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lunes, mayo 18, 2009

El poeta que murió de amor


Su alma empezó a declinar cuando su amadísima mujer, Luz, con quien compartió sesenta años de matrimonio, empezó a perder la conciencia por el alzheimer para acabar falleciendo hace tres años

ROBERT MUR
La Vanguardia.es

El poeta que tanto ayudó a enamorar, murió de amor. Sí, en cuerpo Mario Benedetti falleció el domingo tras una larga y molesta enfermedad intestinal, pero su alma empezó a declinar cuando su amadísima mujer, Luz, con quien compartió sesenta años de matrimonio, empezó a perder la conciencia por el alzheimer para acabar falleciendo hace tres años. "Acontece la noche y estoy solo / cargo conmigo mismo a duras penas / al buen amor se lo llevó la muerte / y no sé para quien seguir viviendo", escribió el poeta en Testigo de uno mismo (Seix Barral, 2008), la última de sus más de ochenta obras, la mayoría de poesía.

Integridad, compromiso, generosidad, humildad. Son palabras comunes en las muestras de dolor expresadas desde todos los ámbitos y países. Póstuma unanimidad de la que no todos los grandes literatos pueden presumir en el más allá.

Por supuesto, como todos los escritores izquierdistas de su generación, sintió admiración por el líder cubano Fidel Castro y su revolución, que defendió sin tapujos hasta la muerte, destacando sus logros sociales en educación y salud. Pero ello nunca le reportó el ruido de críticas que otros sí recibieron, sobre todo cuando la deriva autoritaria en Cuba entró en contradicción con la lucha contra las dictaduras derechistas latinoamericanas, por las cuales Benedetti sufrió un exilio de diez años, y su posterior "desexilio", como llamó a su retorno democrático.

La unanimidad en los elogios al poeta no es impostada y quizás responda a su ejemplo de integridad. "Las causas en las que creo y que son derrotadas son las que me impulsan, porque gracias a que las defiendo puedo dormir tranquilo", decía Benedetti en una entrevista en Clarín con motivo de su octogésimo cumpleaños.

El escritor uruguayo Eduardo Galeano acudió al domicilio montevideano de Benedetti nada más conocer su muerte, y con más silencios que palabras expresó poéticamente su pesar. "Benedetti en italiano significa benditos y lo único que puedo decir es eso, benditos, benditos sean las mujeres y los hombres honestos y generosos como él", dijo Galeano.

De su generosidad y modestia fue testigo en el 2005 el entonces president de la Generalitat, Pasqual Maragall, y el grupo de periodistas que lo acompañábamos en su visita a Uruguay. Maragall saludó a Benedetti a las puertas del geriátrico donde Luz vivía su alzheimer y donde su marido la visitaba cada día. El escritor, pese a su evidente tristeza, no tuvo reparos en fotografiarse y charlar unos minutos no sólo con el president sino también con los periodistas.

"Podemos estar contentos de que la obra de Benedetti llegó a su plenitud hace ya algún tiempo", dijo Hortensia Campanella, biógrafa de Benedetti (Mario Benedetti, un mito discretísimo. Alfaguara, 2008) y directora del Centro Cultural de España en Montevideo.

El cantante Joan Manuel Serrat, que musicalizó al poeta en el disco El sur también existe declaró sentir "pena por la muerte del amigo y la separación definitiva que esto significa, y liberación, porque en este caso la muerte se presenta como liberadora".

Por su parte, el cantautor uruguayo Daniel Viglietti, amigo y gran difusor de los poemas de Benedetti, expresó su "envidia por los jóvenes que todavía están por conocerlo". Viglietti añadió que ahora "hay que ser un poco alquimista y transformar la tristeza en divulgación en los jóvenes".

El presidente de la Academia Nacional de Letras de Uruguay, Wilfredo Penco, dijo que con el fallecimiento de Mario Benedetti "se va también un país, una cultura que representa la segunda mitad del siglo XX". "El dolor y el disgusto no se adormecerán tan pronto", fue la reacción del premio Nobel de Literatura José Saramago.

