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martes, noviembre 24, 2009

Recuento en el Zócalo


Pedro Miguel

La Jornada

En tres años algunos han fallecido, otros se han cansado y no pocos se han desencantado. La mala noticia es que, después de este trienio de hostilidad y acoso sistemáticos por parte del gobierno de los grandes empresarios, de esos mismos empresarios, de los medios (des)informativos asociados, de las burocracias partidistas, de las delincuencias de cuello blanco organizadas y de segmentos clasemedieros que aún muestran síntomas de la indigestión de mentiras sostenida a lo largo de tres años, este movimiento cívico y ciudadano, pacífico y resistente, nacional y popular, se encuentra reducido a su mínima expresión.

La noticia buena es que esa mínima expresión es enorme, que alcanzó para llenar el Zócalo dominguero y 50 metros más allá, por las bocacalles de las afluentes, y que ya no es la masa de individuos exasperados, esperanzados y con los arrebatos a flor de piel, como ocurría hace tres años y aun antes, desde los tiempos horrendos del desafuero foxista. Ahora la mayor parte de la gente acude organizada, se toma las cosas con tranquilidad y ha aprendido a esperar en todas las escalas: desde el arranque del mitin hasta la llegada al poder en el ámbito federal. Hasta ahora, menos eso último, se han ido logrando los objetivos fijados: la supervivencia ante la ofensiva oligárquica, en primer lugar, pero también el reclutamiento de militantes, la organización, la resistencia a intentos antinacionales como el que emprendió Calderón en abril del año pasado para rifar entre sus socios y sus cuates la carnita –puesto en esos términos sí lo entenderá la sofisticada senadora Ortuño– de la industria petrolera.

Fuera de esos logros de gran calado, el movimiento –ha cambiado tanto de nombre que ya nadie sabe cómo se llama, y no importa– ha sido un factor tan básico de preservación de la estabilidad nacional que si los gobernantes formales se dieran cuenta tendrían que venir a dar las gracias. Esto no gusta de un lado ni del otro, pero es la verdad simple: sin la formidable máquina de canalización de exasperaciones y de conversión de descontentos en propuestas que es el fenómeno del lopezobradorismo, probablemente el mecate estaría ya roto por varios de sus puntos más delgados: miseria, inseguridad, desempleo, cinismo, corrupción y demás herencias en vida que nos deja el calderonato. Sectores de aquel lado (algunos se dicen de éste) insisten en que somos violentos cuando no extremistas; un triunfo más y nos acusarán de fundamentalistas, si no es que ya lo han hecho. En otros entornos dicen que canalización equivale a mediatización; de allí a que el movimiento sea considerado parte orgánica y utilísima del régimen sólo hay dos pasos; esos simpáticos pasitos leninistas hacia atrás que tanto lucen en los salones de baile, y que acaban por sacar al intérprete del local de esparcimiento.

Estos gobernantes panuchos acusan de ignorante y desinformado al Premio Nobel Stiglitz porque éste les recriminó su torpeza criminal ante la crisis y responden al noble gesto del historiador Womack (quien elogió cálidamente las luchas del Sindicato Mexicano de Electricistas) vaciando camiones de aserrín en las puertas del Gobierno del Distrito Federal justo en las horas en las que esa dependencia otorgaría un reconocimiento al historiador de Harvard. Del lado constructivo y propiamente gubernamental, parece ser que las facultades de la presidencia usurpada las facultades ya no dan más que para organizar desfiles de 20 minutos (sí, claro, el aserrín era para absorber la bosta de los caballos empleados en la fugaz exhibición). En cambio, en el aspecto depredador, los grandes negocios siguen viento en popa y, con conciencia o sin ella, o a veces de un modo y a veces del otro, el calderonato persiste, con éxito mediocre, por fortuna, en llevar adelante sus medidas de destrucción nacional.

Las cúpulas de las instituciones formales se caen a pedazos como consecuencia de la descomposición inducida por sus ocupantes y éstos son, mientras más perdidos y repudiados por sus antiguos cómplices, más peligrosos. Pero abajo hay un segmento enorme de sociedad organizada. Eso es algo que habíamos añorado durante muchos años y constituye, en medio de la incertidumbre de estos tiempos oscuros, una gran noticia.


::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

martes, febrero 24, 2009

¿A qué le tiene miedo, mucho miedo?

De la lampara de Diogenes



El Zócalo de la Ciudad de México fue tomado desde la tarde de ayer por fuerzas militares. En todo el perímetro de la plaza mayor las vallas y la presencia de cientos de miembros de la Policía Federal Preventiva (PFP), del Estado Mayor Presidencial (EMP), del Cuerpo de Guardias Presidenciales (CGP) y de granaderos de la policía de la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno del Distrito Federal (SSP-GDF) impiden el paso a los ciudadanos que intentan circular por esa área. Varias docenas de miembros del EMP están en el atrio de la catedral metropolitana, otros en campanarios y azoteas del templo.





A un costado del templo católico una docena de autobuses de la PFP con pertrechos varios, cascos, petos y toletes sirven de vestidor a los granaderos federales, en la calle de la Moneda, frente la fachada norte del Palacio Nacional una decena de autobuses militares están estacionados mientras los soldados se organizan en la acera.





A penas Gerardo Fernández Noroña apareció por la salida del Metro cercana al Sagrario de la catedral, los elementos del EMP comenzaron a seguirlo nerviosos. Al llegar al cruce con la calle Cinco de Mayo, un grupo de EMP y de la PFP intentaron impedir el paso a los demás miembros del Movimiento Rebelde de la resistencia civil pacífica (RCP) quienes lograron evadir el cerco y llegar hasta la esquina de la calle de Madero.





