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lunes, diciembre 28, 2009

La IGELSIA sembrando odio, como siempre.

El asunto de las bodas entre personas del mismo sexo comienza a despertar el encono entre quienes están a favor y en contra. El tema ya no sólo se da en el ámbito político, sino que ahora se ha convertido en bandera de lucha de la jerarquía católica, que lanza un día sí y el otro también críticas mordaces contra la ley que avala los llamados “matrimonios gay”.

El cardenal Norberto Rivera Carrera insistió en una homilía reciente, que estas uniones agreden a la familia y que nunca, por ningún motivo, deben de equipararse a las que se integran por un hombre y una mujer. No acababa de oficiar cuando en plena calle, frente a la Catedral Metropolitana simpatizantes de los derechos de la comunidad homosexual y feligreses católicos se enfrentaron a gritos y golpes.

Lo sucedido ayer no deja dudas sobre lo que podría venir después, más choques ciudadanos por el polémico tema. Ya el PAN y parte del PRI han dejado claro que buscarán que la ley aprobada por la Asamblea Legislativa del DF no trascienda, y que incluso, desaparezca del mapa social. Se vislumbran días de furia.

Otro desencuentro que se avecina será entre dos gobiernos, el de México y el de Francia. Y el motivo de la discordia se llama Florence Cassez. El gobierno galo está listo para lanzar una nueva arremetida ahora contra el sistema judicial mexicano, al que responsabilizan del encarcelamiento injusto —eso dicen en el Palacio del Eliseo— de la ciudadana francesa que fue acusad

El propio presidente Nicolás Sarkozy vela armas para recuperar a Cassez y llevarla de regreso a casa, luego de infructuosas gestiones que el mismo mandatario francés ha interpuesto de manera personal. Nos cuentan que el gobierno de México también está listo para responder con pruebas la responsabilidad de la francesa.


El presidente Felipe Calderón espera recargar baterías para lo que seguramente vendrá en el 2010, y para ello, se toma unos días de asueto. De no suceder algo extremadamente grave —prácticamente todos los días pasa algo extremadamente grave—, el manda

Repartirá el tiempo entre Los Pinos y un centro turístico para descansar. El martes pasado fue la última actividad pública del presidente Calderón del 2009 y aunque parezca casualidad, un acto al que asistieron dos suspirantes para sucederlo en la silla presidencial, el gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto y el secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio

El presidente Calderón tendrá tiempo de pensar y repensar en lo que se avecina en este adolorido país, más impuestos y aumentos en muchos productos, incluyendo la gasolina, eso sin contar la violencia que ejerce el crimen organizado y el narcotráfico sobre la sociedad y el Estado.

Vaya escenario.


Apunte final: Este 28 de diciembre se anunciará oficialmente la desaparición de la tenencia vehicular, y de la fastidiosa verificación. También será eliminado el alcoholímetro y no será necesario depositar moneda alguna en los parquímetros del país. Además, miles de vendedores ambulantes aceptaron retirarse de la vía pública tras alcanzar un acuerdo para reubicarse en centros comerciales en zonas de alto poder adquisitivo. FELIZ DIA DE LOS INOCENTES!!!!!

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

PERVERTO Y SUS AMIGOS. MARCIAL MACIEL Y SU HIJA...



::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

domingo, mayo 31, 2009

VIOLACIÓN DE NIÑOS EN MÉXICO POR SACERDOTES CATÓLICOS, ABRIL 2009.

VIOLACIÓN DE NIÑOS EN MÉXICO POR SACERDOTES CATÓLICOS, ABRIL 2009.


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En opinión de julia klug luchadora social de México, Norberto rivera carrera, y la jerarquía católica en México protegen a sacerdotes pederastas, engañando al pueblo de México con el fanatismo de la religión católica. Gozando de absoluta impunidad. Inclusive julia contrapuntea a la jerarquía católica con referencia sacadas de la Biblia. “Cuando Jesús dijo: dejad que los niños se acerquen a mi”, no fue para violarlos, como lo hacen los cerdos sacerdotes católicos en México


::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

jueves, diciembre 27, 2007

Opinión - Julio Hernandez

Astillero

Adiós a un cardenal (¿o a dos?)
  • Juan Sandoval, a retiro por edad
  • Rivera, entre desgaste y rumores
  • ¿Robles Ortega, arzobispo primado?
Ampliar la imagen El cardenal Norberto Rivera Carrera enfrentó tiempos muy difíciles en este año que concluye El cardenal Norberto Rivera Carrera enfrentó tiempos muy difíciles en este año que concluye Foto: María Meléndrez Parada

Uno de los personajes más desgastados del año que termina es el cardenal Norberto Rivera. Pasajero de lujo en el tren de los poderes terrenos, el sacerdote duranguense no ha podido salir de las estaciones malditas llamadas “protección a la pederastia” y “alianza con los ricos e influyentes”. Fortalecido por el episodio de las campanas de catedral en el último tramo de su peregrinaje 2007, Rivera ha quedado, sin embargo, tan gravemente dañado por sus andanzas al lado de los césares que cíclicamente se renuevan las versiones de que el Vaticano rescataría de los pantanos mexicanos tanto para darle un respiro a él como –pragmáticos que durante milenios han sido los curas– a la propia estructura católica mexicana entrampada durante ya largo tiempo en los escándalos e infortunios de tan peculiar arzobispo primado.

En corrillos eclesiásticos se menciona el nombre de un candidato natural a suceder a Rivera en la jefatura formal de la Iglesia mexicana: Francisco Robles Ortega, un sacerdote jalisciense que ha sido obispo de Toluca (fue nombrado en julio de 1996) y que, siendo arzobispo de Monterrey (designado en enero de 2003), el pasado 24 de noviembre fue llevado al cardenalato por el papa Benedicto 16. Robles Ortega, nacido en Mascota, Jalisco, el 2 de marzo de 1949, tercero de 16 hijos, es un hombre prudente, conservador pero tolerante, poco afecto a los reflectores y, por tanto, adecuado para que, en un estilo pendular de política, los altos estrategas de sotana envíen con él un mensaje de moderación e inclusive reconciliación con segmentos, tanto de fieles como de simples ciudadanos, que se sienten agraviados por la conducta del principal obispo del país, Rivera, que no cuenta con el respaldo de sus colegas, agrupados en la conferencia episcopal, ni con el apoyo mayoritario de los sacerdotes comunes del país.

El rediseño de la sala de mandos de la Iglesia mexicana llegará también al polo de extrema derecha asentado en Guadalajara. El cardenal Juan Sandoval Íñiguez cumplirá 75 años el próximo 28 de marzo y, conforme a la normatividad del caso, deberá presentar su renuncia para que, a partir de ese momento, en un plazo impreciso, el Vaticano la dé por aceptada. Normalmente, esa aceptación lleva entre dos meses y un año, en el caso de obispos, y excepcionalmente hasta dos años en cuanto a cardenales, según estimaciones hechas por el vicario general de la diócesis de Segovia, España, Andrés de la Calle cuando, en 2006, el obispo Luis Gutiérrez presentó su renuncia por haber llegado a los tres cuartos de siglo de vida (información publicada en El norte de Castilla). A partir de la entrega de esa renuncia forzosa, “el Vaticano se toma su tiempo, o no”, ilustró De la Calle. Mientras tanto, bromeó, “hay que estar pendientes, como los políticos en un año electoral”.

A diferencia de Rivera, que es un personaje prescindible de las altas esferas de la política nacional, sin base social ni estructura personal (a quien nadie extrañará cuando en esos centros de poder sea sustituido por alguien que cumpla funciones parecidas e incluso, muy probablemente, más eficaces) en el caso de Sandoval Íñiguez sí hay una figura de influencia social en la zona más conservadora del país (Los Altos de Jalisco) y en el aparato estatal de un gobierno que con frecuencia parece ejercido más por el cardenal en vías de retiro que por el feligrés panista (que fue presidente nacional del Partido Demócrata Mexicano, expresión electoral del sinarquismo) de nombre Emilio González Márquez.

Sandoval Íñiguez nació en Yahualica, uno de los municipios de la diócesis de San Juan de los Lagos, y fue rector del Seminario de Guadalajara y obispo de Ciudad Juárez antes de encargarse del arzobispado de Guadalajara en sustitución del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, asesinado en el aeropuerto de la capital tapatía. Sandoval, con 11 hermanos, de los cuales uno, José, es misionero guadalupano en Corea, recibió el arzobispado, el cardenalato y una bandera que ha ondeado incesantemente, al considerar que la muerte de su antecesor fue un crimen de Estado y no una confusión entre narcotraficantes como quedó legalmente establecido a partir de investigaciones que condujo y defendió el entonces alto funcionario salinista Jorge Carpizo. En el calendario anual de reavivamiento del tema, han acompañado a Sandoval su asesor jurídico, José Antonio Ortega, promotor de cruzadas “civiles” contra la inseguridad pública; Fernando Guzmán, ahora secretario general del gobierno de Jalisco, y el propio González Márquez, actualmente gobernador de la entidad.

Tocado políticamente Norberto Rivera, y en vías de retiro Juan Sandoval, sólo quedan dos cardenales en condiciones de buscar el arzobispado primado de México: Javier Lozano Barragán, quien durante largo tiempo ha desempeñado cargos en el Vaticano, y el citado Robles Ortega. Otros dos cardenales, Ernesto Corripio Ahumada y Adolfo Antonio Suárez Rivera, han rebasado los 75 años de edad. No es, sin embargo, obligatorio que el nuevo jefe formal de la Iglesia católica mexicana sea cardenal, pues podría ser cualquier obispo. El nuevo nuncio apostólico, Christophe Pierre, nombrado en marzo del presente año, deberá proponer a la sede de su corporativo trasnacional nombramientos que equilibren las fuerzas de una Iglesia socialmente mayoritaria pero afectada por los escándalos y elitismo de un cardenal asentado en la capital del país, por los proyectos de asalto al poder civil que se desarrollan en el importante polo occidental del catolicismo mexicano, por la desvinculación (salvo casos como el de don Raúl Vera, en Saltillo) de las elites respecto a las necesidades y exigencias populares, y por la marginación y combate que esas elites pretenden imponer a sacerdotes que, como en Oaxaca, están decididos a acompañar a los desvalidos en sus luchas reivindicatorias. Haiga sido como haiga sido, lo cierto es que el año venidero los mexicanos podrán decir adiós a, cuando menos, un cardenal –Sandoval, quien deberá presentar su renuncia, aunque la aceptación pudiera tardar. Sea por Dios.

jueves, septiembre 13, 2007

“Se contradijo” Rivera en juicio por cubrir pederastia

Víctimas muestran documentos que el jerarca presentó en EU

Confían en que la corte de Los Ángeles le inicie proceso

Alma E. Muñoz

El cardenal Norberto Rivera Carrera incurrió en una serie de contradicciones ante la Corte Superior de Los Ángeles sobre Nicolás Aguilar Rivera, sacerdote acusado de abusar sexualmente de cerca de un centenar de menores, tanto en México como en Estados Unidos.

De acuerdo con documentos que ayer hicieron públicos la Red de Sobrevivientes de Víctimas de Abuso Sexual de Sacerdotes Católicos (SNAP, por sus siglas en inglés) y Joaquín Aguilar –querellante ante el tribunal estadunidense del cardenal Rivera Carrera y de la diócesis de Tehuacán, Puebla, por supuesto encubrimiento a Nicolás Aguilar, su agresor sexual–, en su primera declaración por escrito el prelado argumentó que había rumores de que el presbítero permitía que “hombres adultos” pernoctaran con él en la parroquia San Sebastián Mártir, de Cuaucnopalan, Puebla, en los 80. Pero una denuncia entregada por la defensa jurídica del cardenal establece que se trataba de “chamacos”.

Además, persiste la duda sobre si el jerarca mexicano entregó una carta a su homólogo de Los Ángeles, Roger Mahony, advirtiéndole sobre el comportamiento de aquel sacerdote, cuando le informó sobre la intención de trasladarlo a la arquidiócesis de dicha ciudad estadunidense, pues el papel, escrito con máquina mecánica, no trae membrete ni sello episcopal alguno, sólo la firma de Rivera Carrera.

A la presentación de los documentos acudieron denunciantes de abusos sexuales cometidos por representantes de la Iglesia católica, como José Barba, víctima de Marcial Maciel; Alberto Athié, ex sacerdote que renunció a sus votos por la falta de castigo para quienes comenten ese tipo de agresiones, así como Lizet y José Bonilla –éste último representante legal de Joaquín Aguilar en México–, padres de un menor presuntamente violado por un profesor del Colegio Oxford, de los Legionarios de Cristo, entre otros.

