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lunes, junio 15, 2009

Denuncian pobladores de Las Ollas allanamiento y torturas de militares

Mujeres, niños y niñas de Puerto las Ollas, municipio de Coyuca de Catalán, denunciaron el hostigamiento de militares y el saqueo de sus casas en busca de “armas y grupos armados” Foto: LENIN OCAMPO

Irrumpen unos 500 soldados en la comunidad de Coyuca de Catalán durante 3 días

Mujeres y niños claman ayuda a defensores de derechos humanos y medios de comunicación

MARLEN CASTRO

La Jornada Guerrero

PETATLAN, 14 DE JUNIO. Doña Amanda descansaba bajó el elevado y frondoso encino, cuando el martes 9, como a la una de la tarde, escuchó el ruido de los vehículos militares ingresando a su comunidad, Puerto las Ollas, municipio de Coyuca de Catalán, de la región de la Tierra Caliente, ubicado entre los límites con este municipio de la Costa Grande.

La jornada de horror de los pobladores terminó hasta el sábado 13 a mediodía con el ingreso de una misión civil de observación, integrada por representantes de varias organizaciones civiles, de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos (Coddehum) y medios de comunicación.

El martes que oyó el arribo de los militares, Amanda sintió que el corazón se le salía del pecho, pues tenía pocos segundos que su hijo Jaime, quien aún sufre las secuelas de un derrame cerebral, montó su bestia de carga para irse a Las Palancas, a unos 10 minutos de Las Ollas y sabía muy bien que al joven no le daría tiempo correr para esconderse de los soldados.

Omar, el nieto de Amanda, un niño de 14 años, andaba en la rudimentaria cancha de futbol, lejos del monte para poder escapar.

No es la primera vez que el Ejército incursiona en Puerto las Ollas y las mujeres, niños y niñas saben que los hombres tienen que correr a refugiarse a los cerros para estar a salvo. Ese martes, Jaime y Omar no tuvieron opciones. Los militares los agarraron y por tres horas los torturaron.

Puerto las Ollas es una pequeña comunidad de apenas 11 casas, en las que habitan en total 10 varones, 15 mujeres y 35 menores, entre niños y niñas, pero desde hace ocho años, los hombres ya no duermen en las modestas casas de madera, pues tanto soldados como gatilleros irrumpen a cualquier hora del día.

Entre sollozos Amanda narra a los defensores civiles y públicos de derechos humanos y a los medios de comunicación como aguantó durante tres horas los gritos de su hijo y nieto, por los castigos infligidos.

El sábado, sólo Jaime rindió su testimonio pues pudo bajar de donde se escondió luego de las torturas, pero el niño a pesar de que se le buscó, no apareció. Se cree que estaba en muy malas condiciones, pues como todos los demás varones, no había comido desde el martes de la irrupción, pero además por los efectos de los golpes.

Jaime traía una gruesa camiseta negra cuando lo agarraron, la que los soldados alzaron por atrás y la pasaron por su cabeza para mantenerlo amordazado.

Durante tres horas, lo golpearon en los oídos, le picaron con agujas los dedos de las manos y golpeaban su nuca, hasta que Jaime al no poder respirar suplicaba porque se acabara el castigo.

Cuando lo soltaron, una espesa saliva rodeaba la boca de Jaime y su madre como el resto de las mujeres en el pueblo creyeron que por el susto había sufrido un nuevo derrame cerebral, pero sólo se trató de los efectos del dolor padecido.

De acuerdo con la versión de los pobladores, los militares querían saber dónde se escondían los hombres armados. Como a los únicos dos varones que pudieron agarrar no les sacaron nada, se fueron contra las mujeres.

Sometieron a tres señoras, a quienes con un cuchillo en la yugular y amenazas de que serían asesinadas quisieron arrancarles qué tratos tenían con los guerrilleros.

Los días siguientes –miércoles, jueves y viernes– escuchaban que entre los montes, los militares disparaban y en algunos momentos, llegó a haber tres helicópteros sobrevolando la zona.

Las mujeres y niños sólo rezaban para que no encontraran a sus esposos o padres.

Con los primeros rayos del sol del sábado, los militares comenzaron a gritar que quemarían todas las casas, entonces mujeres niños y niñas salieron corriendo de sus viviendas y hasta el mediodía que arribó la misión de observadores, dicen, creyeron que todo acabaría para ellos.

El sábado, aparte de recoger los testimonios de los pobladores, la misión civil constató los saqueos que hubo en las casas y que los soldados se llevaron lo poco de valor que encontraron.

