "si no tuviéramos confianza en el gobierno y sus instituciones, no pediríamos que nos ayuden".

Por su parte, Braulio Antonio Rosario afirmó que al reclamar justicia, los indígenas de la sierra de Zongolica, Veracruz, no denigran la imagen de una persona o del Ejército: "lo que nos pasó es de verdad, es cierto. Si fuera una calumnia, no estaríamos aquí. Lo que queremos es que se esclarezca el crimen cometido por el Ejército. En vez de combatir a la delincuencia, los soldados fueron a delinquir".

Frente al argumento de que el destacamento militar se asentó en la comunidad para combatir grupos ligados a la delincuencia organizada, dijo: "ahí nos conocemos muy bien, no hay criminales, no hay guerrilla, ni tampoco el narcotráfico. ¿Por qué no nos hacen caso? ¿Porque no nos podemos defender porque somos muy humildes?"

Aproximadamente 50 personas, entre niños, mujeres, adolescentes y hombres que viven en Soledad Atzompa se presentaron en la Cámara de Diputados para insistir en que haya justicia y castigo para "aquellos que han cometido ese crimen".

Durante la conferencia, las diputadas Maricela Contreras, presidenta de la Comisión de Equidad y Género, y Aliette Bautista cuestionaron el "papel de víctima" en el que se colocó el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, José Luis Soberanes.

"Se tiró al suelo y se hizo la víctima -dijo Maricela Contreras a los pobladores de Atzompa-. Lo más injusto es que quería presentar las fotos de la necropsia. Era una cuestión de ética no permitirlo. Ya lo había hecho, de manera irresponsable, en una conferencia de prensa".

Aliette Bautista aseguró que Soberanes conocía, de antemano, el formato de su comparecencia "y sabía a qué venía". Así que, dijo, su intento de presentar fotografías y pruebas sólo era para "dar un espectáculo. El doctor Soberanes está equivocado, defiende a los presuntos violadores y no los derechos humanos de las mujeres".

José Antonio Hernández tradujo un mensaje de Eustasia González, quien expresó en náhuatl su inconformidad "por el acto que se cometió por parte de los militares" y porque "este caso sea resuelto y sean ajusticiados los culpables".

Hernández dijo que las mujeres de Soledad Atzompa tienen la certeza de que la anciana sí fue violada por militares y por ello también tienen el temor "de que todos los soldados sean los mismos que cometieron esta anomalía. Tienen miedo de que si salen a la tienda, les suceda lo mismo" que a Ernestina.

A una pregunta respecto de si la comunidad conocía que Ernestina Ascensión Rosario estuviese enferma, y ello justificaría la versión oficial de su muerte por anemia, Javier Antonio Hernández dijo: "no estaba enferma. Ella se dedicaba a cuidar sus ovejas. Ella era una ciudadana común y por eso no nos explicamos por qué ese acto maléfico y tanto enredo".

domingo, abril 22, 2007

Intenta el gobierno federal dividir a defensores del caso Ascensión Rosario

¿Qué justicia podemos esperar de un gobierno que a través del fraude se ha impuesto? Gónzalez Uyeda está acusado de comprar la justicia para su beneficio familiar y en el caso de Ernestina quieren hacer lo mismo. Basta ya de injusticias para las mujeres pobres, marginadas y excluídas. JUSTICIA para Ernestina YA!!!!!

Compró a dirigentes para facilitar presiones a familiares de la víctima, acusan

Pretende que los deudos se desistan de señalamientos contra soldados, dice alcalde

ANDRES T. MORALES CORRESPONSAL

Soledad Atzompa, Ver., 21 de abril. Para dividir el frente formado entre autoridades municipales, organizaciones indígenas y familiares de la anciana Ernestina Ascensión Rosario, quienes exigen justicia por el crimen y que defienden el último testimonio de la víctima, que señala a militares como los responsables de la agresión sexual, el gobierno federal comenzó a "comprar" a dirigentes de organizaciones indígenas e imponer amenazas a la familia Inés Ascensión.

"Al parecer hay una estrategia para que los deudos se desistan del señalamiento contra los soldados por el crimen contra su madre", aseveró Javier Pérez Pascuala, alcalde de Soledad Atzompa, quien acusó a René Huerta, presidente de la Coordinadora Regional de Organizaciones Indígenas de la Sierra de Zongolica (CROISZ), de haber negociado apoyos económicos con Abraham González Uyeda, subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, para facilitar las presiones y amenazas hacia los familiares de la víctima.

Desde su primera visita a la región, el 10 de abril pasado, González Uyeda sostuvo una reunión a las 23 horas de ese día, "a puerta cerrada", con René Huerta, en el domicilio de éste en Ciudad Mendoza, de quien se notó un cambio en su discurso, afirmó Pérez Pascuala.

Explicó que a la mañana siguiente, ambos subieron de madrugada a la comunidad de Tetlatzinga para dialogar con los cinco hijos de Ernestina Ascensión Rosario, casi dos horas antes de la cita formal que se realizaría en el poblado de Atzompa, a unos kilómetros del lugar, como se había acordado formalmente.

"Yo llegué a la cita y como a las 7.30 arribó González Uyeda a bordo de una camioneta resguardada por agentes, y acompañado por los familiares, así como por René Huerta, que ya habían sostenido una reunión a espaldas de las autoridades y los representantes comunales", expuso el edil.

La misma estrategia se repitió el pasado jueves, cuando el subsecretario de Gobierno se reunió por segunda ocasión con la familia Inés Ascensión, la cual fue transportada desde las 8 de la mañana hacia Ciudad Mendoza y posteriormente a Boca del Río y Jalapa. "Lo grave no es que hayan evadido a las autoridades municipales, sino que los encuentros en solitario con los deudos tienen el fin de presionarlos, amenazarlos o comprarlos para desistirse en los señalamientos contra los agresores de doña Ernestina".

Nos prohibieron hablar: familiares

René Huerta se ha negado a informar a los medios sobre el contenido de la charla entre los deudos de la anciana y los funcionarios federales.

Pero en Tetlatzinga, la única persona que tiene acceso a la familia Inés Ascensión es el líder de la CROISZ, afirmaron Rosendo Antonio Dolores, subagente municipal, y el juez indígena Francisco Juárez Juliana, quienes dejaron de ser notificados sobre las reuniones de los familiares con funcionarios del gobierno, y señalaron que los deudos dejaron de recibir a periodistas a petición de los enviados gubernamentales.

Para estos dirigentes comunitarios, el objetivo es tender un cerco alrededor de los familiares para evitar que sostengan públicamente el último testimonio de la anciana, que está dirigido contra sus agresores: los soldados. "No sabemos qué sucede, a nosotros tampoco nos dan explicación de esta actitud", dijo Antonio Dolores.

Francisco Inés Ascensión, hijo menor de Ernestina Ascensión Rosario, aseguró en breve charla y sin dar detalles que se les "prohibió hablar con la prensa, con ningún reportero".

-¿Es verdad que les darán ayuda económica?

-Sí, pero no sabemos cuándo y cuánto.

Temeroso de ser reprendido, Francisco corta la conversación y se encierra en la casa que compartía con su madre.

El viernes, los cinco hijos de Ernestina Ascensión fueron trasladados a la ciudad de Jalapa y hospedados en el hotel México. Ahí, los reporteros intentaron abordarlos y la respuesta fue la misma: "nos prohibieron hablar".

Por su lado, alcaldes de la Sierra de Zongolica exigieron al presidente Calderón "sacar las manos" de la investigación. También respaldaron la petición de los pobladores de Soledad Atzompa para que el Ejército salga de los poblados indígenas. Acusaron al gobierno federal de "politizar y desvirtuar las investigaciones" sobre el asesinato.

viernes, abril 20, 2007

'Verificables, los desgarres anales de Ascensión Rosario

Es muy raro que la iglesia católica no se haya pronunciado por la pérdida de la vida de Ernestina. Sus voceros como Sandoval, Norberto y Valdemar, ya tuvieron tiempo suficiente para condenar la violación y asesinato de esta mujer, pero no lo han hecho. No se supone que sus argumentos son "a favor de la vida".
Las voces de "izquierda" SI nos hemos pronunciado por esta vida y la de todas las mujeres pobres, discriminadas, vulnerables, marginadas y católicas que son violadas y asesinadas y también por aquellas que se practican abortos de manera clandestina por los cuales mueren o quedan con secuelas severas en su salud. TODAS ESAS MUJERES QUEREMOS QUE CONTINUEN VIVIENDO!!!!!!