La prensa recibió 80 páginas relacionadas con el caso de Nicolás Aguilar. Entre ellas, el acta ministerial levantada el 8 de agosto de 1986 por la agresión física que sufrió el presbítero en la parroquia de San Sebastián, donde el sacristán Hipólito Pérez Silva y la señora de limpieza (cuyo nombre no se lee con claridad) declararon que el cura recibía a “chamacos” de varias localidades cercanas a Cuaucnopalan.

Destacan las cartas del 27 de enero de 1987, cuando cinco meses después de aquellos sucesos, Nicolás Aguilar solicitó a Rivera Carrera, entonces obispo de Tehuacán, su renuncia irrevocable a la parroquia, misma que de inmediato –en la misma hoja se aprecia– aceptó el prelado.

Ese mismo día, el jerarca católico solicitó por escrito a Roger Mahony que, “por motivos familiares y de salud”, permitiera a Nicolás permanecer por un año al servicio de la arquidiócesis angelina.

No obstante, en su primera declaración ante la corte, del 26 de marzo de 2007, Rivera Carrera aseguró: “no otorgué licencia alguna al padre Aguilar para asumir labores de sacerdote en Los Ángeles (...) ni lo recomendé para desempeñar dichas labores. Dejé al cardenal Mahony la decisión de permitirle trabajar en la arquidiócesis de Los Ángeles”. Entre los documentos entregados se aprecia que el 23 de marzo de 1987, el presbítero mexicano notificó a su obispo que el vicario general del clero, el estadunidense Thomas Curry, pidió las razones de su traslado.

Aparece entonces la carta que según Mahony nunca le entregó Rivera Carrera. En ésta, el obispo de Tehuacán explica, en un hoja sin membrete ni sello episcopal, que la salida del cura de la parroquia de San Sebastián Cuacnopalan se originó tras “una agresión física muy delicada”, relacionada con “problemas de homosexualidad”, y que las acusaciones al respecto “son varias, sin que se haya comprobado ninguna”.

El 20 de diciembre de ese mismo año, Nicolás Aguilar envió otra carta a Rivera Carrera pidiéndole autorización, por tiempo indefinido, para permanecer en la arquidiócesis de Los Ángeles, suplicándole que “no se haga mención del permiso anterior de un año ni renovación del mismo, porque ese permiso no se presentó a la embajada”.

Pero al año siguiente, el 11 de enero, Thomas Curry notificó al obispo mexicano que varias familias acusaron al sacerdote de “haber actuado de manera inadecuada con sus niños” en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe.

Se anexan recortes de periódicos dando la noticia y las cartas que Mahony envió al prelado, explicándole que el número de jóvenes acólitos que “él (Nicolás Aguilar) ha molestado” es “imposible de determinar”, aunque “es grande”. Le pidió su cooperación para localizarlo y arrestarlo, además de externarle su malestar porque no le advirtió, cuando solicitó el traslado, sobre “algún problema homosexual” del cura. Curiosamente, el 20 de mayo de 2004, ese cardenal pidió al sucesor de Rivera en la diócesis de Tehuacán, Mario Espinosa Contreras, una copia de la carta que supuestamente le había mandado su antecesor informándole al respecto.

Están, además, los permisos otorgados a Nicolás Aguilar, en 1993 y 1995, para ejercer su ministerio en la arquidiócesis de México, con la anuencia de su obispo Norberto Rivera. Destaca el del 17 de diciembre del primer año, para ser vicario parroquial de la Iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en la colonia Torreblanca, donde el presbítero violó a Joaquín Aguilar Méndez, a los 13 años, como se asentó en la averiguación previa número 46/00385/94 11, de la delegación Miguel Hidalgo.

Joaquín Aguilar confió en que estos y otros documentos permitan al juez Elihu M. Berlé, encargado del caso, dictaminar –en octubre próximo– jurisdicción para iniciar juicio a Norberto Rivera Carrera. Sentenció: “dijo una cosa, escribió otra y presentó otra”.

Notas relacionadas:

Demandan a ex legionarios violados por Maciel

“Hacen guerra mediática porque no tienen pruebas"

sábado, septiembre 08, 2007

En caso de pederastia, nuevas pruebas incriminan al cardenal Rivera Carrera

No exhibió la carta de recomendación de Nicolás Aguilar para Mahony: abogados

El purpurado estadunidense comparecerá en Los Ángeles el 13 de septiembre

Sanjuana Martínez

Por primera vez en la historia contemporánea de la Iglesia católica dos cardenales se enfrentan en sus declaraciones para inculparse mutuamente e intentar salvarse a sí mismos. Después de la presentación del cardenal Norberto Rivera comparecerá el cardenal Roger Mahony, quien será interrogado el próximo jueves 13 de septiembre en Los Ángeles, California, sobre el caso del cura pederasta mexicano Nicolás Aguilar, presuntamente encubierto por el cardenal mexicano y su similar estadunidense.

“Nunca hemos tenido el caso de un cardenal señalando a otro con el dedo” –dice en entrevista con La Jornada el abogado Jeff Anderson–; Mahony inculpa a Rivera y viceversa. Rivera dice que él aviso en una carta a Mahony del problema y éste niega haber recibido la carta u otra advertencia. Es obvio que cada uno de ellos está contradiciendo abiertamente al otro”.

Carolina Guevara, vocera de la arquidiócesis de Los Ángeles, ha confirmado la histórica cita. El interrogatorio deja en precaria situación al cardenal Rivera, ya que el cardenal Mahony sostiene que el purpurado mexicano nunca le informó sobre la conducta delictiva del cura pederasta. “El que tiene una situación peor es el cardenal Rivera porque es a él a quien corresponde demostrar que es verdad lo que dice que hizo. Es quien dice que mandó a Nicolás Aguilar sabiendo que había sido investigado por abusos sexuales contra menores y que avisó de su peligrosidad, pero es Rivera quien era responsable de haberlo retirado del magisterio sacerdotal, porque sin eso, él no hubiera podido estar cerca de los niños y no los hubiera seguido dañando.”

Además de este interrogatorio, el purpurado mexicano se enfrenta al dilema de que algunos de los documentos que él mismo entregó durante el interrogatorio lo incriminan. El otro punto vulnerable en el proceso para el cardenal Rivera, es que pese a haber firmado una declaración jurada, en febrero pasado, donde aseguró que existe una carta en que avisa al cardenal Roger Mahony de la conducta del cura, no la ha exhibido.

De hecho, el momento culminante del interrogatorio fue cuando al cardenal Rivera se le recordó que el juez Eliu M. Berle pedía que exhibieran los documentos complementarios, según señala el abogado José Bonilla Sada en entrevista con La Jornada: “ciertamente Steven R. Selsberg, abogado del cardenal, dijo que iban a ver lo de esos documentos y que los exhibirían después del descanso. El caso es que cuando se da el receso y vuelven muestran unos documentos que no tenían nada que ver con lo solicitado. Esa es la verdad”.

Añade: “no la mostró. Era el momento oportuno para hacerlo. Incluso voy más allá: el cardenal debió mostrar esa carta desde el primer momento, cuando presentó su declaración escrita a la Corte, la debió de acompañar de ese documento para que no hubiera ninguna duda. Se hubiera evitado muchos problemas. Claro, si es que realmente existe ese documento, porque ahora hay más dudas”, dice Bonilla Sada.

Durante el interrogatorio, el cardenal Rivera sostuvo que nunca le había escrito a Mahony, algo que evidentemente lo incrimina porque existe como prueba el intercambio epistolar entre ambos cardenales ya hecho público. El purpurado mexicano entregó a los abogados demandantes alrededor de 80 documentos, entre ellos las cartas que muestran el modo de operar de la Iglesia en cuanto a traslado de sacerdotes.

Además existe una carta del cura Nicolás Aguilar donde solicita al cardenal Norberto Rivera que le escriba a Mahony para darle buenas referencias de él, que dice lo siguiente: “por favor, le solicito envíe más documentación e información acerca de mi persona al señor excelentísimo cardenal Roger Mahony y también dirigida al vicario Tomas Curry, con el propósito que se extienda la estadía en la parroquia que me asignen en Los Ángeles, California”.

Los dos están diciendo medias verdades para protegerse –dice Anderson. “Está claro que los dos tenían hasta cierto punto conocimiento y que los dos tenían la responsabilidad de haber apartado a este individuo del sacerdocio y ambos tenían que haber informado a la policía, y los dos incumplieron esas obligaciones. Entonces no es muy importante que ahora digan yo no supe, no me dijeron, no me llegó la carta, etcétera. Eso no es lo importante, la cuestión es que ellos no quisieron ver el problema que tenían delante y prefirieron no saber.”

El abogado Bonilla añade: “todo este interrogatorio fue verdaderamente dramático para el cardenal. Se debe haber cimbrado en lo más profundo porque yo creo que está tomando conciencia de la seriedad del problema en el que está metido. El cardenal vive una etapa muy delicada, porque ya lo vio cerca, ya vio que esto es serio, real, y ya no se va a poder zafar tan fácil. Si el juez decide la jurisdicción, él tendrá que comparecer necesariamente”.

Anderson informó que la audiencia del próximo 11 de septiembre en la Corte Superior de California se ha pospuesto, ya que el juez pide nuevos interrogatorios al cardenal Norberto Rivera: “después de esta declaración hay otros interrogatorios que vamos a hacer. En octubre habrá otra audiencia donde tendrá que decidirse si este caso se mantiene en Estados Unidos. Yo confío en que el juez decidirá en favor de la jurisdicción de la Corte Superior de California”.

Consideró que el interrogatorio al cardenal Roger Mahony será decisivo: “he interrogado antes al cardenal Mahony. Ahora lo importante es que él tiene que decir qué sabía de Nicolás Aguilar cuando le recibió en Los Ángeles, si conocía desde el principio o más adelante que se trataba de un violador y si hizo algo para protegerlo, evitar su procesamiento en Los Ángeles o permitirle volver a México, y permitirle que siguiera violando niños. Ese es el tipo de preguntas que le haremos. Es un testigo vulnerable. A veces parece que no puede recordar nada, y otras veces sí; es decir, tiene una memoria de conveniencia.

–¿Quién de los dos dice la verdad?

–Cada uno de ellos está echándole la culpa al otro y señalándolo”.

El interrogatorio a Norberto Rivera dejó una certidumbre a los abogados demandantes: “el cardenal mintió. El cardenal Rivera y todos los altos prelados de la Iglesia están acostumbrados a mentir ante las cortes con el más absoluto cinismo. Para Norberto Rivera estar sujeto a un juramento de decir la verdad no implica mayor respeto; al cardenal Mahony sí, porque el perjurio si se paga con cárcel en Estados Unidos. El testimonio de Roger Mahony pesará muchísimo en la acusación que se le está haciendo”.

Durante el interrogatorio al cardenal Rivera, los abogados intentaron indagar en los procedimientos que cubren los traslados de los sacerdotes y a quienes sus superiores deciden cambiar de parroquia: “el cardenal Rivera mostró documentos al respecto, pero sobre otro sacerdote: fueron las únicas cartas que Norberto Rivera exhibió”.

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Peje en 2007::

miércoles, agosto 08, 2007

Concluye interrogatorio a cardenal Rivera, después de nueve horas

La Jornada

Mañana jueves serán interrogados el obispo de Tehuacán, Puebla, Rodrigo Aguilar Martínez, y la presunta víctima, Joaquín Aguilar.

México. Después de nueve horas concluyó el interrogatorio de representantes de una corte de Estados Unidos y abogados de una presunta víctima de abuso sexual al cardenal Norberto Rivera Carrera, acción a la que accedió de manera voluntaria.

El interrogatorio tiene como finalidad dar elementos a un juez de la Corte de Los Angeles, California, para que decida si procede o no un proceso jurídico sobre un caso de presunta pederastia cometido al parecer por el sacerdote Nicolás Aguilar en México.

El proceso, celebrado en la Curia de la Arquidiócesis Primada de México, se llevó a cabo de mutuo acuerdo entre el denunciante y el cardenal Rivera por el tiempo necesario y sin límite de preguntas.

En entrevista telefónica, el vocero de la Arquidiócesis Primada de México, Hugo Valdemar insistió en la inocencia del cardenal sobre el presunto encubrimiento y dijo que de ninguna manera se indemnizará a presuntas víctimas de pederastia si no existen denuncias.

Mañana jueves serán interrogados de igual manera el obispo de Tehuacán, Puebla, Rodrigo Aguilar Martínez, y la presunta víctima, Joaquín Aguilar.

Mientras se desarrollaba el procedimiento, el director de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual cometido por sacerdotes (SNAP, por sus siglas en inglés), Eric Barragán, y algunas señoras reunidas frente a la sede de la Curia manifestaban su apoyo a Joaquín Aguilar.

Barragán opinó que el cardenal Norberto Rivera debería enfrentar esta situación como responsable del presunto encubrimiento.

