Páginas

::::

Mostrando las entradas con la etiqueta Taibo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Taibo. Mostrar todas las entradas

domingo, diciembre 07, 2008

Vivir o morir, se esta volviendo una necesidad nacional: Paco Ignacio Taibo ll

Cesar Huerta
Fotos: Luis "El AbueLO"
Extensión Medios
Desde la FIL

Y Paco Ignacio Taibo II no se fue del salón 5. Después de terminar la presentación de un libro sobre el 68, se quedó ahí, con una parte del público que siempre lo sigue en casi cualquier presentación y que por supuesto no se perdería de dos presentaciones seguidas.

El equipo de extensión corrió a llevarle la coca a Paco Ignacio, un escritor de su talla no podría sentirse cómodo con la sed que uno tiene cuando no consume ese ansioso elíxir vital. Paco sonrío, nos abrazo, se tomo las fotos y empezó a sentirse famoso por lo que replicó “no dejen qué se me suba tanto la fama”. Después comenzó con su amena charla y fue repasando a los personajes de la historia de México, entre ellos al cura Hidalgo, de quien se refirió así: “lo vestimos con un gabán de nuestra abuelita todo piojoso” “Hidalgo es dibujado, retratado sin un pistolón en la mano, que era lo que traía realmente”.

La gente reía, Taibo los hacia reír. Entonces comenzó la fraseología, Citando alguna de las frases de la época del PRI “este es el año de hidalgo, chingue a su madre el que diga algo” oh también aquella que dice “pendejo si no robas” qué es algo que nos ha permeado a los mexicanos y que es cómo “una inmensa goma de borrar en nuestra memoria”.

En lo que se podría considerar cómo una clase de História, Paco Ignacio retoma a personajes como Guillermo Prieto (poeta y reformista) que de ser un hacendado terminó en la pobreza total y con la inmensa goma de borrar. También dice que la História “es capaz de hermanar a un Hernán Cortéz y a Cuauhtemoc, es capaz de elevar a la grandeza a un Vasconcelos con todo y su racismo en contra del zapatismo y hasta colaborador del nazismo”.

Pero no solo pasó de ahí si no que también describió a los mexicanos: “Los mexicanos recortamos pinches estampitas, y recortamos estampitas y hacíamos monografías aburridas y televisa hacia telenovelas de la historia de México. Burlándose de Juárez en la novela El PRI si tiene su panteón llamado santa Anna, son los hijos de Iturbide, son los chaqueteros de la guerra de independencia, son los hijos favoritos de la banda del automóvil gris” y la gente reía, reía y volvía reír.

Entre todos los temas que hizo y deshizo tocó el de la história de México donde enfatizo: “la historia es tuya y es mía, es nuestra historia. La historia es de los ciudadanos, venimos de, salimos de, y estamos, estaban, estos son mis antepasados, esto es lo que me apasiona y me interesa, la historia es de los ciudadanos, implica un proceso de recuperación de la historia social y popular de este país. Necesitamos urgentemente reconstruir el santoral laico de nuestra historia”

Y continuo hablando de historia, verdaderamente aquella no era una presentación, era una bonita clasé de história: “El punto de referencia es el pasado, chinque a su madre Cortez, en la historia tomas partido. Pero te aproximas a la historia que estas buscando, relaciones para el futuro. Decides que en tu recamara no habrá una foto de Álvaro obregón, mandilón y re choncho”.

Paco Ignacio justifica el hacer un santoral de izquierda: “Queremos una foto del cura Hidalgo, un dibujito del cura hidalgo a caballo. La imagen de Hidalgo es falsa, ha sido articulada por fraudes. Nos dejaron el abuelete pendejon, Hidalgo es una maravilla, Hidalgo es un tipo que hablaba 7 idiomas. Latín castellano francés esto para leer los libros prohibidos de la inquisición, pero también hablaba otomí, purépecha y náhuatl. Por arriba la ilustración por abajo la rebelión”.