Soberanes no es Ministerio Público, advierte la CEDH

Eficientes, los trabajos de médicos legistas: Noemí Quirasco

BLANCHE PETRICH

La presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) de Veracruz, Noemí Quirasco, sostuvo que el dictamen médico que se le hizo a la anciana nahua Ernestina Ascensión, el pasado 25 de febrero -40 minutos antes de la medianoche-, en el hospital regional de Río Blanco-Orizaba, y las dos necropsias realizadas posteriormente, la primera el 26 de febrero y la segunda el 12 de marzo, coinciden ''en lo medular'', que es la existencia ''perfectamente verificable y comprobada'' de cuatro desgarres en la región anal de la difunta.

La funcionaria, con 27 años de experiencia como agente del Ministerio Público y seis años trabajando específicamente en el área de delitos sexuales, precisó que el análisis especializado de estos tres dictámenes permite afirmar que los trabajos de los médicos legistas fueron ''eficientes'' en el registro de estos desgarres, aunque reconoció que uno de los peritajes, el que suscribió el médico forense Pablo Mendizábal en la primera necropsia, adolece de una ''falla técnica'', al haber registrado la presencia de ''abundante líquido seminal''. No porque no se hubiera encontrado este tipo de fluido, aclaró, sino porque hablar de ''abundante'' no es técnicamente correcto.

Noemí Quirasco añadió que fue asesorada, para revisar estos expedientes, por la ginecóloga Guadalupe Viveros Lagunes, también funcionaria de la CEDH, especialista con 17 años de experiencia en asistir a mujeres, hombres y menores víctimas de agresiones sexuales. ''Y después de revisar con mucha atención todos los peritajes llegamos a la conclusión de que estos desgarres son ciertos. Y esta es la parte medular de la investigación''.

Después de conocer las declaraciones que ayer mismo hizo el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), José Luis Soberanes, Quirasco respondió en entrevista telefónica: ''Una cosa es decir que por la negligencia de un perito se incurrió en violación de derechos humanos y otra, muy distinta y fuera de lugar, es agregar juicios de valor y afirmar que el perito fue malicioso o que tergiversó un dictamen con fines aviesos. Se pueden puntualizar los errores, pero no cabe en el lenguaje de un ombudsman hablar de chismes de verduleras o de cochineros''.

Estas expresiones, agregó, ''sólo obstaculizan la investigación. Los titulares de derechos humanos debemos procurar que el Ministerio Público investigue correctamente. No nos corresponde, en lo absoluto, entrar al fondo del asunto. Es más, lo tenemos prohibido. La investigación del delito le corresponde al Ministerio Público''. Criticó que antes de concluida la investigación, una instancia que no tiene competencia emita afirmaciones contundentes en el sentido de que no hubo violación, ''porque de esta manera la CNDH está juzgando, sentenciando y absolviendo a posibles responsables de un delito''.

Ante la avalancha de críticas y acusaciones de ''intencionalidad política'', de las que han sido objeto las instancias oficiales de Veracruz, la comisionada estatal se pregunta: ''¿Por qué sembrar tanta confusión? ¿Por qué las declaraciones múltiples de la CNDH? ¿Por qué la Secretaría de la Defensa ha emitido boletines en los que asienta afirmaciones contradictorias? ¿Por qué la segunda visitadora, Susana Pedroza, habla de la existencia de más de tres mil hojas, si la averiguación previa, radicada en Veracruz, consta a la fecha de 306? ¿Se trata de cantidad o de calidad?''

Por último, la funcionaria señaló que, por experiencia, sabe que muy excepcionalmente una víctima de violación miente. ''Y mucho menos una indígena, ya que su sexualidad concierne a lo más pudibundo de su humanidad''.

miércoles, abril 18, 2007

Comparecerá el día 25 Soberanes ante los diputados

Notimex / La Jornada On Line

17/04/2007 13:22

México, DF. Las Comisiones Unidas de Equidad y Género, Justicia y de Derechos Humanos aprobaron que la comparecencia del presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), José Luis Soberanes Fernández, se efectúe el próximo 25 de abril.

Soberanes comparecerá ante los diputados para explicar lo relativo a la muerte de la indígena Ernestina Ascencio Rosario, en Zongolica, Veracruz, así como la investigación que sobre el particular hizo la CNDH.

En reunión de trabajo, las comisiones sostuvieron que una vez aprobado el acuerdo por el pleno es fundamental que Soberanes Fernández informe sobre las investigaciones del caso.

Informaron que serán las instancias legislativas las que establezcan el calendario de comparecencias posteriores de otros funcionarios para el esclarecimiento del caso.

De igual forma, coincidieron que el formato será a propuesta de los presidentes de las Comisiones de Equidad y Género, Maricela Contreras Julián; de Justicia, César Camacho Quiroz; y de Derechos Humanos, Omeheira López Reyna.

sábado, abril 14, 2007

Opinión - Jorge Rocha

Si nadie es culpable, todos son culpables, todos mienten

Jornada Jalisco

La crisis política del momento tiene a un cuarteto como protagonista: la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), la Presidencia de la República, el gobierno del estado de Veracruz y la Secretaria de la Defensa Nacional (Sedena). En los diversos medios de comunicación hay argumentaciones encontradas, hechos contradictorios, acusaciones mutuas, hechos inexplicables y una defensa a ultranza de instituciones y personas que han llegado al extremo de plantear un escenario de confrontación, que más que a la reflexión, atiende a un declaracionismo cuasi-religioso: “yo le creo a Soberanes”, “yo le creo a Fidel Herrera, “yo le creo al Ejército” “yo le creo a Calderón”.

Evidentemente en este grado de neblina política que sólo provoca confusión en los ciudadanos, es necesario plantear interpretaciones que nos ayuden a discernir, no sólo para saber quiénes mienten o quiénes dicen la verdad (donde seguramente descubriremos que todos mienten), sino ¿por qué están pasando estas cosas? ¿por qué Ernestina Ascensión (mujer, anciana, indígena y pobre) terminó muerta?, ya sea por gastritis no atendidas o por violación tumultuaria, en ambos casos la causa es una grave violación a los derechos humanos. Es necesario recordar y exponer algunos hechos:

a) Felipe Calderón ha puesto en la base de su Gobierno a la Sedena. Los dichos y hechos concretos ha llevado a innumerables analistas a afirmar que el Presidente requiere de un Ejército fuerte para lograr la gobernabilidad que no logró en las urnas, por lo tanto no puede permitirse el lujo de “ensuciar” y dañar la credibilidad de esta institución y menos en el inicio de su gestión.

b) El Ejército Mexicano no tiene un buen historial en materia de derechos humanos. Tanto la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, como la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, desde el gobierno de Ernesto Zedillo han hecho una serie de recomendaciones al gobierno mexicano para que resuelva casos concretos de violación a derechos humanos perpetrados por militares, para que se retire el fuero militar y que no se utilice a esta institución para labores de seguridad pública. Además, tenemos los casos no resueltos de la guerra sucia y de la represión al movimiento estudiantil de 1968, las acusaciones de comunidades indígenas de las actuaciones de los militares en sus territorios donde han consumado violaciones a los derechos humanos y en este momento los escándalos de Zongolica y la violación a 13 mujeres perpe-trada por un grupo de militares, en la zona de tolerancia del municipio de Castaños, Coahuila. En este último caso, el Centro de Derechos Humanos Fray Juan de Larios, el obispo Rául Vera y Jackie Campbell, responsable del área de comunicación de la Diócesis de Saltillo, han sido objeto de amenazas y difamaciones por acompañar y defender a las mujeres violadas. Es de notar que en todos estos hechos la impunidad es la constante.

c) La actuación del doctor José Luis Soberanes como ombudsman nacional ha dejado muchas dudas por la inconsistencia de su labor. Es cierto que en el caso de Atenco y los altermundistas de Guadalajara se emitieron informes valiosos y valientes (aunque habría que decir que sobre el 28 de mayo no hubo recomendaciones, sólo un informe especial, lo que le quita contundencia a esa acción). Sin embargo, frente al caso de Oaxaca y Zongolica, las ONG de defensa de Derechos Humanos han planteado serias y profundas críticas a las posiciones de la CNDH, al considerar que más que defender los derechos humanos, parece que pretenden ocultar la responsabilidad de los agresores. Es decir, son posiciones “a modo” para evadir la justicia de los violadores a los derechos humanos. En el caso de Ernestina Ascensión han caído en claras y preocupantes contradicciones.

Por otra parte, cuando Soberanes se reelige como presidente de la CNDH, se hicieron una serie de acciones que ponían en entre dicho su ética y compromiso por la defensa de los derechos humanos. Una de estas acciones fue celebrar un congreso de derechos humanos al que invitó a muchas ONG de asis-tencia social a Playa del Carmen con gastos pagados y con cargo al erario, por supuesto. Luego estas ONG fueron sus principales aliados en la reelección. Por otra parte los principales organismos civiles de defensa de derechos humanos en el país decidieron no asistir. Hasta ahora la relación entre CNDH y estos grupos es inexistente. Claro que si sabemos que el presupuesto del año pasado de la CNDH fue de 742 millones de pesos estas inconsistencias se tornan demasiado caras.

d) El gobierno de Fidel Herrera es el PRI viejo, caciquil, autocomplaciente y megalómano. De ellos se puede esperar todo, hasta una permanente campaña de comunicación social que todo asocia con Fidel.