Rápidamente una docena de elementos del EMP se colocaron amenazantes impidiendo el paso al contingente ciudadano, cerrando con las vallas la circulación de Madero, al tiempo que dos agrupamientos de granaderos de la PFP llegaban a paso veloz por el otro costado.





Dado que las fuerzas federales impedían el regreso de la RCP a la entrada del metro "Zócalo", se tuvo que rodear hasta la calle de Justo Sierra hasta Correo Mayor, entrando por la calle de Moneda, para poder llegar frente al Sagrario de la catedral metropolitana.



La intención original de la RCP era acampar alrededor del asta bandera para al día siguiente impedir al presidente usurpador izar el lábaro patrio en el septuagésimo quinto aniversario de la conmemoración del Día de la Bandera. ¿Los miles de militares, federales y demás elementos de la fuerza pública fueron puestos ahí para impedir que haciendo uso de su derecho constitucional un centenar de ciudadanos protestaran? ¿Es tanto el miedo que le produce la RCP a quien se robó la presidencia de la República? O ¿de qué o de quién se protege el usurpador? ¿A qué le tiene miedo, mucho miedo?



CROQUIS


Las líneas color rojo indican la posición de las vallas custodiadas por la PFP y el EMP. Las áreas color azul indican los grupos y camiones de la PFP, mientras que las de color verde señalan las posiciones de miembros del Ejército Mexicano. Las zonas color rosa muestran las áreas ocupadas por el EMP. La línea naranja discontinua indica la ruta que siguió la resistencia civil pacífica. Los dos círculos del mismo color señalan, el primero, la entrada de la estación "Zócalo" del metro junto a la catedral metropolitana y el segundo el sitio del mitin junto a la calle de Madero.

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

domingo, febrero 01, 2009

El despertar ::¿Plaza llena, urnas vacías?::

Foto: Cesar Huerta/Extensión Medios


La Jornada

José Agustín Ortiz Pinchetti
jaorpin@yahoo.com.mx

■ ¿Plaza llena, urnas vacías?

El domingo pasado AMLO presentó su programa de defensa de la economía popular ante unas 200 mil personas que colmaron el Zócalo y las plazas vecinas. No dijo una palabra de los líos electorales y se concentró en lo que para él es lo fundamental: ratificar su alternativa (anticipada desde 2007) al tardío e incompleto programa del gobierno de Calderón para afrontar la “crisis”.

El acto tuvo enorme éxito, contra los pronósticos de ciertos analistas que esperaban una plaza semivacía. Suponían que los seguidores de AMLO, desgastados, serían menos que nunca y que éste sería signo del declive del movimiento. Ahora, cuando es irrefutable el éxito de la concentración, nos dicen que hay que recordar que las plazas llenas son urnas vacías.

Lo que ocultan estos críticos es que el mitin significa el triunfo de la resistencia. La odisea de López Obrador fue la asamblea número 31 en el Zócalo. También deben recordar que entre esa multitud están las brigadas que frenaron la reforma petrolera. Es interesante pensar que AMLO, en su gira que ya llega casi a 2 mil municipios, es recibido con igual entusiasmo e interés en todas las regiones del país. Lo que no se quiere ver es que los comités y las brigadas presentes reflejan una organización cada vez más madura. En 2009 no se va a disputar la Presidencia. Para ganarla se necesita una fuerza articulada que promueva y defienda el voto mucho mejor de lo que se pudo en 2006. Éste es el sentido de las giras, de los mítines y de la constitución de decenas de brigadas y centenares de comités en todo el país. Hacia allá se orienta el movimiento.

México pasa por una etapa muy difícil. En realidad no vivimos una “crisis”, sino un proceso de descomposición. La violencia, la corrupción, la ineficacia de las instituciones y la decrepitud del programa económico oficial no son episódicos. Son parte de un proceso que empezó hace casi 30 años.

Frente a estos hechos ominosos sólo hay dos elementos que pudieran contener el declive y provocar un resurgimiento nacional: un cambio en la cultura política, el crecimiento de la conciencia para exigir información veraz para inconformarse, para reclamar el respeto a los derechos, para participar. Este despertar llevaría a la movilidad social y a la lucha cívica y de ahí al cambio político. Este fenómeno es el más importante cambio en nuestra época.

No bastaría que esta conciencia se extendiera a la mayor parte de la población. Sería necesario que tomaran la forma de una organización permanente. Sin organización no podrá haber resultados. Sin organización popular, las mafias que controlan la partidocracia se opondrían con éxito a los cambios democráticos.



::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2008::

miércoles, enero 28, 2009

Por nuestra felicidad


Nos han robado la felicidad durante mucho tiempo, hemos sido testigos de como los cabecillas, los mafiosos, nos quitan el derecho de soñar. Porque esa palabra de nueve letritas es un derecho prohibido que no se pronuncia en México.

Los soñadores, los que se atreven a gritarlo a los cuatro vientos, son juzgados de locos, de hipocritas, de no querer y ponerle "piedritas" al "progreso de la nación". Pero no, nosotros somos los que amamos al país, lo defendemos, en pocas palabras, damos la vida por el.

Así que la lucha apenas comienza, nosotros nos embarcamos en un viaje buscando nuestros valores, nuestros principios, la verdadera felicidad. "La vida es demasiado corta para que la ensuciemos dejándonos dominar por lo superfluo, por lo que no tiene valor".

Consulta más fotografias en: Mirando al México de hoy

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2008::

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