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viernes, diciembre 25, 2009

Galeano: "Aún tenemos capacidad de locura"

Para Eduardo Galeano, la vida es una caja de sorpresas. Y aunque esté acostumbrado a ellas, quizás le hayan sorprendido la cantidad y variedad de interrogantes que los lectores de BBC Mundo le plantearon. 

Con qué sueña, para quién escribe, si es optimista o pesimista, si toma mate o fuma, qué piensa de la izquierda actual, qué opina del Premio Nobel a Barack Obama y si habrá una segunda parte de “Las venas abiertas de América Latina”. Con franqueza, Galeano respondió a estas y otras muchas preguntas personales e íntimas.
En sus respuestas es posible conocer un poco más al hombre y al escritor que durante más de 40 años ha hecho reflexionar a millones de personas sobre el estado del mundo.
“Escribo para quienes no pueden leerme, porque los libros están tan caros que de aquí a poco se venderán en las joyerías”, dijo con su habitual tono crítico.
El autor uruguayo se disculpó por no haber podido responder a más preguntas por motivos de tiempo. Sin embargo, hay mucho para leer y para descubrir sobre su pensamiento y su forma de ver la vida.

Del buen fútbol


¿Cuáles son los ingredientes que usa en su vida para mantener el entusiasmo y la felicidad? Deberíamos embotellarlos y distribuirlos, eso sí, sin patente. Esther, Zaragoza, España
Embotellarlos, no puedo, porque se evaporan fácil. Lo que tienen de bueno es que regresan siempre, aunque a veces parece que se fueron para siempre. Regresan no sé por qué. Supongo que por gentileza de Dios o del Diablo.
Escribo para quienes no pueden leerme, porque los libros están tan caros que de aquí a poco se venderán en las joyerías.
¿Para quién escribe? ¿Es posible pensar- al decir de Umberto Eco- en un lector modelo? Bettina Casale Cervini, Buenos Aires, Argentina
Escribo para los amigos que todavía no conozco. Los que conozco ya están hartos de escucharme.

Le cuento que no tengo dinero para comprar libros y tampoco hay librerías en donde los vendan. Por eso no sé que preguntarle. Sólo se me ocurre: ¿qué siente de tanto escribir y escribir, cuando al final el mundo sigue más o menos igual o peor? Jesús, Huancayo, Perú
La verdad, ni yo me entiendo. Escribo para quienes no pueden leerme, porque los libros están tan caros que de aquí a poco se venderán en las joyerías. Pero eso sí, créame, las palabras viajan caminos misteriosos, y andan por donde ellas quieren, sin pedir permiso.

¿De qué equipo(s) de fútbol es hincha? (En Uruguay y en el mundo) Camilo Rueda, Bogotá, Colombia
Todavía soy hincha de Nacional, aquí en el Uruguay, el club de mis amores desde mi más tierna infancia, pero sobre todo soy hincha del buen fútbol, y cuando ese milagro ocurre, lo agradezco sin mirar el color de la camiseta. Y si el buen fútbol proviene de un club chiquito, casi desconocido, pues mucho mejor todavía.

La vida según Galeano

En alguna parte dijiste que te caes y te levantas varias veces al día. Yo, en cambio, no sé como levantarme cuando tropiezo. ¿Cómo lo haces? Alejandro, Quito, Ecuador
Te parecerá una tontería, pero de veras te juro que pienso: Si me caí, es porque estaba caminando. Y caminar vale la pena, aunque te caigas. Yo soy caminante, a la orilla del río que llamamos mar, aquí en Montevideo, camino horas de horas, y las palabras caminan dentro mio y conmigo. A veces se van, y me cuesta seguir solo, sin ellas.
Eduardo Galeano en la calle. Foto: Bernardo Pérez, 2008


¿Qué es la vida para usted, en una sola palabra? Rene Ramos, Lima, Perú
En cuatro palabras, no en una: Una caja de sorpresas.

¿Con que sueña? ¿Tiene un sueño recurrente? Rita Corbo, Montevideo, Uruguay
Mis sueños son de una mediocridad inconfesable. Los que más se repiten son los más estúpidos, pierdo un avión, discuto con un burócrata, cosas así. ¿Qué feo, no? Me consuelo recordando aquellos versos de Pedro Salinas que dicen que “los sueños son verdaderos sueños cuando se desensueñan, y en materia mortal encarnan”.

¿Escribís tomando mate? Camilo Melgar, Ciudad de Guatemala, Guatemala y Viena, Austria
No, ya no tomo mate. Tuve que dejar, hace años, como he dejado también el cigarrillo, que tanto me acompañó durante tanto tiempo. Ahora escribo con cerveza, o algún otro trago. Y mientras escribo, hablo solo, en voz alta. Quien me ve de lejos cree que soy un borracho perdido. Perdido soy, quizá, no sé; pero borracho no. Me gusta beber y por eso no me emborracho: el trago exige que no le falten el respeto.