Todos estos hechos pueden tener un hilo conductor, y es que Felipe Calderón no puede permitir que el actor eje de su política quede debilitado y en entre dicho. No puede permitir que los mexicanos tengan la imagen de militares violando mujeres, no puede permitir que el garante de su gobierno se resquebraje. Por otro lado, José Luis Soberanes ha demostrado ser un oportunista político y ha usado a la CNDH para sus fines. Con Vicente Fox intentó recuperar la imagen de un ombudsman fuerte, que incluso lo llevo a ser nombrado como posible presidente interino tras el pasado conflicto electoral. Sin embargo, con Calderón cambió su posición, se “acomodo” a los intereses del Ejecutivo. Calderón, la Sedena y Soberanes saben que la “piedra de toque” del Ejército es el respeto a los derechos humanos, quizá por ello niegan y amenazan cuando se presentan casos tan escandalosos como los de Castaños y Zongolica. Como ciudadanos no nos queda más que seguir exigiendo la verdad.

Entrevista: Emeterio López • Procurador de Justicia de Veracruz

El fiscal estatal asegura que en la zona anal de Ernestina Ascensión había rastros de una proteína prostática, lo que refuerza la tesis de una agresión sexual.

Publico

Para Emeterio López, procurador de Justicia de Veracruz, la investigación de la muerte de Ernestina Ascensión sigue apuntando a una violación. Los elementos para mantenerse en la tesis se acumulan, asegura el funcionario, aunque la piedra angular para sostenerse es un proteína prostática (sólo la producen los hombres) que los exámenes periciales detectaron en la zona anal de la anciana.

Va a ser difícil, lo sabe, que la recomendación que genere la CNDH lo trate sin dureza. El procurador comenta que desde su punto de vista ya hay una actuación a priori de la comisión, adelantada y por encima de sus atribuciones constitucionales, descalificando una indagatoria que aún está en curso.

¿Qué situación guardan las investigaciones?
Investigamos desde el primer indicio que tuvimos (de violencia contra la anciana). Los dictámenes de la doctora adscrita a la agencia especializada del MP se incorporaron a la investigación y desde ese primer momento se señalaba que había lesiones, sobre todo algunos desgarros.

Al final, la señora desafortunadamente fallece. El médico legista de la procuraduría procede a hacer la necropsia y establece las causas de la muerte: persiste en el señalamiento de una serie de lesiones en la región anal. Es un asunto científico y técnico de los médicos legistas.

Finalmente, en la necropsia que solicita la CNDH, se mantiene la detección de lesiones en la vía rectal y en base a estos certificados, nosotros sostenemos nuestra línea de investigación. Será el MP el que al final diga si hubo o no violación, pero indudablemente hay más indicios que nos van encaminando a ello.

¿Cuál es el principal elemento que le dan los peritos para continuar la línea de investigación vinculada a una violación?
Estaba presente la proteína P30 (un elemento que sólo pudo proceder de una eyaculación) en la zona anal. Esta proteína procede necesariamente de un varón. Todo esto es parte del proceso de investigación, de los peritajes y estamos trabajando, recopilando más pruebas. Sí podemos decir que hay elementos que se acumulan y apuntan a la violación.

Estamos concluyendo prácticamente la primera parte de la indagatoria: establecer los delitos y será el Ministerio Público quien señale estos delitos de manera contundente.

¿Qué hay en cuanto a la eventual participación de soldados?
Nosotros nunca, en ningún momento hablamos de soldados, nuestro deber era comprobar el cuerpo del delito y no podemos decir quiénes hayan sido antes de investigar.

Esta versión no es parte de lo que ha hecho la procuraduría. Es en una segunda etapa en la que se establecerán presuntos responsables, sólo cuando se comprobó que hubo delitos.

La CNDH descarta violación y descarta muerte por violencia…
En toda la integración de la averiguación hemos encontrado estos elementos y evidencias. En cuanto a la violencia, ésta es prácticamente un complemento de la violación, hay algunos hematomas y golpes, aunque en esto nos faltan diligencias. A lo mejor la señora, luego de pedir auxilio, pudo sufrir lesiones y de allí proceden los hematomas; o que se haya caído solita después. Hay muchos aspectos que queremos ver aún en esto.

La CNDH pone en duda la capacidad técnica de la procuraduría para realizar la investigación: se usó una vulgar hielera para tratar de conservar evidencia, se perdieron tablillas con pruebas periciales incluido el “semen abundante”…
Se ha dicho que se perdieron elementos, que en la primera necropsia incluso no se extrajeron todos los órganos para la revisión. Todo eso es un error.

Hay documentos, consta en el proceso de investigación que se hicieron pruebas al hígado, a los demás órganos de la señora.

En cuanto a lo que se llamó “semen abundante” éste pudo haberse debido al gel que se usó para la exploración. Esa sería una explicación: el líquido que se vio pudo ser en parte el gel, pero será el MP el que tendrá que preguntar sobre eso a quienes realizaron las primeras exploraciones.

Ahora, en cuanto a las muestras recogidas del cadáver, que se dijo que no las queríamos dar a la CNDH, algunas de ellas se agotaron por las muestras periciales. Eso es lo que está pasando y no que se hayan perdido o que haya resistencia a entregarlas: se usan y se agotan. Después ya no se pueden usar para nuevas pruebas. Si se intentan usar, esas muestras ya no sirven, ya no están vírgenes.

Además, la CNDH mandó sus observadores a la exhumación. Se les ofrecieron muestras periciales en ese momento, pero prefirieron no tomarlas, dijeron que sólo venían como observadores y después exigían que les diéramos las pruebas periciales. Pero esto ya está solucionado: ya se les dio todo. Nunca hubo reticencia a auxiliar en los trabajos de la CNDH.

¿Las pruebas positivas de la presencia de la proteína prostática están en poder de la CNDH?
Sí, ya está todo en sus manos.

Va a ser difícil que usted no aparezca como actor principal de una recomendación muy dura de la CNDH.
No hemos concluido las indagatorias y sin embargo ya se habló de varias cosas. Los comentarios fueron a priori, apartándose de las atribuciones que marca la Constitución. Nosotros nos estamos apegando en todo a lo que nos marca la ley.

Quiero aclarar que siempre se dará un trato respetuoso a todo lo que haga la CNDH, pero yo siento que nosotros tenemos respaldos jurídicos para todo lo que hemos hecho.

"Mis peritajes fueron correctos"

••• El perito médico Ignacio Gutiérrez, cuyos análisis del cadáver de Ernestina Ascensión fueron cuestionados, comenta a MILENIO que tiene pruebas documentales de que su actuación fue correcta y sus conclusiones están sustentadas en una prueba científica. De cada peritaje, sostiene, hay fotos, documentación que comprueba sus dichos y que no se equivocó: “los dictámenes son correctos”.

Señala que antes de tocar el cadáver luego de la exhumación solicitada por la CNDH, lo fotografió e inspeccionó visualmente. Para él no hay posibilidad de que su actuación sea señalada como dolosa o negligente.

Explica que desde el punto de vista técnico, la proteína P30 resulta definitiva para la presunción de violación: “sería rarísimo que se haya alojado en la zona anal esta proteína por otros medios. Tomé las pruebas en hisopos, los mandé al laboratorio y fue allí donde dieron positivos para esta proteína”.

No sólo eso, comenta que en un nuevo hallazgo se detectó una mancha en las vestimentas de Ernestina. “Se detectó un cromosoma” procedente necesariamente de un varón. Se abre la puerta a la hipótesis de un segundo agresor, pues aún no se determina si esta mancha procede del mismo cuerpo que, según la procuraduría estatal, dejó rastros de la proteína P30 en la zona anal.

Gutiérrez fue suspendido temporalmente para prestar sus servicios en la procuraduría en tanto se resuelven las controversias en torno al caso de Ernestina.

Descarta que la detección de lesiones en la zona rectal pudieran ser producidas después de la muerte: “tenían sangre, tenían coágulos”.

Muestra finalmente su inconformidad con los funcionarios de la CNDH que se presentaron a la segunda necropsia y luego impugnaron sus resultados: “les ofrecimos que se llevaran muestras, se negaron. En cambio, los médicos militares sí se llevaron muestras de cada uno de los procedimientos que se hicieron”.

