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::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2010::
Jaime Avilés
jamastu@gmail.com
■ ¿Usted votaría por una lista en la que estuvieran Encinas y Acosta Naranjo?
Un grito súbito en la Plaza México, dos domingos atrás: “¡arriba López Obrador!”. Respuesta del distinguido y culto público: silencio. Una semana después, en el mismo lugar y entre la misma gente, sentado en barrera de segunda fila de sombra, un famoso levantacejas de Televisa, defensor a capa y espada del fraude electoral de 2006, recibe el brindis de un torero y se lleva una rechifla.
Hace dos años y medio, durante alguna de las lluviosas tardes del plantón en Reforma, en respuesta a la demanda de millones de mexicanos que exigían la revisión total de los comicios presidenciales, los escasos partidarios de Felipe Calderón en una corrida de la Plaza México, cerveza en mano y a voz en cuello, coreaban así: “¡voto por voto, casilla por casilla, se chinga Obrador y toda su cuadrilla!”. Hoy, ante el apoyo explícito al político tabasqueño, guardan silencio, y no se molestan en respaldar, aunque sea con un aplauso, al cínico propagandista del régimen.
Reducto del conservadurismo más recalcitrante, la Plaza México y sus cambios de actitud ante la realidad de la crisis, explican a su modo el enojo creciente de las voces de la calle, las férreas protestas de los pescadores camaroneros en paro desde hace un mes contra el absurdo precio del diesel; las movilizaciones de los trabajadores cañeros, o la manifestación de ayer por la tarde que aglutinó a campesinos, maestros y mineros, en representación de diversos sectores que luchan contra la política económica de Calderón y su redondo secretario de Hacienda.
Al margen de la gente de carne y hueso, los partidos políticos preparan las contiendas electorales desarrollando una actividad que en mucho se parece a la que realizan los dueños de los equipos de futbol durante los llamados “mercados de piernas”: venden y compran todo lo que les ayude a meter goles. En el PRI, Beatriz Paredes intenta un palomeo equitativo entre los grupos que encabezan Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón, en abierta pugna con las fuerzas teotihuacanas del muñeco de la rosca, Enrique Peña Nieto.
En el PAN, consciente de la debacle que se le viene encima, Germán Martínez, el pequeño nazi que dizque lo dirige, suplica desde ahora que durante la campaña no se mencione, pero por piedad, el tema del empleo. ¿El partido del “presidente del empleo” se arrodilla así para implorar que no le toquen ese piano? Pues entonces que tampoco se hable de inseguridad pública, devaluación del peso, precio de la tortilla, inflación galopante, precio de la gasolina, 7 mil muertos de la guerra “contra” el narco, precio del gas doméstico, contratos de Mouriño, precio de la luz eléctrica, manos limpias, coopelas o cuello, resultados de la investigación “exhaustiva” a los hijos de Marta Sahagún, castigo a los que “irrumpan” la ley, matanzas de inocentes en los retenes militares de Sinaloa, la “gastritis mal atendida” de Ernestina Ascensio en Zongolica, la represión criminal en Oaxaca, los 70 años de cárcel a los líderes de Atenco, el sonsonete “López Obrador es un peligro para México”, ni del “vota por mí para que nunca más volvamos a tener una crisis”.
De aceptarse el ruego de Herr-man, las campañas electorales podrían llevarse a cabo de acuerdo con el método de Marcel Marceau, es decir, con el rostro de todos los candidatos pintado de blanco abstencionista y haciendo mímica en el más absoluto y delicioso de los silencios.
Limón o sandía
Durante el mitin del domingo pasado en el Zócalo, ante más de 200 mil seguidores de Andrés Manuel López Obrador, Alejandro Encinas anunció que el Movimiento Nacional en Defensa de la Economía Popular abrirá casas en las capitales de todos los estados de la República y en las 16 delegaciones políticas del Distrito Federal, que funcionarán como “centros de operaciones” y “lugares de encuentro y de trabajo” para “promover la solidaridad y la ayuda mutua, fomentando la vida y el desarrollo comunitario”.
Estamos ante una decisión que, si se concreta, puede tener consecuencias profundas, toda vez que supone la instalación de las primeras estructuras territoriales del gobierno legítimo en todo el país. De esos “lugares de encuentro y de trabajo” podrían surgir los comedores populares que López Obrador propuso en noviembre; las empresas autogestivas para impulsar actividades económicas, que se mencionaron en diciembre, y un montón de cosas más: cooperativas para producir alimentos, talleres de artes y oficios, redes de salud, guarderías infantiles, etcétera.
En otras palabras, a través de esa estructura, el movimiento podría transformar en obra pública toda la energía humana que la crisis va a sacar del mercado laboral, y contribuiría asimismo a atenuar las consecuencias de la depresión y los impulsos autodestructivos que traen consigo la pérdida del empleo.