¿Por qué la gente sigue creyendo aún en Dios? ¿Consideras que esta creencia retrasa al ser humano? Pedro Freire Alvarado, Guayaquil, Ecuador
Dios es el nombre que damos a la fe, y por eso es múltiple, aunque muchos crean que la diversidad de la fe es una herejía digna de castigo.

Política, globalización y América Latina

¿Qué opina del Premio Nobel recibido por Barack Obama? ¿Cómo se justifica recibir ese Premio? Martín, Gálvez, Argentina
Me pareció un chiste de mal gusto. Pero nada tiene de raro, teniendo en cuenta que hace un siglo el Premio Nóbel de la Paz fue concedido a Teddy Roosevelt, un enamorado de la guerra, que hasta escribió un libro proponiendo la guerra como remedio de la cobardía y la debilidad de los machos en el mundo.
Yo no creo en los optimistas full-time. Esos son farsantes o ciegos.
Nací en Estados Unidos de un padre uruguayo y una madre americana quien nació en Turquía. Entonces, sin duda, soy un producto de globalismo. ¿Qué piensas de nacionalismo y patriotismo? ¿Son buenos o crean más problemas? ¿Son partes inseparables de la identidad? Raúl Guizzo, Ft. Lauderdale, EE.UU.
Antes de que se inventara esa horrible palabra, globalización, que designa a la dictadura universal del dinero, existía otra, linda, generosa, la palabra internacionalismo. Yo la sigo prefiriendo. Para mí, sigue significando algo así como que podemos ser compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa ni del tiempo.

Nuestra América toda, ¿tiene posibilidades de sanar? María Gloria González Sánchez, Venezuela
Claro que sí. Tan enferma no está, si se compara. Todavía tenemos, por ejemplo, capacidad de locura, que es el síntoma infalible de la buena salud.

El mundo ¿al revés?

Me gustaría saber como ve usted este siglo veintiuno ¿con pesimismo? ¿Con optimismo? Javier, Brisbane, Australia
Yo no creo en los optimistas full-time. Esos son farsantes o ciegos. Yo soy optimista y pesimista también, según la hora y el día, creo y descreo, celebro y lamento este tiempo nuestro y este mundo que nos ha tocado. Cada tiempo tiene su contratiempo, es verdad, pero también es verdad que cada cara contiene su contracara. La contradicción es el motor de la vida: de la vida humana y de todas las otras vidas.
Asumir eso me ayuda a no arrepentirme de mis tristezas, de mis bajones, de mis malas músicas: ellas son partes inseparables de mí.
No tengo más talento que el que proviene de la experiencia: el mucho trabajo que cada día me tomo persiguiendo palabras que huyen.
¿Cómo ve el mundo y el estado de la sociedad actual? ¿Cree usted que puede llegar a ponerse de pie el mundo al revés? ¿Qué cree que hace falta para que se produzca un cambio trascendental en cada uno de los habitantes de este planeta? David Duarte, Bogotá, Colombia
No sé, no creo en las fórmulas mágicas. Simplemente sé, por experiencia, que vale la pena que la gente se una para pelear juntos por las cosas en las que vale la pena creer. De a uno, solitos, poco o nada podemos hacer. Y más, te digo: no hay que desalentarse tan fácilmente. Si las cosas no salen como uno quisiera, bueno, hay que aprender el arte de la paciencia, hay que aceptar que la realidad cambia al ritmo que ella quiere, y no al que uno decide que ella debe cambiar. “Si la realidad no me obedece, no me merece”, dicen, o al menos creen, algunos intelectuales. Yo no.

¿Qué hacer ante la desazón y la impotencia después de leer sus escritos? ¿Qué soluciones usted plantea a la dominación y explotación que hemos sufrido desde siempre? Alexandra, Colombia
Yo no vendo recetas de la felicidad, y te recomiendo que no creas en los bandidos que las venden. Tampoco creo en los dogmáticos religiosos o políticos que venden certezas. Para mí, las únicas certezas dignas de fe son las que desayunan dudas cada mañana.

Si hoy entrara en una máquina del tiempo, y ésta lo llevara cien años hacia el futuro, ¿qué cree que encontraría al salir de ella? Manuel Burgos, Albuquerque, EE.UU.
No tengo la menor idea, ni quiero tenerla. Cada vez que una gitana se me acerca, y me atrapa la mano para leerme el futuro, le pido que por favor no cometa esa crueldad. Lo mejor que tiene el futuro es que tiene mucho misterio.