Arturo Ramos

jueves, abril 12, 2007

Afirma procurador de Veracruz: Ernestina Ascencio sí fue violada

regina martínez

Jalapa, Ver., 11 de abril (apro).- El procurador de Justicia del estado, Emeterio López Márquez, afirmó que en el expediente de investigación ministerial del caso de Ernestina Ascencio Rosario, hay evidencias de que "sí hubo violación", y calificó de apresuradas las declaraciones del presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), José Luis Soberanes, que descartó el abuso sexual.

"Tenemos evidencias", subrayó el fiscal estatal cuando se le preguntó si había elementos sobre la presunta violación de la indígena de 73 años, quien falleció el 26 de febrero pasado; pero se negó a abundar sobre el tema.

No obstante, López Márquez calificó de apresuradas las declaraciones del ombudsman nacional José Luis Soberanes: "Yo creo que fue muy adelantado en emitir opiniones cuando nosotros todavía estamos integrando una investigación.

"No voy a dar información en demasía debido a la forma en que se a venido tratando este tema a nivel nacional, con una serie de manifestaciones por diversos organismos y personas físicas”, agregó.

El procurador pidió esperar a que concluyan las investigaciones. “La información sobre los avances qué fue lo que pasó, se dará a conocer de manera muy puntual, porque no quiero entrar en polémica; siempre he respetado la opinión de otros y yo sólo voy a sustentarme en lo que tenemos en la investigación."

--¿Queda en entredicho el trabajo de la Procuraduría? --se le preguntó luego de inaugurar el curso de capacitación en materia electoral, dirigido a agentes del Ministerio Público. --Sí está en entredicho… por eso, oportunamente, vamos nosotros a dar toda la información sustentada una vez que concluya la investigación. Lamentablemente hay el gran problema de que sin que exista una investigación ministerial concluida, determinada, se han alzado voces a manifestar aspectos que en este momento yo no quisiera ya abonar.

Pese a que los tres especialistas responsables de practicar los análisis de la mujer indígena, antes y después de fallecer, fueron suspendidos de sus labores para iniciarles un procedimiento administrativo ante las "irregularidades" señaladas por la CNDH, López Márquez aseguró confiar plenamente en los peritajes.

Los tres peritajes iniciales que fueron integrados dentro del expediente de investigación ministerial, señaló, tendrán que ser analizados y, con base en ello, "oportunamente hacer lo propio cada uno de los responsables.

En tanto, el director general de servicios periciales de la PGJ, José Luis Peri Pérez, explicó que los peritos María Catalina Rodríguez, Pablo Mendizábal Pérez e Ignacio Gutiérrez Vázquez, serán requeridos para comparecer y aleguen lo que a sus intereses convenga.

A pesar de ello, manifestó su respaldo moral a los tres peritos que hoy están sujetos a investigación administrativa por la Subprocuraduría de Supervisión y Control de la PGJ, por supuestas irregularidades detectadas por la CNDH en los dictámenes levantados sobre la muerte de la anciana indígena,

Llegan funcionarios de Gobernación

Por otra parte, funcionarios de la Secretaría de Gobernación arribaron a Tetlazinga, municipio de Soledad Atzompa, para entrevistarse con familiares de Ernestina Ascencio, en respuesta a la audiencia que varios habitantes de la sierra de Zongolica le solicitaran al presidente Felipe Calderón.

Los enviados de la Secretaría de Gobernación, encabezados por el subsecretario, Abraham González Uyeda, se entrevistaron con los cinco hijos de la indígena para transmitirles "el pésame" del presidente Calderón.

Algunos testigos de ese encuentro, comentaron que los enviados del gobierno federal aseguraron a los deudos de la víctima que "el presidente Calderón está atento a las investigaciones" que realiza la Procuraduría General de Justicia del estado (PGJ).

Sobre el contenido de la reunión sostenido por funcionarios federales y la familia de Ascencio Rosario poco se supo y, los mismos testigos, mencionaron que no se tocó el tema de la "muerte natural o provocada".

Al respecto, el alcalde Pérez Pascuala, sólo se limitó a comentar que en una reunión previa, el martes, expresaron su inconformidad por las declaraciones realizadas sobre el caso por Calderón Hinojosa y el presidente de la CNDH, José Luis Soberanes,

Ahí responsabilizaron al presidente de la CNDH de haber convertido este asunto en político, "pues se adelantó a hacer declaraciones cuando todavía no se termina la investigación que lleva a cabo la procuraduría", y adelantó que los acuerdos a que lleguen con los enviados del gobierno federal, "deberán ser por escrito".

lunes, abril 09, 2007

El ataque a Ernestina Ascención, posible "mensaje de escarmiento": autoridades

Habría irritado a oficiales queja presentada por escrito contra soldados, señala alcalde

"No hay oposición a la presencia del Ejército, pero pedimos que no pisoteen derechos"


"Creo que la queja que presentamos" contra soldados "está relacionada con la agresión a nuestra hermana mayor Ernestina", afirmó el alcalde Javier Pérez Pascuala Foto: Marco Peláez

BLANCHE PETRICH ENVIADA

Soledad Atzompa, Ver., 8 de abril. El 2 de febrero, tres semanas antes de la agresión física que mató a la anciana Ernestina Ascención Rosario cuando pastoreaba sus ovejas en la comunidad de Tetlatzinga, el jefe militar del cuartel de Orizaba, teniente coronel Alejandro de Jesús Orozco, recibió una queja "por mal comportamiento" de sus soldados por parte del agente municipal de la comunidad de Mexcala, Modesto Antonio Cruz.

El presidente Felipe Calderón y el secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván, también debían haber estado enterados de este antecedente, pues el oficio presentado por las autoridades municipales de Soledad Atzompa tenía copia para ambos.

El presidente municipal Javier Pérez Pascuala no descarta que el ataque a la señora Ernestina Ascención, de 72 años, estuviera relacionado con la irritación de algunos oficiales por ese documento. "Creo que la queja que presentamos sí está relacionada con la agresión a nuestra hermana mayor Ernestina. Sí pudo haber sido una represalia, sí pudo ser un mensaje de escarmiento".

Considera que los hechos tendrán graves consecuencias en la forzada convivencia entre los soldados y los indígenas de las comunidades serranas.

"La gente aquí ya está viendo que va a haber impunidad. Cuando vuelvan los soldados la población va a tener más miedo. El temor es que cualquier incidente pueda desencadenar un conflicto mayor."

Para Modesto, campesino que hace honor a su nombre con su camisa raída y sus viejos huaraches, el enésimo incidente provocado por los soldados en su comunidad -robo de leña, abuso de autoridad y faltas de respeto a los pobladores- fue la gota que derramó el vaso. Y no le importó ser, como agente municipal, el último escalón dentro de las estructuras de gobierno local para querer poner un alto a los excesos.

"Siempre pasa, desde hace años", explica Modesto a La Jornada. "Abusan y no respetan. Llegan a nuestras tiendecitas, que de por sí casi no tienen nada, piden refresco, piden comida y no pagan. Toman la leña de la gente sin pedirla. Se instalan en sus propiedades y ni siquiera piden permiso. Por temor, desde hace tiempo que muchas familias ya no mandan a sus hijas a la escuela, porque las chamacas tienen que caminar lejos, solas por las veredas. Con los soldados no se sabe".

No es habitual que en pueblos como éstos las violaciones y hostigamientos a las mujeres se denuncien. Son historias que se cuentan por lo bajo. Si hay víctimas, éstas prefieren el silencio para no ser estigmatizadas.

Pero lo que decidió al agente Modesto a presentar su queja por escrito fue la respuesta que recibió del cabo de infantería Edwin Martínez ante su reclamo. "Nosotros venimos con instrucciones superiores y aquí hacemos como queremos", le dijo.

"¿Quién es el confundido?"

Convocado como mediador, el alcalde Pérez Pascuala intentó hacer valer la palabra de la autoridad municipal y en respuesta, a él "también lo maltrataron".

Le contestaron que "estaba confundido, que tenía que entender que una autoridad federal siempre iba a estar por encima de la municipal". El alcalde respondió: "¿Quién es el confundido? Porque yo no estoy enterado que haya sido derogada la Ley Orgánica del Municipio Libre. Me parece que el confundido es usted". Y, según consta en el oficio, el militar interpelado "sólo nos miró con desprecio" y dio por concluida la discusión. Entonces, para aclarar el punto, las autoridades municipales resolvieron llevar sus siempre infructuosas quejas orales al papel. Así, por primera vez, los reclamos sin respuesta se plasmaron en un oficio con todas las firmas y sellos de rigor.

Nunca habían presentado un escrito así, a pesar de que el "mal comportamiento" de los militares venía de mucho tiempo atrás; desde que, a mediados de los años noventa, empezaron los patrullajes de supuestos operativos contrainsurgentes y contra el narcotráfico.