Las 11 viviendas de Las Ollas apenas tienen lo indispensable para la vida de sus moradores. Un fogón, una mesa para comer, que no es más que una tabla montada sobre cuatro horcones y bancas del mismo estilo a su alrededor, los trastes necesarios para guisar y consumir los alimentos y como camas, sólo unas viejas colchonetas.

Durante los cuatro días de sitio, hubo en La Ollas y Las Palancas, unos 500 militares. El primer día arribaron unos 300, por el camino que conduce a Petatlán y al día siguiente, por el acceso para ir a la Tierra Caliente, llegaron otros 200, junto con los helicópteros.

Al caer el día y con ello el retiro de la misión, las mujeres y pequeños pedían que no los dejaran solos, pues temían que tan pronto como ya no estuvieran ahí, los militares retornarían, porque estaban convencidas que una parte sólo se replegó.

Al final, sólo una suplica. “Cuando pidamos auxilio, por favor vengan luego, tenemos miedo de que para la otra no esperen tantos días para acabar con nosotros”.



::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

miércoles, febrero 18, 2009

REBELIÓN POPULAR

Por el Profr. y Lic. MIGUEL TREVIÑO RABAGO
LA MUJER LOCUTORA o sería mejor llamarla locutorra, grita desaforada en un noticiero televisivo en Monterrey, Nuevo León, exigiendo la intervención de la policía para que "tundan" a palos a los que ella llama "delincuentes", porque han bloqueado una calle en protesta por los abusos de los militares. Al borde de la histeria, exige y demanda que la "gente bien" como ella los llama, no tiene por qué soportar las protestas de los "tapados" como ahora llaman a los jóvenes, hombres y mujeres, que no sólo se tapan el rostro, sino que tapan las principales calles de la capital nuevoleonesa.
LA SEÑORA gesticula, grita, manotea, demanda y ordena que la autoridad, la que sea, haga acto de presencia y ponga un "hasta aquí" a los "revoltosos". Y la emprende contra el Gobernador, contra el Alcalde, contra el Jefe de la Policía, contra todos los que se le vienen a su alterada mente. Aunque dice ser conductora ( o lectora) de noticias, se olvida que está allí sólo para informar de lo que ocurre en la ciudad. Asume, por razones mentales inexplicables, el papel de funcionaria pública y desde la "tele" envía órdenes de "atacar" con todo a los protestantes. Ella se asume como representante de las "gentes bien" (?) de Monterrey.
MIENTRAS, en las calles, decenas de jóvenes -a los que ella ya calificó de vulgares delincuentes- portan cartelones y mantas, denunciando los excesos y atropellos de las fuerzas militares. Un joven "tapado" y una mujer con un niño en brazos coinciden en que los uniformados enviados a Nuevo León por órdenes de Felipe Calderón, se meten a sus hogares, tumban puertas, destruyen muebles, les roban dinero y celulares, los golpean, los ofenden, amenazan y en algunos casos hasta los torturan. Esa es la queja generalizada en varios municipios de Nuevo León y Tamaulipas: Los atropellos de los soldados. Por qué se preguntará usted, pues tal vez porque se sienten que sólo ellos son la Ley en éste vapuleado y descabezado país.
LA MUJER con un rictus de amargura, ve su reloj, les cuenta las horas a los policías "que no aparecen por ningún lado" dice ella muy decepcionada. Es como un espectadora que en la lucha libre grita ¡¡Quiero ver sangre!! y sigue atenta los movimientos de los jóvenes que llegan de todas las colonias populares para sumarse a la protesta. Un joven "tapado" se acerca al reportero y le dice: " Lo único que pedimos que los pin... soldados se vayan a la ver....". No hay manera de ponerle el "bip" a las las palabrotas que obviamente se oyen como truenos en los castos oídos de la "gente bien". Y ni modo, así habla nuestro pueblo. La única diferencia es que "la gente decente" también las dice, pero en privado y en voz bajita. Pero significan lo mismo.
NO ES NUESTRA intención justificar el cierre de calles. Consideramos esas acciones hasta ingenuas de parte de los jóvenes y mujeres. Hemos visto peores formas de protesta en las calles del Distrito Federal donde miles de maestros arman campamentos que duran meses en la vía pública. En Oaxaca la APPO se apoderó del Centro Histórico de dónde fueron expulsados a balazos y garrotazos con sus respectivos muertos. Entre ellos un periodista norteamericano de nombre Brad Will. En París y otras ciudades europeas las manifestaciones llegan hasta el incendio y destrucción de automóviles y la edificación de verdaderas "barricadas" con toda clase de objetos e incendio de llantas para contener a las hordas de policías que garrote en mano se echan encima de los manifestantes, algunos de los cuales terminan muertos molidos a golpes por "animales" con uniforme.