Después de darle una larga fumada a sus cigarros que seguramente podrían ser delicados O quizás cubanos. Nos recuerda que sus personajes de izquierda recopilados en su nuevo libro Arcángeles nos dota de un santoral de izquierda, de puntos de referencia. Arcángeles es producto de 20 años de rastreo, de rescaté de una docena de personajes perdidos en la história. En sus palabras ellos eran: “Personajes dónde la palabra honor tenia sentido”.

Al final el escritor Paco Ignacio Taibo ll recalcó que “no hay una manera de hacer historia, si no muchas maneras de hacer historia” y volvió a insistir en que la historia es del pueblo y que solo el pueblo puede reivindicarla pues se acerca “La celebración Light panista y pinché de la independencia y la revolución”. Para terminar se despidió con una frase “Vivir o morir se esta volviendo una necesidad nacional”





::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2008::

jueves, diciembre 04, 2008

Pino Cacucci en la FIL





Jorge Gómez Naredo
fotos: Luis "El AbueLO"
reportando desde la FIL


Pinco Cacucci es un italiano extraño: habla perfectamente español; conoce la ciudad de México como pocos; sabe cómo mentar la madre en castellano "mexicano"; habla de historia de nuestro país, la conoce bien, en especial la de la primera mitad del siglo XX; ha hecho dos novelas sobre mujeres que o nacieron en México o pasaron aquí una parte de sus días. Y por si esto fuera poco, varias de sus novelas que han sido éxitos en Italia, se basan en México, en algún punto de su geografía. Sí, Pino Cacucci es un italiano extraño: digamos, como dijo de él Paco Ignacio Taibo II: "es un escritor mexicano nacido en Italia".


En la Feria Internacional del Libro presentó su más reciente novela traducida al español: Nahui, una biografía narrativa de Carmen Mondragón y de su contexto, porque como el mismo Cacucci lo mencionó, la obra fue "un pretexto para contar la ciudad de México en el siglo XX".



Cacucci, durante la presentación de la obra, en la cual estuvo acompañado de Paco Ignacio Taibo II, habló de muchas cosas: dijo, en tierra jalisciense, que el Dr. Atl, además de buen pintor, había sido "como ser humano una caca de cerdo pisada". Es más, narró la relación del artista local con los nazis y de sus constantes cambios de ideología. También trató (no podía ser de otra forma) los problemas que aquejan a México, los flagelos que se ciernen sobre este país.


La presentación culminó con una reflexión sobre la memoria, sobre la necesidad de recordar el pasado, de no olvidarnos de lo que sucede en el ayer: "estamos viviendo en la época del olvido. El olvido es la ley del día: nos olvidamos de todo. La memoria es algo que ni la encuentras en el vocabulario. La tarea de narrador es ésta", escribir para que no se olviden las hazañas humanas, aunque esas hazañas no hayan sido hechas por los grandes hombres. Sí, dijoCacucci, el escritor debe rescatar la memoria y luchar contra el olvido. Y es difícil, porque hoy "la televisoras son usadas para hacer un lavado de cerebro cotidiano". Pero ahí va, lentamente, rescatándose. Y la obra de Pino Cacucci es un buen ejemplo.












miércoles, diciembre 03, 2008

Presentación del libro de Valerio Evangelisti, El collar roto


Jorge Gómez Naredo

Fotos: Cesar Huerta

Reporte desde la Feria Internacional del Libro

Extension Medios

Una historia del México decimonónico y del de principios del siglo XX contada por un italiano. Una presentación hecha por uno de los más afamados novelistas mexicanos del género policíaco. Una plática que va de aquí para allá, del presente al pasado, del pasado al futuro. Así fue la presentación El collar roto, novela del escritor itálico Valerio Envangelisti.


El presentador, nada más y nada menos que Paco Ignacio Taibo II. Con su acostumbrado sentido del humor y crítica, el autor de Pancho Villa, una biografía narrativa, inicia su alocución: "Valerio no es un novelista del que se le pueda hacer una presentación facilona". Y no lo es porque ha ido de un género a otro, de la novela fantástica a la historia cruda, de la novela de aventuras a la ciencia ficción. Sí, Valerio, dice Taibo II, es uno de esos escritores difíciles de catalogar, porque siempre está innovando, siempre está descubriendo nuevos caminos.