El presidente municipal niega que la población de Zongolica se oponga a la presencia del Ejército. Justamente eso fue lo que reiteró cuando habló con el secretario Galván el pasado 8 de marzo durante la audiencia con legisladores perredistas -Javier González Garza, Carlos Navarrete, Guadalupe Acosta, Patricia Martínez, Juan Carlos Mezhua y Norberto Carrasco- en Lomas de Sotelo.

"Le expuse que entre nosotros no hay oposición a la presencia del Ejército. Tienen el paso libre, pero se les pide que no pisoteen el derecho de la gente."

Con esta afirmación, las autoridades de Soledad Atzompa rectifican las duras palabras que dirigieron el primero de marzo a Calderón en una carta en la que expresaban: "La institución castrense hasta ahora no nos ha servido; por el contrario, sólo nos ha agredido, atentando contra nuestra integridad física y dignidad como personas, como humanos. Por eso demandamos y emplazamos al Ejército para que de inmediato salga de nuestro territorio y no vuelva jamás".

Los sucesos del 25 y el 27 de febrero, después del ataque y la muerte de la señora Ascensión, pudieron haberse desbordado. La misma noche del domingo la noticia se regó como pólvora en el escarpado caserío de Tetlatzinga. "¡Que los soldados violaron a la Ernestina!" Al anochecer miles de hombres se habían congregado frente a la presidencia municipal en la cabecera, bloqueando la carretera que baja al valle de Orizaba y cerrando el paso de un convoy militar que intentaba salir de la zona.

Era una patrulla donde viajaba el capitán José Soberanes y cuatro soldados rasos que iban de civil. La gente sospechaba que eran los culpables. El capitán persuadió al alcalde para que le cedieran el paso con el argumento, que resultó falso, de que los llevaba "arrestados".

Al día siguiente eran cerca de 6 mil los que se congregaron en una hondonada de Tetlatzinga, dispuestos a avanzar los 500 metros que los separaban del campamento militar, donde se habían atrincherado los 120 soldados del campamento, todos armados. Esa fue la escena que encontró el gobernador Fidel Herrera cuando su helicóptero descendió en el poblado para apaciguar los ánimos encendidos.

"Mi pueblo -afirma Pérez Pascuala- es muy sabio a pesar de no tener educación. Ese día demostramos que somos prudentes, que estamos dispuestos a canalizar nuestro coraje por la vía de diálogo y la exigencia de justicia."

El alcalde es un luchador social con un largo camino andado. "Mucho antes del zapatismo", cuenta, "desde mediados de los ochenta, empezamos a defender nuestros territorios y nuestros derechos".

Fue dirigente del Centro Promotor de Justicia. Azompa es uno de los cinco municipios perredistas de la sierra. Pero en las 22 jurisdicciones -cinco del sol azteca, tres de los más poblados panistas y el resto priístas- se participa unitariamente en las agrupaciones productivas y de gestión, donde tienen presencia la Organización Indígena Náhuatl de la Sierra de Zongolica, la Coordinadora Regional de Organizaciones Indígenas de la Sierra de Zongolica y la Organización Campesina Indígena de la Sierra de Zongolica. Incluso la Unión de Todos los Pueblos Pobres (TINAM, por sus siglas en náhuatl) mantiene su trabajo en la zona.

El arresto de la veracruzana Gloria Arenas, fundadora del TINAM en los años ochenta y posteriormente dirigente del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente en Guerrero en 1999 (actualmente sentenciada a 50 años de prisión), alimentó versiones que datan de 1996 sobre supuestas "ligas" de las agrupaciones de Zongolica con grupos armados, lo mismo que el arresto, el año pasado, de los hermanos Gerardo y Jorge Txompaxtle, presuntamente vinculados con el Ejército Popular Revolucionario.

Esta semana, a raíz de la muerte de Ernestina Ascención, la presunta vinculación del Ejército con los hechos, el reclamo de justicia y la fricción entre los gobiernos estatal y federal, un anónimo que fue distribuido a la prensa veracruzana señala los líderes de la Zongolica -Pérez Pascuala, René Huertas, Maurilio Xocua y Julio Atenco- como miembros "de una organización violenta y oscura" y con relaciones con la guerrilla.

"Falso -responde el alcalde-; nosotros siempre hemos dado la cara desde nuestras organizaciones, que son legales".

Notas relacionadas:

El fiscal especial del caso de Ernestina Ascención, sin reportes de la CNDH

"Nos tratan como a animales", reprochó el municipio de Soledad Atzompa a militares

Se me echaron encima los soldados"

La anciana Ernestina Ascensio Rosario fue hallada moribunda en la Sierra de Zongolica. Según su familia, sus últimas palabras sólo pueden significar algo: fue violada.


Foto: Oswaldo Ramírez

Publico

Aquel 25 de febrero Ernestina Ascensio Rosario hizo lo que hacía cada domingo en Tetlatzinga, su pueblo nahua: se levantó antes de que saliera el sol y abrió la puerta de su casita de cuatro por tres metros construida con tablas de madera. Hacía frío, como siempre ocurre a esas horas en su poblado, en el municipio de Soledad Atzompa, en los inicios de la veracruzana Sierra de Zongolica. Ernestina se dirigió a una choza aledaña. Ese pequeño espacio de dos por tres metros es el que usaba como cocina. Cogió troncos y prendió una fogata para calentar el agua para un café. Mientras el líquido se descongelaba, salió al solar frente a su terreno. La neblina avanzaba veloz por el bosque, rodeaba los árboles hasta que éstos desaparecían engullidos por el húmedo manto grisáceo, pero ya clareaba: los pájaros iniciaban sus trinos. La mujer, contagiada, canturreó un poco, tal como la escuchaba hacerlo cada amanecer dominical su nuera, que vivía con su hijo en una casa pegada a la suya.

El sol ya empezaba a subir en el cielo cuando la mujer, de 73 años, echó a andar rumbo al sur arreando sus cinco borregos. Los llevaría a pastar unas horas en un claro del bosque donde yacían restos de árboles talados. Pasaría al lado del campamento que soldados del 63 Batallón de Infantería habían levantado días antes, y seguiría de largo, un par de kilómetros monte arriba. Al llegar a la zona huérfana de pinos Ernestina dejó sueltos a los animales, salvo a uno. A éste, que tiraba para el monte, lo amarró con un mecate en unos arbustos crecidos al borde de una ladera. Ahí, junto al desfiladero, entre los arbolazos, la viejita podía admirar durante largo rato la hermosura boscosa que yacía a sus pies y luego, unas horas después, podría volver, como era su costumbre, a tiempo para ir a la misa de una.

Pero no, ese día Ernestina no acudiría a la iglesia como cada domingo. Terminaría tirada y moribunda diez metros adentro de una barranca boscosa…

***

Marta, de 35 años, cuenta que su madre, tirada en la húmeda y resbaladiza ladera, no decía nada. Sólo lloraba y pedía agua. La anciana, con ademanes de dolor, se tocaba el vientre, los muslos y los brazos. Cuando le consiguieron el líquido que unos hombres fueron a buscar hasta el poblado, la canosa mujer pudo contestar en español con una palabra que no existe en náhuatl:

—Soldados...

La hija, en su lengua, le había preguntado con angustia qué le había ocurrido.

—Soldados... —repitió Ernestina.

Marta quiso saber algo más. Su madre, con voz trémula y llorosa, agregó.

—Se me echaron encima…

—¿Qué es eso de que se le “echaron encima”? —le pregunto ahora, mes y medio después, a Marta. La mujer, vestida con ropa humildísima, clava la mirada donde fue a hallar a su madre aquel día en el que a las tres de la tarde ya estaba preocupada porque la anciana no había regresado, como siempre, a la hora de la misa dominical.

—Que se le echaron encima —repite en náhuatl que me traducen. Insisto. Marta, con la mirada tristísima fija en las flores blancas que desde entonces y de cuando en cuando lleva adonde encontró a su madre, pronuncia siete rotundas palabras en escueto español:

—Aquí, en comunidad, quiere decir que violaron…

El silencio congelante del bosque es más abrasador luego de la frase.

Marta agrega otras cinco palabras:

—Aquí, así se dice eso…

***

Entre los dos hombres que habían hallado a Ernestina minutos antes (y que la habían dejado ahí tirada: “Es costumbre que si uno encuentra a alguien malherido no lo recoja p’a que no echen las culpas, y mejor corra al pueblo p’a avisar”, justifican su falta de atención inmediata), entre ellos y Marta, la hija, subieron a Ernestina a una camionetita blanca para llevarla a un hospital, distante a un par de horas del lugar. Muy lejos. Demasiado lejos. La anciana ya no volvería a ver nunca la belleza de la Sierra de Zongolica: moriría la madrugada siguiente en una helada plancha hospitalaria de la pequeña ciudad de Río Blanco…

***

Camino al hospital con la moribunda Ernestina, descenso vertiginoso por un sinuoso camino de terracería, la camionetita pick up —en la que viajaban Marta, la hija de la anciana, sus hermanos Julio y Francisco, y dos hombres más de Tetlatzinga— se detuvo a las puertas del hogar de Javier Pérez Pascuala, presidente municipal perredista de Soledad Atzompa, casa humilde construida a la vera de un camino en la congregación de Atzompa. Ahí el alcalde escuchó que los hombres, airados, le decían:

—¡Fueron los soldados! ¡La violaron y la golpearon!...

