Páginas

::::

Mostrando las entradas con la etiqueta Augusto Valencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Augusto Valencia. Mostrar todas las entradas

domingo, marzo 29, 2009

Los diputados sonrientes

Decisión de mujeres Foto:César Huerta/Extensión Medios

JORGE GÓMEZ NAREDO

La Jornada Jalisco

Más claro, imposible. El jueves pasado quedó nítidamente demostrado que la democracia representativa en Jalisco no funciona y que todos los diputados locales actúan a partir de intereses partidistas y electorales, sin mirar a sus representados y sin hacer un análisis ético de las decisiones que toman. Sí, el jueves pasado se vislumbró (nuevamente) la carencia de dignidad en esa elite política que se apresta a pedir el voto el próximo 5 de julio.

Fueron tres actos inconcebibles y denigrantes: la absurda negación a ratificar a Augusto Valencia como presidente del Instituto de Transparencia e Información Pública de Jalisco (ITEI), la aprobación para construir tres nuevas líneas del Macrobús a un costo elevadísimo (vía Proyectos de Inversión y Prestación de Servicios) y una reforma constitucional que garantiza la vida “desde la concepción”, es decir, que impide a las mujeres decidir sobre su propio cuerpo.

Augusto Valencia López, desde que fue nombrado presidente del ITEI, ha pugnado por la transparencia en la entidad. No le ha importado ser “políticamente incorrecto” cuando se ha tratado de buscar que el pueblo conozca cómo se gasta el dinero en las instituciones públicas. Sus desaguisados con el Congreso, con el Poder Ejecutivo y con algunos partidos políticos siempre estuvieron enmarcados en un compromiso con el derecho de los jaliscienses a saber en qué se invierten los dineros públicos. Esta actitud recta, comprometida y ejemplar causó malestar en muchos funcionarios públicos que simple y llanamente les importa nada rendir cuentas. Por ejemplo, Eduardo Rosales, presidente del PAN estatal, declaró el viernes pasado que jamás se debió haber elegido a Valencia presidente del ITEI. Además, argumentó que el nuevo titular de ese instituto deberá abonar a la “promoción de la transparencia; creo que debería tener la capacidad de sentarse con un presidente municipal para decirle: ‘estás haciendo mal, corrígelo’”. Estas palabras de Rosales, además de absurdas, son una afrenta a la inteligencia de cualquier persona que conozca, aunque sea un poco, las estrategias y necedades de muchos gobernantes para no rendir cuentas sobre el uso de los recursos públicos. El jueves pasado, el PAN, el PRI, el PT, el PRD, el Verde y el Panal decidieron que Jalisco no merece la transparencia y que ellos, los diputados y los partidos políticos, prefieren la opacidad.

La aprobación de la ley anti-aborto (que no fue discutida) evidencia que quien manda en los poderes Legislativo y Ejecutivo no son los diputados o el gobernador, sino el cardenal Juan Sandoval Iñiguez. Se mostró, asimismo, la intolerancia de la elite política hacia quienes disienten. Y por supuesto, fue denigrante la actuación de la “izquierda” partidista (que se había sumado ya a la no ratificación de Valencia). Sí, dos diputados del PRD (Enrique Alfaro y Carlos Orozco Santillán), en lugar de idear alguna forma para evidenciar cómo el PAN y el PRI cedían ante los designios del purpurado, prefirieron salirse del Congreso. Por su parte, Samuel Romero Valle (otro perredista) se quedó para ordenar (como ya lo ha hecho en otras ocasiones) el silenciamiento y desalojo de dos mujeres que mostraban su inconformidad a la llamada ley antiaborto. Un día después, el presidente estatal del PRD, Antonio Magallanes, se puso renegado, criticó al cardenal y anunció que “posiblemente” interpondrá una controversia constitucional: es decir, que hará nada. Todo sea por no perder los pocos votos que aún posee en Jalisco esa izquierda tan bien portada, tan correctamente peinada, esa izquierda que no busca la transparencia en Jalisco y que se queda callada ante las aberraciones que realizan el PRI y el PAN.

El jueves pasado también los diputados aprobaron un proyecto enviado por el Ejecutivo para construir tres líneas más del Macrobús, vía Proyectos de Inversión y Prestación de Servicios. Esto posibilitará que la corrupción se dé a granel: en dicho proyecto cada kilómetro de Macrobús cuesta 113 millones, y no 38, que fue lo gastado en la edificación de la línea que está ya en operaciones. Son congruentes nuestros ínclitos diputados: la transparencia les importa nada.

¿Qué pensarán los diputados que el jueves pasado votaron para no ratificar a Valencia como presidente del ITEI, aprobaron la ley antiaborto y dieron borbotones de dinero a un Ejecutivo que se ha caracterizado por su venalidad y por dilapidar el dinero público? Seguramente no les quedará ningún remordimiento: ya se aprestan a pedir el voto sin asomo de vergüenza. Sí, ahí está ya Jorge Salinas Osornio (líder de la bancada del PAN y el mayor impulsor de estos tres actos) listo para contender por la alcaldía de Guadalajara: eso se llama no tener ética y ejercer hipocresía supina. Pero a ellos no les importa. Sus sonrisas el jueves pasado lo decían todo: indicaban inenarrable gozo.

