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lunes, enero 05, 2009

JORGE GÓMEZ NAREDO ::2009: pesimismo y esperanza::

Un camino incierto Foto: Cesar Huerta/Extensión Medios


El Occidental
5 de enero de 2009

Yo no me siento diferente. Y eso que hace unos días vivía en el año 2008 y hoy, dicen, todos lo repiten, habito en el 2009. Las campañas de publicidad me desean (y les desean a todos) parabienes para este año que recién comienza. En mi teléfono celular recibo mensajes de amigos y no tan amigos que me comentan: "Feliz año", "Todo lo mejor para este 2009", etcétera. Pero, ¿qué cambia?, ¿cómo cambia mi alrededor?, ¿cómo cambio yo?

Sin duda un día no transforma el mundo. No hay diferencia entre la noche del 31 de diciembre de 2008 y la mañana del 1 de enero de 2009. Las sociedades occidentales hacen todo lo posible por mostrar que otro año llega, que otros somos, que lo que fuimos ya no lo seremos, o quizá lo seguiremos siendo, pero de manera distinta. Muchas personas toman bríos, energías para enfrentar este novel año. Hacen propósitos: dejar de fumar, comer menos, hacer ejercicio, no enojarse con sus parejas, con sus hijos o con sus padres, aprender inglés, francés o alemán. Algunos otros simple y llanamente desean seguir sobreviviendo. Pero, ¿qué realmente se transforma?

No cambiará, por ejemplo, la desigualdad en el país: los ricos seguirán explotando a los pobres y los pobres se harán más pobres. Quienes hoy "gobiernan" a México continuarán gastando borbotones de dinero en viajes, comilonas y gastos de representación, mientras el pueblo se jode, mientras el pueblo no come, mientras el pueblo brega por el mar de las cuitas. Estados Unidos tendrá otro presidente, pero, ¿acaso se transmutarán de potencia colonial en organización humanitaria? Israel proseguirá bombardeando palestinos y seguirá matando, continuará siendo un gobierno asesino que no es castigado por nadie: las bondades de la impunidad mundial. ¿Qué realmente se transformará en este 2009?

Seguirán muriendo niños por hambre, y adultos y jóvenes y ancianos también. Los países ricos no dejarán sus ganancias por hacer de este mundo un mundo más justo. Los empresarios continuarán pensando en ganar más y más dinero, sin importar la pobreza mundial o los ecocidios, tan comunes hoy en nuestro planeta. Europa seguirá siendo Europa y muchos latinoamericanos, africanos y asiáticos buscarán visitar dicho continente: se impresionarán ante edificios, vías de comunicación veloces y el confort. La mayoría no se enterará que esa comodidad que los europeos gozan es gracias a la miseria de los países periféricos.

En México las mafias seguirán dominando: las mafias de la política y las del narcotráfico. Los discursos de Felipe Calderón serán parecidos a los que dio el año pasado: vamos bien, la crisis nos afectará poco, el gobierno actúa, estamos casi en el paraíso. Pero la realidad no cambiará: la impunidad, la corrupción y la violencia estarán ahí, sin variar un ápice. Los medios de comunicación electrónicos continuarán mostrando programas indignos para la inteligencia.

No sé si peco de pesimista. Pero, ¿cómo no serlo ante lo que veo? En 2006 se cancelaron muchos avances democráticos que pensábamos ganados y garantizados. Quien actualmente usurpa la presidencia de la república prometió empleo, estabilidad económica y bonanza. Y lo que hemos tenido es desempleo, devaluación y desesperanza. Sí, soy pesimista, pero no por lo que pueda o no hacer Calderón: de él no espero nada, siempre me ha parecido un pelele, un tipo inepto e inútil. No, mi desesperanza y pesimismo no es respecto a Calderón y sus mentiras. Mi pesimismo es respecto a esta sociedad que parece dormida, que no se levanta y no exige lo que le corresponde. Hay esfuerzos, y esfuerzos dignos. Pero parecería que una telenovela es suficiente para dormir las conciencias, que un merolico dando las noticias en Televisa o TV Azteca es más letal que las bayonetas y la represión. Sí, soy pesimista, pero guardo mis esperanzas.