—¿Y la señora, qué le dijo la señora? —le pregunto hoy al alcalde.

El hombre se aproximó al vehículo, en cuya caja descubierta viajaba acostada Ernestina. La anciana intentó incorporarse. No pudo. Un rictus de dolor se lo impidió. El presidente municipal, atónito, le preguntó directamente a la mujer:

—¿Es verdad? ¿Fueron los soldados?

La mujer no pudo contestar, pero asintió. Llorosa, asintió dos veces.

***

En una cruz de madera barnizada se lee: “La señora María Ernestina Ascensio Rosario falleció el 26 de febrero de 2007 a los 63 años (así dice, no a los 73). Recuerdo de sus hijos”.

El cementerio de Tetlatzinga es hermoso porque está enclavado en una ladera de un cerro desde el cual se aprecian algunas montañas de la sierra. Ahí yace el cuerpo de Ernestina. El cuerpo ultrajado de una anciana, dicen los suyos. El cuerpo sin vida que mira hacia lo profundo de la Sierra de Plumas del Águila (Zongolica)…

Juan Pablo Becerra-Acosta/Tetlatzinga, enviado

viernes, abril 06, 2007

"Inaceptables", las reacciones oficiales ante el caso de Ernestina Ascencio

Cuestionan abogadas las posturas de Calderón, de la CNDH y de la Sedena


Indígenas de diversas regiones de Zongolica escuchan los testimonios de los hijos de la indígena Ernestina Ascencio, quien presuntamente fue violada por elementos del Ejército y murió víctima de los abusos Foto: Marco Peláez

DE LA REDACCION

Abogadas consideraron "inaceptables" las reacciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), del presidente Felipe Calderón, del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) y de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ante el caso de la indígena Ernestina Ascencio Rosario, porque -advirtieron-, si prevalecen sus actuaciones "dejarán impunes la violencia sexual y la privación de la vida de la agraviada".

Las juristas Carmen Herrera, Pilar Noriega y Julia Suárez señalaron que a 36 días de que Ascencio Rosario fue hallada muerta, víctima de violación tumultuaria por miembros del 63 batallón de infantería de la zona militar de Lencero, Veracruz -según fue denunciado por familiares de la indígena, quienes afirmaron que en lengua náhuatl ella les dijo: "los militares se me vinieron encima"-, la única respuesta de las autoridades "es la negación a priori de que la anciana haya sido víctima de violencia sexual, atribuyendo su muerte a una gastritis".

Además, "ha habido omisión para investigar eficazmente los hechos y se ha descalificado su acusación -de que fue violada por militares- por la razón de que fue hecha en náhuatl y estaba moribunda, como dijo la titular del Inmujeres", subrayaron las abogadas.

Cuestionaron que a pesar de que no han concluido las investigaciones que llevan a cabo la Fiscalía Especializada en Delitos Sexuales y la agencia del Ministerio Público regional en Ciudad Mendoza, Veracruz, "altas autoridades, entre ellas, la CNDH, el Ejecutivo, la Sedena y el Inmujeres ya han negado la violación".

Herrera, Noriega y Suárez sostuvieron que la actuación del gobierno federal y de la CNDH no sólo contraviene la Ley de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, vigente a partir del 2 de febrero de este año, sino que además "su actuación podría constituir lo que el artículo 18 de esa norma denomina violencia institucional".

Esta, precisaron las juristas, se define como "los actos u omisiones de las y los servidores públicos de cualquier orden de gobierno que discriminen o tengan como fin dilatar, obstaculizar o impedir el goce y ejercicio de los derechos humanos de las mujeres, así como su acceso al disfrute de políticas públicas destinadas a prevenir, atender, investigar, sancionar y erradicar los diferentes tipos de violencia".

Consideraron inaceptable que el Inmujeres, en lugar de cumplir sus funciones e investigar las causas, características y consecuencia de la violencia de que fue víctima Ascencio Rosario, y de difundir una cultura de respeto hacia los derechos femeninos, haga referencia a la lengua que hablaba la víctima y a que "estaba moribunda y balbuceaba; entonces se me quita la certeza (sic) de lo que dijo", además de que respalda lo que declaró el presidente Felipe Calderón, quien atribuyó la muerte a una "gastritis no atendida".

Igualmente, subrayaron, es reprobable la actuación de la CNDH, ya que en lugar de realizar una investigación seria y exhaustiva, ha emitido declaraciones que ponen en duda la denuncia por muerte violenta que hicieron los familiares de la víctima.

Opinión - Jose Gil Olmos

Zongolica

proceso

México, D.F., 5 de abril (apro).- Zongolica es una de las zonas más pobres del país. Sus habitantes indígenas náhuatl carecen de lo indispensable. Pero desde 1994 son vigilados porque en las instituciones de inteligencia del gobierno federal sostienen que ahí hay células de guerrilla. Por eso el Ejército no deja el lugar, no obstante el rechazo que generan sobre todo después de la muerte de Ernestina Ascencio Rosario, una anciana de 73 años que antes de morir denuncio abuso de los soldados.

La sierra de Zongolica casi nunca es visitada por los gobernantes de este país. Si tienen suerte, sus habitantes son objeto de una parada electoral de algún candidato a la Presidencia de la República que llega hasta ahí cada seis años sólo para prometer bienestar y progreso, algo que nunca llega.

En 1994, Zongolica fue mencionado como uno de los lugares donde el EZLN tendría presencia. Así, antes de que llegara el bienestar prometido, lo que los indígenas pobres de esta zona recibieron fue la vigilancia militar.

A pesar que desde hace 13 años se mantiene una estrecha vigilancia, el gobierno federal no ha logrado confirmar que la guerrilla zapatista o algún otro grupo tenga bases de apoyo. Pero eso no ha sido impedimento para que se mantengan tropas militares entre los montes de la Sierra Sur de Veracruz.

En el municipio de Soledad Atzompa, región de Zongolica, vivía la anciana de 73 años Ernestina Ascencio Rosario. El 25 de febrero fue encontrada por sus familiares en muy mal estado, y ella le dijo en náhuatl a su hija que “los soldados se le vinieron encima”.

Ernestina aún llego viva al hospital de Río Blanco, pero su estado había empeorado. El primer examen médico reporta que se descubrió agresión sexual en su cuerpo, además de fractura craneal, lesiones en las costillas, brazos y piernas. Además se registraron restos de semen en su cuerpo.

Horas después la mujer murió y sólo hasta que se supo de las presuntas causas de su deceso en los medios es que Ernestina cobró importancia.

El 28 de febrero la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) tomó el caso en sus manos, una vez que la Procuraduría de Justicia de Veracruz ya había realizado el examen médico forense confirmando la agresión sexual que había sido víctima.

Pero al paso de los primeros días la CNDH y la Procuraduría de Justicia Militar exigieron la exhumación del cuerpo para comprobar la presunta violación de Ernestina por parte de un grupo de soldados. Para entonces la Secretaría de la Defensa Nacional ya había emitido dos comunicados importantes para el caso: en uno de ellos decía que “liquido seminal del cuerpo” había sido enviado a la PGR para que fuera examinado. El otro acusaba a un grupo de desconocidos haberse vestido de militares para cometer la violación y acusar al Ejército y de esta manera azuzar a la población para que exigiera su salida. Dicho boletín marcado con el numero 19 fue recogido ese mismo día por los mismos militares y sustituido por otro donde ya se había rasurado este párrafo.

El 13 de marzo, el presidente Felipe Calderón hizo una declaración sin que mediara una pregunta. Al final de una entrevista con el diario La Jornada, aseguró que Ernestina no había sido violada y que su muerte había sido causada por una “gastritis crónica”.

Cinco días después, el presidente de la CNDH, el defensor del pueblo, dijo algo similar, que la anciana indígena había muerto por “anemia aguda”. Es decir, por la hemorragia de sangre causada por una gastritis.

La verdad oficial chocó de inmediato con la verdad popular. En Zongolica la gente ha comenzado a manifestarse contra el presidente Calderón, el Ejército y la CNDH. Si el gobierno federal quería mantener bajo control esta zona pobre de Veracruz, ahora será más difícil.