En el Astillero de Julio Hernandez encontraran una breve entrevista a Erik Barragan director de SNAP y un reporte de Alma Muños:



lunes, julio 23, 2007

EL CUBRE PEDERASTAS DE NORBERTO RIVERA TRUENA CONTRA EBRARD

Desde la trinchera política del pulpito y el semanario Desde la fé, el protector y posible pederasta de Norberto Rivera dizque le pide a Ebrard que rectifique y se tome la foto con EL PINCHE ENANO DE MIERDA USURPADOR.

En lo que si tiene razón EL PADROTE del padre Nicolás, es en que Ebrard ha sido INCONGRUENTE en su postura al darle las llaves de la ciudad con todo y bajada de calzones a Rodríguez Zapatero. El resto del texto es un absurdo, ¿cómo chingados está eso de conmidar a la conciliación si PERBERTO RIVERA califica de violentos a sus semejantes?; ¿Y qué hijos de su puta madre tiene que ver con la hospitalidad?, ¿Qué Calderón y Fecalandia no están situados en el defectuoso?.

Rivera aboga por las virtudes de la tolerancia y la convivencia públicos: Si papa, ¿pero porque diablos no actuaSte en consecuencia durante el proceso electoral?; ¿Qué legitimidad, que de soberano, que representación pública tiene el PINCHE ESPURIO DE MIERDA para que se le reconozca autoridad alguna y Ebrard se tome la foto con él?

Es una simple foto pero como les arde hasta el culo a la cúpula católica y a los panuchos que Ebrard no se la tome. Espero Ebrard que lo cortés no te quite lo valiente y no salga con más PENDEJADAS como la de haber recibido a Zapatero, quién fue el primer lamehuevos que reconoció la "VICTORIA" de Calderón el día del PINCHE FRAUDE.

lunes, mayo 21, 2007

Pide Arquidiócesis tapatía a Rivera aclarar si legisladores de la ALDF están excomulgados

Aunque su intención es delictiva, no se les puede aplicar esta pena

Una mujer jalisciense despega propaganda contra el cardenal Norberto Rivera Foto: HECTOR JESUS HERNANDEZ

RAUL TORRES

La Iglesia tapatía sigue preguntándose si los legisladores del Distrito Federal que votaron a favor de la ley para despenalizar el aborto antes de las 12 semanas de gestación están o no excomulgados, y por ello, a través del Semanario, órgano informativo de la Arquidiócesis de Guadalajara, pide al cardenal Norberto Rivera Carrera una declaración que esclarezca las cosas.

Aunque en el texto se reconoce que, según lo dictaminado por el canon 1398, los integrantes de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal que aprobaron la ley no son susceptibles de la excomunión inmediata, sí tuvieron una intención “delictiva” al proceder y, por lo tanto, sí procedería el castigo eclesiástico.

“La letra escrita de la ley aprobada no nos permite señalar que se incurre en una excomunión; parece como si los legisladores en favor de la despenalización del aborto hubieran cuidado sus palabras, precisamente para no caer en una clara excomunión. Por lo escrito, no se les puede aplicar esta pena, pero sí se puede presumir, dados sus antecedentes y el contexto en que fue aprobada, que la intención de tales diputados sí es delictiva, y que, por lo tanto, incurre en la promoción del aborto. Sin embargo, si así fue, sólo ellos lo saben en plena conciencia, y entienden, en su interior, que son objeto de excomunión”.

El editorialista de Semanario llega a esta conclusión tras analizar el citado canon, que señala: “quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae (sentencia dada)”.

Después explica que “el tipo previsto en este canon es el de aborto provocado; por lo tanto, pudiendo aparecer la frustración o la tentativa, estas formas incompletas de comisión del delito no son punibles. Procurar el aborto significa hacer o cooperar de modo eficaz para realizarlo; tal cooperación podrá ser como autor o coautor del delito. Se comprende, por consiguiente, la cooperación de todos aquellos fieles que, con la misma intención delictiva, concurran en la comisión del delito, o cuando sin su ayuda (física o moral) no se habría podido conseguir la consumación, que es el caso de los cómplices”.

Tras estas disertaciones es que se solicita a Norberto Rivera que haga un pronunciamiento al respecto y aclare la situación, aunque no se le deja mucho margen de maniobra: “esperamos una declaración del cardenal Norberto Rivera Carrera que ayude a aclarar esta cuestión. A él le compete, por encontrarse la disputa y los involucrados en su territorio. Sus palabras no señalarán si están o no excomulgados los legisladores, porque tratándose de una pena latae sententiae no se necesita un decreto que ratifique el delito; simplemente están excomulgados o no, sin necesidad de que alguna autoridad eclesiástica se lo diga”.

domingo, mayo 20, 2007

Piden a Segob resolver pronto proceso contra Norberto Rivera

Notimex / La Jornada On Line

20/05/2007 18:05

México, DF. El presidente del Colegio de Abogados Católicos, Armando Martínez, exhortó a la Secretaría de Gobernación (Segob) a resolver en breve el proceso administrativo contra el cardenal Norberto Rivera Carrera, para determinar si violó o no la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público.

“El cardenal Norberto Rivera ya respondió a Gobernación y la Secretaría está trabajando este tema con mucha lentitud [...] y con falta de habilidad”, señaló en entrevista Martínez, quien se ha hecho cargo de la defensa legal del jefe de la Iglesia Católica mexicana.

El abogado opinó que la Segob no debió dar entrada a la solicitud sobre la actuación del cardenal Norberto Rivera, porque “no había una garantía de personalidad del partido (Alternativa Socialdemócrata) que interpuso la querella”, pues fueron coordinadores y no sus líderes quienes actuaron.

Aseguró que el prelado no violó el Artículo 33 de la ley en cuestión sino que simplemente ejerció su “derecho a la libertad de expresión”.

El abogado expresó que mientras no se defina si el cardenal Rivera faltó o no a la ley al expresar su rechazo público a la despenalización del aborto en el Distrito Federal, la Iglesia Católica se queda en “estado de indefensión”.

Sobre el proceso similar que emprendió el Partido de la Revolución Democrática (PRD) contra el cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Iñiguez, Martínez tachó a los perredistas de “intolerantes”.

Dijo que “esto es una grave intolerancia de algunos grupos, en este caso del PRD (.) Lo que pedimos es que sean tolerantes y que cuando haya disensos, los sepan conducir en la madurez que la libertad de expresión garantiza”, y comentó que Sandoval aún no ha sido llamado por la Segob.

También se dijo “preocupado” de que la Procuraduría General de la República (PGR) aún no se haya pronunciado sobre el recurso de inconstitucionalidad contra la ley que despenaliza el aborto, cuando está por cumplirse el plazo legal para hacerlo.

Al jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, el abogado lo criticó porque rechazó un referéndum sobre el tema del aborto y ahora el gobernante habla de llamar a una consulta ciudadana sobre temas de medio ambiente.

El 25 de abril, la Segob anunció el inicio de un proceso administrativo para determinar si Rivera Carrera violó el Artículo 33 de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, el cual prohíbe a los ministros religiosos participar en actividades de carácter político.

Alternativa argumentó ante la Segob que la colocación, en la página web de la Iglesia Católica mexicana, de pronunciamientos contra la reforma al Código Penal capitalino es violatorio de la ley.

sábado, mayo 05, 2007

Opinión - Jaime Aviles

Desfiladero

Rivera Carrera prepara maletas

En duda, su permanencia como arzobispo primado

Alentó el peor enfrentamiento Iglesia-Estado en décadas

Su torpeza lo ha llevado a comprar pleitos innecesarios

La Jornada

Norberto Rivera Carrera ha vuelto, pero ello no significa necesariamente que permanecerá mucho tiempo más al frente de la arquidiócesis primada de México. Especialistas consultados por Desfiladero explicaron que mientras el nuevo nuncio apostólico designado por el Vaticano no venga al país, "la suerte del cardenal seguirá en el aire, porque no se acostumbra que el embajador del Papa llegue a un lugar donde están a punto de producirse cambios de primer orden en la jerarquía".

Como se sabe, Rivera Carrera viajó a Italia en secreto durante la noche del domingo antepasado. De inmediato se especuló que había ido a Roma a buscar protección, debido a que el juicio que sigue en su contra un tribunal de Estados Unidos -donde se le acusa de proteger al sacerdote pederasta Nicolás Aguilar Rivera- ha dado un giro muy desfavorable a sus intereses, de acuerdo con Sanjuana Martínez, la reportera que investigó y documentó el caso y acaba de recibir por ello el Premio Nacional de Periodismo 2006.

Cinco días después de la misteriosa partida del prelado, un vocero de su oficina deslizó entre algunos reporteros que, en realidad, el cardenal no estaba "localizable" porque había "roto" con Felipe Calderón, tras las amonestaciones que la Secretaría de Gobernación le dirigiera por el violento lenguaje que usó contra los partidarios de la despenalización del aborto, a los que llamó "asesinos".

Desde el Vaticano, Rivera Carrera prosiguió su embestida exhortando a los médicos y enfermeras del Distrito Federal a negarse a practicar abortos, en abierto desacato a la reforma legal recién aprobada. Sin embargo, luego de 10 días de beligerante ausencia, el pasado miércoles regresó a la capital hecho una sedita. Hasta parecía otro: el jueves se reunió en privado con el titular de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, y al salir negó que entre ambos hubiese la más pequeña diferencia.

Luego formuló aterciopeladas declaraciones a los periodistas para dar por cerrada la polémica sobre el aborto, cuya legalización, afirmó, "no es el fin del mundo". Para los expertos, sin embargo, nada de esto despeja las dudas sobre su futuro profesional. Hoy, a las 5 de la tarde, en la Basílica de Guadalupe, ordenará a 18 nuevos sacerdotes mediante el rito de "imposición de manos". Mañana oficiará, como de costumbre, la misa de las 12 en la Catedral Metropolitana. ¿Y después?

Según los entendidos, después de mañana puede pasar cualquier cosa, porque la semana próxima viajará de nuevo al extranjero, en este caso a Brasil, para participar en la quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (Celam), que el 13 de los corrientes inaugurará el papa Benedicto XVI y durante la cual se tomarán decisiones definitivas para muchas diócesis y arquidiócesis del subcontinente.

De acuerdo con el padre David Gutiérrez, director de la oficina de información de la Celam en el Vaticano, la quinta conferencia de ese organismo, que va a celebrarse en la ciudad brasileña de Aparecida, "tratará, entre otros asuntos, uno que (le) preocupa (a la Iglesia) de manera muy especial: el abandono de fieles del catolicismo", que creció en forma exponencial durante el papado de Juan Pablo II, lapso en que esa religión dejó de ser la más extendida sobre el planeta.

A juicio de los estudiosos, la primera causa de este fenómeno radica en la tolerancia que Juan Pablo II tuvo hacia los sacerdotes y obispos acusados de pederastia. "Allí está el ejemplo de Estados Unidos, donde millones de fieles, decepcionados por la indiferencia de la Santa Sede ante los abusos sexuales cometidos por clérigos en contra de niños, migraron a otras denominaciones. Y Karol Wojtyla, por desgracia, reaccionó demasiado tarde, cuando el daño ya estaba hecho."

Sólo cuando la justicia estadunidense estaba a punto de arrestarlo como culpable de más de 50 violaciones sexuales de menores de edad, el Vaticano "descontinuó" al cardenal de Boston, Bernard Francis Law, nombrándolo arcipreste de la basílica de Santa Maria Maggiore, en Roma. Y con la misma tardanza actuó para privar de sus atribuciones al padre Marcial Maciel, pese a que desde hacía muchos años había denuncias detalladas de sus crímenes contra el pudor infantil.

El desinterés del Vaticano ante las quejas de los feligreses agraviados por los desmanes eróticos de los curas -añadieron los especialistas- propició el auge de las denominaciones protestantes a lo largo del llamado Bible belt (cinturón bíblico) estadunidense, que se extiende por el centro y el sur del país vecino y donde surgió el movimiento religioso de los "cristianos renacidos", cuyos integrantes, según un estudio de la agencia Gallup divulgado a principios de 2001, votaron por George WC Bush en una proporción de 52 contra 48 católicos que se inclinaron por Al Gore.

Dado el carácter ultraconservador de Benedicto XVI, quien representa una línea de continuidad de las políticas de Juan Pablo II, es poco probable que durante la quinta Celam, que durará 11 días, haya cambios espectaculares en este ámbito. No obstante, no puede caber duda de que si Rivera Carrera se viera efectivamente en peligro de ser requerido por el tribunal californiano que lo juzga, el Vaticano entraría en acción.