La izquierda de Galeano

¿Qué es para usted la izquierda? Acaso esa dicotomía de izquierda versus derecha no caducó en la década del 70? ¿Hasta cuándo el mal de muchos será culpa de unos pocos “malvados”? ¿Hasta cuándo seguirá vendiendo la victimización cómo táctica para la transformación social? Jairo Zabala, Caracas
La culpa es de todos, nos dicen los culpables de que las relaciones humanas se hayan envenenado y los culpables de que nos estemos quedando sin planeta. Razón tenía doña Concepción Arenal, mujer luminosa, que se recibió de abogada disfrazada de hombre, con doble corsé, y tuvo el coraje de decir lo que los hombres decían, allá por los mediados del siglo XIX: “Si la culpa es de todos, es de nadie. Quien generaliza, absuelve”.
Uno sobrevive en los demás: en la memoria y en los actos de los demás.
Estoy de acuerdo con todos los males del capitalismo que el distinguido escritor desvela, pero, ¿qué hay de los males del socialismo? ¿Cuál sería la mejor vía para un desarrollo más humano? Liliana Lainfiesta, Guatemala
El siglo XX divorció la justicia y la libertad. La mitad del mundo sacrificó la justicia en nombre de la libertad, y la otra mitad sacrificó la libertad en nombre de la justicia. Esa fue la tragedia del siglo pasado. El desafío del siglo presente consiste, creo, en unir a esas hermanas siamesas que han sido obligadas a vivir separadas. La justicia y la libertad quieren vivir bien pegaditas.

¿Como hacer que el mundo entienda la diferencia entre la verdadera izquierda identificada con el pueblo, de la demagoga, como la burocracia soviética o cubana? Hugo Sosa Ferreyra, Playa del Carmen, México
Cada cual lo entiende a su modo y manera, y a su modo y manera actúa. Yo soy muy respetuoso de las ideas y de las vidas de los demás.
¿No cree usted que las palabras “pobre” y “gratis” han creado una mentalidad resignada en las gentes deprimidas puesto que, por esperar todo gratis de “papá gobierno” hacen muy poco o nada por superar sus condiciones de vida y prefieren seguir viviendo en la pobreza? Ricardo Miranda, Montreal, Canadá
La caridad puede producir, a veces, algo de eso. La caridad es vertical, da limosnas, siembra malas costumbres, como la holgazanería. Además, es humillante. Como dice un proverbio africano, la mano que da está siempre arriba de la mano que recibe. Pero las relaciones de solidaridad, que son horizontales, generan respuestas completamente diferentes.

Galeano, el escritor

Siempre me pregunté cómo hace para encontrar combinaciones tan felices de palabras, palabras que uno escuchó (y escribió) cientos de veces, y que cuando usted las junta parecen un idioma nuevo. Alejandra, Rosario, Argentina
Gracias mil por el piropo. Sólo puedo decirte que ninguna hada visitó mi cuna. No tengo más talento que el que proviene de la experiencia: el mucho trabajo que cada día me tomo persiguiendo palabras que huyen.

A casi 40 años de “Las Venas Abiertas de América Latina”, ¿ha pensado en escribir una segunda parte? Oscar González, Campeche, México
En realidad, todos escribimos un solo libro, que va cambiando y se va multiplicando a medida que la vida vive y el escritor escribe. Para mí, “Las venas” fue un puerto de partida, no un puerto de llegada. Desde ahí, creo, multipliqué mi visión del mundo.

¿Qué opinión le merece el libro “Manual del perfecto idiota latinoamericano” y su intento por refutar lo expuesto por usted en “Las venas abiertas de Ámerica Latina”? Juan Francisco De León, Tepoztlán, México
No tengo opinión, pero sólo puedo desear lo mejor a los autores de ese libro: que dentro de cuarenta años, su obra esté tan viva que otros autores escriban un libro para atacarla.

A lo largo de estos últimos años, ¿ha visto usted alguien (o un colectivo) que le siga la posta, que de algún modo continúe una obra como la suya? Ray Edson Hurtado Romero, Cochabamba, Bolivia
Somos todos gotitas de algún río, brisas de un viento que no acaba cuando la propia vida acaba, pedacitos nomás, momentitos apenas, y no más que eso: no creo en otra inmortalidad más que en esa. Uno sobrevive en los demás: en la memoria y en los actos de los demás. Y uno no conoce a esos anónimos autores de la continuidad más allá de la muerte.

Una sola mirada, diferentes visiones.

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

lunes, septiembre 28, 2009

"Internet ha reducido el colonialismo cultural"

Eduardo Galeano. Escritor. El autor visita España para recibir la medalla de oro del Círculo de Bellas Artes, que premia su tratyectoria intelectual

El escritor Eduardo Galeano, en el hotel Apsis de Madrid. - MARTA JARA


ANTONIO J. RODRÍGUEZ - MADRID

Público.es

Bromea sobre Sarah Palin y relata cómo tomaba el pelo a los fotógrafos norteamericanos: "Siempre les digo que aprieten el botón H[air] (pelo), ya sabes, ese invento uruguayo high-tech. ¿Vuestras cámaras no tienen el botón de pelo?, les digo. Les cuesta entender la broma". Y aunque articula su discurso con la calma de la edad adulta, Eduardo Galeano (Montevideo, 1940) sigue manteniendo ese halo de enfant terrible, alguien que en ningún momento ha dejado de creer en el discurso crítico. Y es precisamente por ello por lo que el autor visita España: para recibir mañana la medalla de oro del Círculo de Bellas Artes, galardón que ya han obtenido Jean Baudrillard, Umberto Eco o Günter Grass.