Los indígenas sienten nuevamente la marginación, el desdén y el olvido al que han sido sometidos por siglos. El nuevo gobierno no les representa ningún cambio sino la continuidad de una política de exclusión y maltrato.

Las contradicciones del gobierno estatal y federal, de la CNDH y del propio Ejército son más que evidentes a lo largo de la investigación y difícilmente podrán ser resueltas sin provocar más conflictos.

Hoy el gobierno de Calderón y la CNDH quisieran enterrar para siempre a Ernestina, dejar en el olvido este asunto que sintetiza el maltrato que se le da al sector más olvidado del país: el pueblo indígena. Y lo hace en estos días en que precisamente llegará a México una representación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

No quieren que el caso de Ernestina suba al ámbito internacional porque golpearía la imagen del gobierno de Calderón de por sí puesta en tela de juicio por las irregularidades en las elecciones del 2006 y, al mismo tiempo, dejaría mal parado a Soberanes quien, al parecer, quiere mantener su carrera pero como ministro de la Suprema Corte de Justicia.

Pero Ernestina, al parecer, se niega a quedar en el olvido y su caso cobra cada vez mayor relevancia en la opinión pública, pese a que su rostro no sale en televisión.

miércoles, abril 04, 2007

Todos los pueblos de la sierra Zongolica reclaman la renuncia de José Luis Soberanes

La "sed de justicia" por el asesinato de Ernestina Ascencio une a PRD y PRI

Crean comité representativo y unitario para dar seguimiento a las investigaciones del crimen


René Huertas, dirigente de la Coordinadora Regional de Organizaciones Indígenas de la sierra Zongolica, conminó a realizar las investigaciones que sean necesarias para resolver el crimen. Lo acompañan los hijos de Ernestina Ascencio Foto: Marco Peláez


BLANCHE PETRICH ENVIADA

Soledad Atzompa, Veracruz, 3 de abril. Con "sed de justicia" y respaldados por todos los pueblos de la sierra Zongolica, los cinco hijos de la señora Ernestina Ascencio demandaron la destitución del presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), José Luis Soberanes, "porque miente a la población al decir que la muerte de nuestra madre fue por enfermedad". Las tres mujeres de largas trenzas, Marta, Carmen y Juana, a ratos se tapan la boca con el rebozo, apenadas. Los dos hombres, Julio y Francisco, se muestran firmes. Juntos, los hermanos Inés Ascencio encabezaron este martes una asamblea en la que participaron más de 100 hombres y mujeres congregados de los 22 municipios serranos y de algunas zonas urbanas de Orizaba y Córdoba.

El presidente municipal de Soledad Atzompa, Javier Pérez Pascuala, que al asumir su papel de autoridad habla por ellos, reitera: "Ellos son testigos de la última palabra de su señora madre, de que fue atacada sexualmente. Y lamentablemente la declaración de la CNDH agrede a la familia. Le pedimos a todas las autoridades que ya no sigan lacerando a los hermanos en este dolor que tienen".

Con estas declaraciones ante un nutrido grupo de periodistas veracruzanos concluyó una intensa y compacta asamblea realizada en el salón de actos de la agencia de Atzompa. Todos los agentes de los 22 municipios de la Zongolica acudieron y aprobaron la iniciativa de exigir la salida de Soberanes del cargo de ombudsman nacional, por considerar que al ventilar públicamente sus puntos de vista sobre la muerte de la señora Ernestina y desconocer la instancia correspondiente, a escala estatal, faltó el respeto a la familia de la víctima. "Nosotros -expresaron las autoridades- respetamos las instancias y los plazos debidos. Nos dijeron que técnica y científicamente había plazos que esperar. Y esperamos. El señor Soberanes, lamentablemente, no lo hizo".

Además de las organizaciones campesinas y de mujeres, las autoridades comunitarias de municipios de las montañas, acudieron representantes de redes ciudadanas de los núcleos urbanos de Mendoza, Nogales, Orizaba, 18 municipios de la zona de Córdoba y varios más de las sierras Negra y de Orizaba, que confluyen con sus alturas y laderas en el verde valle que se extiende a los pies de Atzompa. Hubo priístas y perredistas, líderes rivales que hasta hace poco tenían fricciones y diferencias, grupos de base y cuadros políticos.

A partir de hoy los une una causa común. "Levante la mano quien esté de acuerdo con pedir justicia", pide el presidente de debates. Y en el sofocante auditorio donde está por concluir la asamblea, toda en náhuatl, se levantan todas las manos, hasta las de los niños que asisten pegados a las faldas de sus madres. Y todos dicen en español: "¡Justicia!"

Momentos antes se había propuesto la creación de un comité, representativo y unitario, que arropara con su solidaridad y sus acciones a la familia Inés Ascencio. Más de 50 personas se levantaron a firmar el acta constitutiva. Hacía años que en la sierra Zongolica no se vivía una acción unitaria como esta. Pero además, se anunció que pedirán a todos los legisladores veracruzanos, tanto a los que representan al estado en el Congreso como los diputados locales, a que se sumen a la iniciativa. Más aun, afirmó el regidor de obra pública Julio Atenco, "le tomamos la palabra al señor gobernador (Fidel Herrera), que ha ratificado que lo que se perpetró contra la señora Ernestina fue un crimen y no ocurrió por muerte natural, lo cual lo pone en contradicción con la CNDH. Eso ha marcado un paso muy importante de congruencia del gobierno veracruzano, que queremos reconocer". Sus palabras fueron secundadas por la audiencia.

A partir de este momento, se anunció, se esperará "un tiempo determinado", para que la fiscalía especial asignada al caso por la Procuraduría General de Justicia Estatal, que encabeza Juan Alatriste, lleve a cabo la investigación "hasta sus últimas consecuencias". Pero, advirtió el alcalde Pérez Pascuala, "si no hubiera respuesta a nuestra petición, se iniciarían movilizaciones en diferentes partes de la entidad, pidiendo únicamente que este crimen no quede impune".

Se aclaró, de paso, que aquí "no se está culpando a nadie". Aunque por varios antecedentes de conflictos y atropellos, y por las circunstancias que rodearon la muerte de la abuela Ernestina, incluyendo su último testimonio, no hay duda, en estos pueblos, sobre la responsabilidad de los soldados.

Durante la asamblea, las tres hijas de Ernestina hablaron largamente, con seguridad. La audiencia bebía sus palabras. Algunos vocablos en español daban idea de por dónde iban los discursos: "Anemia no es cierto", "mucho coraje", "presidente de los derechos humanos". Pero ya frente a la prensa, inhibidas frente a un idioma ajeno, resumieron su sentir en unas pocas frases, pronunciadas con las mejillas encendidas: "Tenemos hambre y sed pero no queremos comida ni agua. No queremos dinero, no queremos nada, queremos justicia. Sólo eso, compañeros y compañeras, señor gobernador".

En su turno en el uso de la palabra, el dirigente de la Coordinadora Regional de Organizaciones Indígenas de la Sierra Zongolica (CROISZ), René Huertas, explicó lo difícil que fue para los hermanos Inés Asencio, espiritualmente, acceder a la petición de proceder a exhumar el cuerpo de su madre, apenas un día después de que, conforme a los usos funerarios de los pueblos indígenas, acudieron los dolientes al cementerio a "levantar la cruz" de la difunta. Pero lo hicieron por contribuir a la investigación.

Nadie, de todos los presentes, recordaba un solo caso de exhumación de restos en estos pueblos.

Por ello, insistió, "si alguna institución dice tener la verdad, vamos a pedirle que se dirija a la instancia especializada que el gobierno del estado instruyó. La fiscalía ha asegurado que está dedicada, y sabemos que sí, las 24 horas a trabajar en el caso. Es la única que va a definir legalmente este proceso. Los demás serán simplemente decires. Pero en esos decires no queremos que sigan dañando a la familia".

Por su parte, Julio Atenco señaló que, además de trabajar en la estrategia jurídica, el comité de apoyo a la familia Ascencio trabajará una línea de estrategia de lucha política con apoyo solidario de grupos civiles de México, con diputados federales, entre ellos el perredista nahua Marcos Matías, que preside la Comisión de Asuntos Indígenas; la organización Enlace Continental de Mujeres, que sólo en México cuenta con más de 100 grupos en toda la República, y con Amnistía Internacional. "En este asunto cada vez más complejo -señaló Atenco- vamos a agotar todas las instancias nacionales, pero sabemos que al final vamos a tener que llegar a instancias internacionales con tal de que este crimen no quede impune."

lunes, abril 02, 2007

Quince personas vieron y asistieron a Ernestina en sus 12 últimas horas

En Zongolica se gesta una movilización que clama "por la verdad y la justicia"

Testigos relatan una historia contraria a la versión de fallecimiento por causas naturales


El cadáver de Ernestina Ascensio Rosario Foto: Cortesía de Proceso

BLANCHE PETRICH

En el lapso de casi doce horas que transcurrieron entre las cinco de la tarde del domingo 25 de febrero, cuando la abuela nahua Ernestina Ascensio Rosario, de 73 años, fue encontrada malherida en un paraje de su pueblo, Tetlatzinga, y la madrugada del lunes 26, cuando expiró, al menos 15 personas la vieron y asistieron en su agonía.