Incluso si ocurriese lo contrario y el cardenal resultara exonerado de los cargos que pesan en su contra, hay otros factores -ponderaron los expertos- que Roma no puede pasar por alto. Con su retórica, puntualizaron, Rivera Carrera protagonizó uno de los peores embates de la Iglesia católica mexicana contra una autoridad civil legalmente constituida, como no se veía en décadas.

El arzobispo primado de México, abundaron, ha dado pruebas de una torpeza palmaria que lo ha metido en pleitos que no tenía por qué comprarse, como el de ese domingo en la catedral, cuando tachó de "loca" a una señora que llevaba el moñito de los partidarios de Andrés Manuel López Obrador, sin tomar en cuenta que había muchísimas personas más que portaban el mismo símbolo y se sintieron insultadas y ofendidas.

En un balance objetivo, finalizaron, Rivera Carrera ha logrado que amplios sectores de la población estén identificando a la Iglesia con un régimen que no tiene un origen legítimo.

jamastu@gmail.com

sábado, abril 28, 2007

Opinión - Jaime Avilés

Desfiladero

¿Dónde está Rivera Carrera? ¿Por qué desapareció desde el domingo?

¿Es verdad que rompió con Calderón? ¿Recibirá un alto cargo en el Vaticano?


La Jornada

¿Dónde está el cardenal Norberto Rivera Carrera? El domingo pasado no ofició la misa de 12 en la Catedral Metropolitana, donde se dijo que se había ido a "Roma para tratar diversos asuntos" (La Jornada, 23 de abril de 2007, página 44). Por su parte, una fuente eclesiástica confió ayer a este reportero que ese día, en realidad, le cedió el espacio al obispo auxiliar Marcelino Hernández Rodríguez, porque en esa fecha éste cumplía un año más de su ordenación.

A lo largo de la semana, sin embargo, circularon insistentes rumores en el sentido de que Rivera Carrera no abandonó el país sino hasta la noche del propio domingo, y que el lunes llegó en efecto a Roma, de donde "ya no regresará a México" porque, en breve, el papa Benedicto XVI le dará un importante nombramiento como alto funcionario del Vaticano.

En contradicción con lo anterior, un portavoz de la arquidiócesis primada de México, al hablar off the record con periodistas que cubren esa fuente, deslizó que el cardenal permanece en el país pero que "no está localizable" porque decidió "romper todo contacto" con la Presidencia de la República y la Secretaría de Gobernación, tras el apercibimiento que le hizo la oficina de Francisco Ramírez Acuña por la violencia de sus críticas contra los partidarios de la despenalización del aborto.

Estos son, pues, los datos que prefiguran la existencia de una crisis en el más alto nivel de la Iglesia católica mexicana: tras las amonestaciones que la Secretaría de Gobernación le enderezó la semana pasada, el arzobispo primado de México desaparece de la escena pública: no acude a la misa del domingo en catedral, donde sin proporcionar detalles específicos se informa que "se encuentra en Roma".

Lo demás, las especulaciones, las filtraciones y los rumores, abonan la sospecha de que Rivera Carrera está en el centro de un huracán cuya gravedad no es todavía ponderable, pero que abre dos líneas interpretativas. Una, que al designarlo como alto funcionario del Vaticano, el papa Benedicto XVI estaría reaccionando ante el juicio penal que se desarrolla en un tribunal de California, donde el arzobispo está acusado por encubrir al sacerdote Nicolás Aguilar, que en México y luego en Estados Unidos abusó sexualmente de decenas de niños. En otras palabras, que al hacerlo "caer hacia arriba" asignándole un cargo en el gabinete del obispo de Roma, la Santa Sede impediría que la justicia estadunidense lo sentenciara como cómplice de un violador de menores.

La segunda posibilidad -la de su "rompimiento" con Felipe Calderón y Ramírez Acuña- no tiene pies ni cabeza. No hace falta ser un observador muy agudo para advertir que desde hace varias semanas Rivera Carrera fue perdiendo progresivamente la calma, a medida que el proceso penal de California daba un giro cada vez más desfavorable a sus intereses. Tampoco se requiere de gran astucia para percibir que al emprender su ruidosa campaña contra la despenalización del aborto -o en favor del aborto clandestino que causa la muerte de numerosas mujeres pobres cada año- creyó que la pelota estaba de nuevo en su cancha y recobraría su disminuida autoridad.

Tan seguro se sentía de eso que incluso se permitió hablar contra los pederastas como si no estuviera acusado de proteger a uno de ellos. Pero su táctica, marcada por la desesperación, culminó con un sonoro fracaso. No sólo no impresionó a nadie con sus medievales amenazas de excomunión, ni pudo sacar a las calles a más de tres mil personas -en una ciudad de 20 millones de habitantes-, sino que cometió el error de involucrar al Papa en una batalla que estaba irremediablemente perdida de antemano. Y si ahora, para colmo, rompió con Calderón, ha de estar al borde mismo de un colapso nervioso.

Lo cierto es que al meter a la Iglesia en la coyuntura del aborto para tratar de recomponer su imagen pública, Rivera Carrera ayudó a la ultraderecha a entretener a la sociedad en un debate filosófico, mientras en las cámaras del Poder Legislativo el PRIAN vencía a los diputados y senadores del Frente Amplio Progresista en batallas más trascendentes, como la reforma del ISSSTE, que hará pasar de la pobreza a la miseria a millones de jubilados, o las reformas a diversos códigos penales que mandarán a la cárcel por "terroristas" a los luchadores sociales que ejerzan el derecho constitucional de protestar contra el poder. Ulises Ruiz debe estar felicísimo.

La estrategia estuvo a punto de incluir en el mismo paquete la derogación de la Ley de Neutralidad. Sin embargo, gracias a la movilización inmediata de la resistencia civil, el PRI tuvo que pintar su raya afirmando que no contribuirá a facilitar la participación de México en las guerras de Estados Unidos.

Aunque el tema no está cerrado -el PAN volverá a la carga porque la supresión de esa ley es un compromiso que Vicente Fox contrajo con WC en 2005 y el "gobierno" federal está obligado a respetarlo-, la moraleja de esta semana es obvia: mientras Rivera Carrera buscaba consuelo en Roma, José Luis Soberanes, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, era vapuleado en la Cámara de Diputados por su abominable actuación en la tragedia de Zongolica.

El denominador común entre ambos personajes es que cayeron en desgracia después de apoyar tramposamente a Calderón: uno por intervenir a gritos y sombrerazos en la polémica del aborto, reviviendo el odio que desataron los pasados comicios, y el otro por hacer suya la tesis, ya insostenible, de que la señora Ernestina no fue violada por miembros del Ejército. Pero si algo coloca en relación de igualdad a Rivera Carrera y Soberanes con el titular del IFE, Luis Carlos Ugalde, máximo responsable técnico del fraude electoral, es que su permanencia en los cargos que detentan sólo le causará más y más problemas al país.

Entre tanto, Maru Guerrero, creadora del pan de caja alternativo llamado Mi General, dijo a Desfiladero que el proyecto seguirá adelante, pero fuera del PRD. "Vamos a seguir trabajando con la sociedad, pero ya no con el partido, porque no queremos que el grupo de Gerardo Fernández Noroña lo termine convirtiendo en una nueva leche Betty", se quejó... Y, cosas de la vida, en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal los mismos diputados perredistas que se cubrieron de gloria al despenalizar el aborto, están impulsando una reforma a la Ley de Espectáculos de la ciudad de México para que en las corridas de toros los jueces de plaza, que representan al gobierno de Marcelo Ebrard, queden sometidos a los caprichos de la mafia que en alianza con Televisa ha destruido la fiesta brava en esta metrópoli. Lo asombroso es que en la movida, seguramente por desinformación, está metido Salvador Martínez della Rocca, el legendario Pino. ¿Por qué?

miércoles, marzo 07, 2007

Los desazones del cardenal

Bernardo Barranco V. - La Jornada

Los agobios del cardenal Norberto Rivera se suceden penosamente en años recientes, cuando ha mostrado una extraña y persistente atracción por los conflictos de amplia cobertura que están convulsionando no sólo su imagen como jerarca, sino la de la propia Iglesia católica mexicana.

Sobre el arzobispo primado de México pesa una demanda ante la Corte Superior de California: se le acusa por ocho cargos, entre ellos destacan: negligencia; supervisión negligente; contratación y mantenimiento en el puesto negligentes; omisión de advertencia o denuncia; conspiración civil; daños emocionales, y agresión sexual tolerada. El demandante es, como todos sabemos, Joaquín Aguilar, quien fue violado brutalmente por el sacerdote Nicolás Aguilar en octubre de 1994.

En un principio, Norberto Rivera despreció la tentativa, después manejó ante los medios la imagen de víctima atropellada por el chantaje y la extorsión económica; cuando se percató de la grave situación por la que transita, declaró que se resistiría a ser sometido por una corte extranjera, apelando a un nacionalismo patriotero, pero al mismo tiempo que hizo un llamado a Nicolás Aguilar para que se entregara a la justicia, se rodeó de varios equipos de abogados y asesores legales. No es para menos, se vive una situación inédita: es la primera vez que uno de los miembros de la más alta jerarquía católica mexicana enfrenta una demanda cuyo alcance va más allá de nuestras fronteras.

El cardenal se debate en tres grandes frentes de batalla: la primera es la legal y encara al implacable abogado estadunidense Jeff Anderson; su segundo frente de batalla es mediático, aquí tiene mayor experiencia y correlación; el tercero es intraeclesiástico, pues mantiene contradicciones y dichos encontrados con el cardenal de Los Angeles, Roger Mahony, en torno de la supuesta protección que ambos prelados ofrecieron al depredador sexual Nicolás Aguilar.

Uno de los argumentos de Rivera Carrera consiste en alegar la incompetencia de la corte de los Angeles para juzgar en Estados Unidos a ningún ciudadano mexicano residente en nuestro país, máxime cuando los supuestos delitos se cometieron en nuestro suelo. Al ser México un país soberano e independiente, con un Poder Judicial y un sistema de justicia propios, sus ciudadanos no pueden ser juzgados por extranjeros.

La Jornada muestra en un editorial (22/2/07) que en un mundo globalizado, la extraterritorialidad es, a partir de la Segunda Guerra Mundial, una práctica recurrente, como muestran los casos de Pinochet, de militares argentinos, de extraditados colombianos y mexicanos, y si nos remontamos más llegamos al caso del panameño Manuel Antonio Noriega.

La aplicación de la extraterritorialidad puede darse bajo dos modalidades: la primera significa la posibilidad de aplicar en un país la norma de otro, y la segunda, la acción extraterritorial de la persecución de los delitos e inclusive romper la protección que su país le dé para que sea juzgado en función de la dimensión y magnitud de los crímenes.

El destacado jurista Mario Murillo señala que el primer caso en que esto se da es en el tribunal de Nuremberg, cuando se juzga a los criminales de guerra alemanes, muchos de los cuales fueron juzgados por delitos cometidos en países diferentes a Alemania, como Francia, Bélgica e Italia, en lo que constituyó una aplicación extraterritorial de la norma y el principio de asumir como internacionales las normas persecutorias a ese tipo de acciones que eran delitos contra la humanidad, es decir, el antecedente del delito de genocidio que vendría después, en los años cincuenta.

El cardenal Norberto Rivera está metido en un asunto muy delicado en lo personal y en lo religioso, pero pretender que la demanda es un ataque o una conspiración contra el catolicismo es riesgoso, porque si el resultado fuese negativo, entonces la Iglesia tendrá que pagar un alto costo sin tener por qué.

Un segundo frente de batalla es el mediático, donde se expone la imagen y la credibilidad, además de ejercer una indudable presión a todos los actores involucrados. El cardenal cuenta con el apoyo natural de los medios electrónicos, particularmente de las televisoras, los periódicos de la familia Vázquez Raña y de varios grupos radiofónicos que han dado poco eco a la demanda y a las argumentaciones. En contraparte, medios como La Jornada, Proceso, CNN y las periodistas Carmen Aristegui y Sanjuana Martínez mantienen una tenaz cobertura que por momentos ha hecho mella en la estrategia del purpurado. Si bien se ha avanzado poco y aún persisten medios y líderes de opinión que se convierten en cómplices con su silencio, estamos en un momento distinto al de aquel 1997, cuando Ciro Gómez Leyva presentó en Canal 40 testimonios de personas abusadas por Marcial Maciel, lo que desató un vergonzoso boicot comercial de anunciantes. La estrategia mediática del cardenal ha sido la descalificación agresiva de sus oponentes, destacando la nula sensibilidad por las víctimas.