Y mis esperanzas se basan en la terquedad, en pensar que aquí, en México, un verdadero cambio se puede dar. En pensar que la humanidad toda podrá transformarse, en pensar que el sistema capitalista (que vive una de sus peores crisis) por fin quedará enterrado y los gobiernos del mundo pensarán que vale más una vida humana que millones de dólares en una cuenta bancaria. Sí, soy pesimista, pero un pesimista que piensa en la esperanza. Y la esperanza es lo que mueve a cientos de miles de pobres en este mundo. Tener esperanza es ir ganando la batalla. Una batalla, por cierto, que no se puede perder.

jgnaredo@hotmail.com


::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando al Lic. Andrés Manuel López Obrador en 2008::

martes, septiembre 16, 2008

Un grito muy legítimo




Ma. Candelaria Ochoa A


Este 15 de septiembre presenciamos el grito de l@s libres en el zócalo capitalino. Desde temprana hora del día 14 se hacían pruebas de sonido en el templete que se había previsto.
Se difundió con antelación que habría el grito legítimo, sí, un grito que muchas y muchos mexicanos queríamos oír. Quienes acudimos al llamado de Andrés Manuel López Obrador, Presidente Legítimo de México, mostramos nuestro contento por estar ahí y presenciar una vez más, una etapa de la resistencia civil pacífica.
¿Cómo mostrar contento en un país que está cada vez más al borde de una guerra civil, porque supuestamente se combate al narcotráfico?
¿Cómo entender que hay tanta riqueza nacional en el petróleo y que éste se quiera vender a extranjeros? Sobre todo, cuando la gasolina nos cuesta más cara porque se importa casi la mitad y porque no se invierte en infraestructura petrolera, sino que los ingresos de éste se destinan a engrosar la burocracia y al soporte del gasto público y gasto corriente del gobierno federal?
Estas preguntas parecen absurdas en un país con tanta riqueza, pero con una gran pobreza en sectores de la población que viven al día y apenas les alcanza para comer. Ese país es el que muchos no quieren ver, pero que está ahí, según algunos analistas, 14 millones de personas viven en pobreza extrema y otros 30 son pobres.
Pero la crisis no afecta sólo a los pobres, sino también a los medio pobres y a las clases medias, a los profesionistas y obreros calificados, por eso, estuvieron en el grito legítimo y gritaban y gritaban cada vez que Paquita la del Barrio nombraba a las “ratas de dos patas” y a los “me estás oyendo inútil” y la gente coreaba: ¡pelele! ¡pelele!
Faltaba poco para presenciar el tercer grito convocado por AMLO y la gente se siente parte de la historia de este país.
Desde que llegamos al zócalo me parecieron raras dos cosas: una, fue observar algo colgando en medio del templete tapado con una bolsa de plástico negro y la otra, fue ver a quienes acompañan al Presidente Legítimo cerca de una de las entradas.
Mi sospecha se hizo realidad cuando a las nueve de la noche llegó Jesusa a dirigir el acto y dijo: “estará con nosotros Andrés Manuel López Obrador para dar el grito”.
Para ese entonces ya había llovido, llovido y llovido desde las seis de la tarde, pero la gente se mantuvo ahí, gritando y coreando “llueve y llueve y el pueblo no se mueve”.
Posteriormente Inés Ochoa y Jorge Saldaña también cantaron canciones que arrancaban suspiros a las señoras, señores, jóvenes y niños.
Y llegó el momento: la prensa se movilizó para sacar sus flashes y cámaras y dirigirlas a un costado del templete y se escuchó al mariachi tocando El rey. AMLO subía y junto al mariachi esperó a que terminaran la canción y se dirigió del codo al centro con la señora Rosario Ibarra, quien se ha convertido en su acompañante en los templetes y se mantiene muy cerca de él y así estuvo este 15 de septiembre.
El discurso de Andrés Manuel fue contundente: que renuncien el Procurador y los mandos de seguridad por ineficaces; ¡que se invierta en la educación de las y los jóvenes de preparatoria; que se destinen recursos al campo; que se les pague a los migrantes sus fondos pendientes; que se defienda el petróleo!
Y convocó para el 28 de septiembre a una marcha del Ángel de la Independencia al Zócalo, la gente clama gustosa y grita: “Síiii” y sí, de seguro ahí estarán.
Los vivas a los héroes que nos dieron patria; los arriba los pobres; los abajo los privilegios no se hicieron esperar. La justicia, la patria y la soberanía estuvieron más presentes que nunca a través de un coro de niñas y niños que cantaron el himno nacional y que una de ellas fue la encargada de repicar la campana de la independencia, esa que estaba colgada y cubierta con una bolsa plástica.
Si algo se destaca en el Presidente Legítimo, es que mantiene una modestia frente al reflejo de los flashes, toda la prensa creía que él era quien jalaría la cuerda y repicaría la campana y no, fue una chica como de doce años a quien se le destinó esa tarea.
Y a las diez de la noche nos fuimos, tal como se nos decía por el micrófono, nos retiramos de la plancha del zócalo. Nos fuimos gritando por todo el trayecto de regreso, las consignas propias del movimiento: ¡Es un honor luchar con Obrador! ¡Este es el pueblo de López Obrador…!!!!
Este grito fue muy legítimo y no hubo acarreados.


::Democracia Ya, Patria Para Todos. Apoyando a Andrés Manuel López Obrador en 2008::

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