¿Puede la literatura llegar a ser incompatible con la responsabilidad social?

La literatura es un movimiento social. Proviene de la sociedad y a la sociedad se dirige. Alguna vez Juan Carlos Onettise enojó conmigo porque no le creí cuando dijo que escribía para él mismo. Le propuse que me entregase su material y yo se lo envié por correo a su nombre y dirección. Eso le cayó muy mal.

¿Para quién escribe?

Tengo una suerte enorme y es que cuando en lecturas o charlas me encuentro con el público, confirmo que es cada vez más joven. Mi mujer bromea diciendo que pronto llegarán en cochecitos de bebé.

¿Qué recuerda de su experiencia con Onetti?

Era un falso puercoespín. Un hombre por dentro, aunque se hacía el ogro. Me enseñó que las únicas palabras que merecen existir son aquellas mejores que el silencio y por eso a mí me cuesta mucho escribir y reescribo tantas veces.

Mao habló de lo importante de definir al enemigo. ¿Cuál es el de la izquierda actual?

Desconfío mucho de este tipo de razonamientos porque conducen a una división del mundo entre buenos y malos. El bien y el mal: lo mismo que proponía Reagan o Bush, pero desde la izquierda.

¿Qué le dice la palabra socialismo?

Me hace pensar que podemos llegar a creer que tenía razón aquel viejo proverbio latino: Ítaca no existe, lo que existe es el camino hacia Ítaca. Lo que existe es la búsqueda. Yo creo que nuestro mundo está embarazado de otro mundo.

¿Ha reportado la globalización algún bien en América Latina?

Internet, por ejemplo. Aquello que nació al servicio de las programaciones de las operaciones internacionales en EEUU está siendo ahora un instrumento de vida. Sirve para dar voz a quienes antes estaban condenados a la soledad. Por mi parte, confieso que al principio desconfiaba de todo esto: pensaba que las máquinas beben de noche. Que cuando nadie las ve se emborrachan y por eso durante el día hacen cosas inexplicables. No hay que olvidar, sin embargo, que la globalización implica concebir la codicia como motor de la vida, el arréglate como puedas, y quien no, que se joda.

¿Qué le dicen los filántropos de Forbes como Gates o Soros?

A mí eso me suena a caridad, no a solidaridad. Yo me siento identificado con los movimientos solidarios, pero no con las obras de caridad. Participé dos veces en los foros de Porto Alegre y me siento muy identificado esa suerte de gran familia que se puede encontrar más allá de todo límite geográfico.

¿Seguimos sometidos al colonialismo de la industria cultural?

Es verdad que Internet lo ha reducido. Pero aún persiste la organización colonial. Y es ahí donde entran en juego los agentes culturales del mundo independiente, sometido y humillado, y que a veces llegan a hacer suya la mirada del amo. Una tradición de autodesprecio. La cultura de la impotencia con la que los países del Sur han sido entrenados por el Norte.

¿Y qué hay de la democracia mediática?

Bueno, no depende de que a Italia la dirija Berlusconi o San Francisco de Asís. Depende de un desarrollo de la industria de la comunicación que se orienta hacia el consumo y no hacia la multiplicación del conocimiento y de la sensibilidad. Hacemos nuestro el criterio según el cual solo es bueno lo rentable. Eso te enseña a aplastar al prójimo, no a reconocerlo como promesa. Es una parte sustancial de lo que hoy día podríamos llamar la dictadura del miedo. Ya ni se salvan los animalitos, pues hasta los cerditos te transmiten la gripe y las vacas la locura. Y yo que pensaba que la locura era un privilegio humano.

Bibliografía esencial

‘Las venas abiertas de américa latina’
Aborda la historia de América Latina desde la colonización europea. Casi cuarenta años después de su primera publicación, el libro se ha convertido en una referencia indispensable a la hora de estudiar el continente. Hugo Chávez fue responsable de dar un nuevo espaldarazo al texto cuando se lo entregó a Obama.

‘El libro de los abrazos’
Tomando de nuevo a Latinoamérica como protagonista, el escritor hace gala de su habilidad a la hora de desarrollar ficciones breves, caracterizadas por el registro lírico.

‘Espejos’
Publicado en 2008, el último libro del uruguayo supone una recreación de la historia de la humanidad en donde se prescinde de fronteras geográficas y temporales.

‘Patas arriba’
La relación entre países desarrollados y subdesarrollados, el libre mercado, el imperialismo y la cultural (colonial) de consumo protagonizan ‘Patas arriba: la escuela del mundo al revés’ que edita Siglo XXI.