El otro frente de Rivera Carrera son las posiciones aparentemente encontradas con el cardenal Roger Mahony. Con más de 560 demandas, millonarias pérdidas y cientos de problemas, da la impresión de que el prelado estadunidense se quiere quitar este caso de encima y endosarlo. Ambos cardenales se contradicen y confrontan, e inclusive parece que Mahony tiene algo de verdad, porque él sí ha presentado pruebas: ha exhibido documentos de la relación con Norberto Rivera que no acreditan una comunicación que este último señala le envió, de la que nadie ha visto copia o prueba de que exista, en la que supuestamente le describía las tendencias homosexuales de Nicolás Aguilar.

Hasta ahora, Rivera Carrera no ha demostrado la verdad de su dicho en términos de derecho y hay que demostrarla. De persistir posturas encontradas, algunos colegas vaticinan la intervención drástica de Roma, veremos.

viernes, marzo 02, 2007

Opinión - Gabriela Rodríguez

Confesiones y confusiones

La Jornada

Esta vez tuve acceso a la declaración del demandado cardenal Norberto Rivera Carrera que preparó su abogado para el Tribunal Superior del Estado de California, condado de Los Angeles, Distrito Central. Se trata de una declaración del indiciado en apoyo de la moción de los demandados mexicanos para derogar la comparecencia por falta de jurisdicción, lo que puedo entender como la intención de evitar ser juzgado fuera del país, es decir, de este territorio donde cuenta con tantas influencias políticas.

Lo que me resulta más alarmante en la declaración de quien preside la Arquidiócesis más grande del mundo (con 8 millones de feligreses) es la confusión entre conceptos tan importantes como homosexualidad y abuso sexual, así como entre pecado y delito.

Para deslindarse de su responsabilidad, Rivera Carrera hace referencia a que "el padre Nicolás Aguilar fue asaltado en su residencia en la parroquia el 7 de agosto de 1986. Como había rumores de que hombres adultos pernoctaban en la Iglesia donde vivía el padre Aguilar, sospeché de que algún incidente homosexual habría precipitado el asalto al padre Aguilar (...) no estaba seguro si esos rumores eran verdaderos o únicamente motivados por el resentimiento (se refiere a un previo desalojo de personas del atrio). No había evidencia que sugiriera que el incidente involucrara a ningún menor de edad, ni nunca se alegó el involucramiento de menores (...) Después de su asalto, yo reprendí al padre Aguilar y le ordené que buscara descanso y ayuda siquiátrica. El padre expresó que quizá iría a Los Angeles, California, donde tenía familiares. Después de tener al sacerdote sustituto, el 27 de enero de 1987, el padre Aguilar me presentó su renuncia (...) Ese mismo día, por solicitud del padre Aguilar y como era habitual en la Iglesia, escribí una carta presentando al demandado al cardenal Roger Mahony, entonces arzobispo de la Arquidiócesis de Los Angeles. En esa carta, expliqué que el padre Nicolás Aguilar tenía planeado viajar a Los Angeles. Como yo no sabía si los rumores sobre el homosexualismo del padre Aguilar eran verdaderos o que para tal efecto pudieran haber estado motivados por resentimientos dentro de la comunidad, no estaba seguro de si el padre Aguilar era apto para continuar sirviendo como sacerdote (...) dejé al cardenal Mahony la decisión de permitir al padre Aguilar trabajar en la Arquidiócesis de Los Angeles. Sin embargo, como sospechaba que el padre Nicolás Aguilar podría ser homosexual, advertí que la motivación del viaje del padre Aguilar era 'por motivos familiares y de salud'. La frase 'por motivos familiares y de salud' se usaba dentro de la Iglesia para advertir que un sacerdote padece de algún tipo de problema..."

Bueno, independientemente del problema de la jurisdicción del caso en México o en Estados Unidos, que tiene que ver con la impunidad que le han garantizado por años a los jerarcas en este lado del río Bravo, la preocupación de Rivera Carrera por "el homosexualismo del padre" tiene que ver con esa visión de la Iglesia que condena una orientación sexual y la considera un pecado (lo cual es muy discutible, pero no es un asunto de la ciudadanía) sino que además, y esto es lo más grave, esa visión le impide darse cuenta del peligro que representaba dejar circular y no demandar en los tribunales a un delincuente que agrede a sus víctimas en su dignidad corporal, más grave aún si se trata de niños, y es esto es lo que le implica responsabilidad como cómplice o protector de un sujeto muy peligroso, que por cierto sigue libre después de haber abusado de cerca de media centena de menores de edad.

Me pregunto si ¿es válido orientar a otros desde la inexperiencia y la complicidad? Pocas veces nos preguntamos ¿desde qué experiencia concreta pueden asumirse como orientadores sexuales los sacerdotes católicos? ¿De qué manera entienden los deseos y la violencia a la dignidad sexual? ¿En qué prácticas se basan para diseñar regulaciones sexuales? Pienso que puede ser pertinente poner en el tapete estas distorsiones tan elementales que expresan los jerarcas, a propósito de esa demanda al cardenal Norberto Rivera Carrera por proteger al sacerdote pederasta Nicolás Aguilar. Pero sobre todo por la relevancia política del caso, el cual tiene directa relación con la embestida conservadora de los funcionarios panistas que desde la administración pasada quieren recuperar el discurso religioso y diseñar las políticas de salud con base en el valor de la abstinencia sexual y de la "familia natural" como modelo reproductivo perpetuo y exclusivamente heterosexual, mismo que estos días cubrirá las páginas de la prensa ante la cercanía del primer domingo de marzo, el cual fue declarado por Vicente Fox y Marta Sahagún como Día Nacional de la Familia, a fin de opacar el día Internacional de la Mujer, que se celebra anualmente el 8 de marzo.

Menos mal que el Gobierno del Distrito Federal tiene claras las cosas y reconoce la importancia de hacer congruentes los valores de la democracia tanto en el ámbito público como en el privado. Para celebrar ese día han organizado para el próximo domingo un Congreso de las Familias de la Ciudad de México en el jardín Hidalgo de Coyoacán; su discurso se enfoca a la necesidad de reconocer que no hay un modelo único de familias y que lo importante es la calidad de los vínculos y las relaciones de solidaridad y apoyo con los que podemos contar. Con el lema "Democracia también en la casa" se distribuirá un volante con la idea de asegurar la igualdad de oportunidades y autoridad para mujeres y hombres; de reconocer las diversas necesidades de sus miembros; la importancia de demostrar afecto, ternura y reconocimiento; de transformar el autoritarismo para integrar a todos en reglas familiares de convivencia; de aprender a frenar la violencia contra las mujeres, las personas adultas mayores y las niñas y niños; de enfrentar los conflictos dialogando, recordar que el trabajo doméstico como responsabilidad de todos, no sólo de las mujeres; así como responsabilizar a hombres y mujeres de la crianza de los hijos e hijas. ¡Qué contraste!

gabriela_afluentes@prodigy.net.mx

jueves, diciembre 28, 2006

Opinión - Octavio Rodríguez Araujo

Cardenales y curas pederastas

Octavio Rodríguez Araujo - La Jornada

En 2005 se estrenó en la televisión de Estados Unidos una notable película basada en hechos reales ocurridos en Boston y dirigida por Dan Curtis: Our fathers. Recientemente tuvimos la oportunidad de ver esa película en México, también en televisión. La vigencia en México de este filme es impresionante, sobre todo por las semejanzas que guarda con el caso del cura Nicolás Aguilar Rivera, protegido por el cardenal Norberto Rivera Carrera cuando era obispo de Tehuacán, Puebla, en 1987.

Aguilar fue acusado de pederastia, y en lugar de someterlo al juicio eclesiástico por tan nefasto crimen, o de entregarlo a las autoridades civiles por ese delito, fue cambiado de lugares (de diócesis, se dice en el lenguaje de la Iglesia católica) y finalmente enviado al extranjero, a Los Angeles, California, con la evidente intención de evitar que pudiera ser juzgado por las autoridades mexicanas.

Muy pronto, sin embargo, el padre Aguilar hizo de las suyas en aquella ciudad de Estados Unidos. Se sospecha que abusó sexualmente de 26 niños y, según evidencias mostradas en este diario, el obispo de Los Angeles, Roger Mahony, le informó a Rivera que su enviado había cometido "acciones depravadas y criminales" contra jóvenes acólitos, mencionándole, además, que dado que el pederasta había regresado a México, él y otros jerarcas de la Iglesia en Los Angeles querían cooperar con la policía de esa ciudad para que fuera buscado y arrestado. Se sospecha que tanto Rivera Carrera como Mahony han protegido en diversos momentos al pervertido cura, y la madre de tres hijos abusados sexualmente, Valentina Mendoza, no es la única demandante de justicia, pero sí la que ha interpuesto una demanda más, especialmente contra el cardenal mexicano. La señora Mendoza es en nuestros días el equivalente a la señora Mary Ryan de Boston, protagonizada en la película mencionada por Ellen Burstyn. Sobra decir que el cura pederasta mexicano, Nicolás Aguilar, es equivalente al cura bostoniano que, con la denuncia en su contra, sirvió para que se destapara una cloaca en cuyo interior se encontraron muchos otros casos semejantes con cientos de víctimas. Ese cura, sentenciado a 10 años de prisión a los 67 años, y asesinado en su celda en febrero de 2004 según nota de CNN, se llamó John J. Geoghan, y el cardenal que lo protegió, a él y a otros curas pederastas, fue Bernard Francis Law, quien, por cierto, fue a su vez protegido por el papa Juan Pablo II, ahora fallecido.

En la película, y en la vida real, como puede consultarse en el valiente periódico The Boston Globe en Internet, el caso comenzó cuando un grupo de víctimas del padre Geoghan, ya adultos, denunciaron los hechos ocurridos cuando eran niños ante un abogado de nombre Mitchell Garabedian, protagonizado en el filme por Ted Danson. Ese abogado aceptó los casos primero sin cobrar (aunque buscaba obtener buenas ganancias de la indemnización que pensaba conseguir, por parte de la arquidiócesis católica de Boston, a las víctimas), y pese a que varios de los 147 casos presentados ante la corte no fueron suficientemente sólidos por falta de evidencias, hubo uno que sí avanzó y con base en él fue condenado el cura Geoghan. A lo largo de los años se descubrieron más casos en varias ciudades de Massachusetts y el cardenal Law, quien por cierto nació, de padres estadunidenses, en Torreón, Coahuila, en 1931, tuvo que renunciar después del escándalo en su diócesis y toda vez que ya no se pudo encubrir la serie de abusos contra niños y jóvenes por los sacerdotes católicos. La Iglesia sólo pagó 10 millones de dólares como indemnización a las víctimas. Es pertinente mencionar que existe un libro de Pepe Rodríguez titulado Pederastia en la Iglesia católica (Delitos sexuales del clero contra menores, un drama silenciado y encubierto por los obispos), publicado por Ediciones B, en 2002.

No deja de ser preocupante que las denuncias penales interpuestas contra el cura mexicano Aguilar se estén juzgando en Estados Unidos y no en nuestro país, donde desde 1997 fue denunciado por los padres de cuatro niños ante el Ministerio Público de Tehuacán. Acá la justicia parece temer a la Iglesia católica, de la misma manera que a los acusados por la valiente periodista Lydia Cacho que son, obviamente, empresarios y políticos muy influyentes.

Confiemos en que el desenlace del asunto de la pederastia practicada por curas no termine con declaraciones de compasión por parte del cardenal Rivera, como ocurrió con el también cardenal Law en Boston al morir el padre Geoghan en la cárcel. Cuando éste fue asesinado, el vocero de la arquidiócesis, Christopher Coyne, declaró que "después de conocer las noticias de la trágica muerte de John Geoghan, la aquidiócesis de Boston ofrece sus oraciones para el descanso del alma de John y extiende sus rezos y consolación a su hermana querida Kathy en este momento de pérdida personal." Ni una palabra para los más de 100 niños víctimas del cura pederasta, ningún consuelo para sus padres, esposas e hijos. Ninguna oración cuando una de las víctimas de Geoghan, Patrick McSorley, se suicidó al no poder sobrellevar por más tiempo el trauma por el abuso del que fue objeto.

miércoles, diciembre 27, 2006

En puerta, tercera demanda contra Rivera por solapar a pederastas

Madre de tres niños violados por el cura Nicolás Aguilar exige indemnización y renuncia del cardenal

Es culpable porque sabía que era un crimimal y lo mandó a EU a destruir más hogares: Valentina Mendoza

Luego del receso navideño acudirá a la Corte de Los Angeles; la querella, también contra Roger Mahony


SANJUANA MARTINEZ ESPECIAL PARA LA JORNADA

La tercera demanda contra el cardenal Norberto Rivera Carrera por el delito de protección a un sacerdote pederasta será interpuesta por Valentina Mendoza, madre de tres hijos abusados sexualmente por el cura Nicolás Aguilar, en Los Angeles, California, hace 12 años.