jorge_naredo@yahoo.com



::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

domingo, marzo 22, 2009

Lo ciudadano y lo democrático: acerca del ITEI

JORGE GÓMEZ NAREDO

La Jornada Jalisco


Los comités ciudadanos del gobierno legítimo, que encabeza Andrés Manuel López Obrador, tuvieron ayer una reunión privada en el Deportivo Reynosa, de la Delegación Azcapotzalco, en la ciudad de México
Los comités ciudadanos del gobierno legítimo, que encabeza Andrés Manuel López Obrador, tuvieron ayer una reunión privada en el Deportivo Reynosa, de la Delegación Azcapotzalco, en la ciudad de México Foto: REUNION DE COMITES CIUDADANOS / JOSE ANTONIO LOPEZ

En el actual sistema democrático, dicen los de arriba, todos cabemos, todos entramos y todos, absolutamente todos, estamos representados. Esto es una falacia. En el caso mexicano, lo “democrático” ha dejado en silencio a las voces de los de abajo, de los humildes e incluso de los estratos medios. Cada tres o seis años hay elecciones para que la sociedad elija a quienes ya han sido elegidos. Basta con mirar los nombres de los contendientes en las próximas elecciones de julio: representarán a grupos políticos o empresariales, no a la ciudadanía. Así se fisura el sistema democrático: no habrá representatividad porque la “oferta” política ha sido ya limpiada (no vaya a salir por ahí un “renegado” o “renegada”) por los jeques de los partidos políticos.

Los defensores de la actual estructura democrática en México justifican estos problemas arguyendo que hay posibilidades de que la sociedad se organice y ejerza sus derechos: nos dicen que podemos manifestarnos, juntarnos y hasta constituir asociaciones ciudadanas. Sin duda, tiene algo de razón: existe cierta libertad, pero dicha libertad de salir a las calles, alzar la voz, marchar y estar en contra de algún gobierno no indica que ese gobierno preste atención y sea sensible a los reclamos. Hay innumerables casos de personas que se han organizado para exigir al gobierno eficacia, y la respuesta siempre ha sido la misma: desdén, indiferencia e incluso persecución y represión.

Los defensores del actual sistema democrático en México son tercos y nos repiten que hay instituciones ciudadanas u organismos públicos autónomos donde todos entramos. Sin embargo, si uno echa un vistazo, se encontrará que no son tan ciudadanos ni tan autónomos. El Instituto Federal Electoral, por ejemplo, actualmente está conformado por personas que obedecen a los partidos políticos (o intereses empresariales) y no a la ciudadanía.

Tampoco se debe idealizar a la “ciudadanía” como impoluta, que siempre actúa ejemplarmente y que jamás comete errores. La pobreza no se terminará haciendo “ciudadanas” a las instituciones políticas; la inseguridad no se erradicará con la multiplicación de “organismos ciudadanos”; una verdadera democracia no se tendrá si todo se hace ciudadano. En el gran espectro de los ciudadanos entran desde el empresario que siempre viaje en autos BMW (y en avión en primera clase), hasta el campesino que no ha tramitado su credencial de elector y habita la pobreza todos los días. Muchos empresarios han utilizado el discurso ciudadano para obtener beneficios en detrimento de las mayorías. Recordemos que varios espots televisivos en las elecciones de 2006 (que sembraron odio y resentimiento entre los mexicanos) fueron hechos por “asociaciones ciudadanas”.

Pese a estos problemas del actual sistema democrático, no se debe olvidar que hay espacios cercanos a la ciudadanía y alejados de las elites políticas. Dichos espacios precisan ser defendidos. Uno de ellos es el Instituto de Transparencia e Información Pública de Jalisco (ITEI). En este organismo se ha dado algo que debería ser lo común pero que, desgraciadamente, es la excepción: quien lo dirige ha fungido como un verdadero representante de los intereses ciudadanos. Sí, Augusto Valencia López, con todos los errores que pudo haber cometido, ha tenido la virtud de no cejar en su interés por hacer transparentes a las instituciones jaliscienses. Se ha enemistado con el Congreso estatal, con el Poder Ejecutivo local y con los partidos políticos porque siempre ha peleado por la transparencia.

En próximas fechas, el Congreso del Estado, es decir, los diputados que representan a los partidos políticos y no al pueblo de Jalisco, decidirá si Valencia es reelegido como presidente del ITEI. Sería lo más sano para la transparencia en Jalisco. Sin embargo, son extrañas las formas como se escoge a los presidentes de los organismos públicos autónomos. Quienes los designan, cosas de la vida, son los partidos políticos (a través de sus diputados): ellos deciden quiénes son las personas más aptas. Y claro, ellos también deciden quiénes les causarán menos problemas e incomodidades.

Sin duda, Augusto Valencia ha hecho un gran esfuerzo para hacer de Jalisco un estado transparente. No es cosa fácil. Se ha enfrentado a grandes intereses y lo ha hecho con ahínco, si bien algunas veces con más corazón que cabeza. Pero ha defendido el derecho de la ciudadanía a saber cuánto se gasta, cómo se gasta y para qué se gasta en las instituciones públicas. Y lo ha realizado con inteligencia y tesón. Ha soportado los embates y las artimañas de los partidos políticos y de no pocos funcionarios públicos. El caso de Augusto Valencia es, desgraciadamente, un caso excepcional. Y es que en estas tierras, la democracia es excepcional.

jorge_naredo@yahoo.com



::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

radioamloTV