Sus hijos Julio, Marta, Francisco, dos vecinos de la comunidad, Luis Aguilar y José Vázquez, la enfermera de la clínica rural de la comunidad de Acultzinapa, de nombre Luisa, un médico de Ciudad Mendoza y tres especialistas del hospital regional de Río Blanco, que la atendieron durante siete horas y media en terapia intensiva, la vieron moribunda y constataron su estado físico.

También son testigos el alcalde de Soledad Atzompa, Javier Pérez Pascuala, y el regidor, el comandante de la policía municipal y el juez que lo acompañaron. Y René Huerta, dirigente de Coordinadora Regional de Organizaciones Indígenas de la Sierra de Zongolica. Todos relatan una historia que no coincide con la hipótesis de muerte natural, por úlceras pépticas y anemia.

El acta de defunción firmada por el doctor Juan Pablo Mendizábal, la primera necropsia firmada por tres médicos legistas (folio 070276634), el dictamen del subprocurador estatal, Miguel Mina Rodríguez, y declaraciones del procurador estatal, Emetrio López, daban cuenta de la muerte violenta y la violación sexual de la anciana. Por ese motivo la Agencia Especializada en Delitos Sexuales y Contra la Familia en Orizaba y la Agencia del Ministerio Público con sede en Ciudad Mendoza, iniciaron las averiguaciones 140/07 y 471/07. Incluso la Procuraduría General de Justicia de Veracruz anunció que iniciaría una investigación contra cuatro militares del campamento asentado en Tetlatzinga, que contaba con 90 elementos. Este destacamento depende del 63 Batallón de Infantería, con sede en El Lencero.

Esta fue la hipótesis que prevaleció entre el 26 de febrero y el 13 de marzo, cuando el presidente Felipe Calderón, en entrevista con Elena Gallegos y Claudia Herrera, de La Jornada, dijo que la señora había muerto "por gastritis". A partir de entonces la versión oficial cambió de dirección y la Secretaría de la Defensa Nacional y el titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), José Luis Soberanes, se lanzaron a secundar al mandatario con la hipótesis de muerte por enfermedad.

"Lo que la gente vio y sabe"

Pero "lo que nuestra gente vio y sabe no se puede borrar con declaraciones oficiales", sostiene Julio Atenco, funcionario del ayuntamiento de Soledad Atzompa y fundador de la Coordinadora Regional de Organizaciones Indígenas de la Sierra de Zongolica (CROISZ).

Por eso, el alcalde y su cabildo, acompañado por las autoridades de las 36 comunidades del municipio, acudieron el jueves 29 a Xalapa a entregar al gobierno estatal un pronunciamiento en el que ofrecen "no hablar" en los próximos 15 días y esperar el resultado oficial de las investigaciones, a cargo del fiscal especial Juan Alatriste. Pero advierten: "Si no tenemos resultados y se continúa haciendo lo posible para garantizar impunidad a los militares, entonces nuestro pueblo iniciará una movilización social". Solicitan "a pesar de todo", audiencias con Calderón y el ombudsman. Su petición no ha merecido respuesta.

Los testimonios de la muerte de Ernestina, presentados ante el Ministerio Público y dos visitadores de la CNDH describen a la mujer tirada en una loma en las afueras del pueblo, a unos pasos de un campamento militar. "Tenía la falda levantada, se le veían sus piernitas", dijo Luis Aguilar. El y José Vázquez, indígenas nahuas, ayudaron a levantarla con todo cuidado para subirla a la camioneta en la que fue trasladada.

Además está el testimonio de su hija Marta, que declaró a los funcionarios de la procuraduría estatal y a los periodistas que su madre, antes de expirar, le dijo que había sido agredida por soldados. Funcionarios federales del más alto nivel pretenden hoy "desmentir" esa confesión de la madre a su hija, instantes antes de expirar.

Los 22 agentes municipales que acompañaron a Pérez Pascuala a dar testimonio de la muerte violenta de quien llaman "nuestra hermana mayor" respaldan la convicción del dirigente: "No dudamos de la palabra de la difunta Ernestina".

Se cuenta además con el testimonio de René Huerta, líder de la CROISZ, uno de los hombres que ayudó a bajar a doña Ernestina de la camioneta en el hospital de Río Blanco, en una cobija. "Sí sangraba. El médico de guardia la tapó con una bata. Escuché el testimonio de sus hijos. Ellos no mienten ni tienen motivo para hacerlo."

Los médicos legistas María Catalina Rodríguez, Pablo Mendizábal e Ignacio Gutiérrez, que dictaminaron muerte violenta por hemorragia causado por un desgarre interno, ahora se niegan a hacer cualquier declaración, incluso en defensa propia, acorralados por la fuerte campaña gubernamental. Han sido amenazados con una investigación penal para determinar si incurrieron en negligencia y "declaraciones falsas".

Otros testigos también empiezan a retractarse, como Marcos Rojas, ex subagente municipal de Tetlatzinga, que había declarado ante las autoridades que a la una de la tarde, dos horas antes del presunto ataque a Ernestina (se calcula que habría ocurrido entre las dos y tres de la tarde) había visto a dos soldados en el paraje donde ocurrieron los hechos. Agregó un detalle: los militares estaban comiendo naranjas. Los visitadores de la CNDH acudieron al lugar y constataron que había cáscaras de naranja.

Se ha insinuado que los hombres a los que vio Rojas eran "civiles disfrazados de militares o guerrilleros". Esto es "imposible", porque nadie en la sierra ha visto guerrilleros, asegura Julio Atenco. Y si los hubiera, "difícilmente estarían descansando y comiendo naranjas a unos pasos de un campamento militar".

Pero mientras en el Distrito Federal se teje, difunde y defiende la hipótesis por muerte natural, en Xalapa se habla -según fuentes del palacio de gobierno- de "una confrontación" entre el gobierno estatal y el federal, y en Zongolica se gesta una movilización que clama "por la verdad y la justicia".

"La familia de doña Ernestina le abrió sus puertas a la CNDH, accedió a la exhumación y la segunda necropsia. Sólo pidieron respeto a su dignidad, a su dolor y a su inteligencia. No es lo que ha hecho Soberanes. Hay que tener cuidado. Declaraciones irresponsables sobre un hecho tan delicado puede poner en riesgo la tranquilidad de toda la Zongolica", recomienda Huerta, líder de la CROISZ.

Antes de la muerte de Ernestina, explica Mauricio Xocua Méndez, dirigente de la Organización Campesina Indígena de la Sierra de Zongolica (OCISZ) "ya había un ambiente muy fuerte" de tensión entre el Ejército y las comunidades del municipio de Soledad Atzompa y sus vecindades, generada por el soterrado conflicto por la explotación forestal.

La incursión de soldados en los pueblos de la montaña "se da por temporadas, para inhibir que la gente busque otras opciones de organización", explica el líder, quien admite que los incidentes "son constantes, pero nadie habla de ellos".

La mayoría de los roces entre soldados y pobladores se produce porque los militares acostumbran tomar la leña que necesitan sin pedirla, mucho menos comprarla. Los indígenas no organizados, cuyas labores de explotación forestal es calificada como "tala ilegal", bajan la cabeza y se resignan. Pero, aclara Xocua, "la gente organizada en grupos productivos de uso sustentable de la madera no. Acuden al cuartel y denuncian estos robos. Eso disgusta a los militares".

El problema forestal en Zongolica se agudizó a raíz de una iniciativa del gobierno estatal de "prohibir la tala clandestina", sin tomar en cuenta los proyectos sustentables de las organizaciones. "Llegan sin presentar alternativas a para la gente que no tiene otra fuente de subsistencia. Esto genera inconformidad, se han tomado alcaldías y agencias municipales. De vez en cuando la autoridad confisca una motosierra, o la leña de la gente. Además se percibe la intención del gobierno de distorsionar los hechos, cuando habla de guerrillas, cuando hace décadas que no hay movimiento armado en la zona. Eso agrava la situación de ofensa en la comunidad".

Xocua asegura que Zongolica "está muy organizada". Predominan en la región la OCISZ y la CROISZ. Y considera que puede venir una respuesta en solidaridad con la demanda de justicia de Soledad Atzompa de los 14 municipios de la sierra, "siempre y cuando así lo solicite la comunidad".

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