"No pienso quedarme callada. Ha llegado el momento de hacer justicia" ­dice entre sollozos Valentina, quien a pesar del tiempo trascurrido aún no cicatriza las heridas dejadas por la violación a sus tres hijos varones de entre 5 y 12 años. "Rivera tiene que renunciar a su cargo. El es uno de los protectores. Nicolás violó a mis hijos porque él lo envió a Los Angeles, en 1987".


El sacerdote pederasta fue transferido por Norberto Rivera, entonces obispo de Tehuacán, según consta en una carta que mandó al cardenal de Los Angeles, Roger Mahony, el 2 de enero de 1987, donde sustentaba el traslado del presbítero "por motivos familiares y por motivos de salud".


"En nueve meses abusó de 26 menores"

En sólo nueve meses, Nicolás Aguilar abusó sexualmente de 26 niños, según se señala en los reportes policiales de Los Angeles. El cardenal Mahony le escribió a Rivera Carrera el 4 de marzo de 1988 avisándole de las "acciones depravadas y criminales" que el sacerdote había cometido: "Es casi imposible determinar precisamente el número de jóvenes acólitos que él ha molestado sexualmente, pero el número es grande" ­dice el purpurado angelino. "Sabemos que ha regresado a México, y nosotros queremos cooperar totalmente con la policía de Los Angeles en buscarlo y arrestarlo".

Valentina asegura que el cardenal Mahony reconoció ante ella que él protegió a Nicolás Aguilar enviándolo a México para evitar la acción de la justicia: "Yo se lo dije en su cara: ¿Por qué lo hiciste? Y él me pidió perdón".



Originaria de Michoacán, Valentina llegó a Los Angeles a la edad de siete años. Sus hijos son ciudadanos estadunidenses. Después del ataque sexual del cura, nunca pudo hablar de lo que pasó, porque todo fue guardado bajo secreto por la arquidiócesis de Los Angeles. Intentó llevar a sus hijos al sicólogo, pero sin éxito: "porque, tristemente, se necesita dinero; es el dinero el que mueve toda la recuperación de las víctimas. ¿Qué podía hacer si nosotros no teníamos el modo?


Desde el primer día, buscó que Nicolás fuera detenido para que ya no siguiera dañando a más niños: "Como madre, a mi me preocupaba que siguiera abusando de menores. Y eso me atormentaba, así que hace algunos años decidí hablar y no callarme, porque pensé en los niños inocentes".


La tercera demanda contra Nicolás Aguilar y el cardenal Norberto Rivera está siendo preparada por el bufete de abogados de Jeff Anderson, que después del receso navideño la presentará ante la Corte Superior de los Angeles, donde fueron interpuestas las dos anteriores: el 19 de septiembre y el 16 de noviembre. Valentina prefiere mantener el nombre de sus hijos (los demandantes) bajo el anonimato de "John Doe", a fin de protegerlos.


Era temporada navideña


La época navideña es una de las más difíciles para toda la familia, porque fue precisamente en diciembre de 1988 cuando sucedieron los hechos: "El usó la sotana para ganarse la confianza de los niños y de nosotros (padres). Sacerdotes como él utilizan el nombre de Dios para hacer daño a nuestros hijos, el nombre de Jesús para abusar de los pequeños. Nos decía que se sentía solo en Estados Unidos, que no tenía a nadie, que necesitaba de nuestra compañía."


Nacida en el seno de una familia profundamente católica, Valentina señala que a ella le enseñaron a respetar a los sacerdotes y a quererlos "como si fueran Dios. Mi mamá nos decía que ellos eran Dios en la tierra. Nicolás nos contó que en Puebla le habían dado un balazo, y nos enseñó la cicatriz de la herida. Nos dijo que había sufrido mucho. Por eso le empezamos a dar todo nuestro cariño. Y así le dimos la entrada a la casa".

Pidió quedarse porque se sentía triste... y lo llevó con los niños

Cuenta que un día, después de cenar y de haber bebido, les pidió pernoctar en su casa, ya que argumentó que prefería no ir a su vivienda: "Nos dijo que se sentía triste, que no quería irse porque estaba solo, y eso le deprimía. Los mexicanos somos hospitalarios, así que le ofrecí quedarse en casa. Tristemente fue esa noche cuando dañó a mis hijitos".

Valentina ofreció al sacerdote quedarse en la recámara de sus cinco niños. Pero antes, decidió llevarse a los dos pequeños a dormir con ella y su marido, a fin de dejar más espacio para el huésped. Los tres que permanecieron en la habitación fueron abusados por Nicolás esa misma noche: "Este depravado aprovechó el momento y nosotros no supimos nada hasta después de que los niños pudieron hablarlo".

Fue a los pocos días, cuando los pequeños le pidieron a su madre que se sentara ante la mesa porque tenían algo importante que decirle. Valentina recuerda ese momento como uno de los más devastadores de su vida: "El pequeño, de cinco años, me dijo: 'Tu padrecito, tu amigo, es malo. Esa noche que se quedó me tocó aquí. Y también a mis hermanos'. Yo me quedé muda".

Mientras el hijo mayor agachaba la cabeza de manera avergonzada, el de en medio le soltó: "Tu padrecito es homosexual; nos lo hizo a todos". En ese momento me desvanecí. Tuve que sentarme para no caerme".


Valentina no puede contener el llanto. Recuerda esos minutos como si hubieran ocurrido ayer, por tanto, su dolor sigue intacto: "Les estaba dando de comer. No podía articular palabra. Estaba sentada sin poder moverme. Fue algo tan doloroso. Empecé a recordar como él nos ganó con tanta labia. Como fue a engañarnos con tantas mentiras".


Su esposo fue testigo de todo. En ese momento les dijo que iba a conseguir una pistola para ir a matar al cura: "Yo le dije: "Honey (cariño), eso no te corresponde a ti. Para eso hay leyes. Es mejor que vayamos a denunciarlo a la Iglesia".


Efectivamente, los niños, junto con sus padres, decidieron acudir a la arquidiócesis de Los Angeles. Para su sorpresa, se dieron cuenta de que había otras víctimas, como la familia de Lupe Mendoza, afectada porque cinco de sus hijos fueron abusados por el mismo sacerdote.


Al denunciarlo ante el cardenal Roger Mahony recibieron una promesa de justicia. El purpurado les aseguró que denunciaría al cura ante las autoridades competentes: "Desgraciadamente, no fue así. Lo regresaron a México".


Después de su intento frustrado por hacer justicia, Valentina entró en una grave depresión, que originó que se cuestionara sobre la religión católica: "Perdí la fe por tres semanas. Yo renegué contra Dios. Fue algo tremendo, me atreví a decirle: 'Tu tienes la culpa, por eso, yo no quiero saber nada ti'. Fueron las semanas más tremendas de mi vida. Pero después yo conocí al verdadero Jesús, no al que me tenía que hincar y rezar, sino al Dios vivo y todopoderoso. Fue así como pude perdonar a estos hombres, porque si yo no perdono, Dios no me puede perdonar a mi".


Purpurados


Valentina afirma que ha visto suficiente para saber que los cardenales Mahony y Rivera solaparon el crimen de Nicolás: "Qué tristeza que hayan intercambiado al hombre depravado, para seguir encubriendo su crimen y para dejar que él siguiera haciendo de las suyas. ¡Qué coraje! Ellos cubrieron a este hombre y, concretamente, permitieron que después de mis hijos regresara a México a hacer más daño, porque me acabo de enterar que en Puebla violó a otros 60 niños. Eso fue tremendo para mí".


­¿Qué castigo cree que merecen los protectores del cura pederasta Nicolás Aguilar?

­Deben dimitir e indemnizar a las víctimas. Mahony y Rivera necesitan de Cristo. Deben dejar sus puestos, porque lo que han hecho es tapar el pecado, el abuso, el crimen; lo que han hecho es encubrir a un hombre que estaba destruyendo la fe de muchos. Ellos no merecen estar en sus puestos, deben irse para dejar que venga gente que ame a Dios, no que ame el pecado o el crimen".


­¿Qué sentimiento le merece el cardenal Norberto Rivera?

­El está poniendo la cara de muy santito pero, ¿tú crees que después de lo que sé le voy a creer? No es un hombre de integridad. No ama a Dios. Cualquier madre como yo puede mirarlo en su verdadera dimensión. El encubrió a Nicolás a sabiendas de que mandándolo a Los Angeles iba a abusar otra vez de niños".


En el intercambio epistolar entre Mahony y Rivera, no existe la carta que el purpurado mexicano argumenta que envió al cardenal angelino para advertirle de la "problemática de homosexualidad" del Nicolás Aguilar. Mahony sostiene que esa misiva nunca llegó: "Quiero decirle que yo no he recibido ninguna carta de usted con fecha del 23 de marzo de 1987, ni otra información tocante a la 'problemática homosexual del padre' (...) Si usted me hubiera escrito que el padre Aguilar tenía algún problema homosexual, le aseguro que no lo hubiéramos recibido en esta arquidiócesis."

Luego de las denuncias, el cura pederasta fue regresado a México por el cardenal Mahony, a principios de 1989. A pesar de conocer los hechos por medio de las cartas del cardenal estadunidense, Norberto Rivera, aún obispo de Tehuacán, no retiro a Nicolás Aguilar del ministerio sacerdotal. El derecho canónico establece que quien abuse sexualmente de un menor puede ser amonestado con la suspensión al sacerdocio. Pero, incluso prófugo de la justicia angelina, donde aún enfrenta 26 denuncias por abuso sexual a menores, el presbítero fue facultado en 2001 para seguir ejerciendo de sacerdocio en Puebla, según consta en el oficio del arzobispado número 274-01.G, autorizado por el arzobispo Rosendo Huesca Pacheco.

Valentina, como cualquier otra madre de víctimas de la pederastia clerical, desea que Rivera Carrera reconozca sus culpas y empiece a colaborar con la justicia para detener a los curas pederastas de México: "Quisiera que el cardenal Rivera tuviera la misma actitud que Mahony, que se arrepintiera y reconociera que él permitió que Nicolás hiciera este daño. Que admitiera que él mandó a Nicolás para acá, sabiendo que era un depredador sexual. Que compensara a todas las víctimas, a todos estos muchachos dañados por él y por Nicolás. Que abriera los archivos para que mis hijos y las demás víctimas encuentren la paz".

"Mahony, el otro protector"

Hace unas semanas, Valentina pudo mirar a los ojos al "otro protector de Nicolás", el cardenal Roger Mahony, y le espetó: "¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué lo protegiste? Yo ya había venido a decirte lo que les hizo a mis hijos. Y tú me pediste que guardara silencio. Me dijiste que ibas a hacer algo para que él recibiera su castigo. Y en lugar de eso, lo mandaste a México. Tú destruiste familias, porque dejaste que este hombre dañara a los niños que creían en Dios, que iban bien. Tú afectaste a esos niños, porque este hombre merecía ser detenido para recibir ayuda, que fuera tratado. Este hombre esta poseído para destruir a nuestros niños, a nuestra juventud".

Recuerda cómo al principio de esa conversación Mahony negaba todo, pero después, al ver su desesperación, indignación y llanto, el cardenal cambió de actitud, mientras Valentina le apuntaba con el dedo acusador y un tono de voz contundente. "Le dije: 'por una vez, quisiera que tú y yo habláramos desde el corazón. Mira el daño que nos has hecho'. En ese momento, él reconoció todo. Admitió que sí lo había mandado a México. Lo confesó y me pidió perdón. Y yo lo perdoné, porque por una vez fue sincero."

A diferencia del cardenal Rivera, Mahony está colaborando con la justicia. Ha abierto sus archivos para determinar el camino seguido por los curas pederastas, y el pasado 2 de diciembre logró un acuerdo económico con las víctimas por 60 millones de dólares, para solucionar 45 demandas de abuso sexual de sus sacerdotes.

Los tres hijos de Valentina se han beneficiado de este acuerdo, que representa sólo 8 por ciento de las 560 denuncias por pederastia interpuestas contra la arquidiócesis de México, que cubriría 40 de los 60 millones a pagar a las víctimas, ya que el resto lo cubrirán las compañías aseguradoras de la diócesis y algunas órdenes religiosas.

Ese día, Mahony declaró que desde hace algunos años asignó fondos especiales para afrontar los gastos de las demandas, como los intereses generados por las cuentas bancarias de la arquidiócesis, pero dijo que en el próximo arreglo económico con las siguientes víctimas "habrá que hacer sacrificios", por lo que están "considerando otras fuentes de ingresos", como propiedades de la diócesis, o bien el aumento del pago de las compañías de seguros contratadas para afrontar la pederastia clerical.