::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

viernes, agosto 21, 2009

Entrevista con Eduardo Galeano sobre las bases militares de Usa en Colombia y otras cosas más.

Foto tomada de: Ricardo Pizana


“Presencia norteamericana en bases militares de Colombia no solo ofende dignidad de América Latina sino también la inteligencia”


Fernando Arellano Ortiz
Cronicon.net

En la quiteña Avenida Amazonas, a pocos pasos del hotel donde se aloja, encontramos como cualquier transeúnte en la noche del domingo 9 de agosto a Eduardo Galeano, quien ha llegado a la capital ecuatoriana para asistir como invitado especial al acto de posesión del presidente Rafael Correa, ceremonia que se cumplió el pasado 10 de agosto. Lo paramos y nos identificamos para solicitarle una entrevista, a la cual accede con gusto.

“Ahora no puede ser, pero veámonos mañana después de la ceremonia de posesión de Correa”, nos dice el autor de Las venas abiertas de América Latina y de Espejos.

Como siempre, Galeano responde a las preguntas con ironía y no poco humor, por eso es que sus reflexiones se salen de lo común. Como latinoamericanista consumado, el escritor uruguayo en diálogo con CRONICON.NEThace un peculiar análisis de la realidad sociopolítica de nuestro hemisferio.

Tiempo abierto de esperanza

- ¿Después de 200 años de la emancipación de América Latina, se puede hablar de una reconfiguración del sujeto político en esta región, habida cuenta los avances políticos que se traducen en gobiernos progresistas y de izquierda en varios países latinoamericanos?

- Sí, hay un tiempo abierto de esperanza, una suerte de renacimiento que es digno de celebración en países que no han terminado de ser independientes, apenas si han empezado un poquito. La independencia es una tarea pendiente para casi toda América Latina.

- ¿Con toda la irrupción social que se viene dando a lo largo del hemisferio se puede señalar que hay una acentuación de la identidad cultural de América Latina?

- Sí, yo creo que sí y eso pasa por cierto por las reformas constitucionales. A mí me ofendió la inteligencia, aparte de otras cosas que sentí, el horror de este golpe de Estado en Honduras que invocó como causa el pecado cometido por un Presidente que quiso consultar al pueblo sobre la posibilidad de reformar la Constitución, porque lo que quería Zelaya era consultar sobre la consulta, ni siquiera una era reforma directa. Suponiendo que fuera una reforma a la Constitución bienvenida sea, porque las constituciones no son eternas y para que los países puedan realizarse plenamente tienen que reformarlas. Yo me pregunto: ¿qué sería de los Estados Unidos si sus habitantes siguieran obedeciendo a su primera Constitución? La primera Constitución de Estados Unidos establecía que un negro equivalía a las tres quintas partes de una persona. Obama no podría ser Presidente porque ningún país puede tener de mandatario a las tres quintas partes de una persona.

- Usted reivindica la figura del presidente Barack Obama por su condición racial, ¿pero el hecho de mantener o ampliar la presencia norteamericana mediante bases militares en América Latina, como está ocurriendo ahora en Colombia con la instalación de siete plataformas de control y espionaje, no desdice de las verdaderas intenciones de este mandatario del partido demócrata, y simplemente sigue al pie de la letra los planes expansionistas y de amenaza de una potencia hegemónica como Estados Unidos?

- Lo que pasa es que Obama hasta ahora no ha definido muy bien que es lo que quiere hacer ni en relación con América Latina, las relaciones nuestras, tradicionalmente dudosas, ni en otros temas tampoco. En algunos espacios hay una voluntad de cambio expresa por ejemplo en lo que tiene que ver con el sistema de salud que es escandaloso en Estados Unidos, te rompes una pierna y pagás hasta el fin de tus días la deuda por ese accidente. Pero en otros espacios no, él continúa hablando de ‘nuestro liderazgo’, ‘nuestro estilo de vida’ en un lenguaje demasiado parecido al de los anteriores. A mí me parece muy positivo que un país tan racista como ese y con episodios de un racismo colosal, descomunal, escandaloso, ocurridos hace quince minutos en términos históricos tenga un presidente seminegro. En 1942, o sea medio siglo, nada, el Pentágono prohibió las transfusiones de sangre negra y ahí el director de la Cruz Roja renunció o fue renunciado porque se negó aceptar la orden diciendo que toda sangre era roja y que era un disparate hablar de sangre negra, y él era negro, era un gran científico, el que hizo posible la aplicación del plasma a escala universal, Charles Drew. Entonces un país que hiciera un disparate como prohibir la sangre negra tenga a Obama de presidente es un gran avance. Pero por otro lado, hasta ahora yo no veo un cambio sustancial, ahí está por ejemplo el modo como su gobierno enfrentó la crisis financiera, pobrecito yo no quisiera estar en sus zapatos, pero la verdad es que terminaron recompensando a los especuladores, los piratas de Wall Strett que son muchísimo más peligrosos que los de Somalia porque éstos asaltan nada más que los barquitos en la costa, en cambio los de la Bolsa de Nueva York asaltan al mundo. Ellos fueron finalmente recompensados; yo quería iniciar una campaña al principio conmovido por la crisis de los banqueros con el lema: “adopte un banquero”, pero la abandoné porque vi que el Estado se hizo cargo de la tarea. (Risas). Y lo mismo con América Latina, como que no tiene muy claro qué hacer. Han estado más de un siglo los Estados Unidos consagrados a la fabricación de dictaduras militares en América Latina, entonces a la hora de defender una democracia como en el caso de Honduras, ante un clarísimo golpe de Estado, vacilan, tienen respuesta ambiguas, no saben qué hacer, porque no tienen práctica, les falta experiencia, llevan más de un siglo trabajando en el sentido contrario, entonces comprendo que la tarea no es fácil. En el caso de las bases militares en Colombia no solo ofende la dignidad colectiva de América Latina sino también la inteligencia de cualquiera, porque que se diga que su función va ser combatir las drogas, ¡por favor, hasta cuando! Casi toda la heroína que se consume en el mundo proviene de Afganistán, casi toda, datos oficiales de Naciones Unidas que cualquiera puede ver en Internet. Y Afganistán es un país ocupado por Estados Unidos y como se sabe los países ocupantes tiene la responsabilidad de lo que ocurre en los países ocupados, por lo tanto, tienen algo que ver con este narcotráfico en escala universal y son dignos herederos de la reina Victoria que era narcotraficante.