Y poético fue el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, uno de los primeros en visitar hoy lunes la capilla ardiente instalada en el Congreso. "Mario nunca muere, se siembra", dijo Vázquez. El cuerpo de Benedetti será sepultado mañana martes en el Panteón Nacional del Cementerio Central de Montevideo.

Pese a que "el norte es el que ordena", Benedetti murió en el sur existente. "Aquí abajo abajo / cerca de las raíces / es donde la memoria / ningún recuerdo omite / y hay quienes se desmueren / y hay quienes se desviven / y así entre todos logran / lo que era un imposible / que todo el mundo sepa / que el Sur también existe".


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Uruguay vela a su poeta...



En una ceremonia muy emotiva hasta las 22 horas fue posible asistir al velatorio del escritor uruguayo Mario Benedetti. Desde el Salón de Los Pasos Perdidos, miles de personas se acercaron durante la mañana de este lunes a despedir al referente de la Generación del 45. Los ciudadanos que acudieron fueron variados, desde niños acompañados de sus padres hasta ancianos. El sepelio será realizado este martes sobre las 10 de la mañana en el Cementerio Central. Miles de personas silenciosas y emocionadas desfilaron incansablemente para rendirle un último homenaje a Mario Benedetti y lamentar la pérdida del más querido y respetado autor de las letras uruguayas.

Desde primeras horas de la mañana, ciudadanos anónimos aguardaron pacientemente la larga fila y pasaron incesantes ante el féretro del que fuera una de las figuras más importantes de la literatura hispanoamericana de la segunda mitad del siglo XX.

Al pie del féretro se acumularon durante la fría y húmeda jornada de luto, que arrancó a las nueve de la mañana, ramos de flores y pequeños obsequios y escritos que la gente deja en memoria del poeta.

Entre todos ellos destacaron lapiceros que algunos ciudadanos dejaron para cumplir uno de los deseos del escritor, quien en una ocasión pidió "por favor" que cuando muriera no se olvidaran de su bolígrafo.

Los elogios para Benedetti llegaron de todos los estamentos del Uruguay, empezando por sus amigos, como el cantautor Daniel Vigletti, quien destacó que "Mario siempre fue un hombre comprometido, que se jugó por sus ideas, dentro del Uruguay y en el exilio, y defendió los derechos humanos hasta el último día de su vida".

"Hoy al paisito, como tan cariñosamente le decía Mario a Uruguay, se le cae una lágrima de luto", agregó el músico.

El rector de la Universidad de la República, Rodigo Arocena; el coordinador de la principal central obrera del país, Juan Castillo; el viceministro de Educación y Cultura, Felipe Michelini; varios de sus colegas escritores y las embajadoras de España y Cuba, Aurora Díaz-Rato y Marielena Ruiz Capote, entre otros, se mezclaron con ciudadanos de todas las edades para rendir homenaje a quien fue considerado un símbolo comprometido de la literatura iberoamericana.

"Vivió y encarnó la identidad igualitaria del Uruguay, pese a ser uno de los más grandes creadores que tuvo el país", dijo Arocena "Cuando me enteré de la noticia, me vino a la memoria una reunión que hicimos en Holanda entre uruguayos emigrados en la que Benedetti, ya famoso, nos acompañó durmiendo en el suelo en una casa prestada para hablar como uno más de los esfuerzos por recuperar la libertad y la democracia", agregó.

Otro de los grandes amigos del escritor, el ensayista Eduardo Galeano, condensó su visión de Benedetti en una escueta línea: "Este poeta estaba lleno de gentes. Y ahora continúa en todos sus muchos queridos querientes".

Galeano, autor del célebre libro "Las venas abiertas de América Latina", insistió en no querer "palabrear" el dolor y preferir expresarlo a través del "silencio".
El sepelio se realizara mañana en el Panteón Nacional.


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