El acuerdo no satisface a la Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales de Sacerdotes, ya que no se divulgarán todos los documentos que muestran las acciones de los encubridores de la Iglesia tras conocer las denuncias contra sus sacerdotes, sino únicamente los expedientes que en el futuro estipule un juez independiente.

La política de guardar secreto ha provocado que el problema de la pederastia clerical aumente. No todos los niños pudieron verbalizar lo que les había hecho Nicolás. Valentina recuerda que la mayoría se cayó y que, incluso, muchos padres prefirieron no creer la versión de sus propios hijos. "Yo le doy gracias a Dios porque mis hijos tuvieron la confianza de hablarlo. Uno de mis sobrinos me acaba de confesar que cuando tenía siete años lo violó un sacerdote que llevó mi papá a la casa. Eso es tremendo, por eso no me puedo callar. Muchos niños están siendo abusados y los papás a veces no le creen a sus hijos."


Con esta tercera demanda contra el cardenal Rivera Carrera, simplemente espera que Nicolás sea detenido y no haga más daño como el que hizo a sus hijos: "el está siendo usado por Satanás. En México la gente tiene que abrir los ojos. Este hombre no es un hombre de Dios, es un instrumento del diablo para destruir a nuestros hijos. Un hombre que hace estos crímenes no tiene corazón. Se supone que el sacerdote viene ante la sociedad para llevarnos a la presencia de Dios, pero el cura Nicolás vino a llevarnos al mismo infierno con todo lo que hizo".


http://www.jornada.unam.mx/2006/12/27/index.php?section=politica&article=003n1pol

lunes, diciembre 25, 2006

La historia de Norberto Rivera

Desde el blog Contra la derecha tomamos esta nota

Norberto Rivera: Abuso y complicidad
Edgar González Ruiz

Amigo de los ricos, pragmático y ambicioso, Norberto Rivera es uno de los prelados católicos que apoyan con entusiasmo a la derecha en el poder, lo mismo que a las corrientes más conservadoras de la Iglesia, representadas por grupos político religiosos.

Los escándalos que han salpicado su carrera clerical, no han sido obstáculo para su protagonismo político, que incluye el liderazgo de un proyecto ecuménico vinculado al gobierno panista.
No ha mostrado escrúpulos para atacar a sus enemigos, incluso poniendo en riesgo la credibilidad de la institución clerical, ni para proteger a sus amigos, lo mismo en conflictos políticos que en denuncias de abusos sexuales.

Su apoyo al fraude electoral fue el detonante para las insólitas protestas que en 2006 llevaron a cabo contra él indignados católicos en la Catedral de la ciudad de México, mientras que en concentraciones populares se ha denunciado su complicidad con la imposición derechista.
Durante años, Carlos Abascal y Lorenzo Servitje se han contado entre los principales cómplices de Rivera en diversos abusos contra los feligreses católicos y contra el pueblo de México.

De Durango al Club de Roma

Nacido el 16 de junio de 1942, en La Purísima (en el estado de Durango) en el seno de una familia modesta, Norberto Rivera ha hecho una de las carreras más rápidas dentro de la jerarquía mexicana e incluso latinoamericana, al grado de que a la muerte de Juan Pablo II se le mencionaba, aunque remotamente, como uno de los posibles sucesores del Papa.

A los 13 años, Rivera Carrera ingresó al Seminario Conciliar de Durango. A los 20, viajó a Roma para estudiar Teología Dogmática en el Colegio Pío Latinoamericano. Fue ordenado sacerdote en Roma, el 3 de julio de 1966 por Paulo VI. Ya en México, participó como asesor diocesano del Movimiento Jornadas de Vida Cristiana (1968 a 70). Fue prefecto de disciplina de los alumnos de Filosofía en el Seminario de Durango (1970 a 73), asesor diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1975 a 78), encargado de Comunicaciones Sociales en la Arquidiócesis de Durango. y profesor de Eclesiología en la Pontificia Universidad de México (1982 a 85).

El 7 de noviembre de 1985, fue nombrado obispo de Tehuacan, Puebla, y en junio de 1995, arzobispo de México, cargo del que tomó posesión el 26 de julio. Tres años después, el 16 de enero de 1998, fue designado cardenal.

En el 2000, el ahora fallecido Antonio Roqueñí, quien fue personaje influyente en el arzobispado, pero crítico de algunos aspectos de la política clerical, acuñó la frase «club de Roma» para identificar a un grupo de prelados protegidos por el exsecretario de Estado del Vaticano, Angelo Sodano, todos ellos con evidentes ambiciones políticas, como Norberto Rivera, Juan Sandoval Íñiguez y y el obispo de Ecatepec, Onésimo Cepeda.

En la misma época se comentó que Norberto Rivera y Enésimo Cepeda influyeron en el nombramiento del priísta Javier Moctezuma Barragán en la Subsecretaría de Asuntos Religiosos al inicio del gobierno de Fox, cargo que ocupó hasta 2003 para convertirse luego en embajador de México ante la Santa Sede. Egresado de la Escuela Libre de Derecho (1973-1978), el funcionario formó parte del Consejo Jurídico de la Arquidiócesis de México -el cual asesora al cardenal Norberto Rivera Carrera en temas legales- desde 1995 hasta antes de su nombramiento como subsecretario.

Como suele ocurrir con muchos personajes enamorados del poder, de los privilegios y abusos inherentes a él, Norberto Rivera se describe como un ser desinteresado, inmaterial, preocupado por el “amor” a los demás y por el bienestar ajeno, con declaraciones como estas, vertidas en octubre del 98 en una entrevista con La Jornada: “Yo lo único que anhelo es llegar a la vida eterna, salvarme. Yo daría todo por tener la vida con Dios. No le pediría otra cosa que la salvación, personal y de los que me ha confiado…”.

“Yo creo que sin amor no se explica un amor sacerdotal, yo no me imagino cómo alguien puede, sin amar profundamente a los hombres, a las mujeres, empezar a estudiar una carrera de esta naturaleza. Por supuesto que yo he estado enamorado, profundamente enamorado, de una mujer y de los hombres. Sin ese amor para mí sería inexplicable el meterme en esto y renunciar a todo lo que tengo que renunciar…”.

Tehuacán: caciquismos clericales

En Tehuacán, Rivera desarrolló una gestión controvertida, marcada, como toda su trayectoria por su acercamiento con personajes y sectores poderosos y por conflictos que si bien han tenido un matiz ideológico han sido ante todo fuertes pugnas por el poder.

En Puebla tuvo problemas con el sacerdote ecuatoriano Marcos Gonzalo Hallo del Salto, quien llevaba ya dos décadas trabajando en la diócesis. El religioso agustino Hallo del Salto era colaborador cercano del antecesor de Norberto Rivera, el obispo Rafael Ayala. En palabras de Hallo del Salto, el conflicto tuvo su origen en un desmedido autoritarismo de Rivera, quien no soportaba que Hallo fuera querido por su feligresía: "No admitía, monstruo de autoridad, que es, que una persona de jerarquía inferior fuera querida por la gente".

En junio de 1994, Hallo del Salto fue deportado por el gobierno mexicano, acusado de organizar grupos armados en la región. La decisión originó agresivas movilizaciones de fieles católicos de esas parroquias contra Norberto Rivera, a quien responsabilizaron de la expulsión.
Según otra versión del conflicto entre Rivera y Hallo del Salto, este era de índole financiera y se refería al control de la cuantiosa ayuda que la diócesis recibía del Grupo Empresarial Romero, uno de los más influyentes de la región, encabezado por Socorro Romero, devota católica y cooperadora generosa en obras sociales de la diócesis.

Durante el periodo de Ayala al frente de la diócesis de Tehuacán, Socorro Romero aportó fondos para casas de religiosas, oficinas del Curato, el Instituto Pastoral de Tehuacán, el Centro Cultural Rafael Ayala, el Seminario Menor y el Seminario Regional. Además, la diócesis destinó recursos del Grupo Romero a organizaciones como la Liga Misional Juvenil, el Movimiento Familiar Cristiano, Caballeros de Colón, Familia Educadora en la Fé y Socorro Romero donó a la diócesis una granja avícola que se convirtió en su principal fuente de ingresos.

Según esta versión el conflicto entre Rivera y Hallo del Salto deriva de que a este último Ayala le había encomendado precisamente los negocios del clero con los Romero.

Poco después de haber llegado a la diócesis, Rivera ordenó la clausura del Seminario Regional del Sureste, donde supuestamente se formaban sacerdotes dentro de la corriente de la Teología de la Liberación. Además, Rivera clausuró el seminario de Tehuacán, que era considerado como uno de los baluartes de la teología de la liberación.

Otro problema que encaró Rivera que el de los abusos financieros y de otros tipos que cometieron algunos sacerdotes de la diócesis. Según algunos testimonios, Rivera trató de evitar el escándalo y proteger a sus subordinados.

De entre esos casos, uno de los más escandalosos fue el protagonizado por el sacerdote Miguel Angel Ruiz Cortés, a quien se acusó de haber alterado un pagaré para cobrar una suma mucho mayor que la realmente pactada. El religioso alquilaba vehículos de transporte. El asunto se ventiló en los tribunales de 1993 a 1996.

Hoy se sabe además que Norberto Rivera usando su influencia protegió a un cura acusado de haber cometido numerosos abusos sexuales.

Proyectos conservadores

Además de ser obispo de Tehuacán, Norberto Rivera presidió la Comisión de Pastoral Familiar del episcopado mexicano, de 1992 a 1995, y a partir de 1993 pertenece al Consejo Pontificio para la Familia.

Desde esos cargos cultivó relaciones con grupos como los Legionarios de Cristo, Provida y la Unión Nacional de Padres de Familia. También ha cultivado una relación cercana con el presidente del Consejo Pontificio para la Familia, el cardenal colombiano Alfonso López Trujillo.
En mayo de 1995, en Monterrey, Rivera Carrera fue el único obispo mexicano que asistió al evento titulado Familia, Mujer y Empresa, donde estuvo presente López Trujillo.

Rivera se esforzó por mostrarse obediente a los lineamientos sexofóbicos de Juan Pablo II, expresados en la Encíclica Evangelium Vitae, oponiéndose no sólo al aborto sino a los anticonceptivos y al uso del condón, ganándose así serias críticas de medios de comunicación y sectores intelectuales, como en 1997, cuando reclamó que los condones deberían llevar un letrero advirtiendo que son “nocivos para la salud”.

En 2005, Norberto Rivera, con la complicidad del secretario de Gobernación, el fundamentalista Carlos Abascal, pretendió excluir del cuadro de medicamentos la anticoncepción de emergencia.
Al frente de la arquidiócesis más grande del mundo, Rivera ha participado una y otra vez en proyectos derechistas y engañosos, como el promovido a fines de 1996 por Lorenzo Servitje para censurar los medios de comunicación con criterios seudomoralistas, en una cruzada que se llamó “ A favor de lo Mejor en los Medios”, y que contó con el apoyo de algunas escuelas de los Legionarios de Cristo, de grupos empresariales y de organizaciones como la Unión Nacional de Padres de Familia.

El 21 de marzo de 97, aniversario del natalicio de Benito Juárez, la bandera nacional que ondea en la Catedral apareció a media asta y con el escudo al revés, como ostensible muestra del odio clerical hacia el benemérito de las Américas. Si bien los religiosos de ese templo le echaron la culpa del “error” al personal militar, lo cierto es que una y otra vez Rivera ha estado cuestionando el estado laico y las restricciones a la actividad política del clero.

Ha sido uno de los más destacados promotores de la participación directa de la Iglesia en los medios electrónicos, que la legislación mexicana hasta la fecha limita. El 5 de febrero de 1997, en el aniversario de la Constitución Mexicana que estableció esas restricciones, Norberto Rivera convocó a una conferencia de prensa donde pidió reformas legales para que la Iglesia pueda tener una "mayor presencia" en los medios masivos y en la educación. Meses después, en agosto de 1997, Rivera Carrera insistió en que "el gobierno debe dar a la Iglesia la misma oportunidad que da a otros sectores para poseer medios de comunicación y participar en política"

De hecho, una de las principales líneas de acción de Norberto Rivera al frente de la Arquidiócesis ha sido la concerniente a la presencia del clero en los medios, a través de publicaciones de contenido político religioso como Nuevo Criterio y Desde la Fe, y mediante programas de radio y spots en televisión.

Inicialmente, en su estrategia de medios, Rivera contó con el apoyo de conocidos personajes de grupos poderosos como los Legionarios de Cristo, pero en ese ámbito también ha enfrentado Rivera conflictos personales, tanto con trabajadores de los medios como con personajes del clero.
Según señaló hace unos años el sacerdote Julián Cruzalta, "Con la llegada de Norberto Rivera, los Legionarios de Cristo, los Cruzados de Cristo, el Opus Dei y los Caballeros de Malta...se han apropiado de la Arquidiócesis y pretenden imponer el conservadurismo en la Iglesia".
Uno de ellos, quien durante varios años fue encargado de la relación del arzobispado con la prensa fue Héctor Fernández Rousselon, vinculado a los Legionarios de Cristo.