No se puede ser tan hipócrita

- La reina británica que introdujo por todos los medios en el siglo XIX el opio a China a través de comerciantes de Inglaterra y Estados Unidos…

- Sí, la celebérrima reina Victoria de Inglaterra impuso el opio en China a lo largo de dos guerras de treinta años, matando una cantidad inmensa de chinos, porque el imperio chino se negaba a aceptar esa sustancia dentro de sus fronteras que estaba prohibida. Y el opio es el papá de la heroína y de la morfina, justamente. Entonces a los chinos les costó todo, porque China era una gran potencia que podía haber competido con Inglaterra en los comienzos de la revolución industrial, era el taller del mundo, y la guerra del opio los arrasó, los convirtió en una piltrafa, de ahí entraron los japoneses como perico por su casa, en quince minutos. Victoria era una reina narcotraficante y los Estados Unidos que tanto usan la droga como coartada para justificar sus invasiones militares, porque de eso se trata, son dignos herederos de esa fea tradición. A mí me parece que es hora que nos despertemos un poquito, que no se puede ser tan hipócrita. Si van a ser hipócritas que lo sean con más cuidado. En América Latina tenemos buenos profesores de hipocresía, si quieren podemos en un convenio de ayuda tecnológica mutua prestarles algunos hipócritas propios.

- Hace nueve años exactamente, usted le dijo en una entrevista en Bogotá concedida a este reportero la siguiente frase: “Dios guarde a Colombia del Plan Colombia”. ¿Cuál es ahora su reflexión respecto de este país andino que enfrenta un gobierno autoritario entregado a los intereses de los Estados Unidos, con una alarmante situación de violación de derechos humanos y con un conflicto interno que lo sigue desangrando?

- Además con problemas gravísimos que se han ido agudizando con el paso del tiempo. Yo no sé, te digo, no soy quien para darle consejos a Colombia ni a los colombianos, además siempre estuve contra esa mala costumbre de algunos que se sienten en condiciones de decir qué es lo que cada país tiene que hacer. Yo nunca cometí ese imperdonable pecado y no lo voy a cometer ahora con Colombia, solo puede decir que ojalá los colombianos encuentren su camino, ojalá lo encuentren, nadie se lo pueden imponer desde afuera, ni por la izquierda, ni por la derecha, ni por el centro, ni por nada, serán los colombianos quienes lo encontrarán. Y yo lo que puedo es decir que doy testimonio. Si hay un tribunal mundial que alguna vez va a juzgar a Colombia por lo que de Colombia se dice: país violento, narcotraficante, condenado a violencia perpetua, yo voy a dar testimonio de que no, de que ese es un país cariñoso, alegre y que merece mejor destino.

Reivindicando memoria de Raúl Sendic

- Hace muchos años, siquiera unas cuatro décadas, había un personaje en Montevideo que se reunía con un joven dibujante llamado Eduardo Hughes Galeano con el propósito de darle ideas para la elaboración de sus caricaturas, llamado Raúl Sendic, el inspirador del Frente Amplio del Uruguay…

- Y jefe guerrillero de los Tupamaros, aunque en aquella época todavía no lo era. Es verdad, cuando yo era un niño, casi de catorce años, y empecé a dibujar caricaturas, él se sentaba a mirar y me daba ideas, era un hombre bastante mayor que yo, con cierta experiencia, y todavía no era lo que después fue: el fundador, organizador y jefe de los Tupamaros. Recuerdo que le dijo a don Emilio Frugoni que por entonces era el jefe del Partido Socialista y director del semanario donde yo publicaba unas caricaturas tempranas, señalándome: “Este va a ser o presidente o gran delincuente”. Fue una buena profecía y terminé siendo gran delincuente… (Risas).