Pero, ¿por qué un extranjero contando historias mexicanas? Taibo II menciona que es "un italiano infiltrado en nuestras filas", pero un infiltrado que escribe bien, que cuenta las historias mexicanas bien y que ha ayudado a poner en el debate nacional si la historia es de los académicos, del gobierno, de los de arriba, del partido oficial o de los ciudadanos. Sí, un debate nacional que se pregunta hacia dónde vamos y de dónde venimos. Hoy más que nunca, argumenta Taibo II, la historia debe pertenecer al pueblo, no debe ser propiedad de las academias.


Antes de concluir su presentación, Taibo II imprime humor, algo que sabe hacer: "[Valerio] es tímido, pero es buena persona: es buena gente. Es un hombre bueno que escribe cosas horribles", pero cosas horribles por crudas, porque narran los sinsabores de los pueblos, sinsabores que necesitan contarse. Por eso, finaliza Taibo II, "hemos decidido sus lectores otorgarle la poca honrosa categoría de escritor mexicano".


Cuando Valerio Evangelisti toma la palabra, el público ya está, digamos, "trabajado". Es verdaderamente admirable cómo Paco Ignacio Taibo II logra captar la atención de sus oyentes. Valerio habla perfectamente español, esto quizá debido a que todos los años viene a México, en específico, a Puerto Escondido, en Oaxaca, donde tiene una casa. Su intervención aborda problemas históricos y presentes del país. En principio, trata el racismo existente en el país. Menciona que las televisoras en México siempre utilizan a personas blancas. Pone el ejemplo de Tercer Grado, un programa de "análisis político" de Televisa, donde todos son blancos: ninguno moreno, ninguno con rasgos indígenas. Solamente, dice, Brozo no es tan blanco, pero Taibo II le corrige: sí es blanco, pero no se lava. La risa del respetable no se hace esperar.


De su novela especifica que él la hizo para el público mexicano, pues ha observado en sus estancias en México que la gente sabe poco de historia, sabe lo que se le enseña en las escuelas, y lo que se enseña ahí, no es lo deseable. Valerio menciona: "Lo hice [el libro] pensando en los mexicanos que conozco, que no son intelectuales: [son] profesores de pequeñas universidades, gente del pueblo. [Pensé entonces] ¿qué le gustaría leer a ellos? Seguramente no la historia académica, seguramente no análisis demasiado profundos. Yo pensé: les gustaría leer algo narrativo". Y sí, El collar roto es una novela, es un escrito narrativo.


Evangelisti agradece y espera que esta novela le agrade a la gente, al "pueblo de México, que es la parte más linda de este país". Antes de terminar el acto, Valerio hace un apunte sobre el presente en México y la raigambre de las imágenes revolucionarias: "En este país, a diferencia del mío, no hay una total calma social. Hay movimientos, hay movimientos anti-institucionales. Hay mucha conflictividad. No siempre me parece que la estrategia sea clara. En una parte del pueblo hay un recuerdo de lo que pasó". Taibo completa la idea y agrega que esto se da porque "una sociedad sometida al agravio y al despojo, genera una sagrada voluntad de venganza de los agraviados". Así termina la presentación de un libro que habla de historia, y que también, porqué no, habla de presente.








viernes, noviembre 14, 2008

La crónica no deseada de Paco Ignacio Taibo I



Paco Ignacio Taibo II, de pie, besa en la cabeza a su padre, Paco Ignacio Taibo I, en una de sus visitas a Gijón para asistir a los actos de la «Semana negra», en 2003, mientras una nieta del fallecido los fotografía. isaac rubio


Gijón, Albina FERNÁNDEZ
LNE.ES
Francisco Ignacio Taibo Lavilla, Paco Ignacio Taibo I, falleció ayer, a los 84 años, en su domicilio de la colonia Hipódromo Condesa (México, Distrito Federal), víctima de una neumonía causada por una larga enfermedad que le había privado de la visión y del oído. Una enfermedad que, por primera vez en 21 ediciones, le impidió estar el pasado verano en Gijón para asistir a la «Semana negra», que dirige su hijo Paco Ignacio Taibo II y de la que era entusiasta seguidor.