Que Alejandro Encinas, como coordinador de las comisiones o subsecretarías del gobierno legítimo –que en diciembre fueron designadas para la defensa de la economía popular– haya dado en el Zócalo esta alentadora noticia, y que López Obrador lo mencionara con tanto afecto en su discurso, hizo creer a muchos que se estaba trazando una línea divisoria entre el PRD derechista de los chuchos, y el PRD que no reconoce a Calderón ni ha traicionado al movimiento.
Sin embargo, ayer, en una nota de prensa que no ha sido confirmada por esta columna, se barajaba la posibilidad de que Encinas fuera postulado por el PRD de Jesús Ortega a una candidatura plurinominal junto a Jesús Zambrano y Guadalupe Acosta Naranjo. ¿Verdad que no se entiende nada? La dicotomía entre movimiento social y partido electorero puede conducir a la esquizofrenia. Ojalá Encinas aclare pronto si está con melón o con sandía…
Slim en Nueva York
No sorprendió a nadie que, hace unos días, el periódico The New York Times informara que Carlos Slim acababa de invertir 250 millones de dólares para adquirir un paquete de acciones en ese diario, sin derecho a voz ni a voto en su consejo de administración. En círculos que saben de qué lado masca la iguana se dice que el hombre más rico del mundo hizo esta pequeña inversión estratégica para podear “golpear” las acciones de Televisa en la bolsa neoyorquina, desde la sección de finanzas del periódico más influyente de Estados Unidos. ¿El propósito? Ablandar a Emilio Azcárraga para que le ceda un poco de espacio en el espectro radioeléctrico y le permita abrir la que sería la tercera cadena televisiva de México.
Aceptar la derrota es ir contra la historia
En la página de lectores de La Opinión Milenio del domingo 9 de noviembre, el leído colaborador de esa sección, Mario Alberto Rodríguez González, en su entrega “Aceptar la derrota”, se refiere al artículo “Al diablo con las instituciones”, como pretexto para atacar a Andrés Manuel López Obrador, por lo que hizo en el 2006 y porque ahora sí cree en el Trife, por haber mutado al PRIAN y al PVEM, por haberse beneficiado de la campaña sucia del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), en contra del candidato de la coalición “Por el Bien de Todos”; y no haber dichos partidos impugnado legalmente esa campaña de odio y divisionismo entre los mexicanos, disfrazada con el slogan “AMLO es un peligro para México”.
El Trife (Tribunal Federal Electoral), era un órgano formalmente administrativo, dentro del Ejecutivo, que realizó funciones materialmente jurisdiccionales, que desapareció antes de las elecciones presidenciales de 2006, substituyéndolo el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que es un órgano formal y materialmente jurisdiccional porque es parte de ese Poder y porque dice el derecho en el caso concreto controvertido por las partes; pero para el caso que nos ocupa se entiende Trife por Tepif.
No sólo López Obrador le da la razón al TEPIF o Trife, como prefiere llamarlo Mario Alberto Rodríguez González, sino también se la dan quienes se mueven dentro de la realidad objetiva, es decir, la que existe fuera de nuestras cabezas, y ven cómo este órgano funcionó en este caso concreto institucionalmente, echando la ley por delante y aplicado sólo el derecho; no como sucedió en la calificación de la elección presidencial de 2006, en que se usó facciosamente para darle el triunfo a Calderón.
Si criticar a los banqueros a los que Fox exentó del pago de miles de millones de pesos de impuestos por la compra de Banamex, y otros bancos; decir que los empresarios se beneficiaron con la política económica de Fox, quien hizo más ricos a los ricos y más pobres a los pobres; y hablar de otras muchas verdades más que exhibieron a los de la iniciativa privada como los únicos favorecidos del neoliberalismo de Fox; cómo lo hizo Andrés Manuel, ¿es una agresión al grupo de empresarios que invirtieron cientos de millones de pesos en la campaña sucia contra Andrés Manuel López Obrador, y que por eso están justificados sus ataques?, entonces Mario Alberto Rodríguez González, concibe a México como una Sociedad Anónima, con Calderón como gerente, que busca el lucro para él y sus socios.
¿Que si el PRIAN y el PVEM pudieron impedir a los sacrosantos empresarios desatar la guerra sucia contra AMLO, en 2006? Sí, si hubieran interpuesto los recursos legales que hizo valer en su oportunidad la coalición “Por el Bien de Todos”, y que hasta ahora están dando resultados positivos.
Lo que México necesita no es una oposición que si no protesta y no hace bloqueos, el sistema luego luego la exhibe de vendida, para desprestigiarla; como así hubiese ocurrido si AMLO no hubiera encabezado los plantones postelectorales; sino la oposición que se requiere es la que va en la dirección de la historia de México, como la que encabeza Andrés Manuel López Obrador.
Atentamente
Fernando Rangel de León
Torreón, Coahuila