ES CURIOSO que la autoridad y los medios de comunicación, (el caso de la señora histérica es uno de tantos), se pongan siempre del lado del que conduce un automóvil. Que tomen partido para favorecer siempre al que tiene más dinero, más poder y mejor nivel social. El "jodido" que protesta merece todo el desprecio. Para él o ella no hay micrófono, ni entrevista, ni tribuna, ni diálogo. La foto tiene que se escandalosa y provocativa. Y los adjetivos más despreciables le llueven por el "grave" delito de protestar, de intentar hacerse oír, de hacerse visible a una sociedad que te cataloga por la colonia en dónde vives. Con frecuencia oigo decir "esa es buena colonia". Y en otras "uufff esa colonia es de lo peor". Hasta el municipio donde se vive, sirve para etiquetar en Nuevo León. O séase los de la gente "nice" y los de la plebe, la gentuza, la chusma, el peladiaje, los apestosos, los miserables.
Y ES QUE en éste país hasta ser pobre es un delito. Por eso el desprecio con que tratan a los humildes es indignante. Ni la autoridad busca el diálogo para comprender el enojo de los manifestantes, ni el periodista informa sobre las dos caras de la moneda. El locutor o locutora, el reportero, el columnista o el comunicador sea del medio que sea, no se coloca desde un ángulo para ver toda la panorámica; no escucha a todos, no observa ni analiza, no va al fondo del asunto. Saca el martillo y crucifica siempre al más "jodido" para beneplácito de la "gente bien" como los llama la histérica y amargada mujer que presume de ser "periodista profesional (?)....
LA AUTORIDAD -que dista mucho de serlo- opta por el mismo camino. Lejos de dar la cara y salir a dialogar, se atrinchera en sus palacios y autos blindados y esgrime el garrote de la injusticia para sellar bocas y partir cabezas. Y lanza la clásica cantaleta "de los mueven los narcos". Pero si los jefes de los "narcos" son ellos que les han permitido el libre tránsito por todo el país. ¿ Entonces...como se llama el juego ?....¿ A quién beneficia más que se retiren los soldados de Nuevo León y Tamaulipas ?....¿ Quién proporciona los 500 pesos y las despensas para los protestantes ?....Por eso los "jefes" no dan la cara. Son valores entendidos. ¿ O acaso será que uno de los dos partidos es realmente el que altera el orden público para cosechar votos el próximo 5 de julio ?....Piénsele y verá que al final de cuentas, todos somos manipulados.
EN TAMAULIPAS las protestas son las mismas, pero cambian de estrategia. Acá se cierran los puentes internacionales de Nuevo Laredo, Miguel Alemán, Reynosa y Matamoros. Se trastoca el comercio y el turismo sale disparado del país cuando ve aparecer las tanquetas y los militares con pasamontañas y armas de todos los calibres. La famosa "industria sin chimeneas" como se llamaba al turismo, ya no existe. Los restaurantes están desiertos y los mercados ya quebraron. Pero todavía hay un alcalde que utilizando recursos públicos compra en millones de dólares un equipo de beisbol para que los turistas regresen. Lo cierto es que los únicos beneficiados con esa operación mercantil serán los mismos funcionarios municipales y sus amigos. Mientras tanto hay colonias populares en el más completo abandono y sus habitante sobreviven enmedio de una pobreza insultante.
HEMOS llegado a un punto peligroso. El gobierno en sus tres niveles, Federal, Estatal y Municipal ya no escucha a los de abajo. Intenta ignorarlos y hasta contentarlos con migajas. Pero he aquí que algunos más inteligentes -si así les podemos llamar- están ya traficando con el hambre y el desempleo. El lobo de nuestros tiempos, tiene mucho dinero para ofrecer y empieza a utilizar a la gente para respladar sus ilícitas acciones. El final de la historia está por escribirse. O escuchan los Gobernantes las demandas del pueblo humilde y trabajador, ó dentro de poco tiempo tendrá que enfrentarse a un ejército de hambrientos y desempleados que con una pistola en mano responderán a todas las agresiones del "supremo gobierno". ¿ Alguien recuerda de mis lectores y lectoras cómo y por qué se inició la Revolución Mexicana de 1910 ?.....
AGRADECEMOS SUS COMENTARIOS si los envía a nuestros correos electrónicos. Y como siempre lo invitamos a que nos escuche por internet en http://www.lanuevarepublica.org/ en donde todos los martes a las 10 de la noche, nos ponemos en contacto con usted a través de nuestro programa "El Observador Político" para comentar lo más relevante de los acontecimientos políticos, sociales y económicos de México.



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