El primero de octubre del 96, un despacho de Notimex había informado que según Héctor Fernández Rousselon el arzobispado sólo proporcionaría información "a periodistas que se porten bien y tengan ideas recíprocas con el arzobispo Norberto Rivera Carrera". La nota fue publicada al día siguiente por el periódico La Jornada, que dedicó un editorial a ese asunto, el cual fue retomado por otros medios de comunicación.

También fue del dominio público el enfrentamiento de Rivera con reporteros de varios periódicos capitalinos, el 20 de septiembre de 1997. Ese día, luego de que Rivera ofició una misa en la Arena México, acompañantes y agentes de seguridad del prelado golpearon a periodistas que insistían en pedirle declaraciones acerca de las llamadas "narcolimosnas", asunto que había despertado la atención de algunos medios de comunicación en ese tiempo.

El arzobispo Rivera Carrera agredió con su báculo, que llevaba en la mano izquierda. al reportero del periódico Crónica, luego de haberlo utilizado como "muralla" para impedir un mayor acercamiento de la reportera de Canal 13, María Martínez de la Vega, quien fue la primera en preguntarle. Por su parte, el arzobispo se quejó de que los comunicadores lo habían acosado y agredido verbalmente. En esa ocasión, Héctor Fernández Rousellon amenazó a los reporteros con denunciarlos ante sus superiores y les advirtió que si seguían en esa actitud podían incluso "irse al cuartel".

Meses antes, Rivera había protagonizado otro incidente con la prensa, al preguntarle públicamente al reportero Salvador Guerrero Chiprés, de La Jornada, hoy destacado académico, cuánto dinero había recibido por escribir una serie de reportajes sobre los abusos atribuidos al fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel. Rivera Carrera no justificó su acusación contra Guerrero Chiprés, quien ese mismo año recibió el premio nacional de periodismo.
Cabe añadir que en 1997, como resultado de conflictos sectarios y de intereses políticos, Rivera Carrera sustituyó como director de Nuevo Criterio al sacerdote Mario Angel Flores, quien había venido haciendo propaganda directa contra el entonces partido gobernante, el PRI, de raíces liberales, por José de Jesús Castellanos, vinculado al sector empresarial y viejo militante de la ultraderecha más dura y radical de México, encarnada en grupos político religiosos tanto públicos como secretos. Al frente de Nuevo Criterio se dedicó a atacar a grupos feministas y progresistas, así como a entidades públicas encargas del control del sida o de la educación sexual. A la llegada de Fox al poder, en el 2000, Castellanos se incorporó como vocero de la Secretaría de Desarrollo Social.

Primero los ricos

Aunque Rivera Carrera ha enarbolado en ocasiones un discurso crítico contra el neoliberalismo, ha sabido cultivar relaciones con las altas esferas del poder económico.
Dentro de las filas clericales, se han señalado como amigos y promotores de Rivera, entre otros, al exnuncio en México Girolamo Prigione, a quien se atribuye su nombramiento al arzobispado de México y quien definió a Rivera como un hombre "con capacidad de diálogo, disciplina, inteligente y una amplia visión pastoral".

Según algunas versiones, otro de sus promotores ha sido el cardenal colombiano Alfonso López Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, a cuya influencia se atribuye su nombramiento como cardenal.

Pero, así como ha tenido aliados, Rivera ha tenido también fuertes adversarios, con los que ha entablado pugnas que ha aprovechado para hacer crecer su imagen.

Quizás la más famosa de ellas, que tuvo ecos internacionales se registró en 1996, cuando el abad de la Basílica de Guadalupe, Guillermo Schulenburg fue acusado por personajes y medios cercanos a Rivera nada menos que de no ser creyente en las apariciones de la Virgen, posición que Schulemburg había discutido discretamente en Ixtus, publicación de corte académico religioso.

Rivera se presentó entonces ante la opinión pública como el gran defensor de las apariciones, de la Virgen y de Juan Diego. A la postre, Schulemburg dejó el cargo mientras que la Basílica, con sus importantes recursos, pasó a depender de Rivera.

Con un esquema similar, en 1996 el arzobispo entró en conflicto con las autoridades, cuando fue amonestado con motivo de declaraciones abiertamente políticas que había hecho en su homilía dominical del 20 de octubre de ese año, contradiciendo así la legislación mexicana que limita la actividad política del clero. En esa ocasión, Carrera recibió el apoyo de otros jerarcas católicos, incluyendo al entonces obispo de San Cristóbal, Samuel Ruiz, de empresarios como Lorenzo Servitje y de grupos conservadores cercanos a PAN, como Provida, la Unión Nacional de Padres de Familia y la Unión Social de Empresarios Mexicanos, así como de escuelas católicas e instituciones filantrópicas vinculadas a empresarios católicos.

En casos como el de Lorenzo Servite, dueño de Bimbo, de Provida, la UNPF y de varios grupos empresariales y escuelas católicas se trata de personas y organizaciones que, junto con Rivera, han colaborado asimismo para hacer posible la continuidad de la derecha en el poder, mediante la guerra sucia, el fraude y la imposición.

Cuestión de fondos

La trayectoria de Rivera ha contemplado también disputas abiertas por cuestiones financieras.
Como se ha mencionado, los nuevos funcionarios encargados de las tareas de Comunicación del Arzobispado han desplegado una gran actividad para conseguir recursos e incluso han enfrentado problemas serios por el manejo de los mismos.

En mayo de 1997, la Arquidiócesis presentó una denuncia penal por un fraude "millonario" del que responsabilizó a José de Jesús Athié Castillo, quien había sido asesor del Arzobispado.
Pero también el Arzobispado ha sido cuestionado por sus manejos financieros y comerciales, como el de la visita de Juan Pablo II a México, de en enero de 1999.

Antes de la visita, se anunció que, a diferencia de las anteriores ocasiones, las acreditaciones de prensa tendrían un costo de 300 dólares por persona, con lo cual la Arquidiócesis recaudaría cerca de 4 millones de pesos.

También con motivo de la visita del Papa, Fernández Rousselon informó que 25 importantes empresas se habían comprometido a colaborar para cubrir los gastos del evento, mismo que tendría un costo de entre 12 y 25 millones de pesos, de los cuales el 75 % sería aportado, entre otras empresas, por General Motors, Bimbo, Federal Express, Bancomer, Sabritas y H. Packard, que aportaría también la tecnología necesaria para elaborar los boletos de entrada a algunos de los actos presididos por Juan Pablo II.

Por su parte, en su número del 10 al 16 de enero de 1999, Nuevo Criterio publicó un anuncio donde solicitaba vendedores, pues con motivo de la visita del Papa, dicho boletín "se ha dado a la tarea de elaborar un número especial...dicho número tendrá un tiraje de 500 mil ejemplares, mismos que se venderán durante los eventos programados para la visita del Papa". A un costo de recuperación de dos pesos por ejemplar, la cantidad a recaudar ascendería a un millón de pesos, a lo cual hay que añadir que los costos de producción editorial en general son inversamente proporcionales al tiraje.

Un año después de la visita del Papa, la empresa disquera BMG interpuso una demanda judicial por un presunto fraude de 5 millones de pesos que involucra a la Comisión Coordinadora de la IV Visita Pontificia y en particular a uno de sus miembros, el mencionado Héctor Fernández Rousselon. BMG alegó un supuesto incumplimiento de un contrato relacionado con la distribución, venta y facturación de fonogramas con el tema titulado El Pescador, alusivo a la estancia en México de Juan Pablo II.

Corporativismo religioso

Norberto Rivera funge como presidente del Consejo Interreligioso de México, CIM, creado en 1992 al calor de la alianza de Salinas con el PAN y la jerrquía católica, y que se ha erigido en interlocutor con los gobiernos derechistas, por lo que ha recibido el apoyo de la Segob y en lo personal de su extitular Carlos Abascal.

De acuerdo con sus estatutos, sólo pueden pertenecer al CIM “agrupaciones o asociaciones religiosas cuya fundación sea anterior al año de 1850”. Es decir, bajo la égida de la jerarquía y en particular de Rivera, se intenta conformar un corporativismo religioso, que cobija a unas pocas confesiones reconocidas por el clero católico, como son la Iglesia Anglicana, la Luterana, Presbiteriana, Ortodoxa Griega, Judía, los Mormones, así como grupos budistas, hindúes, y un pequeño núcleo de musulmanes.

La alianza con el clero y con el gobierno puede otorgar a esas asociaciones un estatus privilegiado frente a numerosos grupos evangélicos y de otras filiaciones, que suelen recibir un trato discriminatorio por parte de las autoridades.

Adoniram Gaxiola, estudioso de las iglesias evangélicas, ha cuestionado que el gobierno utilice como interlocutor al CIM, “que preside de manera vitalicia el cardenal Norberto Rivera Carrera, como si el grupo representara a todas las asociaciones creyentes del país, cuando no incluye, ni podría hacerlo, a más de las dos terceras partes de las iglesias cristianas evangélicas”.
En la práctica, ese corporativismo ha prestado a dividendos políticos al panismo, en la evidente preparación y validación de la forzada permanencia de la derecha en el poder.
Así, en pleno conflicto poselectoral, el Consejo Interreligioso de México se sumó a un desplegado donde muchos grupos derechistas, como Sociedad en Movimiento, Yo Influyo, A Favor de lo Mejor, así como Cámaras empresariales y escuelas privadas, hacían suyas las consignas panistas para rechazar el recuento exhaustivo de los votos, como: “La elección estuvo a cargo de nosotros, los ciudadanos…”; “El fraude electoral es imposible”; “La calificación del proceso electoral es atribución exclusiva del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación…”; “La Jornada Electoral fue Ejemplar”.

Asimismo, el 17 de julio, el CIM se reunió con Felipe Calderón, en lo que fue una clara muestra de apoyo para el panista que legalmente no era todavía presidente electo, pero cuya imposición se anticipaba en los círculos políticos dada la evidente corrupción y servilismo del Tribunal Electoral.

Pederastia y complicidad

A lo largo de 2006 se evidenció la complicidad de Norberto Rivera con abusos, que van desde los de la vida política hasta los de tipo sexual. A su manera, Rivera formó parte de las huestes que apoyaron el fraude electoral y la imposición derechista que ha derivado en agresiones y abusos contra el pueblo de México.

Rivera, al igual que sus amigos políticos y empresarios, respaldó el supuesto triunfo de Calderón en las elecciones presidenciales, al mismo tiempo que se opuso al movimiento de resistencia civil encabezado por López Obrador.

Fiel a una jerarquía que en el pasado apoyó la intervención francesa y el cuartelazo de Victoriano Huerta, Rivera ordenó cerrar las puertas de La Catedral varios domingos en que tuvieron lugar en el Zócalo capitalino manifestaciones multitudinarias de apoyo a la izquierda.
La actitud de Rivera motivó protestas en la propia Catedral, por parte de indignados fieles católicos, que el 20 de agosto gritaban "¡Norberto, el infierno te espera!" y "¡Dios no es panista”, entre otros lemas. Los guardias de seguridad del prelado intentaron reprimir a los disidentes, que fueron insultados por Rivera, quien en los hechos ha comenzado a comportarse con las ínfulas de algunos de sus homólogos sudamericanos, acostumbrados a contar con el respaldo de las dictaduras militares.

Pero Rivera no sólo ha sido cómplice del fraude electoral, sino de un sonado caso de pederastia que ha tenido repercusiones internacionales.

En los 90, desde que era obispo de Tehuacán, Norberto Rivera protegió al sacerdote Nicolás Aguilar Rivera, acusado de haber abusado de cerca de 90 niños, a las víctimas que se quejaron del cura, Rivera simplemente les dijo: "Ustedes olvidarán pronto lo que les hizo el padre Nicolás Aguilar Rivera. Al rato, ya ni se acordarán. Deben saber perdonarlo…”, de acuerdo con investigaciones realizadas por la periodista Sanjuana Martínez.

En septiembre de 2006, una de las víctimas, Joaquín Aguilar, junto con su abogado, el estadounidense Jeff Anderson, denunciaron públicamente en la ciudad de México esos hechos, incluyendo la intervención de Norberto Rivera en apoyo al cura pederasta.
Para resolver el problema, el prelado recurrió a sus estrategias habituales de abuso y complicidad, en este caso mediante la secretaría de Gobernación encabezada en ese tiempo por Abascal.

Los agentes de Migración pretendieron detener al estadounidense alegando pretextos burocráticos; finalmente, la dependencia le prohibió al jurista ingresar en México en los próximos cinco años.

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