El escritor, gastrónomo, historiador, caricaturista, dramaturgo y, sobre todo, periodista gijonés vivía en México desde 1959 y la muerte le sorprendió mientras dormía, a las ocho de la mañana, acompañado por toda su familia: su esposa desde hace 60 años, la gijonesa de Cimavilla María del Carmen Maojo Menéndez; sus hijos: Paco Ignacio Taibo II (director de la «Semana negra»), Benito Taibo (poeta y escritor) y Carlos Taibo Maojo (productor de cine), así como sus nueras: Paloma Saiz, Imelda Martorell y Lourdes Guzmán, y sus nietas María Taibo Saiz, y Lucía y Andrea Taibo Guzmán.

Los restos del prestigioso escritor hispano-mexicano serán incinerados durante las próximas horas. Miguel Cane, escritor mexicano residente en Gijón y discípulo de Taibo, precisó que «no habrá ningún acto en su memoria» en Gijón, aunque sí está previsto un homenaje en la próxima «Semana negra».

Paco Ignacio Taibo I nació en una familia acomodada. En octubre de 1934, a raíz de la revolución, se trasladó a Bruselas con su padre y su hermano, y volvieron en 1936, poco antes de la Guerra Civil. A mediados de la década de los cincuenta empezó a trabajar en el periodismo local. Juan Ramón Pérez Las Clotas, decano de los periodistas asturianos y ex director de LA NUEVA ESPAÑA, le recuerda como «un periodista muy joven y con grandes inquietudes que tocaba magníficamente todas las teclas. Formaba parte del primer relevo generacional de periodistas que sustituyó a los militantes de la guerra y que trajo una nueva mentalidad, muy conectada con la calle».

Taibo, gran lector y hombre muy culto, hacía muy bien su trabajo y se significó pronto, hasta llegar a ser una figura del periodismo local. «Era un gran profesional, con talento e intuición, un periodista completo. Y lo demostró cubriendo con gran éxito una vuelta a Francia, pese a que no era seguidor de ningún deporte», añade Las Clotas.

Su trabajo le llevó a ser redactor jefe y director de hecho del diario gijonés «El Comercio» hasta la llegada de Francisco Carantoña. En esa época conoció a Figaredo, una estrella de la televisión mexicana que se lo llevó a Ciudad de México con dos escalas previas: una en Nueva York y otra en La Habana, donde presenció los últimos días de Batista. Era 1959 y le acompañaron su esposa y su primer hijo, Paco Ignacio Taibo II.

La familia se adaptó a la nueva tierra de inmediato y su hogar en Ciudad de México se abrió a cuantos españoles llamaron a la puerta. Por allí pasaron Pedro Garfias, Max Aub, Joan Manuel Serrat, Luis Buñuel y Luis Alcoriza, entre otros. Su hijo Benito, que al igual que su hermano Carlos nació ya en México, lo resumió así: «Con la misma lógica con que México nos acogió como familia, él abrió su casa a todos aquellos perseguidos del mundo, para convertirla en un lugar de amistad a toda prueba».

Pasa a la página siguiente

Novelas

- Juan M. N. (1955).

- Fuga, hierro y fuego (1979), finalista premio «Planeta».

- Para parar las aguas del olvido (narrativa autobiográfica en la que cuenta su infancia en Oviedo con su amigo Ángel González y Lombardero, 1982).

- Siempre Dolores (1984).

- Pálidas banderas (1989).

- Flor de la tontería (1997).

- Tres tuertos en el agua (inconclusa, sin publicar).

Ensayos

- Historia popular del cine.

- El cine por mis pistolas.

- El indio Fernández.

- María Félix, la Doña (1987), una controvertida biografía de María Félix reeditada en 1999.

- El libro de todos los moles.

Crónica y periodismo

- Ocurrencias.

- Notas de viaje.

- El hombre sin corbata y otras fabulaciones.


::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2008::

radioamloTV