- ¿El hecho de que hoy el Frente Amplio esté gobernando el Uruguay y que un ex guerrillero como Pepe Mujica tenga posibilidades de ganar las elecciones presidenciales constituye una reivindicación a la memoria de Sendic?

- Sí, y de todos los que participaron en una lucha muy larga para romper el monopolio de dos, el bipolio ejercido por el Partido Colorado y el Partido Nacional durante casi toda la vida independiente del país. El Frente Amplio irrumpe hace muy poquito en el escenario político nacional y me parece muy positivo que esté gobernando ahora, aparte de que yo no coincido con todo lo que se hace y además creo que no se hace todo lo que se debería hacer. Pero eso no tiene nada que ver porque al fin y al cabo la victoria del Frente Amplio fue también una victoria de la diversidad política que yo creo que es la base de la democracia. En el Frente coexisten muchos partidos y movimientos diferentes, unidos por supuesto en una causa común pero con sus diversidades y diferencias, y yo las reivindico, para mí eso es fundamental.

- ¿Qué representa para usted como uruguayo el hecho de que un dirigente emblemático de la izquierda como Pepe Mujica, ex guerrillero tupamaro, tenga amplias posibilidades de llegar a la Presidencia de la República de su país?

- Con algún chance, no va a ser es fácil, vamos a ver qué pasa, pero creo que es un proceso de recuperación, la gente se reconoce justamente en el Pepe Mujica porque es radicalmente diferente de los políticos nuestros tradicionales, en su lenguaje, hasta en su aspecto y todo, por más que él ha tratado de vestirse de fino caballero no le sale bien, y expresa muy bien una necesidad y una voluntad popular de cambio. Creo que sería bueno que él llegara a la Presidencia, vamos a ver si ocurre o no, de todos modos el drama del Uruguay como el del Ecuador, por cierto, país en el que estamos conversando este momento, es la hemorragia de su población joven. O sea, la nuestra es una patria peregrina; en su discurso de posesión el presidente Rafael Correa habló de los exiliados de la pobreza y la verdad es que hay una enorme cantidad de uruguayos mucho más de lo que se dice, porque no son oficiales las cifras, pero no menos de 700 mil, 800 mil uruguayos en una población pequeñísima porque nosotros en el Uruguay somos 3 millones y medio, esa es una cantidad inmensa de gente afuera, todos o casi todos jóvenes, entonces han quedado los viejos o la gente que ya ha cumplido esa etapa de la vida en la que uno quiere que todo cambie para resignarse a que no cambie nada o que cambie muy poquito.

Baldositas de colores para armar mosaicos

- ¿Tras sus reputados libros Las venas abiertas de América Latina publicado en 1970, y Espejos, editado en 2008, que relatan historias de la infamia, el primero sobre nuestro continente y el otro de buena parte del mundo, hay espacio para seguir creyendo en la utopía?

- Espejos lo que hace es recuperar la historia universal en todas sus dimensiones, en sus horrores pero también en sus fiestas, es muy diferente a Las venas abiertas de América Latina, que fue el comienzo de un camino. Las venas abiertas es un ensayo casi de economía política, escrito en un lenguaje no muy tradicional en el género, por eso perdió el concurso de Casa de las Américas, porque el jurado no lo considero serio. Era una época en que la izquierda solo creía que lo serio era lo aburrido, y como el libro no era aburrido, no era serio, pero es un libro muy concentrado en la historia política económica y en las barbaridades que esa historia implicó para nosotros, como nos deformó y nos estranguló. En cambio, Espejos, intenta asomarse al mundo entero recogiendo todo, las noches y los días, las luces y las sombras, son todas historias muy cortitas, y hay una diferencia también de estilo, Las venas abiertas tiene una estructura tradicional, y a partir de ahí yo intenté encontrar un lenguaje mío, propio, que es el del relato corto, baldositas de colores para armar los grandes mosaicos, un estilo como el de los muralistas, y cada relato es una pequeña baldosita que incorpora un color, y uno de los últimos relatos de Espejos evoca un recuerdo de infancia mío que es verdadero y es que cuando yo era chiquito creía que todo lo que se perdía en la tierra iba a parar en la luna, estaba convencido de eso y me sorprendió cuando llegaron los astronautas a la luna porque no encontraron ni promesas traicionadas, ni ilusiones perdidas, ni esperanzas rotas, y entonces yo me pregunté: ¿si no están en la luna, dónde están? ¿No será que están aquí en la tierra, esperándonos?

- Fernando Arellano Ortiz
Cronicon.net

::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

viernes, abril 03, 2009

Carta a Eduardo Galeano


Víctor M. Quintana S.

La Jornada

Hace varios años quería escribirle esta carta, amigo Galeano. Usted no me conoce, usted ni siquiera se lo imagina, pero usted me salvó la vida. La literatura y los chistes me salvaron la vida.

Déjeme contarle: en 1997 yo era diputado federal en México por el Partido de la Revolución Democrática. Formé parte de la comisión que investigó los innumerables fraudes que se cometieron con la empresa nacional de alimentos populares Conasupo. Sin miedo estuve haciendo fuertes señalamientos públicos, indicando a los probables responsables del saqueo de nuestros bienes públicos y del negocio con la comida de la gente y la sobrevivencia de los campesinos.

Una noche de junio, al llegar a mi departamento en un taxi se subieron dos individuos al vehículo, me golpearon, me hicieron bajar la cabeza y empezaron a amenazarme. Me condujeron a los cajeros automáticos para sacar dinero y averiguar cuánto tenía en mis cuentas.

Sin dejar de amenazarme y golpearme me llevaron a un hotel de mala muerte. Me ataron con los brazos por atrás y me tiraron boca abajo en el suelo, en medio de las dos camas. No cesaban de amenazarme, me pateaban, me insultaban. Ya como a las cinco de la madrugada empezaron a retransmitir por la televisión uno de los partidos de la Copa América de futbol que se celebraba en Bolivia, entre Perú y Venezuela. En un momento dado comentaron que había un portero muy extravagante en otro equipo, pero no se acordaron del nombre. Al cabo de un rato, se acercó de nuevo el jefe de ellos para golpearme. Antes que llegara le dije: yo sé cómo se llama ese portero. Se extrañó y me dijo: dime nada más las iniciales. Tuve que decirle mucho más que las iniciales para que se acordara del portero colombiano René Higuita. Vi que eso los calmó un poco y entonces les dije: ¿quieren que les cuente una historia de Jorge Campos, el portero mexicano? Y aquí viene lo raro de la historia: unos días antes un amigo me había contado que leyó una historia que usted, señor Galeano, había escrito precisamente en su sección Ventanas de La Jornada, con motivo de la Copa América:

“Andaba un equipo de la televisión mexicana cubriendo la guerra de Bosnia-Herzegovina. Se encuentran una patrulla de serbios. Como no pueden entenderse, son aprehendidos e incluso los amenazan con fusilarlos. Entonces, el comandante serbio ve que a uno de los mexicanos le sobresale su pasaporte de la camisa. Lo toma, lo lee y exclama emocionado: ‘México, Jorge Campos’, y los deja libres.”

Se hizo un silencio sepulcral. El más joven de mis captores afirmó: ¡No le veo el chiste, pero el jefe le respondió: No es chiste, agarra la onda. Ése fue el parteaguas de mi corto cautiverio. A partir de entonces mis secuestradores dejaron de golpearme y de insultarme. Entonces, sí, empecé a contarles chistes. La tensión se relajó y hasta me dijeron: tú nos caíste bien, tú sabes perder y vas a salir vivo de esto.

A media mañana, una vez que les firmé toda una chequera que llevaba conmigo, luego de amenazarme si acudía a las autoridades, me dejaron atado en el hotelucho y luego se marcharon.

Un año después un amigo me llama y me dice: “ya atraparon a quienes te secuestraron, lee La Jornada de hoy”. Es la edición del 7 de junio de 1998 y en la contraportada dice: Presos, asaltantes de un judicial, un diputado federal y el chofer de Alejandra Guzmán. Humberto Ortiz comienza así su nota: Sus rostros inexpresivos, con un aire casi de inocencia, contrastan con la pormenorizada confesión de más de 480 asaltos cometidos en menos de un año, la mayoría con una saña increíble sobre sus víctimas. Más adelante consigna: recuerdan también cómo asaltaron a un diputado del PRD, quien, sometido y obligado por sus victimarios, tuvo que contar chistes durante horas para evitar que lo mataran (La Jornada, 7/06/98).

Lo más extraño de todo esto es que, una vez libre, empecé a buscar el supuesto texto suyo que relaté a mis secuestradores, pero nunca lo he encontrado. Ya no sé incluso si alguna vez usted lo escribió. Lo importante para mí es que me lo aprendí y lo narré con toda mi convicción, ya que repaso, disfruto y comparto tantos textos suyos desde que una compatriota de usted puso en mis manos la trilogía Memoria del fuego en el gris exilio parisino.

Así pasa con los escritores como usted, amigo Galeano. Llega un momento en que el texto se les independiza y anda ahí, por el mundo, generando otros nuevos textos, inspirando luchas de la gente, alimentando justas rabias, haciendo más placenteras las vidas de muchos y salvando las de unos cuantos. Por esto último, mi familia, mis amigos y yo le damos las gracias; por lo demás, toda nuestra América en lucha.



::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2009::

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